Apostar en el Mundial 2026 en México: el permiso, el momio y lo que cobra la casa
Datos actualizados al noviembre 5, 2026, con los números de permiso tomados de los pies de página de cada operador y de las compilaciones que los reproducen, y con el estado legal contrastado contra el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos y contra las resoluciones judiciales reportadas hasta esa fecha.
El permiso que sí existe y la ley que no alcanza al apostador
México no tiene una ley de apuestas en línea. Tiene algo más incómodo: una prohibición general con excepciones, y una autoridad que decide cuáles son.
La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe en todo el país los juegos con apuesta y los sorteos, y deja a salvo únicamente los que autoriza de forma expresa. La Secretaría de Gobernación otorga esos permisos e inspecciona los establecimientos (artículo 7), puede clausurar los locales que operan sin autorización (artículo 8), y ningún local puede instalarse junto a escuelas o centros de trabajo (artículo 9). Los estados y los municipios colaboran con la federación en esa vigilancia (artículo 10).

El Reglamento es el que aterriza todo eso. Reformado el 16 de noviembre de 2023, su artículo 1 somete a autorización, control e inspección los juegos con apuesta y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, y lo hace bajo jurisdicción federal. Su artículo 2 es la frase que conviene leer dos veces: la actividad de apuestas y sorteos que no está prevista de manera expresa queda prohibida. No es una lista de lo permitido. Es una lista de lo que no se prohíbe, y la diferencia importa cuando el producto que quieres usar nació después de 1947.
El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. Dos tipos de permiso tocan de cerca a las apuestas deportivas: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28). Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no son transferibles (artículo 31), y quien opera apuestas remotas debe entregar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza (artículo 29).
Ahí está el punto que desarma la mitad del marketing del sector. Ninguna norma mexicana nombra la apuesta en línea. Lo que se observa en la práctica es que un sitio de apuestas no puede tener un permiso digital propio: va colgado del permiso de un permisionario con local autorizado. Una misma persona permisionaria opera varias marcas, y muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local como paraguas. Y la palabra correcta es “permiso”, no “licencia”. Un sitio que se anuncia con “licencia mexicana” está usando una palabra que la ley no usa, y eso no es un detalle de vocabulario.
“Según el sitio, no confirmado oficialmente”: por qué ningún número de permiso se puede citar como oficial
Aquí la página podría hacerte un favor y no lo va a hacer.

La Dirección General de Juegos y Sorteos publica —o se supone que publica— la relación de sitios autorizados. Esa lista no se pudo abrir. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre sí: un reporte habla de 136, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas cifras no se construye nada. Por eso ningún número de permiso aparece en esta página como dato oficial, y cuando aparece va con la fórmula completa: según tal compilación, no confirmado oficialmente.
No es una salida cobarde. Es la única lectura posible de una fuente que no se puede verificar, y el lector que compara casas de apuestas merece saber que la primera pieza del rompecabezas legal —el papel— está a la vista de nadie. Si quieres comprobarlo por tu cuenta, la instancia es la Dirección General de Juegos y Sorteos y el documento es la relación de permisos que esa dirección lleva; mientras siga cerrada al público, todo lo que leas sobre números de permiso, incluido lo de esta página, tiene el mismo estatus: información de segunda mano.
El permiso tampoco cubre todo lo que una casa de apuestas ofrece. Las apuestas deportivas solo son posibles a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen artículo propio en el Reglamento. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos sí tienen regulación en hipódromos, galgódromos y frontones, con el “cruce de apuestas” y con la prohibición absoluta de que un menor participe (artículo 5). De los intercambios de apuestas —donde el apostador actúa como casa y no como cliente— no hay una sola disposición, y por eso esta página no te va a decir que exista un exchange mexicano. Existe en otras latitudes. Aquí no está previsto, y lo no previsto está prohibido.
Y las ausencias que un apostador nota: no se encontró ninguna regla sobre eventos restringidos ni sobre ligas menores. Ninguna norma federal sobre publicidad en el Reglamento. Los límites de horario que circulan por ahí —que la publicidad solo puede ir después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no derecho vigente. Los proyectos para limitar a influencers y deportistas, para prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y para eliminar los bonos de bienvenida son propuestas, no ley. Quien te diga que en México existe tal o cual restricción de bono está citando un boletín de prensa como si fuera una norma.
Lo que la ley no te protege y la casa tampoco: juego responsable sin registro nacional
Un apostador mexicano crece creyendo que hay una red debajo. Hay menos de la que parece.
No existe un registro nacional de autoexclusión. Si te excluyes en una casa, esa casa te cierra la puerta. Las otras no se enteran, y nada te obliga a declarar nada cuando entras a la siguiente. La autoexclusión en México es un interruptor dentro de cada plataforma, no una condición legal del jugador. Quien apuesta en tres sitios tiene tres autoexclusiones distintas y ninguna vale en las demás.
Lo que sí existe son herramientas internas de cada marca, y aparecen en las fichas de sus propias aplicaciones: pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria. No hay límite legal de depósito ni de pérdida, ni cuenta temporal, ni un número de edad establecido por estatuto —el artículo 5 del Reglamento veda a los menores la entrada a las áreas de apuestas y el cruce de apuestas, pero no fija cifra alguna; las marcas escriben 18+ en sus fichas y pies de página. Es decir: la edad mínima que ves en un sitio mexicano es una política de la empresa, no un mandato legal, y las políticas se cambian cuando la empresa quiere.
