Criptomonedas y apuestas deportivas en México: lo que nadie te cobra en el anuncio

Updated noviembre 2026
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Una moneda física de bitcoin junto a un celular con un boleto en la pantalla sobre una mesa oscura

Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los estados de permiso y los bloqueos se verificaron contra los pies de página y las fichas de tienda de cada marca y contra las compilaciones públicas de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos.

El bloque génesis de Bitcoin se minó el 3 de enero de 2009 por su creador seudónimo, Satoshi Nakamoto.

Hay una pregunta que llega antes que cualquier otra cuando alguien escribe “apuestas deportivas con criptomonedas”: qué casa me deja depositar con bitcoins. La respuesta honesta incomoda. Ninguna marca que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación pone criptomonedas en su lista de métodos de pago. Los métodos que esas marcas nombran son tarjeta, transferencia SPEI, voucher en tienda de conveniencia y monederos electrónicos. Si un sitio te ofrece cripto desde México y no tiene permiso, entonces no estás comparando ofertas: estás eligiendo quién custodia tu dinero fuera de cualquier registro mexicano.

Eso no vuelve inútil la pregunta. La vuelve más concreta. Lo que de verdad se juega el lector aquí es un costo: el de no tener a quién reclamar, el de un saldo congelado, el de un premio cuyo tratamiento fiscal nadie te va a explicar. La tecnología es la parte fácil del asunto y casi lo de menos.

Normativa: qué protege el permiso de la SEGOB y qué no

México no tiene una ley de apuestas en línea. Tiene una ley de 1947 y un reglamento, y con eso se gobierna todo el sector. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe en el territorio nacional los juegos con apuesta y las apuestas, y solo permite los que quedan expresamente autorizados. La SEGOB concede los permisos e inspecciona. El artículo 8 la faculta a cerrar establecimientos no autorizados; el artículo 9 impide que un local quede junto a escuelas o centros de trabajo; el artículo 10 reparte la colaboración con estados y municipios.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

El Reglamento que desarrolla esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, cierra la puerta que la ley deja entreabierta. Su artículo 1 somete al régimen federal la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuesta y los sorteos, con la excepción de los de la Lotería Nacional. Su artículo 2 prohíbe toda actividad de apuestas o sorteos que no esté expresamente prevista. Y su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, con nombre y apellidos. De ahí una precisión que casi ninguna comparación hace: en México no se pide una licencia, se pide un permiso. La palabra no es un capricho burocrático, es la diferencia entre un régimen de autorización discrecional y un mercado de licencias a la europea.

Los tipos de permiso que tocan el deporte son dos: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, ambos previstos en el artículo 28. Quien ya tiene un permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede pedir permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no se transmiten, según el artículo 31. Y el artículo 29 impone a los permisionarios de apuestas remotas cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una garantía.

Ahí está la primera factura del asunto, y no la paga el apostador directamente: la paga el operador. Un permisionario en México sostiene una estructura de auditoría y de reporte que una marca que atiende a mexicanos desde fuera no sostiene. Eso no lo convierte en santo, pero explica por qué una casa con permiso no compite por precio con la que promete mil pesos sin preguntas.

El permiso vive en una empresa, no en la marca

Ninguna ley mexicana menciona la apuesta en línea. La práctica que se reporta es esta: un sitio digital no obtiene una autorización propia, sino que se cuelga del permiso de un permisionario con local físico, y muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local. Un mismo permisionario puede operar varias marcas a la vez, así que un lector que crea estar comparando nueve empresas distintas puede estar comparando nueve marcas de tres titulares.

Y hay un detalle que decide más de lo que parece. La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es una ficha de tienda de aplicaciones, ni más ni menos. Pero un documento de la marca que declara la edad mínima y la existencia de políticas de cierre ya le da al lector dos cosas que en el lado sin permiso tendría que suponer: qué pasa con su cuenta cuando quiere irse, y a partir de qué edad el registro es válido.

El detalle que nadie cuenta hasta que necesita el dinero: el permiso está a nombre del titular, no de la marca. Cuando compare un número de permiso, compruebe que el nombre del permisionario coincide con lo que la marca declara en su propio pie de página. Un número correcto con un titular que no aparece en ninguna parte no le sirve de nada.

Un registro que no está abierto — y por qué le cuesta al lector

Aquí llega el primer hueco real, y es el más grande. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica —o debería publicar— un PDF con los sitios autorizados. Ese listado no se pudo abrir. En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto, y las cifras que circulan no coinciden entre sí: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Cuando dos conteos del mismo mercado se llevan ese margen, el conteo no es un dato, es un síntoma.

