Apuestas deportivas internacionales: el precio real de cruzar la frontera del permiso
Actualizado el noviembre 5, 2026. El estado de los permisos de la Secretaría de Gobernación que aparece en esta página se verificó contra el Registro Público de Comercio y contra las fichas y los pies de página de cada operador, más las compilaciones públicas de permisos que citan las casas de apuestas; la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir.
Antes de comparar momios conviene saber qué se está comprando. Quien busca apuestas deportivas internacionales quiere, casi siempre, una de dos cosas: un catálogo más ancho que el del sitio mexicano que ya conoce, o un lugar donde apostar sin que nadie le pida identificación. La primera mitad de ese deseo se consigue. La segunda no se consigue en ninguna parte, y el precio de intentarlo no viene en pesos, viene en formas menos cómodas de perder: un saldo que se congela, un retiro que nunca llega a la cuenta correcta, un boleto ganador del que nadie retiene un peso a tu nombre y que, por eso mismo, no genera comprobante fiscal alguno.
Hay un dato que ordena todo lo demás, y no es publicidad de nadie: en México no existe una licencia de apuestas en línea. Existe un permiso. La Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947 prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio salvo los que autoriza expresamente, y el Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, prohíbe en su artículo 2 todo lo que no esté previsto de manera expresa. No hay un artículo que describa el sitio de apuestas moderno. Lo que hay es un permisionario con local físico que obtiene un permiso y su marca opera colgada de él.
Eso significa que cuando alguien teclea “apuestas deportivas internacionales” y hace clic en el primer resultado, lo más probable es que esté entrando a una empresa que no tiene permiso mexicano, que no está sujeta a la supervisión de la Dirección General de Juegos y Sorteos y que, si mañana el sitio deja de resolver, no tiene aquí juez, ni domicilio, ni obligación de contestarte. Los nueve operadores que aparecen más abajo son otra cosa: son marcas con un permiso de la SEGOB atribuido por sus propias fichas, pies de página o compilaciones, y por eso se pueden comparar entre ellas con nombres y números.
Normativa mexicana de las apuestas: qué dice la ley y qué no
La Secretaría de Gobernación es la autoridad. Dentro de ella, la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, y lleva los procedimientos de sanción. El Reglamento, en su artículo 1, delimita el campo: autorización, control e inspección de juegos con apuestas y sorteos, con jurisdicción federal, dejando fuera lo que corresponde a la Lotería Nacional.

El artículo 2 es el que más debería importarle a cualquiera que compare sitios. No dice qué está permitido. Dice que la actividad no prevista expresamente está prohibida. Es la lógica inversa a la que uno espera de una ley moderna, y en la práctica convierte el catálogo de permisos en la frontera del mercado: si tu operación no encaja en un tipo de permiso, no hay hueco legal donde meterla. Sobre esa base, los tipos que tocan las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, y los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas.
Dos artículos más cierran el cerco, y los dos tienen consecuencia directa para el lector. El artículo 8 de la ley faculta a la Secretaría a clausurar establecimientos sin permiso. El artículo 31 del Reglamento dice que los permisos son intransferibles y que no pueden cederse ni comercializarse. Un permiso mexicano ampara a su titular y solo a su titular. Ahí está la razón por la que las marcas internacionales que operan aquí lo hacen a través de un permisionario local: no hay una licencia digital que puedan comprar y colgar en la pared, hay un permiso que pertenece a alguien más y del que dependen.
El permiso que aparece en un pie de página no es una confirmación oficial
Aquí llega la parte incómoda, y prefiero decirla antes de que el lector la descubra solo. Los números de permiso que se leen en los pies de página y en las fichas de las tiendas de aplicaciones son la versión del operador o la de una compilación de terceros. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica una lista de sitios autorizados, y esa lista no se pudo abrir: así que cada número de esta página va con su “según quién lo dice” y ninguno se presenta como confirmado oficialmente. En el Congreso se pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, lo que confirma el problema en lugar de resolverlo.
Tampoco existe una cifra fiable del tamaño del mercado. Un informe habla de 136 sitios de apuestas; otro cuenta entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Dos números que no se parecen en nada, y ninguno verificable contra un padrón. Quien te diga cuántas casas legales hay en México te está vendiendo una precisión que no existe. Las compilaciones incluso se contradicen entre ellas en algunos números de permiso, y donde eso pasa no imprimo ninguno: en Betcris y en Pickwin, por ejemplo, los datos de las fuentes no cuadran, así que ahí va el titular y no la cifra.
La reforma que no es ley
La Secretaría de Gobernación terminó en octubre de 2026 un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado. No es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley vigente y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta, y una propuesta no cambia nada de lo que un lector haga hoy.