Merece la pena leer esa frase otra vez, porque es el hueco más grande de todos. La herramienta de juego responsable que más te importa —el tope que impide que un mal mes se convierta en un año perdido— la pones tú, cuenta por cuenta, casa por casa. Nadie la pone por ti.
De qué vive la casa: el margen escondido en tres momios
Hablemos del número que nunca sale en un anuncio.
Un mercado de tres resultados tiene tres momios, y cada momio es una probabilidad con la ganancia del operador ya dentro. Si el mercado 1X2 de un partido paga 2,10 al local, 3,40 al empate y 3,60 al visitante, ninguna de esas tres cifras es una probabilidad honesta. Suma las inversas y verás por qué: 1 ÷ 2,10 = 0,4762; 1 ÷ 3,40 = 0,2941; 1 ÷ 3,60 = 0,2778. El total es 1,0481, que en porcentaje dice 104,81 %. La casa está repartiendo un mundo que suma 104,81 %. El porcentaje que paga de verdad es el inverso de ese total: 1 ÷ 1,0481 = 0,9541, es decir, cerca del 95,4 % de lo apostado vuelve a los apostadores en ese mercado. El margen —lo que se queda— está entre el 4,5 % y el 5 % según cómo se redondee.
Casi cinco de cada cien pesos que pasan por ese mercado no llegan nunca a un boleto ganador. Nadie los cobra en ventanilla. Se quedan dentro del precio, que es el lugar más discreto donde puede esconderse un cobro.
El margen no es un número único. Es una banda que se abre y se cierra según el mercado, el deporte y el momento. Tres resultados con momios parecidos trabajan con un margen más apretado; un mercado con veinte opciones vivas casi siempre cobra más, porque el apostador no puede comparar opciones que no sabe calcular. Las apuestas en vivo son el caso extremo: el momio se mueve mientras se juega, y el hueco entre lo que ofrecen dos casas crece justo cuando ya no tienes tiempo de buscarlo. En un partido de Mundial, con el estadio lleno y el marcador abierto, ese hueco se paga caro.
Un ejemplo concreto de la banda. Con dos resultados a 1,90 contra 1,90, el total de las inversas es 1,0526 y la casa devuelve alrededor del 95 %. Con una oferta más generosa, 1,95 y 1,95, el total baja a 1,0256 y el retorno sube cerca del 97,5 %. Entre esas dos versiones del mismo partido hay más de dos puntos porcentuales de diferencia. Sobre cien boletos de 100 pesos, son unos 250 pesos que se quedan en el camino. Ahí, y no en el bono de bienvenida, está la diferencia entre dos casas de apuestas.
Por eso esta casa editorial insiste en algo que suena aburrido: comparar momios vale más que cazar bonos. Un bono se cobra una vez. El margen se cobra en cada boleto que hagas el resto de tu vida.
Impuestos: quién retiene, cuánto y por qué el premio no es todo tuyo
Un premio de apuestas no llega íntegro a la cuenta, y el motivo no es la casa.
Por el lado del operador, la Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuesta y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. Esa tasa aplica desde el 1 de enero de 2026; antes era de 30 %, tras la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que quedan sujetos a las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en casos de incumplimiento grave (artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA). Y una advertencia que se salta casi todo el mundo: la base no está establecida. El texto legal leído solo dice “valor de la actividad”; la prensa habla de “monto total apostado”. Por eso aquí no vas a leer “50 % de lo apostado” ni “50 % del ingreso bruto”. Es un impuesto real con una base discutida, y distintos cálculos dan resultados muy distintos.
Los impuestos estatales también varían. La Ciudad de México grava las apuestas; Nuevo León grava los montos apostados. Un mismo boleto puede cargar una carga distinta según dónde esté la sede del permiso.
Por el lado del apostador, la Ley del ISR trata los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuesta y concursos legalmente autorizados como ingresos (artículos 137 y 138). Quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal rebasa ese 6 %. Esa retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que le corresponde; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que en la práctica lleva la carga cerca del 7 % en total. Los premios por encima de 600.000 pesos mexicanos al año deben reportarse en la declaración anual.
El operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados. Ese documento es tu comprobante, y guardarlo no es opcional si vas a declarar.
Y el caso que nadie cubre. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de un premio cobrado en un sitio sin permiso no está establecido. Si tu boleto ganador viene de un sitio fuera del marco mexicano, no hay una respuesta publicada, y la única posición honesta es la consulta: un contador o un asesor fiscal, con el comprobante en la mano.
Calendario, formato y mercados: cómo se apostó un Mundial de 104 partidos
El torneo del que trata esta página ya se jugó.
La Copa Mundial de la FIFA 2026 se celebró del 11 de junio al 19 de julio de 2026 en Canadá, México y Estados Unidos, con 48 selecciones, 104 partidos y 16 sedes. Fue la primera edición con ese formato, y los mercados de todos esos partidos están liquidados. Eso cambia la naturaleza de lo que un lector puede hacer hoy: no hay un pronóstico pendiente que valga, y cualquier página que te venda un “pronóstico del Mundial 2026” está vendiendo algo que ya ocurrió.
