Apuestas gratis en México 2026: lo que un bono cuesta antes de pagarlo

Updated noviembre 2026
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Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera

Verificación de datos: noviembre 5, 2026, con los avisos de permiso que cada operador publica en su propio sitio y con las compilaciones sobre casas autorizadas por la Secretaría de Gobernación que están citadas en cada apartado.

Caliente anuncia en su página principal $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios.

Hay una cifra que aparece en cuanto se busca apuestas gratis en México y que casi nunca se lee entera: $1,000 MXN sin depósito. La oferta está en la página principal de Caliente, es real y es llamativa. Lo que no aparece en el banner es que esa apuesta gratis, como cualquier otra, no devuelve su importe junto con la ganancia, y que para cobrar algo hay que apostarla antes un número de veces que fija la casa. El bono es un préstamo de confianza, no un regalo: el operador pone el riesgo, el apostador pone el tiempo.

México tiene una particularidad que conviene tener delante antes de comparar nada. No existe una licencia mexicana para el juego en línea, ni una ley que regule la actividad digital con nombre propio. Lo que existe es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial el 31 de diciembre de 1947, que prohíbe los juegos con apuestas en todo el país y deja pasar solo lo que autoriza expresamente; y un Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 cuyo artículo 2 prohíbe lo que no prevé. La figura legal se llama permiso, no licencia, y la da la Secretaría de Gobernación a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos a un permisionario que ya tenía un local físico. Un sitio en línea no puede tener permiso propio: cuelga del permiso de otro.

Eso ordena toda la comparación que viene abajo. Cuando un operador dice “operamos con permiso de la SEGOB”, está describiendo una cadena de dos eslabones donde solo el primero está en su nombre. Y cuando la página de un casino promete dinero sin depósito, la pregunta útil no es cuánto promete sino qué hay que hacer para que salga de la cuenta del operador y entre en la del apostador.

Antes de apostar: qué exige la normativa mexicana y qué no cubre

La autoridad es la Secretaría de Gobernación. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 2, le encarga interpretar y aplicar la ley en la vía administrativa, y a la Dirección General de Juegos y Sorteos le toca autorizar, controlar, supervisar, expedir, modificar y terminar permisos, además de instruir los procedimientos de sanción. La ley de 1947 reparte el resto: la SEGOB otorga permisos e inspecciona (artículo 7), clausura establecimientos sin autorización (artículo 8), ningún local puede quedar junto a escuelas o centros de trabajo (artículo 9) y los estados y municipios cooperan (artículo 10).

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit describe su bono de $1,000 MXN en un lugar con primer depósito y en otro sin depósito, por lo que conviene revisar las condiciones antes de usarlo.

Los dos tipos de permiso que importan aquí son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, ambos en el artículo 28 del Reglamento. Quien ya tiene permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede pedir permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no se transfieren (artículo 31), y quien opera apuestas remotas debe presentar cuentas trimestrales y un informe anual auditado, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir un afianzamiento (artículo 29). Es la parte de la norma que sí se traduce en algo concreto para quien apuesta: respaldo financiero y vigilancia antilavado del lado del operador.

El permiso de la SEGOB no es un número que se pueda consultar

Aquí llega la primera factura del artículo. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un PDF con los sitios autorizados, y ese documento no pudo abrirse para esta comparación; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 que exista un registro público abierto. Sin ese registro, cada número de permiso que circula viene del pie de página del propio operador o de una compilación de sitios comparadores, y las compilaciones se contradicen entre ellas. Por eso abajo no hay ningún número presentado como oficial: los datos van con la fuente que los sostiene y con la etiqueta según X, no confirmado oficialmente.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de Caliente exige un rollover de 10 veces.

Los conteos de sitios de apuestas tampoco cierran: un informe habla de 136 sitios, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Ante eso lo honesto es no dar una cifra de mercado. Ni la página ni el lector ganan nada con un número que nadie puede comprobar.

Conviene además saber qué es y qué no es cada permiso. Un centro de apuestas remotas cubre apuestas deportivas; una sala de sorteos cubre números y símbolos. Son autorizaciones distintas, con controles distintos, y el límite de una no se traslada a la otra. En México tampoco hay un número legal de edad escrito en el Reglamento: el artículo 5 prohíbe a los menores estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra. El 18+ que aparece en las fichas y en los pies de página lo pone cada operador, y eso hay que leerlo como lo que es.

Bloqueos, amparos y por qué una fecha no basta

La parte más inestable del terreno es la que un apostador más necesita. En noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano (Ganador Azteca, Grupo Salinas) quedaron desactivadas desde ese mes. En diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado les permitió publicar solo contenido informativo sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito le concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra las dos marcas, y aquí solo se puede escribir lo que una sola fuente reporta, no una conclusión.