Vale la pena detenerse en lo que el anteproyecto todavía no dice, porque es la mitad del asunto. Nadie ha fijado en ley un número de edad para apostar. El Reglamento prohíbe en su artículo 5 la entrada de menores a las áreas de apuestas de los establecimientos y al cruce de apuestas, pero no pone cifra; los 18 años los declaran las marcas en sus propias fichas y pies de página. Tampoco hay un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta de juego temporal. Las herramientas que existen —pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria— son las que cada casa lista por su cuenta. Y la publicidad: no se encontró un artículo federal que la regule en los apartados leídos del Reglamento. Los informes sobre horarios de emisión, sobre límites a influencers y deportistas o sobre prohibir los bonos de bienvenida describen iniciativas, no normas vigentes.
El costo de apostar fuera del permiso: lo que un sitio sin permiso no te da
Un permiso mexicano entrega cuatro cosas concretas, y ninguna es un adorno de folleto. La primera es un establecimiento legal mexicano: un domicilio al que reclamar. La segunda, el permiso de la SEGOB con la vigilancia de la Dirección General de Juegos y Sorteos encima. La tercera, controles de identidad y de prevención de lavado de dinero: los permisionarios de apuestas remotas verifican usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad está considerada vulnerable en la ley antilavado. La cuarta, la constancia de retenciones, el CFDI que acompaña a un premio gravado.
Un sitio sin permiso no ofrece nada de eso, y no es una lista de defectos teóricos: es la lista de cosas que un lector va a necesitar precisamente el día en que algo salga mal. El día en que el saldo no se puede retirar, el día en que la cuenta amanece bloqueada, el día en que aparece un premio de seis cifras y alguien pregunta de dónde salió.
Lo que cuesta cada ausencia, contada en situaciones
Pongámoslo en situaciones en lugar de en adjetivos. Un lector deposita 4.000 pesos en un sitio sin permiso, gana un parlay, pide el retiro y la cuenta aparece restringida por “verificación pendiente”. En un permisionario mexicano hay una autoridad a la que presentar el reclamo y un domicilio al que ir. En el otro caso, no: hay un correo de atención y un plazo que nadie obliga a cumplir.
Segunda situación, y esta es la que más veces se pasa por alto. Llega el retiro y la casa lo manda a una cuenta que no está al nombre del jugador, o admite depósito de un tercero. En el ecosistema del permisionario, el retiro va a una cuenta a nombre del propio jugador y la identidad se verificó en el registro. Fuera de él, esa regla se sostiene solo mientras a la casa le convenga sostenerla.
Tercera: el premio grande. En un sitio con permiso, el operador emite la constancia de retenciones que después sirve para la declaración. En un sitio sin permiso no hay retención, no hay CFDI y no hay un tercero que responda por el cumplimiento fiscal. Más abajo, en la parte de impuestos, está el detalle de a quién le toca retener y qué porcentaje.
Cuarta, y la menos intuitiva: el dinero puede dejar de estar disponible sin que nadie te avise. El 11 y el 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas; bet365 y Betano, de Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas. Los saldos de clientes de un operador bloqueado pueden quedar congelados. Un saldo congelado no es un saldo perdido en el sentido contable, pero para el lector lo es en el sentido práctico: no hay boleto, no hay retiro, no hay fecha.
Dinero en juego, dinero detenido: el historial reciente, con sus fechas
Las fechas importan porque el asunto se mueve. En noviembre de 2025 se bloqueó bet365 y se bloqueó Betano. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió solo publicar contenido informativo lícito ajeno a las apuestas y conservar los dominios. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. En octubre de 2026, según una sola fuente, un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra esas dos marcas.
Presento esto con sus fechas porque cualquier frase del tipo “hoy está abierto” o “hoy está cerrado” envejece en tres semanas. El estado es inestable, y un lector que decide en octubre de 2026 con información de marzo de 2026 está decidiendo con ficción. En 2026 se cerraron además alrededor de 20 casinos físicos. Nada de esto es un anuncio de que tu casa favorita vaya a caer; es el recordatorio de que en este mercado la continuidad de un sitio no es un dato fijo y conviene tratarla como una variable.
Conviene decir con claridad lo que sí y lo que no está establecido, porque hay dos exageraciones simétricas circulando. Una multa o un delito para el jugador que se limita a apostar en un sitio sin permiso no está establecido. El texto no lo dice, y no voy a inventar ni la sanción ni la exención. Quien te prometa que no pasa absolutamente nada, o que te van a detener en el aeropuerto, está los dos casos inventando.