El formato importa para quien apuesta, porque no es el mismo torneo que recordabas. Hubo 12 grupos de cuatro selecciones; avanzaron los dos primeros de cada grupo y los ocho mejores terceros a los dieciseisavos de final. Un formato así multiplica los partidos con algo en juego hasta la última jornada —y multiplica también los partidos donde un equipo ya clasificado juega con suplentes, que es precisamente donde un apostador descuidado pierde dinero sin darse cuenta de que el partido que vio no es el partido que apostó.
De los resultados, lo que queda es archivo. España ganó el título al vencer 1-0 en tiempo extra a la campeona vigente, Argentina, en la final del MetLife Stadium de East Rutherford el 19 de julio de 2026. Kylian Mbappé se llevó la Bota de Oro con 10 goles. En el historial de títulos por país, Brasil suma 5, Alemania 4, Italia 4, Argentina 3, Francia 2, España 2, Uruguay 2 e Inglaterra 1; con la victoria de España, el segundo título español se confirma en esa lista.
La próxima cita ya tiene dueño. La Copa Mundial de 2030 la organizarán España, Portugal y Marruecos, con partidos inaugurales en Argentina, Uruguay y Paraguay. Ese es el torneo que un apostador tiene por delante, y el que conviene estudiar cuando el mercado abra.
Apuesta sencilla, combinada y momios del campeón: cuatro mercados y lo que cuesta cada uno
El mecanismo del boleto es el mismo en todos los mercados, y entenderlo es lo que separa al que compara del que solo elige.
Una apuesta sencilla es un solo resultado con un solo momio. Si pones 500 pesos a un momio de 1,80 y aciertas, el retorno es el producto de las dos cifras: 900 pesos, de los cuales 400 son ganancia sobre el capital. El momio ya trae el margen dentro; no hay sorpresa posterior.
Una combinada —el parlay de toda la vida— multiplica los momios de las selecciones. Dos momios de 1,90 dan 3,61; tres dan 6,859; cuatro dan 13,03. La multiplicación hace que el boleto se vea espectacular y que las probabilidades se desplomen por una razón aritmética: la ventaja de la casa no se suma, se multiplica con cada pata. Un mercado con un 5 % de margen, repetido en cuatro selecciones, deja al apostador con un retorno esperado notablemente menor que el de una sola apuesta del mismo importe. Nadie te lo dice en el proceso de armar el boleto. La propia interfaz te anima a añadir una pata más.
Las líneas de hándicap y de más/menos funcionan distinto. Ahí no apuestas a quién gana, apuestas a una distancia: que un equipo gane por dos goles o más, que el partido pase de tres tantos. Son mercados con dos resultados y suelen ser los más apretados en margen, porque la casa tiene menos que cubrir. Para el apostador que quiere pensar el partido en términos de fútbol y no de resultado seco, es el terreno natural. Y para el que solo busca el nombre del ganador, hay mercados de campeón en los que puedes tomar una selección con meses de anticipación.
El retiro anticipado —el cash out— es la última pieza y la más mal entendida. Cuando aceptas cerrar una apuesta antes de que termine, el operador te compra el boleto a un precio que ya lleva su margen dentro, y ese tipo de precio no es el mismo que el del momio original. Es una operación conveniente, no gratuita. Si el resultado se mueve a tu favor, el precio que te ofrecen rara vez refleja todo lo que ganarías esperando; si se mueve en contra, te ofrece una salida. La casa no regala esa salida.
Nueve casas con permiso declarado: qué revisar antes de poner un peso
Cualquier lista de casas de apuestas en México se lee con la misma precaución con la que se lee un contrato.
Las nueve marcas que siguen operan bajo un permiso de la SEGOB de la Dirección General de Juegos y Sorteos, en todos los casos en manos de un permisionario con local autorizado, según lo que cada marca y las compilaciones que reproducen sus números declaran. No es un ranking y no es una recomendación. Estas nueve no son el mercado completo: una marca que no aparece aquí no está por eso sin permiso, y esa advertencia vale en las dos direcciones. Cada dato viene de lo que la propia marca publica en su ficha o en su pie de página, y donde las fuentes se contradicen, ningún número se imprime.
Lo que sí conviene fijar de entrada es que en dos marcas muy conocidas no vas a poder apostar hoy. bet365.mx y Betano, esta última del grupo Ganador Azteca, están bloqueadas desde noviembre de 2025, cuando la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas. La historia judicial desde entonces es un péndulo: en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo permitió a esas aplicaciones publicar contenido informativo sin apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx; y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas. El estado es inestable, y por eso esta página lo fecha en vez de decirte si están abiertas o cerradas. Un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, y ese es el riesgo concreto: no una multa, sino un dinero parado sin fecha de regreso.
