Códigos de apuestas deportivas en México 2026: el precio escondido del bono

Updated noviembre 2026
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Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera

Comprobado el noviembre 5, 2026 contra los pies de página de las propias casas de apuestas, las fichas de sus aplicaciones en la App Store de México y las compilaciones de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Un código no vale nada por sí mismo. Vale lo que valen las condiciones que arrastra, y esas condiciones casi nunca están en el anuncio. La palabra “código” convive en las búsquedas mexicanas con “bono de bienvenida” y “apuesta gratis”, y las tres apuntan al mismo malentendido: que existe dinero que llega antes de que tú pongas algo. No lo hay. Lo que hay es un depósito que hay que mover un número determinado de veces, a un momio mínimo determinado, dentro de un plazo que alguien eligió sin preguntarte, y con una ganancia máxima que casi nadie lee.

Lo primero que conviene desarmar es el envoltorio. Cuando una casa anuncia un bono de hasta $7,000 MXN, ese “hasta” no describe tu depósito: describe el techo de una tabla de tramos que el anuncio no publica. Caliente cuelga en su encabezado dos ofertas a la vez — $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN — y su propia página principal no aclara si las dos valen solo para apuestas deportivas. Codere anuncia en su ficha de aplicación un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN sin decir con qué hay que cumplirlo. Playdoit es el caso más limpio de todos: el mismo listado llama al suyo bono de bienvenida de $1,000 MXN y, unas líneas más abajo, lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito. Dos apartados, dos mecanismos distintos, un solo botón. Eso no es un requisito: es una casa que aún no ha decidido qué está vendiendo.

México añade una capa de niebla que otras plazas no tienen. Aquí no existe una licencia de juego online. Existe un permiso de la Secretaría de Gobernación otorgado a un permisionario con local físico, y casi todo lo que se escribe sobre códigos de apuestas ignora esa distinción justo cuando más importa, porque en la frontera entre una casa permisionada y un sitio sin permiso se decide si tu saldo se puede congelar, si tus premios llevan retención y si alguien te va a contestar cuando reclames.

El permiso de la SEGOB: qué protege realmente y qué no

La autoridad es la Secretaría de Gobernación, SEGOB, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos. La ley que manda sigue siendo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Su punto de partida no es el permiso, es la prohibición: los juegos de azar y las apuestas están prohibidos en todo el país y solo se permiten los que la ley autoriza expresamente. El Reglamento de esa ley, cuyo artículo 2 fue reformado el 16 de noviembre de 2023, cierra el círculo con la fórmula inversa: toda actividad de apuestas o sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

Ese diseño tiene una consecuencia práctica que conviene mirar de frente. El permiso no es un derecho del apostador, es un acto administrativo temporal que la SEGOB concede a un permisionario, y la palabra correcta en México es “permiso”, no “licencia”. El artículo 3 del Reglamento lo describe así, y el artículo 31 añade que los permisos no son transferibles. La SEGOB otorga e inspecciona los juegos con apuestas (artículo 7 de la ley), puede clausurar establecimientos sin autorización (artículo 8), ningún local puede instalarse junto a escuelas o centros de trabajo (artículo 9) y los estados y municipios colaboran en esa vigilancia (artículo 10). Los tipos de permiso que interesan a las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28); quien ya tiene permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede pedir permisos complementarios para apuestas remotas, y los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, una garantía, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza (artículo 29).

Ninguna norma mexicana nombra el juego en línea. La práctica reportada es que un sitio web no puede tener una licencia digital propia, sino que cuelga del permiso de un titular autorizado con presencia física, y que muchas marcas extranjeras operan a través de un permisionario local. Un mismo permisionario puede operar varias marcas. Ahí está la primera factura real para el lector: cuando comparas códigos de apuestas entre una casa y otra, no estás comparando dos empresas con papeles equivalentes. Estás comparando marcas que se apoyan en estructuras de permiso distintas, y a veces en el mismo permisionario detrás de varias de ellas.

Hay un hueco de transparencia que ningún bono tapa: la propia Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un PDF con los sitios autorizados, y ese listado no pudo abrirse al revisar los expedientes de estas marcas. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre sí: una compilación habla de 136 sitios y otra de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso ningún número de permiso aparece aquí como oficial. Los que verás más abajo llevan su fuente al lado y la marca de que no están confirmados oficialmente, y algunos no se imprimen porque las compilaciones se contradicen entre ellas.

Lo que sí puedes hacer, y es lo único que depende de ti, es la comprobación de campo. Abre la página principal de la casa que te interesa, baja hasta el pie, y busca la mención del permiso con su número y el nombre del titular. Las marcas serias lo publican ahí. Después compara ese titular con lo que dicen las compilaciones: si el número del pie y el de la compilación no coinciden, ya sabes algo sobre esa casa, y ese algo no está en ningún anuncio de bono.

