Páginas de apuestas deportivas: lo que cuesta cada una antes de que gane el primer boleto
Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los permisos y avisos cotejados contra lo que publican las fichas de tienda y los pies de página de cada casa, y contra los registros de la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación.
México es un país cómodo para apostar y complicado para averiguar quién te respalda. No existe una licencia de juego en línea, no hay una ley escrita para internet y la palabra que de verdad importa no es “licencia” sino “permiso”: un acto administrativo temporal que la Secretaría de Gobernación concede a un permisionario con recinto físico, que a su vez pone su permiso al servicio de una marca digital. Esa estructura tiene una consecuencia que conviene decir de entrada. Cuando depositas en una casa con permiso, tu dinero entra en una operación mexicana con controles antilavado y comprobantes fiscales; cuando depositas en una casa que no lo tiene, entra en un sitio cuyo único domicilio es una isla o un servidor, y una orden de bloqueo puede dejar tu saldo congelado sin que exista un juez obligado a devolvértelo.
La otra mitad de la historia no aparece en ninguna campaña de bienvenida. Cada momio que ves en pantalla —1.90, 2.45, 1.72— ya lleva descontada la parte que se queda la casa, y esa parte es un costo que pagas en cada boleto, ganes o pierdas. Un bono de bienvenida no cambia ese costo: lo adelanta. Por eso este recorrido empieza por la legalidad y por lo que un permiso realmente te da, sigue por las herramientas con las que puedes frenar una racha, pasa después por los bonos y los requisitos que traen escondidos, por la analítica que sí sirve para decidir y por la clasificación de nueve casas, y cierra con el panorama general del mercado mexicano. El orden no es casual: primero lo que te protege, después lo que te cuesta.
Lo que un permiso de la SEGOB te da y lo que no
La autoridad es la Secretaría de Gobernación y, dentro de ella, la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos y además instruye los procedimientos de sanción. El texto que manda sigue siendo la Ley Federal de Juegos y Sorteos publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, y su idea central es la del permiso cerrado: prohíbe en todo el territorio los juegos con apuesta y los sorteos, y solo deja pasar lo que autoriza expresamente. La reforma al Reglamento del 16 de noviembre de 2023 apretó esa tuerca todavía más. El artículo 2 dice que la actividad de apuestas y sorteos que no esté prevista de manera expresa queda prohibida, y el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo de carácter temporal otorgado a un permisionario. Temporal, no perpetuo. Es un detalle administrativo que al apostador le cuesta dinero cuando la autoridad decide no renovar.

Para apuestas deportivas a distancia, los títulos que importan son dos: centro de apuestas remotas y salas de sorteos de números o símbolos, ambos previstos en el artículo 28. Los permisionarios de hipódromo, galgódromo o frontón pueden pedir permisos complementarios de apuestas remotas, y el artículo 31 establece con claridad que los permisos no son transferibles. Eso no ha impedido la práctica que conoces: ninguna página de apuestas deportivas puede tener permiso digital propio, así que las marcas —incluidas varias de capital extranjero— se cuelgan del permiso de un permisionario local, y un mismo permisionario suele sostener varias marcas a la vez. Cuando leas que una casa “está regulada en México”, lo que en realidad dice es esto.
Lo que sí obliga a un permisionario lo dice el artículo 29: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y fianzas. Traducido al español de a pie: si tu casa tiene permiso, alguien con nombre y firma responde por sus números ante una dirección general con facultades de inspección, y hay un procedimiento de sanción si algo se tuerce. Es la diferencia práctica entre un sitio con domicilio legal mexicano y un sitio con un apartado de correos en un paraíso de licencias. No es poca cosa, y tampoco es una garantía de que todo esté en regla.
La lista oficial que no se puede abrir
Aquí viene el problema que ninguna casa te va a contar en su página de inicio. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según lo que se reporta, un documento con las páginas autorizadas, y la Asamblea —el Congreso— pidió entre mayo y julio de 2026 que ese registro público esté abierto y consultable. Ese registro no estuvo disponible al momento de revisar cada número de permiso que aparece en este texto, de modo que todos ellos quedan en la misma fórmula: según lo que publica tal sitio de comparación, no confirmado oficialmente. Las compilaciones entre sí se contradicen, y donde se contradicen no hay número en esta página. Los conteos de sitios de apuestas también se pelean entre sí: un reporte habla de 136 sitios y otro de entre 30 y 35 operadores digitales con dominios punto mx. Por eso no vas a encontrar aquí un total de casas autorizadas. Un total inventado sería más elegante y menos útil.

Lo que puedes hacer, y es lo que yo haría antes de depositar un peso, es revisar dos cosas. La primera, el pie de página del sitio: si no aparece el número de permiso y el nombre del permisionario, no hay nada que verificar. La segunda, la fecha de esa publicación: un número sin fecha no te dice si el permiso estaba vigente el mes pasado. Y una tercera que casi nadie hace: guardar una captura del pie de página y del comprobante de depósito el día que abres la cuenta. Si una marca entra en la lista de bloqueados al año siguiente, tu captura es la prueba de cuándo y bajo qué condiciones entraste.
Betano y bet365: el bloqueo que sigue cambiando de forma
La estabilidad jurídica del sector se rompió en noviembre de 2025 y desde entonces las reglas del juego se mueven sin avisar. Los días 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y en esa misma operación quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, esta última del grupo Ganador Azteca de Grupo Salinas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y aun así el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra ambas marcas, según una sola fuente. Un amparo concedido y un sitio que no vuelve, un permiso suyo y un dominio igualmente suspendido: por eso esta página nunca dice “está abierta hoy” ni “está cerrada hoy” sobre esas dos marcas. Cada dato va con su fecha, y con eso tú decides qué hacer.