Ninguna marca figura aquí como recomendación exclusiva. Nadie tiene el mercado para sí.
panorama
| Casa de apuestas | Permiso de la SEGOB tal como se declara | Lo que dice su propia ficha sobre apuestas, mercados y transmisión |
|---|---|---|
| Caliente | DGG/SP/404/97, según el pie de página de la marca misma; sin confirmación oficial | Transmisión en vivo, creador de apuestas, retiros desde el celular y eventos virtuales; solo mayores de 18 años |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según una compilación que reproduce la ficha; no confirmado oficialmente | Sin datos sobre el producto de apuestas en la ficha recogida |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según una compilación; no confirmado oficialmente | Fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, retiro anticipado y atención 24 horas |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según una compilación que tampoco pudo confirmar el dominio; la ficha de la aplicación aparece a nombre de una empresa distinta a la del permisionario | Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de promociones de temporada y programa de lealtad |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación; titular Comercial de Juegos de la Frontera; no confirmado oficialmente | Sin datos sobre el producto de apuestas en la ficha recogida |
| Betcris | Sin número impreso: el del pie de página de la marca y el de la tabla del titular no coinciden; permiso de su permisionario | Sin datos sobre el producto de apuestas en la ficha recogida |
| Pickwin | Sin número impreso: las compilaciones se contradicen entre sí y una repite el número que el pie de página de otra marca muestra | Sin datos sobre el producto de apuestas en la ficha recogida |
| Betway | 4184, según una compilación; titular Espectáculos Deportivos Frontón México; no confirmado oficialmente | Sin datos sobre el producto de apuestas en la ficha recogida |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación; titular Libros Foráneos (Codere México); no confirmado oficialmente | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
Ese cuadro se lee mejor si se mira la primera columna como lo que es: una declaración, no una acreditación. Nueve marcas, dos números que no se imprimen porque las fuentes se contradicen, un titular que aparece con dos razones sociales distintas, un permiso citado por una marca y un número de permiso que ronda en dos marcas a la vez. En un registro que se pudiera abrir, esto se resolvería en cinco minutos. no se puede abrir, y la consecuencia práctica para ti es que la verificación del papel no está a tu alcance.
Queda una comparación que sí conviene hacer y que nadie hace en voz alta. Una casa con permiso mexicano te da una sede legal en el país, un permiso de la SEGOB, controles de identificación y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones por los premios gravados. Una casa sin permiso local no te da ninguna de esas cuatro cosas, y si el operador se bloquea, tu saldo se congela con él. En ninguno de los dos casos hay un registro nacional de autoexclusión que te siga de una plataforma a otra. El permisionario es la diferencia; la red de seguridad, no.
Caliente: la marca con más años en el mostrador y el boleto que puedes cerrar antes de tiempo
Caliente es, entre las marcas de esta lista, la que lleva más tiempo con presencia reconocible en México, y su propia ficha lo deja ver: transmisión en vivo, creador de apuestas —“crea tu apuesta”—, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con la advertencia de que es solo para mayores de 18 años. El pie de página de su sitio añade que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, que hay que divertirse con responsabilidad y que enlaza su sección de juego responsable.
El permiso con el que se presenta es DGG/SP/404/97, según el pie de página de su propio sitio, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay como titular según las fuentes. Es el número de permiso más antiguo de los que aparecen en esta comparación, y ese detalle no es decorativo: una casa que lleva desde entonces en el mercado ha construido su producto alrededor de lo que ya funcionaba, no de una moda.
Ese creador de apuestas es la pieza que más cambia el costo real de la cuenta. Armar tú la combinación significa elegir las patas y ver cómo el momio se multiplica; la interfaz te muestra el resultado del producto y no el costo de añadir una selección más. La advertencia útil no es “no combines”: es que cada pata extra multiplica la ventaja de la casa junto con el momio.
La aplicación de Caliente, por su parte, la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., con la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026 —un dato que sirve para una sola cosa: saber que la app se mantiene y no es un abandonware del que nadie responde.
El veredicto es de cobertura, no de precio. Para el aficionado que apuesta de vez en cuando y valora tener el partido en pantalla mientras lo juega, transmisión, casino en vivo y depósito móvil en una sola app resuelven el día completo; para el que busca el momio más apretado de un mercado de tres resultados, lo que decide no está en esa lista, está en la suma de las inversas de las tres cifras.
Strendus: tres permisos declarados y una ficha que se queda corta
Strendus es la marca de esta lista con más papeles citados y menos producto descrito.
Sus permisos declarados son DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según la compilación que los reproduce, y el titular aparece como Atracciones y Emociones Vallarta o como New Ads, según qué compilación se lea. Tres números de permiso para una marca en un mercado donde el permiso no es transferible es el tipo de dato que hace ruido: puede reflejar autorizaciones sucesivas, puede reflejar que las fuentes copian mal. Sin la lista de la DGJS delante, ninguno de los dos números se puede descartar ni confirmar.
De su oferta deportiva, lo que se recoge en la ficha es poco: no hay detalle sobre mercados, transmisión o herramientas de apuesta. Y aquí conviene ser directo en vez de adornar: quien llega a esta página buscando saber qué ofrece Strendus en momios no lo va a encontrar aquí, y la manera de averiguarlo no es una reseña, es abrir la aplicación y ver el programa de apuestas del día. Ese ejercicio toma cinco minutos y vale más que cualquier descripción de segunda mano, incluida la de esta página.