Lo que sí dice la ley sobre tu edad, tus datos y tu dinero

El Reglamento prohíbe en su artículo 5 la entrada de menores a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra. El número 18 no viene del Reglamento: viene de lo que cada marca declara sobre sí misma. Codere lo escribe en su ficha de aplicación junto con los avisos de juego responsable y las políticas de cierre de cuenta. Caliente, en el pie de su página principal, dice que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza su sección de juego responsable. Betcris es el más explícito de los tres: además de la prohibición estricta para menores, aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es una coincidencia amplia y útil, no una norma.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

Sobre tus datos, el marco sí tiene nombre. La actividad de apuestas es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero, y por eso las casas verifican la identidad de sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria. Los documentos exactos que una casa puede exigirte no están establecidos en la ley; los fija cada operador en su proceso de verificación de identidad. Traducción para quien va a depositar: la verificación no es un trámite que la casa te impone por gusto, es una obligación que arrastra, y hacerla antes de tu primer retiro te ahorra la peor escena posible, que es ganar y descubrir que tu cuenta lleva tres días en revisión.

Los métodos de pago viven en un vacío parecido. Ninguna norma mexicana cubre los pagos de apuestas. Lo que las marcas enumeran en sus listados — tarjetas, transferencia SPEI, comprobantes en efectivo en tiendas como OXXO, monederos electrónicos — es lo que cada una dice de sí misma, y el retiro va a una cuenta a nombre del jugador. Codere menciona depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Winpot exhibe en su página principal los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay como métodos de depósito, sin montos mínimos publicados. PlayCity, que se presenta como casino con sala de máquinas y apuestas deportivas, no describe en la ficha de su aplicación ni bonos ni métodos de pago. Sobre criptomonedas en marcas con permiso, ninguna de las fuentes consultadas establece nada; quien te prometa lo contrario está rellenando el hueco por su cuenta.

Impuestos: quién retiene y por qué tu cálculo cambia

El impuesto que más ha movido el diseño de los bonos en México no lo paga el apostador, y aun así decide el tamaño de su oferta. El artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. Ese inciso fue reformado en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025 y está en vigor desde el 1 de enero de 2026; antes era 30 %. La misma fracción alcanza a los juegos en línea operados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

Aquí conviene ser exacto porque casi todas las notas de prensa lo son poco. El texto legal que se leyó dice únicamente “valor de la actividad”. La prensa escribe “monto total apostado” como base. Lo que no se puede afirmar, y este artículo no lo afirma, es que el 50 % se aplique sobre el monto apostado ni sobre el ingreso bruto: la base no está establecida. Un alza de esa magnitud en el costo del operador explica por qué el catálogo de bonos de bienvenida se rediseñó en los meses siguientes, y explica también por qué las condiciones se volvieron más apretadas sin que subiera el número del titular.

En el lado del jugador el impuesto se llama ISR y reparte peor de lo que la gente supone. Los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR consideran ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. El pagador retiene 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no rebasa 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal sí supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; en caso contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México cobra 6 % sobre los premios, lo que en la práctica deja alrededor de 7 % en total, según el reporte secundario consultado. Los premios que rebasan $600,000 MXN en el año se reportan en la declaración anual. Y hay una frontera que nadie debe cruzar por su cuenta: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Ahí la única respuesta honesta es consultar a un contador o a un asesor fiscal.

Los estados añaden su propia capa. La Ciudad de México grava las apuestas, y Nuevo León grava los montos apostados. Dos regímenes distintos para el mismo boleto según dónde te encuentres, lo que en un mercado con retención variable se traduce en una diferencia que el jugador no elige: la elige su domicilio.

Juego responsable: lo que existe, lo que no, y lo que te toca a ti

El instrumento que un apostador mexicano esperaría encontrar no existe. No hay registro nacional de autoexclusión. Si alguien se pone en la lista de una casa, no queda fuera de las demás; el mecanismo es voluntario e interno, una herramienta que cada operador lista en su propia ficha de aplicación, y nada más. Tampoco hay un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal de protección, ni una cifra legal de edad para apostar.

Lo que sí encuentras son controles de casa, y conviene saber que son de casa antes de apoyarte en ellos. Los tres que las marcas declaran con más frecuencia en sus listados son las pausas de juego, los límites de depósito y la autoexclusión de la propia plataforma. Codere los enmarca en su ficha junto con los avisos de juego responsable y las políticas de cierre de cuenta, y limita el uso a mayores de 18 años. Caliente pide en su pie de página divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable. Betcris repite la fórmula desde el otro lado y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.