Ahí hay una lección que vale para cualquier casa, no solo para las dos bloqueadas. Un saldo no es efectivo. Es una anotación en un sistema, y el sistema de un operador bloqueado puede congelarse por una orden administrativa mientras un tribunal decide, un proceso que puede durar meses. Dejar un saldo grande “por si acaso” en cualquier casa es una decisión financiera, no una comodidad.
La reforma que todavía no es ley
En octubre de 2026 —la fecha que se reporta es el 13 de octubre— la Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado, y por lo tanto no es ley; nada de lo que contiene obliga hoy a ninguna casa de este listado. Aparte existe una iniciativa que busca derogar la ley de 1947 y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y mecanismos de autoexclusión. Otra vez: propuesta, no normativa. La relevancia para ti es de calendario. Si esa reforma avanza, cambia la edad mínima y aparece un registro de autoexclusión que hoy no existe, y las condiciones bajo las cuales abriste tu cuenta pueden quedar desactualizadas. Nada de eso está en vigor el día en que escribo, así que no lo trato como si lo estuviera.
Permiso, y no licencia: por qué la palabra te conviene
La distinción no es un capricho de abogados. Una licencia de juego, como la que conceden Malta, Curazao o cualquier otro regulador extranjero, es un permiso para operar juegos de azar, y quien lo tiene responde ante su propio regulador. El permiso de la Secretaría de Gobernación es otra cosa: un título administrativo temporal sobre una actividad concreta, ligado a un permisionario con recinto, controlado por una dirección general y con causales de revocación. Un sitio con licencia de Curazao no es un permisionario mexicano, por mucho que su publicidad diga “regulado”. Y un sitio con permiso mexicano no es necesariamente el titular del permiso: la marca y el permisionario son dos personas distintas.
Cuando un operador te dice que está “autorizado por la Secretaría de Gobernación”, lo que te está diciendo es que alguien más en la cadena tiene un permiso y que la marca se apoya en él. La pregunta correcta no es “¿está regulada esta página?”, sino “¿quién es el permisionario y de qué permiso cuelga esta marca?”. Esa pregunta sí tiene respuesta verificable en un pie de página.
Cuánto te cuesta apostar sin permiso
El Reglamento prohíbe lo que no está expresamente previsto y el artículo 8 de la ley de 1947 faculta a la Secretaría para cerrar establecimientos no autorizados; además, la dependencia ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. Con respecto a un apostador que juega en un sitio sin permiso, no hay una multa ni un delito establecido, y esta página no afirma ninguna de las dos cosas. Lo que sí cambia es tu posición práctica, y cambia en cuatro puntos concretos.
Una marca offshore no te ofrece un domicilio legal mexicano al que reclamar. No pasa por los controles de verificación de identidad y antilavado que se le exigen a un permisionario, ni entrega el CFDI de retenciones cuando tu premio causa impuesto. Sus saldos son los que más fácilmente acaban congelados en una operación de bloqueo. Y no hay registro nacional de autoexclusión en ninguno de los dos casos: ni la casa con permiso ni la casa offshore pueden inscribirte en una lista que impida que abras cuenta en otra parte. Esa salvaguarda no existe en México, y de eso trata la siguiente sección.
Frenar a tiempo: los límites que la ley no impone
México no tiene un techo legal de depósito ni de pérdida para apuestas deportivas, y tampoco existe un registro nacional de autoexclusión donde una casa pueda consultar si el jugador que se registra ya pidió que lo dejen en paz. Eso significa que la única protección real es la que la casa te ofrece dentro de su propia cuenta, y la que tú decides activar. Cuando una página de apuestas deportivas presume de juego responsable en su pie de página, lo que está mostrando es una lista de herramientas internas, no una obligación legal del Estado.
Las fichas de las aplicaciones y los pies de página de las casas mexicanas repiten tres avisos. Codere México dice que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Playdoit enlaza los términos y las pautas de juego responsable y restringe el uso a mayores de 18 años.
Hay un punto legal que conviene precisar, porque muchos textos lo exageran. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra. Los 18 años que ves en cada ficha son la edad que cada marca declara en su propia publicación, no un número establecido en un estatuto para el juego. La diferencia importa el día en que una casa cambia su política sin cambiar la ley.
Verificación de identidad: por qué te piden el INE antes de pagarte
Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado. Qué documentos exige cada casa y en qué momento no está establecido en un estatuto; lo que hay es la práctica comercial de cada plataforma. Para ti el efecto es de calendario: si dejas la verificación para el día en que quieres retirar, un retiro que iba a tardar horas puede tardar días. Abrir la cuenta, subir los documentos y esperar la aprobación antes de depositar es un trámite aburrido que evita el único retraso que de verdad molesta.
Qué herramientas existen y cuáles no
Las tres herramientas que las casas mexicanas suelen listar en sus fichas son las pausas o descansos, los límites de depósito y la autoexclusión voluntaria. Un límite de depósito impide que ingreses más de lo que fijaste; una autoexclusión voluntaria cierra tu cuenta por un tiempo determinado a petición tuya. Ninguna de las dos cosas viaja con tu nombre de una casa a otra, porque no hay un registro central que las conecte. Si dentro de treinta días quieres volver a jugar, nada impide que abras cuenta en otra parte salvo tu propia decisión.
Ese vacío es el que hace que un límite de depósito sea más útil de lo que parece y menos poderoso de lo que promete. Más útil porque basta para cortar el impulso del momento: el depósito que no entra es la apuesta que no haces. Menos poderoso porque no te protege de ti mismo a escala de mercado. Si el problema es el juego y no una racha, la herramienta correcta no es el límite dentro de una cuenta: es buscar ayuda especializada, y en México la conversación empieza por el propio operador o por un profesional de salud. Nada de esto es un consejo médico, y nada de lo que sigue en esta página debe leerse como tal.