La consecuencia práctica es incómoda: ningún número de permiso puede imprimirse como oficial, porque la fuente que lo convertiría en oficial no está a la vista. Todo lo que verá más abajo viene de pies de página de las propias marcas o de compilaciones de sitios comparadores, y se marca como lo que es. Un apostador que compruebe el número en el buscador de la autoridad puede encontrarse con que la autoridad no le da nada que encontrar. Ese vacío informativo es el primer costo del mercado mexicano, y lo paga el que quiere verificar antes de depositar.

La reforma que todavía no es ley

La SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947, según lo reportado el 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta, no un régimen vigente.

Conviene entender qué significaría eso para la cartera de un lector si llegara a aprobarse: un instituto propio, una edad mínima por encima de los 18 que hoy declaran las marcas y, por primera vez, un mecanismo de autoexclusión con respaldo legal. Hoy nada de eso existe del lado del Estado; lo que existe es lo que cada marca quiera ofrecer.

Lo que un bloqueo le cuesta a quien tiene saldo dentro

El estado de dos marcas conviene ponerlo con fecha, porque cambia. Betano está bloqueada desde noviembre de 2025, tras el congelamiento de cuentas de la UIF; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos los de esas dos marcas, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente. Por eso esta página no dice ni abierto ni cerrado: dice con qué fecha.

Ese es un costo que rara vez aparece en una comparación de bonos y que un apostador con saldo dentro conoce bien. Un operador bloqueado no solo impide apostar; puede dejar el saldo congelado justo cuando el lector quiere retirarlo. También explica el piso jurídico del mercado: las órdenes de bloqueo se pelean en tribunales, van y vienen, y el calendario de un amparo no coincide con el de la nómina de nadie.

Juego responsable: las herramientas que existen, y las que habría que exigir

El Reglamento prohíbe a los menores entrar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero su artículo 5 no fija una cifra concreta. Las marcas sí la ponen en sus propios documentos: 18 años. Es decir, la edad mínima que un lector da por sentada es hoy una declaración comercial, no un número legal. Quien apueste con la tranquilidad de que existe un umbral estatutario se está apoyando en la palabra de la empresa.

Lo mismo vale para los límites. No existe un tope legal de depósito ni de pérdida en México, y no hay una cuenta temporal prevista en la norma. Tampoco hay un registro nacional de autoexclusión. La autoexclusión que un lector encuentra en el menú de una casa es una herramienta interna y voluntaria: sirve, pero solo dentro de esa casa, y no impide abrir cuenta en la de al lado con otro correo.

El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Es exactamente el nivel de compromiso que hoy da el mercado: un enlace, una advertencia y una edad declarada. No hay una autoridad que audite ese enlace, ni una cifra que lo haga exigible. El lector que quiera protegerse tendrá que usar herramientas que nadie le va a ofrecer por iniciativa propia.

Ese es el costo que menos se ve en una comparación de bonos y el que más caro sale: poner un límite a tiempo depende de que la plataforma tenga la función, de que el apostador la encuentre y de que la respete cuando la función existe. En una casa sin permiso, esa cadena tiene un eslabón menos y no hay a quién reclamar el eslabón que falta.

Verificación de identidad: la fricción que también protege

Todas las casas con permiso verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos exactos que hay que entregar no están fijados en la ley. Es decir: la obligación de verificar existe, el catálogo de papeles lo pone cada casa.

Aquí el lector suele impacientarse, y conviene decir por qué no debería. Una verificación que se hace una vez y con nombre y cuenta bancaria reales es la misma que después permite que el retiro llegue a una cuenta a su nombre y que el operador emita el comprobante fiscal de lo retenido. La identidad no es un peaje: es la condición de que el dinero tenga un dueño rastreable cuando hay que reclamarlo.

Los límites que el lector pone, en orden

El orden práctico que funciona es sencillo. Primero se fija un límite de depósito con una cifra que no duela, antes de la primera apuesta y no después de la mala racha, porque un límite de pérdida decidido con la cabeza caliente es un límite que se sube al día siguiente. Después se eligen los descansos: sesiones cortas y recordatorios en pantalla, herramientas que ninguna casa anuncia porque no venden nada. Y al final, si hace falta, la autoexclusión de esa casa en particular, sabiendo que solo cubre esa casa.