La consecuencia incómoda se sigue sola. Si tu protección depende del operador, entonces cambia de operador cuando cambies de casa, y no existe una memoria compartida que te recuerde. Un lector que quiera usar estos controles en serio debería configurarlos la misma tarde en que abre la cuenta, antes de que llegue cualquier bono, porque un límite puesto cuando el saldo ya está cargado se siente como castigo y uno puesto en frío se siente como decisión. Y si el problema es de conducta y no de presupuesto, la herramienta que necesitas no está en la aplicación: está en la atención profesional.

El bono de bienvenida: qué te venden y qué firmas

Un bono de bienvenida es una promesa con fecha de vencimiento. La casa pone un importe pequeño o grande, tú pones normalmente un depósito, y el conjunto queda atado a una obligación de apuesta que la mayoría de los jugadores subestima porque suele estar escrita en un idioma distinto al del anuncio. Los dos términos que importan son el rollover —cuántas veces hay que jugar el dinero antes de que sea retirable— y el momio mínimo, la cuota más baja a la que una apuesta cuenta para cumplir ese rollover. Los nombres varían poco entre marcas; lo que varía es el número, y el número es todo.

El rollover se calcula sobre una base concreta, y esa base cambia el resultado tanto como el multiplicador. A veces se juega solo el importe del bono, a veces el bono más el depósito, y a veces solo el depósito. Un multiplicador de diez sobre el importe del bono no cuesta lo mismo que diez veces sobre bono más depósito: en el segundo caso estás obligado a mover tu propio dinero muchas más veces de las que crees. Si el anuncio no dice sobre qué base se calcula, no tienes un dato: tienes una cifra.

El momio mínimo es la segunda mitad del mecanismo y la que más apuestas invalida en silencio. Un rollover de diez veces con un mínimo de 1,50 no es el mismo rollover de diez veces con un mínimo de 1,80. En el primer caso puedes cumplir con apuestas relativamente seguras, del tipo que casi siempre paga. En el segundo, el mínimo te empuja hacia momios donde la varianza manda, y las apuestas que se te ocurrieron al principio dejan de contar. El sistema no falla: funciona exactamente como fue diseñado, que es empujarte a más riesgo del que habías previsto.

Hay un tercer término que casi nunca aparece en el titular: el plazo. Un rollover sin fecha no es un requisito, es un alivio. Un rollover de diez veces con un plazo corto, en cambio, es una orden de apostar más rápido de lo que querrías, que es exactamente lo contrario de lo que un jugador con presupuesto limitado necesita.

Apuesta gratis: por qué nunca se devuelve el importe

La apuesta gratis se anuncia como un billete y funciona como un vale. Cuando ganas, la casa te paga la ganancia y retira el importe de la apuesta; el valor nominal no vuelve a tu saldo. Si aciertas un momio de 1,90 con $500 MXN de apuesta gratis, cobras 450 pesos —la ganancia, no los 500— porque el importe solo existió para calcular el pago. Y si fallas, no pierdes nada, lo cual es cierto y es la mitad simpática del trato.

Esa asimetría es la que se esconde detrás del ruido de los “códigos”. La apuesta gratis no es dinero, es un derecho de apuesta con un techo, y su valor real depende de tres cosas: el momio al que la juegas, la parte del mercado que el operador se queda y, por encima de todo, los requisitos que la condicionan. Una casa puede anunciar $1,000 MXN de apuesta gratis y no ser más generosa que otra que anuncia $500, si la primera exige un momio de 1,80 con la ganancia topada y la segunda te deja jugar a lo que quieras.

Cuánto vale de verdad una apuesta gratis

Pongamos un caso sencillo, con un importe nominal de $1,000 MXN de apuesta gratis, una apuesta —sencilla, sin combinar— a un momio decimal de 1,90 en un mercado de dos resultados que paga 1,90 por cada lado, y una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve si aciertas. Ese par de momios es un ejemplo aritmético, no una cuota publicada por ninguna casa: sirve para ver el mecanismo, y sirve para ver cuánto se queda el mercado en el camino.

Ese mercado de dos resultados paga en conjunto 97,4 % de todo lo apostado, es decir, el operador retiene 2,6 % por cada peso que pasa por él. El valor esperado de la apuesta gratis es el importe multiplicado por (1,90 − 1) ÷ 1,90, y ese resultado vuelto a multiplicar por esa porción de 97,4 %. En números redondos, alrededor del 46 %.