El detalle que ninguna campaña menciona
Una casa te pide verificar tu identidad, pero no verifica si ya te autoexcluiste en otra. Otro detalle: la mayoría de los límites que ves en una cuenta se pueden modificar, y algunas plataformas dejan bajar un límite al instante pero subirlo solo tras un periodo de espera. Cuando revises una plataforma nueva, busca ese detalle concreto. La asimetría —bajar rápido, subir despacio— es la única defensa real que una casa puede darte contra una decisión tomada a las dos de la mañana.
El cierre de cuenta funciona parecido. Codere lista políticas de cierre de cuenta entre sus avisos, y ese es el camino más limpio para un jugador que quiere terminar: retirar el saldo completo, pedir el cierre y no dejar una cuenta abierta con veinte pesos dentro por si acaso. Una cuenta abierta es una tentación instalada en tu teléfono.
Bonos y apuestas gratis: lo que se lleva la casa antes de que ganes
La palabra “gratis” aparece en las quince campañas que ves al abrir cualquier página de apuestas deportivas y significa exactamente lo mismo en las quince: gratis para entrar, nunca gratis para salir. Un bono de bienvenida es un préstamo que la casa te da contra una obligación de apostar, y esa obligación es el precio. Los requisitos de apuesta, el famoso rollover, los momios mínimos y el plazo son las cuatro líneas que convierten “hasta 7,000 MXN” en una cifra que casi nadie cobra completa.
El caso más ilustrativo está a la vista en Caliente. Su encabezado anuncia 1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 MXN, y la propia página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Ese “no aclara” no es un descuido de redacción: es la condición que más determina si el bono te sirve, sobre todo si tu juego es el casino. Sobre el bono sin depósito de 1,000 MXN, lo que reportan reseñas de casas de apuestas —no el operador— es un rollover de 10 veces, y el plazo, las cuotas mínimas y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Cuando tres reseñas dicen tres cosas distintas sobre el mismo requisito, la conclusión práctica no es que el requisito sea blando: es que se lee en los términos de la casa antes de depositar, nunca en un comentario.
Dinero real y apuesta gratis no son lo mismo
Un bono en efectivo se acredita como saldo y normalmente puedes retirar lo que ganes con él dentro de las reglas del bono. Una apuesta gratis funciona distinto, y la diferencia se lleva la mitad del valor: cuando ganas, la casa te paga la ganancia pero no te devuelve lo que se apostó con el bono, porque ese dinero nunca fue tuyo. Un boleto de 200 pesos de apuesta gratis a un momio de 2.00 devuelve 200 pesos de ganancia y cero de capital, mientras el mismo boleto con dinero propio devolvería 400. Si te ofrecen “apuestas gratis” y estás comparando contra un bono en efectivo, ya estás comparando dos cosas distintas.
Codere México incluye apuestas gratis entre las funciones de su aplicación, y Playdoit anuncia 1,000 MXN de bono de bienvenida con un detalle que debería encender una luz: en un apartado de su ficha lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Las dos descripciones no pueden ser verdaderas al mismo tiempo. Una de las dos está mal, y el camino para averiguar cuál es la lectura del texto completo en la plataforma, antes de subir dinero.
Lo que un bono te cuesta en promedio
Aquí entra la aritmética que casi ninguna promoción te pone delante. Tomemos un mercado ilustrativo de dos resultados con momios decimales de 1.90 y 1.90 —un ejemplo, no una cotización— y apliquemos la fórmula del margen: la proporción que el mercado devuelve se calcula como 1 dividido entre 1/1.90 más 1/1.90, lo que da 0.95; el margen es 1 menos esa cifra, es decir 0.05. En dinero: de cada 100 pesos apostados en ese mercado, el operador devuelve alrededor de 95 y se queda aproximadamente 5, una banda que se mueve con la profundidad del mercado y que en las ligas grandes es más estrecha y en los mercados secundarios bastante más ancha. Ese cinco por ciento no depende de tu puntería. Se cobra en cada boleto resuelto, en la racha buena y en la mala, y por eso un bono con requisitos de apuesta es sobre todo un mecanismo para multiplicar la cantidad de boletos que pagan ese costo fijo.
Desde ahí, cada requisito tiene un precio legible. Un rollover de 10 veces sobre un bono de base concreta te obliga a mover esa base diez veces por el mercado, y si el margen del cinco por ciento ilustrativo se sostiene en cada uno de esos giros, la casa recupera buena parte del incentivo por la puerta de atrás. Cuanto más alto el rollover, más veces pasa la base por el mismo peaje; a partir de cierto número, el bono deja de ser una ventaja y se convierte en un objetivo de volumen para ti y en ingreso asegurado para la casa. El cálculo no describe lo que vas a ganar con el bono. Describe lo que te cuesta intentarlo, en promedio, y basta para ordenar dos ofertas parecidas sin creerle a ninguna de las dos. La cuenta se hace sobre apuestas al margen indicado; una sola apuesta no tiene promedio, y una racha de diez puede caer de cualquier lado.
Las apuestas gratis y el terreno que no debes pisar
El bono con requisitos no es el peor de los casos. El peor es el bono con una cláusula que te descalifica por ganar. Las condiciones de rollover con momio mínimo están diseñadas para que las apuestas seguras —los momios muy bajos que casi siempre aciertan— no cuenten para liberar el bono: si el boleto no llega a la cuota mínima, el giro no cuenta y sigues debiendo volumen. Y las cláusulas sobre el “uso abusivo” de las promociones existen precisamente para el caso en que un apostador cobra una ventaja. No hay nada ilegal ahí, y tampoco es una estafa: es el reglamento de la casa, y quien no lo lee está aceptando el reglamento de otra persona.