La frontera fiscal se corrió el 1 de enero de 2026
Desde el 1 de enero de 2026 el IEPS del 50 % alcanza también a los residentes en el extranjero que ofrecen juegos con apuestas en línea sin establecimiento en México. La tasa era del 30 % antes de la reforma publicada en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025. Para el lector, la consecuencia no es contable sino comercial: quien antes podía ofrecer un bono de bienvenida generoso desde fuera ahora carga un impuesto más alto que el de sus competidores locales.
El detalle técnico vale una línea, porque circula mal. La base del impuesto no está establecida en el texto leído; el texto habla de “valor de la actividad” y la prensa dice “monto total apostado”. Esta página no escribe “50 % de las apuestas” ni “50 % de los ingresos brutos”, porque ninguna de las dos frases está respaldada. La misma fracción de la Ley del IEPS impone a esos operadores sin domicilio en México el cumplimiento de las obligaciones de la ley, y la Ley del IVA, en sus artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS, prevé el bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave. Ese es el marco con el que la autoridad puede apagar un sitio sin necesidad de ir a buscarlo.
En el lado del jugador, el ISR entra por los artículos 137 y 138 de su ley. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente son ingreso, y quien paga retiene: 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si el impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre premios, alrededor de un 7 % en total según un informe secundario, y los premios que superan 600.000 pesos al año se reportan en la declaración anual.
Falta el caso que nadie menciona. El artículo 137 cubre los premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido, y la posición honesta aquí es la de un contador, no la de un artículo: antes de planear un retiro grande conviene consultar a un asesor fiscal. Al margen del modelo, los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas, Nuevo León grava los montos apostados.
Medidas de prevención disponibles para el jugador en México
Ninguna de las herramientas que siguen necesita un permiso para funcionar, y ninguna está garantizada por ley. Eso es lo primero que hay que entender: aquí la protección es una decisión del jugador, no un derecho exigible.

Un registro nacional de autoexclusión no existe
Merece su propio apartado porque es el malentendido más común. No existe un registro nacional de autoexclusión en México, y no existe en ninguno de los dos mundos: ni entre los sitios con permiso ni entre los que operan sin él. La autoexclusión voluntaria que ofrecen las marcas es una herramienta interna: la activas en esa casa y surte efecto dentro de esa casa. No bloquea tu acceso a la siguiente, ni a la siguiente después de esa. Un lector que cierra su cuenta en tres sitios creyendo que se apuntó a una lista del Estado se ha protegido de tres sitios.
Lo que sí listan las marcas en sus propias fichas: pausas, límites de depósito, límites de tiempo y cierre de cuenta. La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años y publica avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. El de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.
Fíjate en la simetría. Los tres avisos se parecen mucho, y ninguno promete un límite: prometen un aviso. La diferencia entre un aviso y una herramienta activa es la diferencia entre un cartel y un freno.
Límites de depósito y de pérdida: cómo se ponen y dónde fallan
El límite de depósito es un tope que tú te fijas: la casa rechaza un ingreso que lo supere. El límite de pérdida es un tope sobre lo que dejas en la mesa en un periodo. Se configuran en tu propia cuenta, normalmente en el apartado de juego responsable, y la mayoría de las casas aplican la rebaja de inmediato y la subida con un periodo de enfriamiento: si puedes subir tu propio límite en el acto, el límite es una sugerencia.
Y aquí está la trampa aritmética, que es la razón de que este apartado vaya después del de las ausencias y no antes. Un límite de depósito no es un límite de riesgo. Fija cuánto dinero entra a la cuenta, no cuánto se juega con ese dinero. Cien pesos de depósito pueden convertirse en varias veces cien pesos de volumen apostado dentro de la misma cuenta, porque el saldo que vuelve de un boleto es saldo otra vez. Un lector que se pone un tope de depósito semanal de 500 pesos y cree que apostó 500 pesos se está contando mal, y esa cuenta equivocada es exactamente el terreno donde el margen del libro trabaja sin que se note.
Por eso el tope útil es el de volumen, no el de ingreso. Es más difícil de configurar —casi ninguna casa lo ofrece listo— pero es el único que habla de lo que realmente se apostó.
Cuánto te cuesta el margen de un mercado, con un ejemplo de 500 pesos
Aquí conviene hacer la cuenta con el ejemplo más simple posible, sin apuntar a ningún partido concreto ni a ningún momio publicado por una casa real. Supongamos un mercado de dos resultados, el tipo de mercado que existe en casi cualquier deporte, con momio decimal 1,90 en cada lado. Es un ejemplo de ilustración, no una cotización.
La cuota de retorno de ese mercado se obtiene sumando las inversas de los dos momios y dividiendo uno entre esa suma: 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90) da 0,95, es decir un 95 %. El margen es el resto, un 5 %.