Vale la pena comprobar cada cosa en la sección de juego responsable de la marca y no en su publicidad. Lo que no esté ahí, con nombre y función, no existe, por mucho que el anuncio prometa un juego “responsable”.

Blockchain, pseudonimato y monederos: qué cambia de verdad

La cadena de bloques resuelve un problema viejo: cómo ponerse de acuerdo sobre un registro sin un notario central. Bitcoin asegura su registro mediante prueba de trabajo: los mineros compiten por hallar un hash de bloque inferior a un objetivo de dificultad fijado por la red. Es un mecanismo elegante y no tiene nada que ver con quién gana el domingo.

Dos datos que sitúan la escala de esto. El bloque génesis de Bitcoin se minó el 3 de enero de 2009 por su creador seudónimo, Satoshi Nakamoto. Y el protocolo de Bitcoin limita la emisión total a 21 millones de monedas; la última fracción se minaría alrededor del año 2140. Una base monetaria fija, conocida de antemano y verificable por cualquiera: es la virtud que se le atribuye, y también la razón por la que su precio se mueve como se mueve.

El creador o los creadores de Bitcoin operan bajo el seudónimo Satoshi Nakamoto, cuya identidad real sigue sin conocerse. Ese detalle es más que una anécdota. Un sistema cuyo autor no tiene nombre y cuyas transferencias no dependen de un banco es, por diseño, resistente al control. La palabra que se usa para eso es pseudonimato, y conviene ser exacto con ella.

El pseudonimato no es anonimato, y la cadena recuerda

Una dirección de Bitcoin no lleva su nombre, pero todo lo que sale de esa dirección queda escrito en un libro que nadie puede borrar. Basta con que en algún punto del camino —un exchange, un pago, una etiqueta pública— alguien relacione esa dirección con una persona para que el historial completo deje de ser privado. El pseudonimato protege mientras nadie haga el trabajo de cruzar datos. Y hay empresas cuyo negocio consiste exactamente en cruzar datos.

Ese es el malentendido más caro de todo este tema. Quien apuesta con criptomonedas creyendo que queda fuera del radar cambia un registro cerrado y regulado por un registro público y permanente. No es lo mismo que pasar desapercibido. Es tener el mismo rastro, pero en un formato que cualquiera puede leer y que ninguna casa puede corregir.

Qué se puede hacer con la cripto y qué no en una cuenta de apuestas

Nada de lo anterior responde a la pregunta del principio. Los métodos de pago que las casas con permiso nombran en sus fichas y pies de página son tarjeta, transferencia SPEI, voucher en tienda y monederos electrónicos. Ninguna de esas listas incluye una criptomoneda. Los retiros, además, van a una cuenta a nombre del jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados. Una moneda sin titular registrado encaja mal en ese cuadro, y no por una regla escrita: por la forma en que están armados el retiro y el comprobante.

Para un lector concreto esto tiene una traducción práctica. Puede comprar, guardar y mover criptomonedas. Lo que no puede, hoy, es usar una casa con permiso mexicano como puente entre su monedero y un boleto deportivo, y luego sacar el premio convertido a pesos por la vía normal. Cada paso extra entre la moneda y la cuenta es un paso donde alguien cobra, y ahí el margen del mercado es lo de menos.

El monedero es suyo, y eso es una responsabilidad, no una ventaja

Un monedero propio no tiene un teléfono de atención. Si alguien le roba la clave, no hay un departamento de fraudes que le devuelva nada, ni un cargo revertido, ni un plazo de reclamación. La autonomía que se presenta como libertad es, en la práctica, custodia sin seguro.

Y cuando el monedero se conecta a un sitio de apuestas sin permiso, la cadena de custodia cambia de dueño sin que el lector lo note: el saldo vive ahora en la cuenta de un operador sobre el que ninguna autoridad mexicana tiene competencia, y que puede estar alojado en cualquier país. Ahí ya no hay monedero propio que valga. Deposite y el dinero es de otro.

Cómo se eligen las nueve casas de esta comparación

No hay una sola cifra de retorno que ordene esta lista, y quien le diga lo contrario está vendiendo algo. Los criterios que sí se pueden comprobar son otros: qué permiso declara la marca y a nombre de quién, si el número que publica se sostiene frente a otra fuente, si el titular aparece en el pie de página, qué métodos de pago nombra, qué herramientas de juego responsable documenta y, sobre todo, qué probabilidad tiene el lector de cobrar sin sobresaltos.