Mi criterio, que no tiene nada de original, es este: vale la pena el bono que puedes liberar con apuestas que ya ibas a hacer. Un rollover bajo sobre un bono que se acredita sin depósito es un regalo pequeño y verdadero. Un rollover alto sobre la duplicación de un depósito grande es un contrato que conviene leer con el mismo cuidado con el que leerías una cláusula de penalización, y muchas veces el bono solo tiene sentido para quien ya apuesta mucho, juega en mercados profundos y no va a cambiar su volumen para perseguirlo.
El bono que cambia con el impuesto
El impuesto especial a los juegos con apuestas subió del 30 al 50 por ciento con la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025, en vigor desde el 1 de enero de 2026. La base no está establecida de manera unívoca: el texto de la ley dice “valor de la actividad”, la prensa habla del monto total apostado, y esta página no traduce eso como “50 por ciento de lo apostado” ni como “de los ingresos brutos”, porque la ley no lo dice con esa claridad. Lo que sí se ve en el mercado es la consecuencia: después del aumento del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber su parte del impuesto. El bono que ves más pequeño que el del año pasado no es una casa menos generosa; es un costo nuevo repartido entre los dos lados. Y una idea que conviene desterrar de una vez: no hay ninguna regla federal sobre bonos que obligue a la casa a darte algo, y las iniciativas que proponían prohibir los bonos de bienvenida o limitar la publicidad con influencers y deportistas no son ley.
Antes de darle al botón
Reúne cuatro datos de los términos del bono y ninguno más. Cuánto vale la base sobre la que se calcula el rollover, porque “bonos de hasta 7,000 MXN” casi nunca significa 7,000 en la base. Cuántas veces hay que moverla. Cuál es el momio mínimo que cuenta para liberar, porque es la llave de todo el asunto. Y en qué plazo vence, porque el reloj corre desde el depósito o desde la acreditación, no desde que tú decides empezar. Con esos cuatro números, la mayoría de los bonos se ordenan solos y la decisión toma dos minutos.
Estadísticas y pronósticos: qué te dice la analítica y qué te vende
Ninguna página de estadísticas te da un partido. Te da una distribución de posibilidades, y ese es su valor real: obliga a escribir una probabilidad antes de ver el momio, en vez de dejar que el momio te convenza. La disciplina que pide el análisis no es creer más en los datos que en el juego; es anotar lo que pensabas antes de enterarte de lo que paga la casa. Si tu número y el de la casa coinciden, no hay apuesta que hacer. Si difieren mucho, lo más probable es que la casa sepa algo que tú no.
Aquí hay un reparto de tareas que casi nadie respeta. Las cifras —posesión, tiros a puerta, goles esperados, racha de resultados, historial de un equipo en un mercado concreto— sirven para estimar probabilidades, y eso es aritmética, no intuición. El momio sirve para saber cuánto pagan esas probabilidades y cuánto se lleva la casa por el camino. Cuando las dos cosas se mezclan, el apostador termina usando el momio como si fuera información sobre el partido, y el momio no dice nada sobre el partido: dice todo sobre la opinión de los demás apostadores y sobre el margen que la casa necesita cobrar.
La banca: el único número que no cambia con el resultado
Tu unidad de apuesta debería ser un porcentaje de tu banca fijado de antemano, y no debería moverse porque perdiste tres seguidos. Lo que cuesta ignorarlo es sencillo de describir: si una apuesta es el diez por ciento de tu saldo, dos fallos consecutivos te dejan con el ochenta y uno por ciento, y recuperar eso exige un veintitrés por ciento de rendimiento sobre lo que queda. La misma racha con una unidad del dos por ciento apenas se siente. La cantidad que apuestas es la única variable bajo tu control total, y por eso es la que menos gente trabaja.
Ojo con la tentación del volumen, que es el otro costo de los bonos. Un rollover alto no es un requisito técnico: es una instrucción para que subas tu unidad y apuestes más rápido. La casa sabe perfectamente cuál es la probabilidad de que una racha normal de resultados te saque del bono, y su promoción está calculada con ese número. Si el bono te obliga a cambiar tu unidad solo para liberarlo, el bono ya te costó más de lo que paga.
Creador de apuestas, retiro anticipado y el momio que no estaba
Las funciones nuevas se venden como control y en parte lo son. El retiro anticipado —cash out para medio mundo, retiro anticipado en México— te permite cerrar un boleto en vivo pagando por salir: la casa te da menos de lo que el boleto valdría si se resolviera a tu favor, y esa diferencia es el precio de la certeza. Playdoit lista retiro anticipado entre sus funciones, y Betcris lo destaca en su aplicación junto con el parlay del mismo juego y las apuestas a jugadores concretos. El retiro anticipado es útil cuando el motivo para salir es tu nervio y no el partido. Es caro cuando lo usas porque el marcador cambió y ya no quieres ver el final.
El creador de apuestas —“crea tu apuesta” en Caliente, creador de apuestas en Codere— tiene el mismo perfil de costo. Armarte un boleto a medida y combinarlo con otros aciertos multiplica los momios y multiplica también el margen que gira sobre cada pata, porque cada selección combinada se cotiza con su propio recorte. El parlay del mismo juego agrupa mercados del mismo partido que están estadísticamente correlacionados, y la casa lo cotiza más apretado por esa misma razón. No es un abuso: es la prima por combinar dos cosas que tienden a ocurrir juntas.