Lo que queda es la advertencia de fondo. Una marca con tres permisos citados y una descripción de producto delgada es, prácticamente, una marca que solo puedes evaluar en pantalla.
El veredicto honesto es que el expediente pesa más que la oferta. Para quien ya juega ahí y quiere saber si hay una razón para quedarse, la respuesta está en su propio programa y no aquí; para quien compara antes de registrarse, hay cuatro marcas de este listado cuya superficie de producto sí está descrita, y ese es un punto de partida razonable.
Playdoit: una lista de deportes ancha, con retiro anticipado y atención permanente
Playdoit es la marca que en esta comparación enseña más cosas distintas en la misma pantalla.
Su ficha recoge fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports, apuestas en vivo con transmisión, casino en vivo, el “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. El permiso declarado es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según la compilación que lo reproduce, con Eventos Festivos de México como titular y sin confirmación oficial de la lista de la DGJS.
Cinco deportes con peso específico en el mercado mexicano —el fútbol por encima de todos, el básquetbol y el tenis detrás, MMA y esports para el público que llegó al deporte por la pantalla— y una transmisión que conviene evaluar antes de darle valor. La transmisión importa porque hoy buena parte de la oferta de partidos se concentra en plataformas de pago, y ver el partido donde mismo lo apuestas cambia la experiencia; no cuesta más apostar, cuesta menos mirar.
El “Playboost” merece una letra pequeña que su ficha no da: la promoción de aumento de ganancias es del tipo que suele condicionar el momio mínimo, el importe y el mercado, y ninguno de esos términos aparece en lo recogido. La decisión correcta con ese producto es leer los términos dentro de la aplicación antes de confiarle un boleto, no después.
El retiro anticipado, en cambio, es el más útil de los añadidos para quien juega en vivo. Poder cerrar un boleto cuando el marcador se mueve protege el capital de quien mira los partidos; y cobra por hacerlo, como toda compra de un boleto ajeno.
El veredicto se apoya en la atención. Con soporte las 24 horas y un producto de fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo, el terreno donde esta marca rinde es el del apostador que sigue el evento en marcha y necesita respuesta a las dos de la mañana, no el del que planifica un boleto el jueves para el domingo.
1xBet: transmisión, estadísticas y una aplicación publicada por otra empresa
1xBet llega a esta lista con la ficha de producto más cargada y el expediente de permiso más incómodo.
Su aplicación ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo, estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. En cantidad de mercados cubiertos y de maneras de cubrirlos, es probablemente la propuesta más ancha de las nueve. La transmisión con estadísticas encima es, para el apostador que estudia un partido antes de tomar una línea de más/menos, una herramienta de trabajo real y no un adorno de la interfaz.
El expediente es donde se aprieta. El permiso declarado es DGJS/0002/2020, según una compilación que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial, con Entretenimientos Naturales como titular según las fuentes; y la aplicación aparece en la tienda a nombre de una empresa distinta, 1XCorp N.V. Que el titular del permiso y el distribuidor de la aplicación sean dos entidades diferentes no es ilegal por sí solo —es el modelo habitual de las marcas internacionales que se cuelgan de un permisionario local—, pero sí es exactamente el punto que un apostador debería poder resolver con el registro de la DGJS abierto, y no puede.
La lección práctica de esta ficha es sencilla y vale para toda la categoría: cuando el permiso y la aplicación no coinciden en nombre, la pregunta correcta no es cuál de los dos miente, sino a quién le reclamas si algo sale mal. La respuesta está en los términos y condiciones de la cuenta, y es el documento que conviene leer antes, no después.
Los bonos de bienvenida, las promociones de temporada y el programa de lealtad forman un paquete que suena generoso y que en la práctica funciona como una escala: cuanto más juegas, más acceso. Ese diseño tiene un costo que no aparece en la ficha, el de la frecuencia de juego que el propio programa empuja.
El veredicto gira sobre esa tensión. Para quien quiere máxima cobertura de mercados con transmisión y estadísticas dentro de la misma pantalla, la oferta es de las más completas de la lista; con la advertencia de que su papel se lee peor que el de las marcas que muestran un solo titular en el pie de página.
Novibet: un permiso con titular identificado y un producto que se conoce en pantalla
Novibet aparece en esta comparación con la parte documental más limpia y la parte de producto más vacía.
Su permiso declarado es DGJS/DCRCA/1121/2020, según la compilación que lo reproduce, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular. Ese es el dato con más sustancia del expediente: una razón social completa detrás del permiso, que es más de lo que ofrecen varias marcas del listado. La confirmación oficial sigue faltando, como en todas.
De su oferta de apuestas, lo recogido no dice nada. Y aquí no vale rellenar el hueco con adjetivos. Lo que un lector puede hacer con esta marca es entrar a su programa de apuestas y comprobar tres cosas concretas: cuántos mercados tiene un partido grande, si ofrece transmisión y qué margen tienen sus momios de tres resultados. Con el método de la suma de inversas, esa tercera comprobación se hace en dos minutos y con una calculadora.
Ese es, de hecho, el argumento del apartado anterior llevado a su forma más pura: una marca razonablemente documentada y sin descripción de producto no es una incógnita, es una tarea pendiente que se resuelve en su propia pantalla.