El criterio más importante es también el más aburrido: que exista una empresa identificable detrás del sitio. Una marca sin titular declarado, sin pie de página y sin ficha de tienda de aplicaciones con datos verificables no ofrece nada que se pueda comparar. No hay precio que compita con eso.

Después viene la consistencia del permiso. Los números que las marcas publican y los que recogen las compilaciones se contradicen en varios casos, y no siempre el error está del lado de la compilación. Cuando dos fuentes se pelean por el mismo número, la conclusión más útil no es cuál tiene razón, sino que la marca no puede demostrar su propio permiso con sus propios documentos. Para quien va a depositar, esa es una señal de riesgo, no un detalle administrativo.

Evaluación: los detalles que pesan más que un bono

Un lector compara bonos. Debería comparar retiros. Un bono es dinero condicionado; un retiro es dinero. Y lo que decide un retiro es una cadena que empieza en el titular del permiso, pasa por la verificación de identidad y termina en una cuenta bancaria a nombre del apostador.

En el medio hay dos cosas que casi nunca aparecen en la publicidad de una casa. La primera es si el retiro va a una cuenta a nombre del jugador. La segunda es si el operador emite el CFDI de retenciones cuando el premio queda gravado. Ambas importan porque el SAT y la UIF quedan en medio de ese recorrido, y una casa que no documenta su parte deja al lector con una obligación sin comprobante.

La criptomoneda, en este cuadro, no suma un punto. Añade un intermediario en una cadena que ya tenía suficientes eslabones.

Clasificación de las nueve marcas revisadas

Esta tabla recoge la única cosa que se pudo comprobar caso por caso: qué permiso declara cada marca y qué dicen sus propias listas sobre el tema de esta página.

Marca Permiso de la SEGOB según la fuente que lo publica Lo que la propia marca expone en su ficha o pie de página
Betway Permiso 4184, según una compilación de datos; no confirmado oficialmente; titular declarado: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago
Betcris Número no impreso: el del pie de página de la marca y el de la compilación difieren; titular declarado: Producciones Móviles No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de la marca; no confirmado oficialmente; titular declarado: Tecnología en Entretenimiento Caliplay No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago; declara que los juegos con apuestas están prohibidos para menores y enlaza su sección de juego responsable
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según una compilación de datos; no confirmado oficialmente; titular declarado: Entretenimientos Naturales No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación de datos; no confirmado oficialmente; titular declarado: Libros Foráneos S.A. de C.V. No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago; la ficha de su app declara operar con permiso de la SEGOB, uso solo para mayores de 18 años, avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según una compilación de datos; no confirmado oficialmente; titular declarado: Eventos Festivos de México No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente; titular declarado: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente; las compilaciones discrepan sobre el titular No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago
Pickwin Número no impreso: las fuentes se contradicen entre sí; titular declarado: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago

La columna que un lector esperaría encontrar —una lista de criptomonedas aceptadas por casa— no existe, y por eso no está. En su lugar hay una repetición que a primera vista parece un error de la tabla: nueve marcas y ninguna nombra cripto en sus métodos de pago. No es un error. Es el hallazgo.

¿Qué hace un lector con eso? Dos cosas. La primera, dejar de buscar la casa que “sí acepta” cripto con permiso mexicano, porque en la información disponible no aparece ninguna. La segunda, cambiar de pregunta: en lugar de qué casa paga en bitcoins, preguntar qué pasa con mi dinero si la marca que lo acepta no tiene permiso. En la primera formulación el lector optimiza un método de pago. En la segunda protege un saldo.

Eso no convierte a estas nueve marcas en iguales entre sí. Las diferencias reales están en la consistencia del permiso —Caliente y Codere publican números en su propio material, las demás dependen de una compilación para un dato que el titular debería poder exhibir— y en lo que cada marca documenta sobre sí misma. Betcris y Pickwin, por ejemplo, comparten titular declarado en las compilaciones, lo que sugiere una operación detrás de dos marcas; un lector que mantenga cuenta en ambas debería saber que puede estar depositando en la misma casa de dos maneras.

Las nueve casas con permiso: una por una

Los nueve perfiles que siguen se construyen sobre lo que cada marca declara y sobre lo que sus fuentes publican. Ninguno de ellos es una recomendación, y ninguno de ellos incluye un método de pago con criptomonedas, porque ninguno lo nombra.