La lección del Mundial 2026, ya jugado
El Mundial de la FIFA 2026 se jugó entre junio y julio de 2026 y hoy es historia, no pronóstico. Lo que deja es un recordatorio de mercado: un torneo corto concentra el volumen en pocos partidos y las casas ajustan sus márgenes en los mercados más profundos, mientras los mercados de nicho —el primer goleador, las tarjetas, los córners— conservan recortes anchos porque tienen menos liquidez. Un apostador que quiere pagar el menor precio posible por participar no necesita un modelo sofisticado: necesita apostar donde hay dinero ajeno y no donde solo están los aficionados. Ese principio vale para el Apertura tanto como valió para el torneo de verano.
Evaluación de las mejores páginas de apuestas deportivas en México
Antes de la lista, la vara con la que voy a medir. El panorama de un operador tiene dos capas, y la del permiso ya está explicada en las secciones anteriores. La segunda capa es la que tú puedes comprobar en un minuto, y es la que separa una plataforma usable de una que solo lo parece: qué puede verificar el apostador por su cuenta. Eso es, en concreto, si el número de permiso y el nombre del permisionario están visibles en el sitio, si la operación declara su titular, y si las condiciones de su oferta están escritas en un solo lugar. Cuando las compilaciones externas se contradicen sobre un número, lo que yo anoto no es la contradicción: es que la casa no publica el dato en su propio pie de página, que es la única fuente que un apostador puede leer al momento de depositar.
La tabla de abajo deja asentado el estado de cada plataforma según quien lo publica, y lo que la propia publicación de la marca dice. Las dos columnas vacías que verás no son un error de captura. Son la respuesta: para varias marcas, el dato que buscas no está en su ficha, y una celda vacía en esta tabla significa exactamente eso.
| Marca | Estado del permiso ante la SEGOB, según la fuente que lo publica | Lo que la propia publicación de la marca dice |
|---|---|---|
| Novibet | Permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según el portal Casas de apuestas legales, no confirmado oficialmente | — |
| Codere | Permisos SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el portal Apuestas-legales, no confirmado oficialmente | La ficha de la app dice que opera con permiso de la SEGOB, es solo para mayores de 18 años y reúne avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta |
| 1xBet | Permiso SEGOB DGJS/0002/2020, según el portal Apuestas-legales, no confirmado oficialmente | La App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular que nombran las compilaciones |
| Betcris | Permiso de su permisionario sin número imprimible: el número del pie de página y el de la compilación que lo atribuye a Producciones Móviles no coinciden | El pie de página presenta la autorización de la SEGOB, prohíbe los juegos con apuestas a menores y enlaza juego responsable |
| Strendus | Permisos SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según el portal Casas de apuestas legales, que difiere sobre el titular | — |
| Betway | Permiso SEGOB 4184, según el portal Casas de apuestas legales, no confirmado oficialmente | — |
| Playdoit | Permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según el portal Casas de apuestas legales, no confirmado oficialmente | La ficha de la app enlaza los términos y las pautas de juego responsable y limita el uso a mayores de 18 años |
| Pickwin | Permiso de su permisionario sin número imprimible: las compilaciones se contradicen entre sí | — |
| Caliente | Permiso SEGOB DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de la propia casa, no confirmado oficialmente | El pie de página lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación; los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad |
Lo que la tabla no puede decir es lo que más pesa: la antigüedad de una marca en México no se mide en años de publicidad sino en veranos de operación sin cambio de titular. Nueve marcas, nueve estructuras, y varias de ellas cuelgan del permiso de la misma clase de permisionario local. Cuando compares dos casas, compáralas por lo que puedes verificar hoy y no por lo que alguna prometió el año pasado.
Caliente: la marca que sí pone el número en su propio pie de página
Hay una diferencia que en esta lista solo Caliente salva, y no es pequeña. El permiso DGG/SP/404/97 aparece en el pie de página de la propia casa, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación, y el titular que nombran las compilaciones es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, la operadora del sitio. El apostador que quiere verificar algo no tiene que salir del sitio para encontrarlo. Eso reduce el número de fuentes que necesitas a una, y en un mercado donde la lista oficial de permisos no se puede abrir, la autopublicación ordenada es una ventaja operativa real.
La oferta es tan grande como su letra chica. La aplicación Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y restringe el uso a mayores de 18 años; la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. El encabezado de caliente.mx anuncia 1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 MXN, sin aclarar si las dos cosas valen solo para apuestas deportivas. Y ahí está el problema: la cifra de la portada no coincide con lo que una reseña externa reporta sobre el rollover. Con el margen de un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 rondando el cinco por ciento por giro, cada vuelta adicional del rollover encarece el bono de forma medible. Una casa que no explica en su propia página si el bono es deportivo o general te obliga a leer los términos completos antes de depositar, y eso es tiempo, no dinero, pero es tiempo que la mayoría no invierte.
El veredicto, entonces, no va sobre lo generosa que sea la portada sino sobre la consistencia de lo que publica. Caliente es la única marca de este grupo que muestra su número de permiso donde el apostador lo puede leer sin buscar en foros, y su ficha de aplicación es específica sobre funciones y edad. Lo que no resuelve es el requisito del bono: entre la portada, los términos y las reseñas externas hay tres versiones de lo mismo, y la única que vale es la de los términos. Para quien apuesta poco y quiere entrar sin sorpresas, esa opacidad pesa más que el monto anunciado.
Codere: la app más completa, con un bono que se anuncia a medias
Codere México es la casa que más funciones mete en la mano y la que menos claridad da sobre el requisito de su propia promoción. La aplicación cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; su ficha la publica Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. En la misma ficha se anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. La cobertura de deportes es de las más amplias de la lista y para un aficionado a ligas menores eso vale más que cualquier bono.