Cerca de 460 pesos. Con dos condiciones encima, que es como hay que leer el número. La primera es el momio: a 1,50 el mismo cálculo cae por debajo del 33 %, y a 3,00 supera el 64 %, así que el valor de una apuesta gratis se mueve tanto con el precio al que la juegas como con cualquier condición escrita en los términos. La segunda es que se trata de un promedio sobre muchas apuestas, no de un resultado: en cualquier apuesta suelta puedes terminar con 0 o con 2,70 veces el importe si el techo de ganancia lo permite, y el promedio solo existe si repites el ejercicio muchas veces. Un jugador que apuesta una vez no cobra el promedio; cobra un resultado.

De ahí sale la regla que este artículo defiende: la apuesta gratis rinde más en un momio largo que en uno corto, siempre que el rollover te permita jugarla. Y si el rollover te obliga a un momio corto, el valor que la casa anunció se evapora justo cuando intentas cumplirlo. La oferta no cambia de valor por lo que dice el anuncio, cambia por el momio al que la ejecutas.

Rollover y momio mínimo, con los términos mezclados

El caso de Caliente merece párrafo propio porque ilustra el problema sin adornos. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de $1,000 MXN de Caliente exigiría un rollover de diez veces; el plazo, las momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Es decir, la información más relevante de la oferta no tiene una versión estable en el mercado que la explica, y mucho menos dos reseñas que coincidan. Con un requisito así, los $1,000 MXN del anuncio se juegan al menos $10,000 MXN antes de intentar retirar nada, y ese es el dato que el titular del encabezado no da.

Conviene decirlo sin rodeos: un reseñista no es la casa, y un número que se contradice entre reseñistas no es un término contractual. Cuando eso ocurre, el único sitio donde el requisito existe de verdad es la página de términos y condiciones del operador, y ahí es donde hay que leerlo antes de depositar y no después. No es una advertencia de manual: es la diferencia entre saber qué compraste y descubrirlo cuando ya no puedes salir.

Playdoit se enfrenta al mismo tipo de problema desde el otro lado. Su ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero describe la oferta con primer depósito en un apartado y sin depósito en otro. Las condiciones no son claras, y no son claras en el mismo documento que las vende. Un lector que compare por el número del titular va a elegir con la misma información que tendría lanzando una moneda.

Panorama de las casas con permiso en México

Lo que sigue no es un orden de calidad ni una recomendación. Son marcas que, según sus propias fuentes, operan en México al amparo de un permiso de la SEGOB otorgado a un permisionario con local físico. La lista de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse durante la revisión, así que cada número aparece con la fuente que lo da y con la marca de no confirmado oficialmente. En algunos casos no hay número que imprimir porque las compilaciones se contradicen. Y falta gente: la ausencia de una marca aquí no significa que no tenga permiso, solo que no está en esta comparación.

Marca Permiso SEGOB según la fuente, no confirmado oficialmente Qué dice el listado de la marca sobre el tema del código
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera Su listado no describe bonos de bienvenida
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según casas de apuestas legales; titular Libros Foráneos Bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN; depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay En su encabezado, $1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México Su listado no describe bonos de bienvenida
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; las compilaciones difieren sobre el titular Su listado no describe bonos de bienvenida
Betcris El número del pie de su sitio y el de la tabla del propietario difieren, así que no se imprime; titular Producciones Móviles Su listado no describe bonos de bienvenida
Pickwin No se imprime: las fuentes se contradicen entre sí sobre el número Su listado no describe bonos de bienvenida
1xBet DGJS/0002/2020, según casas de apuestas legales, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; la App Store publica la app a nombre de 1XCorp N.V. Bonos de bienvenida y promociones de temporada
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México Bono de bienvenida de $1,000 MXN, descrito con primer depósito en un apartado y sin depósito en otro

Lo primero que salta a la vista en esa tabla no es una marca: es una columna. La columna de bonos está medio vacía, y eso no es un defecto del cuadro, es el hallazgo. Varias de las casas con permiso más asentadas de México no llevan el bono en su ficha pública, lo que contradice la idea de que el bono de bienvenida es la puerta de entrada obligatoria al mercado mexicano. La columna del permiso, por su parte, es un ejercicio de paciencia: un número no confirmado oficialmente, dos compilaciones que se pelean por el mismo titular y un pie de página que dice una cosa mientras la tabla del propietario dice otra. Ese es el estado del registro público mexicano, y es justo el material con el que un lector tiene que decidir dónde pone su dinero.

Una cosa hay que decir para que nadie se engañe con la tabla. Ningún número de esa columna es un aval. Son los números que las fuentes dan, no los que la autoridad publica, y la diferencia entre ambas cosas es el hueco que un lector debe saber que existe.