Betway: el permiso que solo una compilación respalda

Betway llega a esta lista con un número limpio y corto, el 4184, y con el titular más explícito de todo el grupo: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. El detalle es de dónde viene el número: de una compilación de datos, no del material de la marca. No está confirmado oficialmente, porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse.

Un permiso de cuatro cifras no es mejor ni peor que los números largos de las demás. Pero un permiso que la marca no exhibe en su propio sitio obliga al lector a confiar en un tercero para el dato más básico de todos. Ahí está el costo real del perfil: verificar Betway cuesta un paso extra, y ese paso no lo puede dar la propia Betway.

En sus métodos de pago no aparece ninguna criptomoneda, y eso la coloca junto al resto del grupo. Un lector que llegue buscando depósito con bitcoins no lo va a encontrar aquí, y tampoco en las ocho que siguen.

El perfil de Betway sirve bien a quien ya decidió apostar en una marca de nombre conocido y quiere un titular identificable para reclamar. Su punto débil es la trazabilidad del permiso hacia fuera de la compilación que lo publica.

Betcris: dos números que no dicen lo mismo

El pie de página de Betcris muestra un número en nombre de Producciones Móviles, y la compilación muestra otro. Cuando el material de la propia marca y el de un tercero se contradicen sobre el número que autoriza la operación, el problema no es cuál de los dos tiene razón: es que la marca no ha publicado un solo dato que resuelva la duda.

Betcris documenta además algo que ninguna otra del grupo pone por escrito con el mismo detalle: la huella de otros regímenes. El sitio declara una empresa TV Global Enterprises Ltd. con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta, MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Es un dato que el lector puede leer de dos maneras opuestas. Puede verlo como señal de estructura internacional, o como recordatorio de que un permiso extranjero no es un permiso mexicano y no le sirve en una reclamación local. La segunda lectura es la útil.

Ninguna criptomoneda en sus métodos de pago. Y no es un hallazgo menor que el dato de una licencia europea con fecha de vencimiento esté perfectamente documentado mientras el número mexicano se contradice.

Aquí el lector que gana es el que valora un operador con presencia internacional y quiere saber con quién está tratando. El que pierde es el que quería un permiso mexicano incontrovertible.

Caliente: el permiso en el pie de página y la responsabilidad en la app

Caliente es una de las dos marcas del grupo que exhibe su permiso en su propio material: DGG/SP/404/97, presentado en el pie de página como autorización de la Secretaría de Gobernación. La operadora declarada es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. Un lector que quiera comprobar el permiso sin salir del sitio puede hacerlo, y eso ya lo distingue del resto.

El otro documento público de la marca es su app. La ficha “Caliente Deportes” en la App Store de México la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, con versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. Es la confirmación más aburrida y más útil de la lista: la empresa que aparece en el pie de página es la misma que publica la aplicación, con fecha y número de versión. No hay una sociedad fantasma en el medio.

Sobre el tema de esta página, Caliente hace lo mismo que las demás: en sus métodos de pago no hay criptomonedas. En cuanto a responsabilidad, su pie de página declara que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza una sección de juego responsable. Un enlace no es un programa, pero es más de lo que muchas marcas ponen por escrito.

El costo que Caliente no resuelve es el mismo que arrastra todo el sector: no hay un registro nacional de autoexclusión, así que quien quiera cerrarse la puerta tendrá que cerrarla casa por casa.

1xBet: un número, dos empresas

El permiso DGJS/0002/2020 aparece con titular Entretenimientos Naturales, según una compilación de datos, que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. Hay un tercer dato en la mezcla: la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada.

Ese es el punto fino del perfil, y también el más incómodo. Un lector puede toparse con tres nombres —la marca, el titular del permiso y la empresa que publica la app— y ninguno de los tres responde por los otros dos de forma evidente. En un mercado donde el retiro va a una cuenta a nombre del jugador y la retención se documenta con un CFDI, saber quién es el contratante deja de ser una curiosidad.

Sobre métodos de pago, el sitio no nombra criptomonedas. Y aquí conviene recordar que la marca es de las más grandes del grupo en número de mercados: una oferta amplia no compensa una estructura societaria opaca, porque la oferta se disfruta apostando y la estructura se sufre cobrando.

Para un lector acostumbrado a operadores internacionales y cómodo con varias razones sociales, el perfil es manejable. Para quien quiere una sola empresa identificable de principio a fin, no lo es.

Codere: la marca que documenta sus propias reglas

Codere publica dos permisos, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con titular Libros Foráneos S.A. de C.V., según una compilación de datos. Nada de eso está confirmado oficialmente por la autoridad.