El veredicto es de método. Para el apostador que le da peso a saber quién responde detrás del permiso, el titular identificado de Novibet juega a su favor; para el que quiere que la marca le cuente su oferta antes de registrarse, aquí no va a encontrarla, y eso tampoco convierte a la marca en una mala opción, solo en una que hay que mirar por dentro.
Betcris: un permiso sin número imprimible y el peso de su operador
Betcris es la marca de esta lista donde el papel se lee con más cuidado, porque es el único caso en que el número de permiso no es que falte: es que no cuadra.
El pie de página del sitio muestra un número de permiso a nombre de Producciones Móviles; la tabla de la compilación muestra otro. Con dos números distintos delante, esta página no imprime ninguno. Lo que sí queda claro es el marco: el permiso de la SEGOB es de su permisionario, con Producciones Móviles como titular según las fuentes, que según un oficio de 2018 opera junto con Paradise Riviera Gaming. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Ese cruce es el más interesante del listado y el más fácil de malinterpretar. Una licencia de Malta no es un permiso mexicano, y un permiso mexicano no es una licencia de Malta. Que una marca tenga las dos cosas significa que responde ante dos autoridades distintas por dos cosas distintas, y significa también que su operación local va por el permiso del permisionario, no por el documento europeo. Para el apostador mexicano, la vigencia de la licencia de Malta no le da ni le quita protección en su reclamo de casa: su reclamo pasa por el permiso de su permisionario y por la entidad que contrató el servicio.
Es, en el fondo, el mismo enredo que 1xBet presenta con dos nombres. Aquí la diferencia es que la licencia extranjera está identificada con número, vigencia y autoridad, lo que al menos permite saber a quién se está reclamando en cada nivel.
El veredicto se decide por lo que la marca no muestra. Para un apostador que valora volumen de mercados y cobertura de ligas, el peso de este operador en la región latinoamericana es un dato a favor; pero cuando la pieza básica de identificación de un permiso no se puede imprimir porque dos fuentes se contradicen, la confianza en el resto del expediente baja un escalón, y ese escalón se paga.
Pickwin: dos fuentes que no se ponen de acuerdo y un producto sin describir
Pickwin es el caso donde la contradicción de fuentes deja de ser un detalle y se convierte en el dato principal.
Su permiso declarado aparece como DGJS/DCRCA/1584/2019 en una compilación y como DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER en otra, y el número que una de ellas da es el mismo que el pie de página de otra marca del listado muestra para Producciones Móviles. El titular se cita como Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora. Con dos números incompatibles y un número que salta de una marca a otra, no hay número que imprimir, y esta página no lo imprime.
Vale detenerse en lo que ese salto significa. Si dos marcas comparten permisionario, compartir un número de permiso puede ser normal; si el número que se repite es de otro titular, entonces una de las dos fuentes está copiando mal. Sin la lista oficial, ninguna de las dos posibilidades se puede descartar, y el lector que compare las dos fichas encontrará exactamente esta contradicción. Es, otra vez, la consecuencia práctica de un registro cerrado: no solo no puedes verificar, tampoco puedes descartar.
De su oferta deportiva no hay nada recogido. La misma tarea pendiente de Novibet y Strendus aplica con más razón aquí: antes de registrarse, abrir la aplicación y ver el programa del día, los mercados de un partido grande y el margen de los momios.
El veredicto es de expediente. Con dos números de permiso en conflicto y sin descripción de producto, lo único sólido que se sabe de esta marca es el nombre de su permisionario; para el apostador que compara con calma, hay marcas de esta lista con un expediente menos ruidoso y un producto descrito, y ese es el orden lógico de la revisión.
Betway: el permiso más corto de imprimir y una oferta que se juzga en pantalla
Betway tiene el número de permiso más limpio de imprimir de toda la lista: 4184, según la compilación que lo reproduce, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. Un número corto, un titular con nombre y apellido, y la misma confirmación oficial ausente que en las demás. Es la primera columna en su versión menos turbia.
Y ahí termina el expediente, porque del producto la ficha recogida no dice nada. Ni mercados, ni transmisión, ni herramientas. La marca es conocida internacionalmente, y eso no es un dato que esta página pueda usar: lo que no está en las fuentes, no está en el texto.
La consecuencia para el lector es la misma tarea de siempre y más importante aquí, porque una marca con nombre internacional genera expectativas que la ficha no sostiene. Antes de registrarse, tres comprobaciones: el programa de apuestas del día, si el partido se puede ver dentro de la aplicación y qué margen tienen sus momios de tres resultados en un partido grande. Con dos o tres partidos comparados en dos casas, la diferencia se ve.
El veredicto se decide en la primera columna. Para el apostador que ordena su comparación por la claridad del papel, Betway es la marca que gana esa parte de la lista; para el que ordena por lo que la marca le muestra sin salir de esta página, no hay material, y la decisión se pospone hasta abrir la aplicación.
Codere: más de 30 deportes, creador de apuestas y un botón de apuesta gratis
Codere entra a esta lista con el producto más explícito de los nueve y una advertencia de juego responsable que aparece ya en la ficha de su aplicación.