Ahora ponle el volumen. Un jugador se fija como límite propio 500 pesos de volumen a la semana, en una sola apuesta semanal de 500 pesos (es el límite que él mismo se pone, no una cifra de ninguna casa). Sobre ese volumen, el costo esperado se calcula multiplicando el volumen requerido por el margen del mercado: 500 pesos por 0,05. El cálculo es una estimación estadística sobre muchas apuestas bajo ese supuesto, no un resultado garantizado de ninguna apuesta concreta. Da 25 pesos de costo esperado a la semana. Al año, con esa misma disciplina, la banda cae entre 1.200 y 1.300 pesos, y el extremo alto corresponde a quien no se salta ni una semana.
Ese número es el suelo del precio, y conviene verlo por lo que es. Es el costo que existe aunque no haya bonos, aunque no haya rollover y aunque el jugador no juegue nada más que apuestas sencillas. Con apuestas combinadas el margen no se suma, se multiplica, y por eso un parlay de cinco patas con el mismo 5 % por pata termina costando cerca de una cuarta parte del volumen. La cuenta de 25 pesos vale para apuestas sencillas; el parlay es otra historia y peor.
Cómo se eligen las nueve casas de esta comparación
El criterio no es el catálogo, porque el catálogo se copia. Lo que se evaluó aquí es si la marca tiene un permiso de la SEGOB atribuido por una fuente que pueda citarse, qué documento lo dice, si existe un titular identificable detrás y cuánto de la operación depende de un permiso que pertenece a otro. Una casa cuyo permiso solo consta en un pie de página y cuyo titular es una empresa sin nombre público queda peor parada que una cuyo número aparece en dos lugares y cuyo titular está identificado, aunque las dos se llamen igual de “legales” en su publicidad.
Las tres reglas que ordenan el orden de abajo. Primero, ninguna marca que opere sin permiso mexicano aparece con nombre. Segundo, ninguna marca bloqueada o suspendida se presenta como activa. Tercero, donde las compilaciones se contradicen, no hay número.
El panorama de permisos de las nueve marcas
| Marca | Permiso de la SEGOB tal como lo declara su fuente | Qué dice la ficha de la propia marca |
|---|---|---|
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular nombrado: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; sin confirmación oficial | Opera con permiso de la SEGOB, operación limitada a mayores de 18 años y avisos de juego responsable en su propia ficha |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx; titular nombrado: Entretenimientos Naturales; el dominio 1xbet.mx no pudo confirmarse y la ficha en la tienda de aplicaciones figura a nombre de 1XCorp N.V., empresa distinta del titular | Marcas propias de juego responsable en su ficha de tienda de aplicaciones |
| Betcris | Número no impreso: el que muestra el pie de página del propio sitio y el que da el titular de la tabla no coinciden; permiso en nombre de Producciones Móviles como su permisionario | Juegos con apuestas estrictamente prohibidos para menores de edad, sección de juego responsable y aclaración de que el servicio no se promociona a menores de 18 años |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; titular nombrado: Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V.; sin confirmación oficial | Juegos con apuestas prohibidos para menores de edad, invitación a divertirse con responsabilidad y una sección de juego responsable enlazada |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx; titular nombrado: Libros Foráneos S.A. de C.V.; sin confirmación oficial | Permiso de la SEGOB declarado en su ficha, uso limitado a mayores de 18 años, avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular nombrado: Eventos Festivos de México; sin confirmación oficial | Avisos de juego responsable y restricción a mayores de edad en su propia ficha |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular nombrado: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, las compilaciones difieren; sin confirmación oficial | Avisos de juego responsable y edad mínima declarada por la marca |
| Pickwin | Número no impreso: las compilaciones se contradicen entre sí; permiso atribuido a Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | Avisos de juego responsable en su propia ficha |
| Betway | 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular nombrado: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; sin confirmación oficial | Avisos de juego responsable y restricción a mayores de edad |
Lo que la tabla no puede decir, lo digo yo. Una columna con “sin confirmación oficial” repetida ocho veces parece una tabla defectuosa; es, en realidad, la fotografía exacta del mercado mexicano. No hay padrón abierto contra el cual contrastar, así que la única verificación disponible es la del propio operador sobre sí mismo. Y hay algo peor que un número no confirmado: un número que dos fuentes colocan en dos empresas distintas. En el caso de Pickwin, el número DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER que una compilación le atribuye es el mismo que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V. Un permiso, dos marcas, o una de las dos fuentes equivocada. Ahí no imprimo cifra, porque imprimirla sería decidir cuál de las dos fuentes miente sin tener con qué.