Cómo se eligen las casas de esta comparación

Los criterios son los que cualquiera puede revisar sin creerme: que la marca declare operar al amparo de un permiso de la SEGOB de un permisionario, que su ficha o su pie de página permitan identificar una operadora y, cuando existe, un número, y que los términos del bono estén escritos en algún lugar accesible al público. Un cuarto criterio es la coherencia entre lo que la marca anuncia y lo que publica: cuando el mismo listado se contradice sobre si la oferta pide depósito o no, ese desajuste cuenta en contra, porque un operador descuidado con su propio anuncio lo es también con las condiciones del jugador.

El tamaño de la oferta no es criterio. Un bono alto con un rollover opaco vale menos que uno bajo con términos legibles, y casi todos los titulares que verás compiten por el número grande precisamente porque el otro dato no lo lee nadie. Tampoco es criterio la cantidad de deportes ni la existencia de una aplicación: eso lo tienen todos y no distingue a nadie.

Lo que no está en el método, y conviene decirlo, es cualquier ordenación por tamaño de la oferta. Ordenar por eso sería ordenar por el número que el operador eligió publicar, que es el dato menos informativo del paquete.

Novibet: permiso citado y un bonito silencio sobre los bonos

Novibet aparece en las compilaciones con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, y con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular. El número no está confirmado oficialmente porque la lista de la DGJS no pudo abrirse. Su listado público no describe bonos de bienvenida, y esa ausencia es lo único que este artículo puede atribuirle en el tema que nos ocupa: ni un importe, ni un rollover, ni un momio mínimo.

Para el lector que llega buscando un código, Novibet es el caso donde el código no está, y eso tiene un valor informativo concreto: si lo que quieres es una promoción de entrada, esta marca no te la está ofreciendo en el lugar donde sus competidoras sí la publican. Si lo que quieres es una casa cuyo permiso se pueda rastrear hasta un titular con nombre, el rastro existe y llega hasta una compilación, no hasta la autoridad.

El juicio, entonces, no es sobre su catálogo de apuestas sino sobre su silencio. Una casa que no anuncia bono obliga al lector a compararla por precio y por servicio, que es una comparación más honesta y también más difícil de hacer con la información disponible. Quien busque una promoción encontrará el hueco; quien busque una operación discreta, también.

Codere: muchos deportes, un bono sin condiciones publicadas

Codere es la marca con el rastro documental más rico de este grupo, y no precisamente por su oferta. Sus permisos figuran como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según casas de apuestas legales, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular. La aplicación “Codere: Apuestas Deportivas MX” figura en la App Store de México a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. La ficha de esa aplicación anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO, más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis.

El problema es el de siempre, y aquí es doble. Primero, el bono: 7,000 MXN de techo sin una sola condición publicada en el lugar donde la promesa se hace. Segundo, el titular del permiso no coincide con la empresa que publica la aplicación. No hace falta acusar a nadie de nada para señalar que esas dos cosas juntas son exactamente lo que un jugador necesita aclarar antes de depositar, y que la respuesta está en los términos de la casa, no en la ficha de la tienda.

Aun así, la oferta de producto se defiende sola: treinta deportes, estadísticas en vivo y creador de apuestas es un menú ancho, y el respaldo de una aplicación con años de recorrido y actualizaciones recientes no es poca cosa en un mercado donde varios operadores aparecen y desaparecen. Si tu manera de apostar es armar combinadas propias con datos a la vista, esta casa te da con qué. Si lo que te trajo fue el bono, la casa aún no te ha dicho qué te va a pedir.

Caliente: dos ofertas a la vez y una duda sin resolver

Caliente es la única marca de esta comparación cuyo permiso aparece en el pie de su propio sitio: DGG/SP/404/97, presentado allí como autorización de la Secretaría de Gobernación. La operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., y la ficha de la aplicación “Caliente Deportes” en la App Store de México la publica esa misma empresa, en la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. Es el rastro más limpio del grupo: la casa dice de sí misma lo que las compilaciones tardan dos párrafos en decir de las demás.

Su escaparate, en cambio, es un embudo. En el encabezado de su página principal se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y la propia página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Dos promociones distintas, con mecánicas distintas, colocadas juntas y sin decir a qué producto pertenecen. Si además se añade lo que dicen las reseñas —un rollover de diez veces sobre el bono sin depósito, con plazos y momios mínimos que varían de una reseña a otra— el resultado es una oferta cuya parte más importante circula en versiones y no en un documento.

Sobre el producto, su aplicación ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y está limitada a mayores de 18 años. Un jugador que quiera ver el partido antes de decidir encuentra aquí lo que muchas casas cobran aparte o no tienen.