El “hasta” es donde se pierde el hilo. El mismo documento que promete hasta 7,000 MXN no explica cuántas veces hay que mover esa base ni cuál es el momio mínimo que cuenta, y las apuestas gratis que ofrece la aplicación tampoco vienen con su valor explicado. Con el margen de mercado ilustrativo que estamos usando en esta página, un bono que obliga a diez giros ya le devuelve a la casa una parte notable del incentivo; sin saber la cuota mínima, no hay forma de comparar esa oferta con la de la casa de al lado. La cobertura, en cambio, sí es comparable y sí está publicada.
El veredicto se decide por lo que la ficha sí dice, no por lo que calla: Codere es la opción de quien busca variedad de deportes, estadísticas en vivo y apuestas gratis dentro de la cuenta, y está dispuesta a aceptar que el detalle de la promoción se lee en la plataforma y no en el anuncio. Los permisos que le atribuyen las compilaciones a Libros Foráneos S.A. de C.V. están sin confirmar oficialmente, como los de casi todas. Para el apostador de fútbol de ligas grandes, esa variedad es un adorno; para el que sigue torneos menores, es la razón para abrir la cuenta aquí.
Playdoit: funciones de sobra y una oferta que se contradice a sí misma
Playdoit vende una plataforma ancha y una promoción mal escrita, y las dos cosas están en el mismo documento. La aplicación cubre fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos. La ficha la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store de México, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. Un casino en vivo dentro de la misma cuenta es una decisión de producto, no un detalle: mezcla dos productos con márgenes y velocidades muy distintas.
El bono, en cambio, es un documento contradictorio. La ficha anuncia 1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Esas dos descripciones no pueden ser verdaderas a la vez, y ninguna de las dos viene acompañada de rollover, cuota mínima ni plazo. Si el bono es sin depósito, no arriesgas nada al probarlo; si es con depósito, el requisito que no está escrito es exactamente el que importa. Ahí es donde el apostador paga la falta de precisión: no en dinero, en información.
El veredicto es de funciones, no de promoción. Playdoit es la plataforma de quien quiere cubrir esports, tenis y MMA en la misma cuenta donde ve fútbol, con transmisión y retiro anticipado, y de quien está dispuesto a leer los términos completos antes de reclamar los 1,000 MXN. La atención las 24 horas y los métodos de pago locales cuentan a favor de la operación diaria, que es donde se usa una casa de verdad.
Betcris: la casa de pagos y el permiso sin número imprimible
Betcris presume lo que un apostador mexicano realmente usa: pagos. En su página principal muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. En la aplicación destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español; la publica TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. Una casa que opera en seis países arrastra precios y reglas de seis mercados, y eso a veces se nota en los detalles locales.
El permiso es el punto flojo y hay que decirlo tal cual: el número del pie de página de la propia casa y el de la compilación que lo atribuye a Producciones Móviles no coinciden, así que aquí no se imprime ninguno de los dos. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026; esa licencia es real y es europea, y no es un permiso mexicano. Son dos cosas distintas y conviene no confundirlas: una respalda la operación internacional, la otra es la que te da un domicilio legal en México.
El veredicto va sobre la infraestructura. Betcris es la opción de quien mueve dinero seguido y quiere métodos locales hasta el SPEI junto con retiro anticipado y parlay del mismo juego, y de quien acepta que el respaldo mexicano llega sin número verificable en su propio sitio. Para un apostador que retira cada semana, la variedad de pagos vale más que la elegancia del pie de página; para quien solo quiere una prueba documental del permiso, esta casa se queda corta.
Novibet: el permiso con número y ninguna publicación propia
Novibet es el caso más limpio de la lista en un sentido y el más silencioso en otro. Las compilaciones le atribuyen el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular nombrado, y ese número se puede leer, anotar y comparar. Es más de lo que ofrecen varias marcas grandes de este grupo, y no es poca cosa en un mercado donde el registro oficial no se puede consultar. Sobre la oferta deportiva, la ficha y el pie de página de la marca no aportan el mismo tipo de detalle que las demás: no hay un listado de deportes, funciones ni bonos que se pueda citar aquí.
Ese silencio no significa que no exista nada, y tampoco autoriza a suponerlo. Un lector que quiera saber qué deportes cubre Novibet o cómo funciona su bono de bienvenida tiene que abrir el sitio y leer sus términos, que es exactamente lo que corresponde hacer antes de depositar en cualquier casa. Lo que esta página puede afirmar es el número de permiso y el titular; lo demás no está en la documentación que se revisó, y la ausencia de un dato no es un dato.
El veredicto aquí es angosto pero claro. Novibet sirve al apostador que ordena su decisión por el papel: quiere un número de permiso atribuido a una razón social concreta y acepta averiguar lo demás por su cuenta. Quien busque una ficha llena de funciones y promociones anunciadas no encontrará aquí material y tendrá que ir a la fuente directa desde el principio.
1xBet: el permiso atribuido y la aplicación a nombre de otra empresa
En 1xBet aparece una discrepancia que a un lector cuidadoso le importa más de lo que parece. Las compilaciones le atribuyen el permiso DGJS/0002/2020, con Entretenimientos Naturales como titular nombrado, y según el portal Apuestas-legales ni el dominio ni la lista oficial pudieron confirmarse. En paralelo, la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular que nombran las compilaciones. No es una contradicción de fechas ni de formato: son dos nombres distintos para la misma marca.