Los nueve operadores, uno por uno
Cada bloque termina en un juicio, no en un resumen. Y cada uno empieza por lo que hace distinto a la marca, no por su permiso: el permiso está arriba, en la tabla, para que no se lea nueve veces la misma frase.
Novibet: permiso con titular identificable y respaldo internacional
Novibet es la marca con el expediente más limpio de la lista en un detalle concreto: el número de permiso y el nombre del titular aparecen juntos, formando un conjunto comprobable de dos piezas en lugar de una cifra suelta. DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular nombrado. No es confirmación oficial, y a estas alturas el lector ya sabe qué significa eso. Pero un titular con razón social es más de lo que ofrecen varias de las marcas de abajo.
Su propia ficha de aplicación refuerza el cuadro: declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Políticas de cierre de cuenta escritas y publicadas, además, valen más de lo que parecen, porque una autoexclusión sin procedimiento es una promesa verbal.
El juicio, entonces: de las nueve, es la que mejor resiste una pregunta incómoda sobre quién responde. Para un lector que quiere jugar dentro del perímetro mexicano y valora poder nombrar a la empresa detrás del sitio, es la primera de la lista. Lo que no cambia es lo de siempre: sigue siendo un permiso según una fuente, no un registro abierto.
1xBet: el titular y la empresa de la aplicación no son la misma
Esta es la marca donde la documentación se separa en dos, y esa separación es el material del bloque. El permiso DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx, aparece a nombre de Entretenimientos Naturales. En la tienda de aplicaciones, la app figura a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular. La misma fuente no pudo confirmar el dominio del sitio ni la lista oficial.
Que una marca global opere una aplicación bajo su propia sociedad mientras el permiso mexicano vive en otra no es una irregularidad por sí sola: es precisamente el modelo que el artículo 31 del Reglamento hace necesario, con permisos intransferibles y no comercializables. Pero sí obliga al lector a decidir a quién le va a reclamar. El día de un conflicto, la razón social que contesta no es la de la ficha de la tienda.
El juicio: el catálogo de 1xBet es el argumento más fuerte que tiene, y este bloque no es sobre el catálogo. Es una marca razonable para quien apuesta cantidades pequeñas y conoce el camino hasta el soporte, y una mala elección para quien vaya a dejar un saldo grande parado en la cuenta, porque la distancia entre la marca, el titular del permiso y la sociedad de la aplicación es exactamente la distancia que recorre un reclamo sin respuesta.
Betcris: el permiso que aparece en dos lugares y no dice lo mismo
Betcris es el caso más interesante de la lista y el que más incomoda a quien redacta estas tablas. Su pie de página muestra un número de permiso en nombre de Producciones Móviles, como su permisionario, y la compilación que circula da otro. Ahí el número deja de imprimirse, y con razón: dos fuentes, dos cifras, y ninguna autoridad abierta que arbitre. Aparece además un oficio DGJS/405/2018 que vincula a Producciones Móviles con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V., es decir, una estructura de dos empresas tras una marca.
Lo que sí es firme es la parte internacional y no mexicana del expediente: la empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., sostiene una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Ese dato merece una frase que no se lee casi nunca: una licencia maltesa es un permiso para operar desde Malta, no un permiso mexicano. No convierte a Betcris en una casa autorizada aquí, y no la vuelve tampoco una casa sin papeles. Son dos cosas distintas y las dos están en la misma marca.
En juego responsable, su pie de página es el más explícito del grupo: juegos con apuestas estrictamente prohibidos para menores de edad, sección de juego responsable enlazada y una línea que aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. El juicio: es una marca para quien quiera una operación con estructura corporativa visible y no le importe que la parte mexicana del expediente tenga un hueco en el número. La alternativa —buscar una marca con el número más limpio— tampoco resuelve el fondo, porque ninguna de las nueve tiene confirmación oficial.
Caliente: el permiso que la propia casa publica
Aquí hay una rareza que merece respeto. El permiso DGG/SP/404/97 lo muestra el pie de página del propio sitio de la marca, no una compilación de terceros, y la operadora del sitio aparece como Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. Que una empresa publique su número en su propio domicilio digital es una rendición de cuentas mínima, y en este mercado la rendición mínima destaca.
No es confirmación oficial y no la voy a llamar así. Es una marca que dice de dónde viene su permiso y lo firma con nombre de empresa. El contraste con las fichas anónimas de otras compilaciones es toda la diferencia.