Lo que sí es material de la marca es su ficha de aplicación, y ahí está lo más interesante de este perfil: la ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Las políticas de cierre de cuenta son un documento que solo importa cuando alguien quiere irse, y por eso casi ninguna marca las anuncia. Que aparezcan en la descripción pública de una app es un dato que el lector puede citar.

Ese es el tipo de detalle que se pasa por alto comparando bonos y que cambia una decisión. Un apostador que quiera saber de antemano qué tiene que hacer para cerrar su cuenta y recuperar su saldo tiene, en Codere, al menos una declaración pública de que el procedimiento existe.

Sobre criptomonedas, el sitio no nombra ninguna entre sus métodos de pago. El perfil se sostiene en la documentación propia, y es el que mejor resiste una lectura de “enséñame tus reglas antes de que deposite”.

Playdoit: el permiso largo y el titular corto

Playdoit aparece con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, y con un titular de nombre escueto: Eventos Festivos de México. La numeración tiene la forma de un permiso viejo, de los que se otorgaron cuando el registro se llevaba en papel, y eso no dice nada malo por sí mismo. Lo que no cambia es de dónde viene el dato.

El perfil de Playdoit no tiene, en la información disponible, un documento propio que confirme el permiso. Un lector que quiera cerrar el círculo tendrá que ir a la autoridad, y volvemos al problema de siempre: esa vía puede no estar abierta para el público.

En métodos de pago, la marca sigue la pauta del grupo y no nombra criptomonedas. Sin más elementos propios a la vista, la comparación honesta es esta: Playdoit compite por catálogo y visibilidad, no por transparencia documental, y quien la elija debería hacerlo por razones que se puedan verificar apostando y cobrando en pequeño antes de comprometer un saldo grande.

Novibet: un permiso reciente y un titular con nombre completo

Novibet trae el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Es uno de los pocos perfiles donde el titular aparece con su denominación completa, sin abreviaturas ni compilaciones que se peleen entre sí.

La numeración de 2020 la sitúa entre los permisos más recientes del grupo, y un permiso más nuevo significa una estructura armada bajo el reglamento reformado de 2023 con más probabilidad que los permisos de 1997 o de 2005. No es una garantía de nada, pero sí es un dato que apunta a una operación diseñada para el régimen vigente.

Sobre el tema de esta página, Novibet no nombra criptomonedas entre sus métodos de pago, igual que las otras ocho. Un lector que quiera evaluarla tiene pocos elementos propios a mano: no hay ficha de app con políticas declaradas ni documentos de la marca con el detalle de otras del grupo.

Lo que sí ofrece el perfil es una de las combinaciones más limpias de este lado de la tabla: número y titular que no se contradicen entre fuentes. Para quien priorice esa consistencia, es un argumento concreto.

Strendus: tres permisos y un titular que las fuentes no se ponen de acuerdo en nombrar

Strendus acumula tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx— y una discrepancia sobre quién es el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación que se lea.

Acumular permisos no es un defecto. Un operador que crece por adquisiciones puede terminar con varios, y el reglamento los declara intransferibles, así que cada uno vive en su propia historia. El problema es otro: tres números sin un titular claro dejan al lector con una lista de autorizaciones que no puede atribuir a nadie. Para cobrar hace falta una empresa, no un folio.

Los métodos de pago de la marca no incluyen criptomonedas. Y la marca tampoco aporta un documento propio que ordene el cuadro.

El perfil sirve a quien apueste cantidades pequeñas y valore catálogo y continuidad de operación por encima de la trazabilidad. A quien quiera saber quién responde por su saldo, le deja el trabajo entero a él.

Pickwin: el permiso que apunta a otro titular

El permiso de Pickwin aparece como DGJS/DCRCA/1584/2019 en una compilación, y como DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER en otra; el titular declarado es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora. Detalle relevante: Producciones Móviles es el mismo titular que aparece en el pie de página de Betcris. Las compilaciones se contradicen también sobre los números de permiso.

Un lector puede sacar de aquí una conclusión que ninguna marca le va a decir de frente: dos marcas de esta comparación comparten la misma estructura de permiso, y un apostador con cuenta en ambas podría estar depositando dos veces en la misma casa sin saberlo. Eso importa para quien reparte su saldo entre plataformas para reducir riesgo de bloqueo. No lo está reduciendo. Lo está duplicando.

Los métodos de pago de la marca no nombran criptomonedas, como en el resto del grupo.