Para el apostador, la consecuencia práctica es que ninguna de las dos capas es suficiente por sí sola. Si el permiso pertenece a un titular y la aplicación a otro, tu relación contractual no es con el dueño del permiso, sino con la entidad que aparece en la ficha y en los términos. Eso importa el día en que hay un problema, y también importa el día en que el importe ganado se declara: el CFDI de retenciones lo emite el operador, y un operador con dos identidades complica la trazabilidad de cualquier reclamación.
El veredicto es una advertencia de forma, no de fondo. 1xBet puede servir perfectamente al apostador que ya conoce su catálogo y juega ahí sin incidencias, y a quien no le importa quién firma mientras los retiros lleguen; pero para quien compra tranquilidad jurídica, la diferencia entre el titular del permiso y la empresa de la aplicación es el primer punto que hay que resolver con la casa antes de depositar. En un mercado donde el permiso se hereda de un permisionario, dos nombres distintos en la cadena no son un detalle.
Strendus: tres números y una compilación que se pelea con el titular
Strendus acumula tres permisos atribuidos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y encima las compilaciones no se ponen de acuerdo sobre quién es el titular, si Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. Tres números para una sola marca sugieren una estructura de permisos añadidos en el tiempo, que no es raro en un sector donde un mismo permisionario sostiene varias operaciones; lo que no sugiere es que el apostador tenga tres respaldos.
Ahí está el problema de la fragmentación: cuando el permiso se pide por partes y el titular se cita de dos maneras, la verificación deja de ser una consulta y se convierte en una investigación. Para ti, la utilidad es inversa a la del caso de Novibet. Una marca con un número atribuido a una razón social concreta te deja verificar una cosa; una marca con tres números y dos titulares posibles te deja elegir cuál de las versiones creer. Y elegir la versión más cómoda es la forma más rápida de equivocarse en la única parte del sitio que sí puedes comprobar.
El veredicto es de inventario, no de catálogo. Strendus queda para el apostador que ya conoce la plataforma y busca una casa con presencia larga en el mercado mexicano de apuestas y sorteos, y que no va a construir su decisión sobre el número de permiso porque sabe que la documentación pública no es concluyente. Quien necesite una sola línea verificable para sentirse tranquilo encontrará en esta marca el caso contrario: mucho registro y ninguna sínsíntesis.
Betway: un número corto y poco más en la vitrina
Betway se presenta con el permiso 4184 y Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular nombrado en las compilaciones. El número es corto, del tipo que suele corresponder a un registro antiguo, y su origen declarado es un empate entre el permisionario de frontón y la marca digital: la vía del permiso complementario para apuestas remotas que prevé el Reglamento para hipódromos, galgódromos y frontones. Es una ruta legal prevista y también una cadena larga: la marca depende de un permisionario cuya actividad principal no es el apuestas deportivas.
Sobre su oferta, la documentación revisada no aporta el tipo de detalle que las otras fichas sí dan. No hay aquí un listado de deportes, funciones ni bonos que se pueda citar, y por lo tanto no hay comparación que hacer más allá del dato registral. Esto no dice que la plataforma carezca de mercados: dice que el material que un lector puede usar en esta página es el permiso y nada más.
El veredicto es de perfil. Betway puede convenir al apostador que busca una marca internacional con presencia en el mercado mexicano a través de un permisionario con historia y que prefiere comprobar todo lo demás directamente en el sitio —programa de apuestas, límites, métodos de pago— antes de depositar. Para quien compara funciones publicadas, en cambio, esta ficha deja el trabajo todo del lado del lector.
Pickwin: el número que la compilación le copió a otra casa
Pickwin cierra la lista con el caso más instructivo de todos, y no por sus virtudes. Las compilaciones se contradicen sobre el número de permiso, y una de ellas le atribuye a Pickwin un número que es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles; la otra compilación da un número distinto. El titular nombrado es Producciones Móviles S.A. de C.V., esta vez con Unocapali La Paz Operadora. Cuando dos marcas distintas aparecen vinculadas al mismo permisionario, lo más probable es que estemos ante un permisionario que opera varias marcas, y eso no es ilegal ni insólito: es la estructura del mercado. Lo que falla aquí es la documentación pública, no la operación.
Para el apostador esto tiene una consecuencia muy concreta: no hay número que imprimir en esta página, porque un número copiado de la casa vecina sería una ficción con aspecto de dato. Lo que sí se puede hacer es pedir a la propia casa, antes de depositar, el permiso y el nombre del permisionario, y quedarse con la respuesta por escrito.
El veredicto es de cautela proporcional, no de descalificación. Pickwin sigue siendo una marca que opera en México dentro de la estructura de permisos vigente, y el apostador que quiera probarla no necesita más que la disciplina de siempre: empezar con montos pequeños, retirar pronto la primera vez para comprobar el proceso y no dejar saldos altos guardados. Y si algún día necesita el número del permiso, tendrá que conseguirlo de la casa y no de un listado de terceros.
El panorama del mercado mexicano de apuestas deportivas
Elegir la mejor página de apuestas deportivas en México es una pregunta que admite respuestas distintas según lo que cada quien entiende por “mejor”, y no existe un ranking objetivo que las reconcilie. Lo que sí se puede ordenar es el terreno: cuántas capas tiene el mercado, quién responde por cada una y qué costos aparecen en cada nivel. México es, en ese sentido, un mercado más legible de lo que la publicidad sugiere. No hay licencia digital propia, hay permisos otorgados a permisionarios con recinto, hay una autoridad con facultades de inspección y sanción y un procedimiento administrativo claro. Lo que no hay es transparencia registral: la lista oficial de permisos no está abierta al público, las compilaciones se contradicen y un conteo de sitios autorizados es imposible de sostener. Esa asimetría —autoridad clara, registro opaco— es la que conviene tener presente al abrir cualquier cuenta.