La paradoja de Caliente es que su permiso está a la vista y sus condiciones no. Quien priorice poder verificar el respaldo legal de un vistazo tiene aquí la mejor pista disponible del grupo. Quien priorice saber qué le van a exigir, tendrá que abrir los términos y comparar dos ofertas que la casa misma no separa.

Betway: más de 2,000 eventos por semana y ningún bono deportivo publicado

Betway aparece con el permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, y con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. Su ficha de aplicación anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. No hay en ese listado un bono de bienvenida deportivo.

Esa ausencia cambia la lectura de todo lo demás. Una casa que no apuesta por el bono de entrada y sí por el volumen semanal y por el club está vendiendo continuidad, no captación: lo que ofrece se cobra jugando, no registrándose. Para un lector que apuesta todas las semanas, un club con apuestas gratis puede valer más que un bono de bienvenida con rollover de diez veces, y esa comparación no la hace ningún titular. Para el que solo quería probar con un depósito pequeño, la propuesta es menos directa.

Hay un detalle de vocabulario que vale la pena señalar porque es de casa y no de producto: “momios mejorados” significa que el precio se movió a tu favor en ese mercado concreto, no que la casa tenga los mejores momios del mercado. La distinción importa cuando comparas entre marcas, y los dos adjetivos en inglés del nombre —“Super” y “Ultra”— no aportan ninguna información sobre cuánto se mejora.

El juicio es de encaje. Betway es una casa para quien ya tiene una rutina de apuestas y quiere premios por repetirla, no para quien está decidiendo con qué casa empezar a partir de un código. Y su permiso, como el de casi todos los de esta tabla, se sostiene en una compilación y no en una confirmación.

Strendus: tres permisos, ningún número firme

Strendus acumula tres identificadores en las compilaciones: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular, porque las compilaciones difieren. Ninguno está confirmado oficialmente. Más permisos citados y menos certeza sobre quién es el titular es un patrón incómodo para una casa, y no hay ninguna bonificación de bienvenida deportiva en su listado que compense esa ambigüedad en el terreno del código.

Aquí el lector se encuentra con la variante más pura del problema mexicano: la información no falta, sobra y se contradice. Tres números no son tres veces más garantía; son tres versiones de la misma pregunta sin respuesta. Cuando una casa aparece con identificadores distintos en compilaciones distintas y con dos razones sociales posibles, la comprobación útil deja de ser la comparación entre sitios y pasa a ser el pie de página del propio operador, que es el único que la casa controla.

Sobre el producto, este artículo no puede decir más de lo que sus fuentes dicen, y en el asunto que nos ocupa dicen poco. La lectura razonable para quien busca un código es simple: si el bono no está publicado y el permiso no se puede fijar, no hay nada que comparar todavía.

Betcris: reglas claras para menores y un número que no se imprime

Betcris es la casa más explícita del grupo en su lenguaje de protección. El pie de su página principal dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es una redacción más firme que la de sus competidoras, y se nota que alguien la pensó.

Su permiso, en cambio, no se puede imprimir. El número del pie de su propio sitio y el de la tabla del propietario difieren: el pie muestra un número a nombre de Producciones Móviles y la compilación da otro. Cuando la discrepancia está entre dos documentos de la misma órbita, imprimir cualquiera de los dos sería inventar, así que aquí queda el titular —Producciones Móviles— y ninguna cifra. Es la decisión correcta y es también una incomodidad para el lector, que no tiene forma de resolverla por su cuenta.

Ese contraste es el juicio: una casa cuidadosa con el mensaje de responsabilidad y descuidada con la identificación de su permiso. Lo primero se agradece y no se puede usar para reclamar nada; lo segundo sí importa cuando algo sale mal. Quien apueste aquí debería guardar el número que aparezca en su comprobante y en el pie de página en el momento del registro, porque es la única versión que va a poder citar después.

Pickwin: cuando las fuentes se contradicen, no hay número

Pickwin aparece con dos versiones del mismo permiso: DGJS/DCRCA/1584/2019 en una compilación y DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER en otra, con Producciones Móviles S.A. de C.V. y Unocapali La Paz Operadora como titulares, según blog.pickwin.mx y casas de apuestas legales. Y aquí el detalle se vuelve revelador: el número que una compilación atribuye a Pickwin es el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Dos marcas, un mismo número en circulación, titulares que se solapan.

Esa coincidencia no prueba nada por sí sola, pero sí describe algo real del mercado mexicano: un permisionario puede operar varias marcas, y las compilaciones que las catalogan no siempre logran separar una de otra. Un lector que compare códigos entre marcas con este telón de fondo está comparando etiquetas sobre una estructura que no ve.