La aplicación cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Ese es el catálogo más ancho de la comparación en número de deportes, y el creador de apuestas lo pone al nivel de Caliente y Playdoit en herramientas de armado. El permiso declarado son dos números, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según la compilación que los reproduce, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular de Codere México, y sin confirmación oficial.
Dos cosas de esa ficha merecen una lectura escéptica. La primera son los “momios mejorados”: un momio mejorado es un momio que se mejora en un mercado concreto, en un importe concreto y durante un tiempo concreto, y suele venir con un tope de ganancia. Sin esos términos delante, la frase no significa nada que puedas calcular. La segunda son las “apuestas gratis”: una apuesta gratis es dinero de la casa que se juega, no dinero que se retira, y cuando ganas, lo que vuelve a tu cuenta no es el importe del boleto. El momio se cobra solo sobre la ganancia. Ese detalle, y no el anuncio, es lo que decide cuánto vale la promoción.
El dato de la ficha que más vale la pena subrayar es el menos vistoso: la app limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Que una marca mexicana ponga por escrito cómo se cierra una cuenta es más útil para el apostador que cualquier promoción, porque es la ruta de salida. Y en un mercado sin registro nacional de autoexclusión, la ruta de salida de cada casa es lo único parecido a una red que existe.
El veredicto está en la combinación. Con más de 30 deportes, estadísticas en vivo y creador de apuestas, es la marca con la superficie más ancha para el apostador curioso que quiere probar mercados distintos; y la política de cierre de cuenta escrita en la ficha es la ventaja que no se anuncia como ventaja.
Cuánto cuesta de verdad el bono de bienvenida: la aritmética de los requisitos de apuesta
El bono de bienvenida es el producto más promocionado del sector y el que menos se calcula antes de aceptarlo.
La estructura es siempre la misma. La casa pone un importe en tu cuenta, y a cambio te pide que apuestes un múltiplo de ese importe —el rollover o requisitos de apuesta— antes de que el dinero sea retirable. Ese múltiplo convierte el bono en una tarea: no es un regalo, es un contrato con una meta.
Aquí conviene hacer la cuenta con un importe redondo y un múltiplo habitual, y decir en voz alta que es un ejemplo y no una oferta de ninguna de las nueve marcas de la lista. Con un bono de 2.000 pesos y un requisito de apostar el equivalente a seis veces el importe del bono, hay que mover 12.000 pesos en apuestas antes de poder retirar nada. Si el apostador pone 200 pesos por boleto, eso son 60 apuestas. Y con una condición de momio mínimo, solo cuentan los boletos por encima de ese momio; los que quedan por debajo no avanzan nada hacia la meta, por más que se jueguen.
La parte que casi nadie cuenta es cuánto cuesta recorrer ese camino. El margen de la casa que calculamos antes —alrededor del 4,5 % a 5 % en un mercado de tres resultados— se aplica a cada apuesta de esa secuencia. Si 12.000 pesos pasan por mercados con ese margen, el costo esperado ronda los 540 pesos: un 4,5 % de 12.000. Y esa cifra es un promedio bajo el supuesto de que se apueste el importe del bono y nada más; el costo no baja porque una apuesta se gane, porque el margen ya estaba dentro del momio.
Con eso delante, el bono se lee de otra manera. La casa te entrega 2.000 pesos y el camino para hacerlos retirables cuesta, en promedio, alrededor de una cuarta parte de esa cifra. Es un cálculo estadístico, una estimación sobre muchas apuestas bajo ese supuesto, no el resultado de un boleto concreto: puedes terminar la secuencia con más dinero del que empezaste y puedes terminarla con menos. Lo que el número sí afirma es cuánto cuesta recorrer el camino, no si vas a ganar en él.
Hay dos formas de arruinar esa cuenta y las dos son frecuentes. La primera es alargar la combinada: cada pata extra multiplica el margen, así que avanzar el rollover con combinadas de cinco patas encarece la meta. La segunda es subir el importe por boleto: 12.000 pesos en diez apuestas de 1.200 no cambian el rollover, pero sí exponen cada tirada a una varianza mucho mayor, y una racha mala en medio de la secuencia puede dejarte sin capital para terminarla.
Y una nota de contexto que sí viene del derecho: el requisito de apuesta no es una regla estatal. En el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos no hay un artículo federal sobre bonos, y las iniciativas que buscan prohibir los bonos de bienvenida son propuestas, no ley. Los términos del bono son de la casa. Eso significa que se pueden cambiar cuando la casa quiera, y que el único documento que vale es el que estaba vigente el día que aceptaste.
Registro, verificación y cobro: el recorrido completo desde el primer depósito hasta el CFDI
El camino del dinero dentro de una casa de apuestas mexicana tiene más estaciones de las que anuncia la publicidad, y conviene conocerlas todas antes de la primera.
Un medio de pago no es una norma. En México no hay un estatuto que regule cómo se paga una apuesta; lo que existe es lo que cada operador dice de sí mismo en su ficha y en su pie de página. Entre las marcas de esta lista aparece el depósito por transferencia bancaria SPEI, tarjetas, cupones en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Winpot, en su página principal, muestra los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay como métodos de depósito, sin montos mínimos publicados y con banners de bonos de deportes y casino sin cifras. Ese es el patrón de la categoría: los métodos se anuncian y los montos se esconden. El importe mínimo de depósito y de retiro es el dato que un apostador necesita primero y el que casi nunca aparece en portada.