En juego responsable, el pie de página de caliente.mx prohíbe los juegos con apuestas para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección específica. Cumple, sin adornos, con lo que este mercado entiende por aviso. El juicio: para el lector que quiere el mayor número de rastros verificables por sí mismo —entrar al sitio, bajar hasta el pie de página y leer la cifra— Caliente es la opción más directa de la lista, porque no depende de que un tercero le cuente lo que dice su propia casa.
Codere: dos permisos y una marca con cuerpo físico en México
Codere es la marca con más permisos atribuidos en este grupo: DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular nombrado. Dos números en lugar de uno apuntan a dos momentos de autorización, no a dos empresas, y eso encaja con un operador de larga presencia territorial.
Su ficha de aplicación es, de las nueve, la que más elementos de juego responsable acumula en un solo lugar: permiso de la SEGOB declarado, uso limitado a mayores de 18 años, avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Cuatro de cuatro. Y las políticas de cierre importan doble aquí, porque una marca con establecimiento físico tiene una puerta a la que entrar y una cuenta digital que cerrar, y no siempre la misma persona maneja las dos.
El juicio: para quien ya conoce la marca por sus locales y quiere una transición digital sin cambiar de interlocutor corporativo, Codere tiene el expediente más denso de la lista. Lo que no tiene la marca más densa es el número más confirmado. La densidad de documentos no es lo mismo que la solidez del permiso, y en esta tabla las dos cosas viajan por separado.
Playdoit: un permiso de 2005 y una marca joven
Playdoit arrastra una cifra de otro tiempo: DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular nombrado. La nomenclatura de 2005 es distinta de la de los permisos recientes —lleva el prefijo de la entonces dirección de autorización— y cuenta una historia por sí sola: marca digital nueva, permiso antiguo. El mismo patrón del artículo 31, donde lo que se hereda es la relación con un permisionario, no el papel.
Es la marca menos documentada del grupo en juego responsable: su ficha lista avisos y restricción a mayores de edad, y con eso basta para cumplir con el mínimo. Nadie gana premios por tener un pie de página más largo.
El juicio: Playdoit es una marca para el lector que va a probar con volumen bajo y una apuesta sencilla a la semana, y a quien no le pesa que el expediente del permiso venga de una compilación y no de la propia casa. Para un saldo alto y un retiro grande, la antigüedad del número no compensa la ausencia de una fuente propia que lo publique.
Strendus: tres permisos y dos titulares posibles
Strendus es el segundo caso de contradicción de la lista, y el único donde la duda no está en el número sino en el dueño. Los permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 vienen atribuidos, según casasdeapuestaslegales.mx, a Atracciones y Emociones Vallarta o a New Ads, según qué compilación se lea. Tres números y dos candidatos a titular.
Aquí conviene hacer el ejercicio mental que el lector hará solo: si el nombre que figura detrás del permiso no está claro, tampoco está claro quién responde por la cuenta, quién responde por el retiro y quién aparece en un litigio. Tres números de permiso son una señal de estructura activa, no de transparencia. Se pueden tener los tres y no poder nombrar al dueño.
Su ficha cumple con lo básico: avisos de juego responsable y edad mínima declarada. El juicio: Strendus compite bien por catálogo y por presencia de marca, y pierde en la única pregunta que este apartado premia. Para quien prioriza saber a quién le está confiando el dinero, la lista tiene mejores candidatos unas líneas más arriba.
Pickwin: el número que también aparece en el pie de página de otro
El caso de Pickwin es el más delicado del grupo, y no por lo que le falta, sino por lo que comparte. Una compilación le atribuye el permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, y ese número es exactamente el mismo que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V. Otra compilación da un número distinto, DGJS/DCRCA/1584/2019. El titular nombrado es Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora.
Esto no significa automáticamente que la marca esté haciendo algo mal. Un mismo permisionario puede operar varias marcas, y de hecho el mercado mexicano funciona así. Significa algo más simple y más útil: el número no sirve como identificador de la marca. Si el lector quiere comprobar la situación de una casa concreta, el número de permiso no es el instrumento, porque el número pertenece al permisionario y el permisionario puede cargar varias enseñas. Ante una contradicción de ese tamaño, esta página no imprime el número y lo dice.
El juicio: Pickwin es una marca para quien juega por la aplicación y no por el expediente, y hay mucha gente así. Para quien quiera usar el permiso como criterio de decisión, es la marca que enseña la debilidad de ese criterio.
Betway: la cifra más corta del grupo
El permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular nombrado. El número es corto, sin año, del estilo de numeración antiguo, y viene acompañado de un titular cuyo nombre contiene la palabra “frontón”: un permisionario del mundo de los frentones, no del mundo digital.