En el asunto que nos ocupa, su listado no describe bonos de bienvenida, así que no hay oferta que evaluar. Es un caso donde la respuesta correcta no es una cifra sino una advertencia práctica: si vas a depositar en una casa cuyo permiso aparece con dos números distintos según quién lo cuente, revisa el pie de página del operador y pide aclaración antes, no después.

1xBet: bonos anunciados y un titular que no coincide con la aplicación

1xBet aparece con el permiso DGJS/0002/2020, según casas de apuestas legales, que no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial de la DGJS; el titular citado es Entretenimientos Naturales, mientras la App Store publica la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta. Es la discrepancia más ancha de esta comparación, y conviene subrayarla sin dramatizarla: no significa que la marca opere sin permiso, significa que la cadena entre la marca que ves, la empresa que publica la aplicación y el titular del permiso no cierra con la información disponible.

Su oferta de producto es, en cambio, la más cargada del grupo en deportes con seguimiento intensivo: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Para quien apuesta en deportes electrónicos o sigue UFC, ese menú es difícil de igualar en esta tabla.

Ahí está la tensión que el lector debe resolver con los ojos abiertos: un catálogo ancho y una estructura societaria opaca. Las promociones de temporada y los bonos que anuncia su listado no vienen con condiciones publicadas en ese mismo lugar, así que la evaluación se detiene donde empieza la letra pequeña que no se muestra. Con esta marca, más que con ninguna otra de la lista, la verificación previa deja de ser una recomendación y se convierte en la parte principal del trabajo.

Playdoit: el bono que la propia ficha describe de dos maneras

Playdoit cierra la lista con la contradicción más citada del grupo. Su permiso aparece como DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular, y sin confirmación oficial. La aplicación la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store de México, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. Y su ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito: las condiciones no son claras, y lo son menos en el mismo texto que las ofrece.

El catálogo, en cambio, está bien poblado: futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. El retiro anticipado y la atención permanente son dos cosas que un jugador valora cuando hay un problema a las once de la noche, y no aparecen en todos los operadores de esta tabla.

El juicio es directo: la oferta del bono no se puede evaluar porque la casa no ha decidido si pide depósito, y una promoción que se describe de dos formas en una sola ficha es una promoción en la que no conviene basar la elección. Lo que sí se puede evaluar es el resto del producto, y ahí Playdoit compite sin problemas. Quien la elija debería elegirla por el deporte y por el retiro anticipado, y tratar el bono como lo que es hasta que haya términos: una promesa con dos redacciones.

Qué le cuesta a tu presupuesto cada camino

Con los datos en la mano, el lector tiene tres caminos y cada uno tiene un precio distinto. El primero es perseguir el bono grande: un techo de miles de pesos con un rollover que no está publicado en el anuncio se convierte en decenas de apuestas obligatorias antes de que ese dinero sea retirable, y si el momio mínimo es alto, cada una de esas apuestas lleva una varianza que tú no elegiste. El segundo es quedarse con una casa que no anuncia bono deportivo: te ahorras la obligación, renuncias al incentivo y compites solo por precio. El tercero es usar la oferta pequeña y líquida —los $1,000 MXN sin depósito, por ejemplo— y tratar la ganancia como lo que es, una cantidad que se mueve con el momio al que la juegas.

Hay un costo que no aparece en ninguna tabla y que conviene decir sin adornos: el tiempo. Un rollover de diez veces sobre $1,000 MXN son $10,000 MXN en apuestas, y a $200 MXN por boleto son cincuenta boletos. Nadie apuesta cincuenta boletos por diversión en una semana; si el plazo es corto, la obligación te empuja a jugar más rápido de lo que pensabas y en momios que no habrías elegido. Ese es el verdadero pago de la oferta, y no se hace en efectivo.

La recomendación práctica es incómodamente simple: antes de buscar un código, busca los términos. Si el anuncio no dice sobre qué base se calcula el rollover, cuál es el momio mínimo y hasta cuándo tienes, no tienes una oferta: tienes un gancho. La casa que publica esos tres datos en el mismo lugar donde publica el importe merece más confianza que la que publica un número más grande y el resto en otro sitio.

Criptomonedas y códigos: el hueco que nadie llena

En México, el cruce entre criptomonedas y casas de apuestas con permiso no tiene documentación: ninguna de las fuentes de esta comparación establece que una marca con permiso de la SEGOB acepte depósitos en criptomonedas. Los métodos que las casas sí enumeran son los convencionales: tarjeta, transferencia SPEI, comprobantes en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos, y el retiro va a una cuenta a nombre del jugador.