El retiro sigue una regla que vale en todas partes: va a una cuenta a nombre del titular. La cuenta tiene que coincidir con la identidad verificada, y ahí desemboca el proceso de KYC, la verificación de identidad. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de apuestas es considerada vulnerable bajo la ley antilavado; los documentos concretos que se piden no están establecidos en un estatuto. En la práctica eso deja al operador decidir qué comprobante acepta, cuánto tarda en revisarlo y qué pasa con las cuentas que no lo completan.
La secuencia del registro es la habitual: cuenta, datos, verificación, primer depósito, boleto. El cuello de botella casi siempre está en el paso dos o tres, cuando una identificación se ve borrosa o un domicilio no coincide. Nada de eso se resuelve rápido un sábado por la tarde, y ahí es donde el apostador se da cuenta de que su prisa era el problema.
El último tramo es el cobro y tiene dos documentos. Uno es el comprobante de la apuesta. El otro es el CFDI de retenciones por los premios gravados, que el operador emite cuando corresponde retener. Guardarlo es lo que convierte un premio en un ingreso declarable sin sobresaltos, y los premios por encima de 600.000 pesos mexicanos al año deben reportarse en la declaración anual. De nada sirve ganar si a la hora de comprobar el origen del dinero no hay papel.
Lo que cuesta elegir mal: bloques, saldos congelados y el sitio sin permiso
Hay un riesgo en este mercado que no se mide en comisiones y que conviene tener presente antes de depositar.
La SEGOB ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y un bloqueo no distingue entre el operador y su cliente. El caso reciente está a la vista: en noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y las aplicaciones de bet365 y Betano quedaron deshabilitadas; un mes después un tribunal colegiado les permitió solo publicar contenido informativo sin apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo; en julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea; y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden contra esas dos marcas. Alrededor de 20 casinos físicos fueron cerrados en 2026. El saldo que un apostador tenía en cualquiera de esos sitios quedó dentro del pleito.
Esa es la forma del riesgo: no una sanción al jugador, sino un saldo parado. No está establecida una multa o un delito para quien apuesta en un sitio sin permiso, y esta página no te va a decir ni que hay castigo ni que hay exención, porque ninguna de las dos cosas está definida. Lo que sí está claro es que el permisionario es la diferencia entre tener a alguien con domicilio en México enfrente y no tenerlo.
Y hay un detalle que se pierde al hablar de marcas: las casas con licencia de Curazao no son permisionarias mexicanas. Son mundos distintos, y el operador que no tiene permiso local tampoco tiene KYC con reglas mexicanas, ni reporte a la UIF bajo ese marco, ni CFDI de retenciones. Ahí el apostador lleva todas las de perder en un reclamo, y ese es el precio real de una zona sin protección.
Lo que queda fuera de la ecuación en ambos casos es lo de siempre: no hay registro nacional de autoexclusión y no hay límite legal de depósito o de pérdida. La protección que la ley no da, la pone la cuenta.
Preguntas frecuentes sobre apostar en el Mundial 2026
¿Qué se puede apostar hoy en las casas con permiso de la SEGOB en México?
Apuestas deportivas a través del permiso de un permisionario, y las reglas varían por tipo de establecimiento. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales y los esports no tienen artículo propio en el Reglamento, mientras que las carreras y el cruce de apuestas se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones, donde un menor no puede participar.
¿Cómo compruebo que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
El registro público de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos es la instancia, y si no está disponible, la verificación no se puede completar. Los números que las marcas publican en sus pies de página provienen de ellas mismas y de compilaciones que se contradicen entre sí, así que se citan como declaración y no como dato oficial.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con lo apostado y el momio?
El retorno es el importe multiplicado por el momio: 500 pesos a 1,80 devuelven 900, de los que 400 son ganancia. En una combinada los momios de las selecciones se multiplican entre sí, y por eso el boleto se ve más grande y cuesta más caro, porque el margen de la casa se multiplica con cada pata.
¿Cómo se nota el margen de la casa dentro de los momios?
Se ve sumando las inversas de los momios de un mismo mercado. Con 2,10, 3,40 y 3,60 el total es 1,0481, es decir 104,81 %, y la casa devuelve cerca del 95,4 % de lo apostado. El margen está entre el 4,5 % y el 5 % según el redondeo, y sube en mercados con muchas opciones.
¿Cuánto se queda Hacienda de un premio de apuestas en México?
Quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal rebasa ese porcentaje, con el 6 % de la Ciudad de México como caso conocido. La retención es pago definitivo solo si presentas la declaración que te corresponde; si no, el ingreso se acumula.
¿Cómo me pongo un límite de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Lo pones tú, casa por casa, porque no existe un límite legal de depósito o de pérdida ni un registro nacional de autoexclusión en México. Las herramientas disponibles son las que cada marca lista en su propia ficha: pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria, y una exclusión en un sitio no alcanza a los demás.
Mundial y grandes torneos – casasapuestasmx
Content created by the «casasapuestasmx» team