El detalle es útil porque vuelve a mostrar el mecanismo entero en cuatro palabras. En México el permiso nace en un local —un frontón, un hipódromo, una sala— y la marca digital cuelga de ahí. Betway en México no es Betway operando en México; es un permisionario de frontón cuya autorización sostiene la operación de una marca global. Eso no es un defecto, es el sistema. Pero el lector que crea estar apostando con la empresa internacional que conoce del mercado europeo debería saber que aquí la autorización viene de otra parte.
Su ficha cumple lo mínimo, con avisos de juego responsable y restricción a mayores de edad. El juicio: para el lector que ya conoce la marca internacional y quiere el mismo producto aquí, Betway es una opción de producto y no de expediente. Su documentación es la más delgada de las nueve, y la tabla no miente al respecto.
Cuánto te cuesta de verdad un bono de bienvenida
El bono es la parte de esta página donde el lenguaje de marketing y la aritmética se distancian más, así que empecemos por lo segundo. Un bono de bienvenida con requisitos de apuesta no es dinero regalado: es dinero condicionado. El requisito, o rollover, dice cuántas veces hay que apostar una base antes de que el saldo quede libre. La base puede ser el bono, o el bono más el depósito, y no da igual cuál de las dos se use: una diferencia de más del doble en el volumen total.
Y una condición más se esconde en la letra pequeña: solo cuentan las apuestas a partir de un momio mínimo. Un jugador que apuesta todo a 1,30 durante el rollover puede estar acumulando cero progreso en lugar de progreso lento. En un partido grande, el momio de un favorito claro cae por debajo de cualquier mínimo razonable, y el aficionado que “juega seguro” con el favorito es el que nunca termina de liberar el bono.
La frase “apuesta gratis” y lo que separa de un premio
La palabra “gratis” merece un párrafo propio, porque es donde el lector pierde más dinero sin darse cuenta. Una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve no vale su importe. Vale el importe multiplicado por el momio menos uno, dividido entre el momio, y todo eso multiplicado por la cuota de retorno del mercado. Con un momio decimal de 1,90 y un mercado de dos vías —el mismo ejemplo de antes, con una cuota de retorno del 95 %— una apuesta gratis de 100 pesos vale algo así como 45 pesos en promedio. La diferencia entre 100 y 45 no es un redondeo: es la mitad del regalo, y se va en el momio y en el margen.
Y hay otro escalón que casi nadie menciona. Un bono que se devuelve como apuesta gratis no es un reembolso en dinero, aunque la publicidad lo presente como “riesgo cero”. Si la apuesta gratis gana, recuperas el producto de la apuesta gratis, no el dinero que pusiste. Ese detalle convierte una promoción presentada como devolución total en un pago parcial, y es el tipo de diferencia que solo se nota cuando llega el momento del retiro.
Lo que el rollover le hace a un jugador real
Tomemos un bono de bienvenida de 500 pesos, con un requisito de apuesta de cinco veces el bono, base bono solo, y apuestas de 50 pesos cada una a un momio que cumple el mínimo. Cinco veces 500 pesos son 2.500 pesos de volumen requerido. Dividido entre 50 pesos por apuesta, son 50 apuestas antes de que nada quede libre. Aplicando un margen del 5 % sobre ese volumen, el costo esperado de liberar el bono ronda los 125 pesos, siempre como estimación estadística y no como resultado de ninguna apuesta concreta. Cincuenta apuestas es un mes largo para quien juega a ratos, y el requisito suele traer fecha de vencimiento.
De ahí salen las tres preguntas útiles cuando el lector tiene un bono delante, y son de una frialdad que ningún anuncio anima a hacer: ¿la base sobre la que se multiplica el rollover es el bono o el bono más el depósito?, ¿cuál es el momio mínimo que cuenta?, ¿cuántos días tengo? Y una cuarta que sí es de dinero puro: si el bono se paga como apuesta gratis, ¿se devuelve lo aportado o solo se paga la ganancia?
Cómo se comprueba una casa en México sin padrón abierto
La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos es el documento correcto para esta tarea y no está disponible. Desde ahí, el trabajo se hace a mano y con paciencia, y hay un orden que funciona mejor que ir a ciegas.
Primero el permiso, en el corte de la página del operador. El número debe empezar por la nomenclatura de la Dirección —DGJS, DGAJS o DGG— y venir acompañado del nombre del permisionario. Si el número aparece sin titular, no sirve para buscar nada. Si aparece con titular, ya se tiene una razón social y con ella se puede seguir.
Segundo el titular. Con el nombre de la empresa se puede consultar si tiene otros permisos y si opera otras marcas. Es el paso que más se salta la gente y el que más información da, porque explica las coincidencias de números que tanto confunden: un mismo permisionario con varias enseñas produce permiso compartido, no fraude.