Ese hueco tiene una lectura práctica. Las criptomonedas se asocian mentalmente con apuestas sin identidad y sin rastro, y una casa que opera bajo el permiso de un permisionario mexicano no puede ofrecer eso aunque quisiera: verifica la identidad de sus usuarios y reporta operaciones a la Unidad de Inteligencia Financiera y al SAT. Un jugador que busque criptomonedas y ausencia de verificación está buscando cosas que, en el marco mexicano, van en direcciones distintas.

Sobre los sitios que operan al margen, la comparación honesta es esta: una casa con permiso aporta un domicilio legal mexicano, un permiso de la SEGOB, controles de identidad y de lavado, y un CFDI de retenciones sobre premios gravados. Un operador sin permiso no aporta ninguna de esas cosas, y sus saldos pueden quedar congelados cuando la autoridad bloquea un dominio, como ocurrió en el mercado mexicano en los últimos años. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión. Ese es el estado real de la protección, y el tamaño de un bono no lo cambia.

Bloqueos y amparos: por qué la fecha es el único dato válido

La foto de las marcas bloqueadas en México se mueve tan rápido que una sola frase sin fecha envejece mal. Betano está bloqueada desde noviembre de 2026 menos uno: en el invierno de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas y, en diciembre de 2025, un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos los de esas dos marcas, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente. Alrededor de veinte casinos físicos cerraron en 2026.

Ninguna de esas marcas aparece como tarjeta activa en esta comparación, y no por una opinión: aparecen bloqueadas o suspendidas en las fuentes, y su situación cambia con cada resolución. Lo importante para el lector es lo que un bloqueo significa en la práctica: un saldo en una casa bloqueada puede quedar congelado, y eso ocurre incluso cuando el operador tenía permiso, porque el bloqueo no es una sanción al jugador sino una medida sobre el dominio o la operación. Es el riesgo que ninguna tabla de bonos refleja.

Tampoco hay una base legal clara para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal que prevé la Ley del IVA. El Reglamento prohíbe en su artículo 2 lo que no está expresamente previsto, y el artículo 8 de la ley permite a la SEGOB clausurar establecimientos sin autorización, y la SEGOB ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. En cuanto a la responsabilidad del jugador, no está establecido que apostar en un sitio sin permiso constituya una falta o un delito, ni tampoco una exención: este artículo no afirma ninguna de las dos cosas.

La reforma sigue en el aire. La SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947, reportado el 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad; no se ha presentado y no es ley. Hay además una iniciativa para derogar la ley y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, que también es solo una propuesta. Ninguna de las dos ha cambiado todavía una sola condición de los bonos que se anuncian hoy.

Preguntas frecuentes

¿Cómo funciona un bono de bienvenida en una casa de apuestas y dónde están sus condiciones?

El bono suma un importe a tu depósito, casi siempre como saldo sujeto a requisitos. Las condiciones no viven en el anuncio, sino en la sección de términos y condiciones del operador. Ahí se leen el rollover, el momio mínimo, el plazo y el techo de ganancia. Sin esos cuatro datos, el importe del titular no significa nada.

¿Qué significan el rollover y el momio mínimo en un bono de bienvenida?

El rollover es cuántas veces hay que jugar el dinero antes de retirarlo, y se calcula sobre una base que cambia según la casa: solo el bono, el bono más el depósito o solo el depósito. El momio mínimo es la cuota más baja que cuenta para cumplir esa obligación. Por debajo de ella, la apuesta existe pero no avanza el requisito.

¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve junto con la ganancia?

Porque la apuesta gratis es un derecho de apuesta, no dinero. Si aciertas, la casa te paga la ganancia calculada con ese importe y retira el importe mismo: solo existió para fijar el pago. Si fallas, no pierdes nada. El valor real depende del momio al que la juegues y de las condiciones que la acompañen.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

México no tiene licencia de juego en línea: existe un permiso de la SEGOB otorgado a un permisionario con local físico. Busca la mención en el pie de página del operador, con número y titular, y compárala con las compilaciones públicas. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no siempre está disponible.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso bajo los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. El pagador retiene 1 % cuando no hay impuesto estatal o no rebasa 6 %, y 21 % cuando lo supera; la Ciudad de México grava los premios con 6 %. Para premios de sitios sin permiso, consulta a un contador.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

No existe un límite legal en México ni un registro nacional de autoexclusión. Los controles son herramientas de cada casa: pausas, límites de depósito y autoexclusión de la propia plataforma, que se configuran en la cuenta. Conviene activarlos al abrir la cuenta, antes de que entre cualquier bono, y repetir el trámite en cada casa nueva.

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