El otro nivel del mercado es el comercial, y ahí manda el margen. Cada momio que ves en pantalla lleva incorporada la parte que la casa devuelve en promedio a todos los apostadores de un mercado, y esa proporción no es la misma en todas partes. Los mercados grandes de fútbol, los que concentran volumen, suelen tener recortes más estrechos; los mercados de nicho, con menos liquidez, conservan márgenes anchos que el aficionado rara vez mira. Un apostador que quiere reducir lo que paga por jugar no necesita un modelo predictivo: necesita mirar dónde hay dinero ajeno y comparar dos momios antes de confirmar el boleto. Ese hábito vale más que cualquier bono.
Los bonos son el tercer nivel y el más ruidoso. Todos los operadores de la lista los ofrecen, ninguno los describe con la precisión con la que describe sus funciones, y varios los cambian después de un aumento de impuestos. Un requisito de apuesta sobre una base que la casa no define es una promesa que no se puede evaluar; una cuota mínima que no aparece en el anuncio decide cuántos boletos cuentan para liberar; un plazo de vencimiento que empieza a correr antes de que tú lo notes convierte en deuda lo que parecía premio. Los bonos no son un problema moral: son un producto con letra pequeña, y la letra pequeña es donde el lector que compara se separa del que solo firma.
El cuarto nivel es la protección del jugador, y en México es el más débil de todos. No hay techo legal de depósito ni de pérdida, no hay registro nacional de autoexclusión y la verificación de identidad no consulta ninguna lista central. La consecuencia es que la responsabilidad operativa se reparte entre una autoridad que no tiene registro público, unas casas que ofrecen herramientas internas dentro de su propia cuenta y un apostador que decide si las activa. Es un reparto incómodo y conviene nombrarlo con claridad: las herramientas existen, pero no te siguen de una casa a otra, así que la única protección que viaja contigo eres tú.
En el quinto nivel está el dinero, y ahí las cosas se complican por razones que no tienen que ver con el juego. La base del impuesto especial a los juegos con apuestas no está establecida de forma unívoca en el texto de la ley, y el tratamiento fiscal de los premios depende de si hay un impuesto estatal que grave el premio y de su monto, con una retención del 1 por ciento cuando no lo hay o su tasa no supera el 6 por ciento, y del 21 por ciento cuando esa tasa estatal excede el 6 por ciento; Ciudad de México aplica un 6 por ciento estatal sobre premios, lo que suma alrededor del 7 por ciento en total, según los reportes. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración obligada; en caso contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. Y sobre los premios de sitios sin permiso, el artículo 137 de la Ley del ISR habla de premios autorizados legalmente, mientras el tratamiento de los premios de un sitio sin permiso no está establecido: ahí la única línea honesta es consultar a un contador o asesor fiscal antes de contar con ese dinero. Los premios superiores a 600,000 MXN en el año se reportan en la declaración anual, según los reportes.
Nada de esto es un consejo fiscal ni un consejo médico. Es el mapa de lo que pagas cuando apuestas en México: un margen en cada momio, un costo esperado en cada bono con requisitos, un impuesto que se reparte entre la casa y el apostador cuando la ley lo determina, una retención sobre el premio y un saldo que solo es realmente tuyo mientras la casa siga operando sin una orden de por medio. La mejor página de apuestas deportivas para ti es la que te deja verificar el nombre del permisionario, comparar dos momios sin obstáculos, leer los términos de un bono en un solo lugar y sacar tu dinero cuando lo pidas. Eso es menos glamoroso que un “bono de hasta 7,000 MXN”, y también es lo que de verdad decide cuánto te cuesta apostar.
Preguntas frecuentes sobre las páginas de apuestas deportivas en México
¿Cómo sé si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
Busca el pie de página del sitio: debe mostrar el número de permiso y el nombre del permisionario, porque la marca digital no puede tener permiso propio y se apoya en el de un titular con recinto. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está abierta al público, así que los números que circulan en listados de terceros se citan como lo que son: según tal fuente, sin confirmación oficial.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
Multiplica la cantidad apostada por el momio decimal y obtienes el retorno total; la ganancia neta es la cantidad multiplicada por el momio menos uno. Una apuesta de 200 pesos a un momio de 1.85 devuelve 370 pesos, de los cuales 170 son ganancia. En un parlay, los momios de cada selección se multiplican entre sí para formar un solo precio.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
Sumando las inversas de todos los momios de un mismo mercado. En un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90, la proporción devuelta es 1 dividido entre la suma de las inversas, es decir 0.95, y la diferencia hasta el total es el margen, cerca del 5 por ciento. Es un costo por boleto, no una comisión aparte.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Desde la configuración de tu cuenta, en el apartado de juego responsable. Las fichas de las casas mexicanas listan pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria entre sus herramientas. Ninguna de esas medidas viaja a otra casa, porque México no tiene un registro nacional de autoexclusión, así que el límite solo protege mientras juegues en esa misma cuenta.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Es ingreso para la Ley del ISR, y el pagador retiene: 1 por ciento si el estado no grava el premio o su tasa no supera el 6 por ciento, y 21 por ciento si la excede. La retención es pago definitivo solo si presentas la declaración obligada; los premios anuales arriba de 600,000 MXN se reportan.
¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?
No tienen domicilio legal mexicano al que reclamar, no pasan por la verificación de identidad ni los controles antilavado que se exigen a un permisionario, y no emiten el CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Un solo permiso de otro país no es un permiso mexicano, y un saldo en una casa bloqueada puede quedarse congelado. Consulta a un asesor fiscal antes de contar con premios de sitios sin permiso.
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