El perfil es el que menos documentación propia ofrece de los nueve, y el que más depende de fuentes que se contradicen entre sí. Un lector con saldo grande debería pedir el nombre del permisionario por escrito antes de comprometer dinero, y hacer esa pregunta es una prueba perfectamente razonable de la casa.

Impuestos: quién retiene, cuánto y sobre qué

El marco tributario de las apuestas en México tiene dos capas y ninguna de las dos pregunta si el premio se cobró en pesos o en monedas digitales.

Del lado del operador, la Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuesta y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 entró en vigor el 1 de enero de 2026 y elevó la tasa desde el 30 % anterior. El mismo inciso alcanza los juegos en línea prestados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley y se exponen al bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave, dentro del marco de los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

Sobre la base se puede decir qué no es, y conviene decirlo. El texto legal leído solo habla del “valor de la actividad”, la prensa escribe “monto total apostado”, y esta página no va a decir “50 % de lo apostado” ni “50 % del ingreso bruto”, porque el texto no lo dice con esas palabras. El lector que lea en un anuncio que México subió el impuesto al juego hará bien en no traducir ese 50 % a una cifra sobre su boleto.

Del lado del jugador, los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuesta y concursos legalmente autorizados son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o si su gravamen no supera el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal excede ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, alrededor de 7 % en total según un reporte secundario. Los premios superiores a $600,000 MXN en el año deben informarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.

Ese cuadro de tasas tiene una consecuencia práctica para el lector: la retención que ve en su comprobante depende del estado en el que se juegue, no solo del importe. Y un premio de una casa sin permiso queda en una zona que el artículo 137 no cubre con claridad, porque la norma habla de premios autorizados legalmente. Aquí esta página no inventa una regla: la posición correcta es consultar a un contador o asesor fiscal antes de decidir cómo declararlo.

Lo que sí encaja mal con la criptomoneda es el comprobante. El operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados, y un CFDI es un documento fiscal mexicano ligado a una operación identificada. Ahí no hay lugar para un pago en monedas sin registro de titular.

Legalidad: el marco en corto y lo que cambia según dónde juegues

Dos artículos explican casi todo lo que un lector necesita saber del marco. El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo que no está expresamente previsto. El artículo 8 de la ley de 1947 permite a la SEGOB cerrar establecimientos no autorizados. El resultado combinado es un mercado donde la autorización es la regla y la ausencia de autorización es la excepción perseguible.

La SEGOB ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y un fundamento legal de bloqueo de sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecido. Conviene leer esa frase dos veces, porque describe un poder con una base jurídica menos clara que su aplicación. En la práctica los bloqueos se pelean en tribunales, con amparos de por medio, y el resultado depende del juez y del mes.

Sobre lo que puede apostarse, el resumen útil es este. Las apuestas deportivas solo son posibles a través del permiso de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento revisados. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con el cruce de apuestas, donde los menores nunca pueden participar. Sobre las casas de intercambio de apuestas no se encontró disposición alguna, y esta página no va a decir que exista una en México. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.

Sobre publicidad, no se encontró un artículo federal en los apartados revisados. Las versiones que circulan sobre horas permitidas de emisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Lo mismo pasa con los proyectos para limitar a influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas y prohibir los bonos de bienvenida: son propuestas. Y no se encontró una regla estatutaria sobre bonos. Lo que sí reporta el sector es que, tras el aumento del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Traducción para el lector: cuando un bono cambia de forma en una temporada, muchas veces no es generosidad ni tacañería, es una tasa.

La comparación honesta entre una casa con permiso y una sin permiso

Una marca con permiso mexicano aporta cuatro cosas concretas: un local autorizado en el país como respaldo del permiso, el permiso mismo de la SEGOB con un titular identificable, controles de identificación y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones cuando hay premio gravado. Es un paquete administrativo aburrido y es exactamente lo que un lector necesita el día que algo sale mal.

Una marca que opera desde fuera y acepta jugadores mexicanos no aporta ninguna de esas cuatro. Y hay algo más grave que la ausencia de permiso: un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, sea la marca permisionaria o no, y eso se vio en México en los últimos meses. El lector no elige solo entre marcas, elige entre tener o no tener a quién reclamar.

Ninguna de las nueve marcas revisadas aparece en esta página como aceptando criptomonedas, porque ninguna lo declara. Los sitios que atienden a jugadores mexicanos con criptomonedas y sin permiso pertenecen a la zona sin protección descrita aquí: sin permiso, sin control de identidad, sin comprobante fiscal y sin autoridad mexicana competente. Un lector que apueste ahí no está eligiendo anonimato, está eligiendo un contrato sin juez.