Tercero, la verificación de identidad antes de depositar. Casi cualquier casa permite crear la cuenta sin documentos, y el documento se pide al retirar. Conviene hacerlo al revés: entregar los documentos antes de meter dinero. Una cuenta que no pasa la verificación se descubre tarde, con el saldo dentro.
Cuarto, el momio mínimo del rollover escrito en un lugar visible antes de reclamar un bono. Si la letra pequeña no dice el momio mínimo, el bono no está en un momento de coste esperado bajo, está en un momento de incertidumbre, que es peor.
Quinto, y esto aplica a cualquiera de las nueve marcas: escribir en el buscador el nombre de la casa junto a la palabra “bloqueo” y poner atención a la fecha de la noticia. Como quedó claro con el historial de 2025 y 2026, el estado de un sitio cambia y una noticia de hace ocho meses no describe el presente.
Y un sexto paso que no es de verificación, sino de configuración. Antes de apostar el primer peso, poner el límite de depósito semanal y anotar aparte el volumen que se piensa jugar. El número que importa es el segundo, porque es el que el margen usa como base. Poner solo el primero es proteger la puerta y dejar la ventana abierta.
Lo que conviene tener claro antes de elegir
Sobre el catálogo hay poco que discutir: quien busca un mercado de una liga menor o un deporte raro casi siempre lo encuentra fuera del perímetro mexicano, en un sitio que aquí no tiene permiso. Sobre la protección hay menos que discutir todavía: en un sitio sin permiso no hay juez mexicano, no hay vigilancia de la Dirección General de Juegos y Sorteos, no hay controles de identidad y lavado de un permisionario, no hay constancia de retenciones para la declaración y el saldo puede congelarse si la autoridad bloquea al operador. El historial de finales de 2025 y de 2026 no es un rumor: son cuentas congeladas, dominios suspendidos y resoluciones que se contradicen entre sí.
Quien quiera jugar dentro del perímetro tiene nueve marcas a las que mirar, y el criterio que mejor aguanta el tiempo no es el tamaño de la marca sino la calidad de su rastro documental: número con titular, cifra publicada por la propia casa en lugar de por un tercero, y estructura corporativa identificable detrás. Novibet y Caliente salen mejor paradas en ese examen por razones distintas —una por el par número-titular, la otra por publicar su cifra ella misma— y las dos comparten la misma advertencia que todas las demás: el permiso consta según una fuente, no en un registro que cualquiera pueda abrir.
Y una última cuenta que resume el coste de todo lo anterior. Con 500 pesos de volumen semanal a apuestas sencillas en un mercado de dos vías a 1,90, el margen se lleva unos 25 pesos a la semana, es decir una banda de entre 1.200 y 1.300 pesos al año. Ese dinero se va igual en la casa más ordenada y en la más opaca. Lo que cambia entre las dos no es lo que cuesta apostar: es lo que cuesta que algo salga mal.
Preguntas frecuentes sobre apuestas deportivas internacionales
¿Qué riesgos corro si apuesto en una casa que no tiene permiso en México?
No hay juez mexicano, ni permiso de la SEGOB, ni controles de identidad y lavado de un permisionario, ni CFDI de retenciones. Tampoco existe un registro nacional de autoexclusión. Si la autoridad bloquea al operador, tu saldo puede quedar congelado, como ocurrió con cuentas de 13 casinos en noviembre de 2025.
¿Cómo sé si una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Baja hasta el pie de página del sitio y busca una clave con la nomenclatura de la Dirección General de Juegos y Sorteos —DGJS, DGAJS o DGG— junto al nombre del permisionario. La lista oficial de la Dirección no está publicada de forma abierta, así que el número solo sirve como indicio, no como confirmación.
¿Existe un registro nacional de autoexclusión?
No. La autoexclusión que ofrecen las casas es una herramienta interna de cada una: cierra tu cuenta en esa casa y no bloquea tu acceso a ninguna otra. Ningún sitio, con permiso o sin él, participa en una lista estatal, porque esa lista no existe. Lo que cada marca lista son pausas, límites de depósito y cierre de cuenta.
¿Cómo pongo límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
En tu propia cuenta, normalmente en el apartado de juego responsable. La mayoría aplica las bajadas de inmediato y las subidas con un periodo de enfriamiento. Recuerda que un límite de depósito acota lo que entra a la cuenta, no lo que juegas: el saldo que devuelve un boleto vuelve a contar como volumen apostado.
¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso, y quien paga retiene: 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si lo supera. La retención es pago definitivo solo si presentas la declaración a la que estás obligado. Los premios de sitios sin permiso quedan fuera de ese supuesto.
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