Esa es la conclusión que menos se oye y la que más pesa: en un mercado donde no hay registro nacional de autoexclusión, ni tope legal de depósito, ni número de permiso confirmable por la autoridad, lo único que el apostador puede hacer por sí mismo es elegir una contraparte identificable y apostar cantidades que pueda perder sin que le cambie el mes.

Fundamentos de la cadena: por qué la tecnología no decide nada por usted

Conviene cerrar el círculo tecnológico, porque es donde la conversación suele desviarse hacia el entusiasmo.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
El protocolo de Bitcoin limita la emisión total a 21 millones de monedas.

Un sistema que registra transacciones sin un intermediario central resuelve un problema de confianza, no un problema de apuestas. La prueba de trabajo que asegura el registro de Bitcoin no mejora la información que un apostador tiene sobre un partido, y por eso no mejora su expectativa de retorno en ningún mercado. El momio sigue expresando lo mismo que en una casa que no sabe qué es una cadena de bloques: la probabilidad implícita menos el margen del operador.

Ese margen es lo que se lleva la casa de cada peso apostado, y es la razón por la cual cambiar el medio de pago no cambia el resultado esperado. Un depósito en criptomonedas no se convierte en un boleto con mejor expectativa. La única variable que el apostador controla de verdad es cuántos boletos juega y por cuánto.

Lo que la cadena sí añade es una capa de intermediación. La moneda hay que adquirirla, moverla, convertirla y, si se quiere dejar el sistema, convertirla de nuevo, y cada uno de esos pasos tiene un precio que nadie anuncia junto al bono. El costo total de apostar con cripto incluye comisiones de red, diferenciales de cambio y el movimiento del propio activo entre que se compra y se usa. Ninguno de esos costos aparece en la publicidad de una casa, y todos salen del bolsillo del apostador.

Un último apunte que conviene tener claro antes de dejarse impresionar por la palabra blockchain en la descripción de una plataforma: que un operador publique su registro en una cadena no lo convierte en un operador autorizado ni en un lugar seguro para el saldo. Son dos cosas distintas. Una cuenta en una casa sin permiso sigue siendo una cuenta en una casa sin permiso, con o sin prueba de trabajo detrás.

Y la escala del activo no cambia la ecuación. Una emisión limitada a 21 millones de monedas dice algo sobre la escasez del activo y nada sobre la casa que acepta su depósito.

Preguntas frecuentes

¿Se puede pagar con criptomonedas en una casa de apuestas con permiso en México?

Con la información disponible, no aparece ninguna marca con permiso que las acepte. Los métodos que las casas declaran son tarjeta, transferencia SPEI, voucher en tienda de conveniencia y monederos electrónicos. Un sitio que reciba criptomonedas de jugadores mexicanos queda fuera de ese conjunto, y esa ausencia es la señal que importa.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Pida el número de permiso y el nombre del permisionario, y compare los dos contra el pie de página de la marca y su ficha en la tienda de aplicaciones. El listado oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está abierto al público, así que el número siempre se lee como declaración de la marca o de una compilación, nunca como confirmación de la autoridad.

¿Por qué una casa de apuestas pide identificación y verificación de identidad?

Porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero, y los operadores verifican usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Los documentos exigidos no están fijados en la ley, así que cada casa arma su lista. La verificación es también lo que permite que el retiro llegue a una cuenta a su nombre.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

En México no existe un tope legal de depósito ni de pérdida, y tampoco un registro nacional de autoexclusión. Los límites son herramientas internas de cada casa, voluntarias y limitadas a esa casa. Se fijan antes de la primera apuesta, con una cifra que no duela, y se comprueban en la sección de juego responsable de la marca.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

Ninguna de las cuatro protecciones de una marca con permiso: respaldo de un local autorizado, permiso con titular identificable, controles de identidad y lavado, y comprobante fiscal de retenciones. A eso se suma que un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, y que no hay autoridad mexicana competente para reclamarlo.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuesta legalmente autorizados son ingresos conforme a la Ley del ISR, y quien paga retiene: 1 % si el estado no grava el premio o su gravamen no supera el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal excede ese 6 %. La Ciudad de México aplica 6 % estatal, alrededor de 7 % en total. La retención es definitiva solo si se presenta la declaración exigida.

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