Ninguna de esas marcas aparece como ficha activa en la comparación de abajo, porque el estado cambia más rápido de lo que se escribe. Y ninguna de esas fechas autoriza a decir que un sitio está abierto o cerrado hoy: la frase correcta incluye la fecha, siempre. Quien tenga saldo parado en un operador suspendido está viendo exactamente eso, un saldo congelado mientras los tribunales deciden, y no hay fondo de garantía en México que lo cubra.

Hay una pregunta que se repite y que la ley no responde por sí sola: si apostar en un sitio sin permiso es una falta. Ni una multa ni un delito para el apostador que juega en un sitio no autorizado están establecidos, así que aquí no se anuncia ni un castigo ni una exención. El artículo 8 de la ley faculta a la SEGOB a clausurar locales no autorizados, y la dependencia ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, pero una base legal de bloqueo distinta de la que existe por incumplimiento fiscal en la Ley del IVA no está establecida. Lo que sí está claro es la asimetría: una marca con permiso ofrece un domicilio legal en México, controles de identificación y antilavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Una marca del exterior no ofrece nada de eso, y en un operador bloqueado el saldo puede quedar atrapado. En ninguno de los dos casos hay un registro nacional de autoexclusión.

La reforma que ya está escrita y todavía no es ley

La SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad, según lo reportado el 13 de octubre de 2026. No ha sido presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley vigente y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta, no una norma en vigor. En publicidad, los reportes sobre horarios de transmisión (después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00) describen iniciativas; los proyectos para limitar influenciadores y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas y prohibir los bonos de bienvenida tampoco son ley. Ningún artículo federal de publicidad apareció en los artículos del Reglamento revisados. Un lector que hoy lee “se prohíben los bonos” en una nota está leyendo una intención legislativa, no una obligación que lo afecte mañana.

Juego responsable: los límites que la ley no fija y quién los pone

No hay en México un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta de juego temporal, ni un registro nacional de autoexclusión. Lo que existe son herramientas voluntarias que cada operador lista en su propia ficha: pausas, límites de depósito y autoexclusión interna. Es decir, la protección depende del botón que cada casa decida poner en su menú, y no de una regla que la obligue.

Las fichas revisadas dejan ver la forma que toma ese compromiso. Codere México dice en la suya que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Betcris va un paso más allá en su pie: los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.

Un enlace de juego responsable no es un límite de gasto. Es una declaración, y en México esa declaración es todo lo que hay por escrito. Todo lo demás lo firma el apostador consigo mismo: el tope de depósito que él mismo configura, la pausa que él mismo activa, la decisión de cerrar la cuenta el día que ya no le divierte. El proveedor de apuestas no lleva registro de esa decisión ni la comparte con otros operadores, así que una autoexclusión en una casa no impide abrir cuenta en la de al lado con el mismo documento de identidad.

Ahí está el costo real de la ausencia de registro. Quien quiere parar tiene que repetirlo marca por marca, y quien cambia de casa por una oferta mejor vuelve a empezar de cero con las herramientas. Lo único que ayuda en ese hueco es hacer la parte aburrida antes de depositar: fijar el tope mensual el mismo día del registro, cuando el tope todavía es un número y no una tentación de subirlo.

La verificación de identidad merece dos líneas tranquilas, porque en esto la norma es más firme en el lado del operador que en el del jugador. Las casas verifican a sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la UIF y al SAT, ya que el juego es una actividad vulnerable dentro de la ley antilavado. Los documentos concretos que hay que entregar no están establecidos en un texto legal, así que se revisan en el proceso de registro de cada casa. Es una traba para quien quiere entrar en cinco minutos; también es la razón por la que un retiro llega a una cuenta a nombre del apostador y no a la de un tercero.

Criptomonedas y anonimato: el hueco que nadie cubre en México

La sección que un lector espera sobre bitcoin tiene una respuesta corta en este mercado. En las marcas que operan con permiso de la SEGOB, el uso de criptomonedas no está establecido. No es un no rotundo ni un sí: es un terreno sin información pública en las fichas y avisos revisados, y esa ausencia tiene una explicación estructural.

El motivo es el marco que ya quedó descrito arriba. Una casa cuelga del permiso de un permisionario con local físico, cumple obligaciones de información financiera auditada, reporta operaciones sospechosas y entrega un CFDI de retenciones cuando el premio cae en el supuesto de impuesto. Una entrada de fondos por una red pública no se acomoda bien en ese expediente: para que la cuenta del apostador lleve su nombre hace falta una transferencia bancaria o un medio de pago con titular identificable. Los métodos que las propias fichas y pies de página nombran son los terrestres: tarjeta, transferencia SPEI, cupones en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Codere lista depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO; Winpot muestra en su página principal los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay, sin montos mínimos, y banners de bonos de deportes y casino sin cifras. Nada de eso es una criptomoneda.

Lo que se pierde al buscar el anonimato por la vía que no está disponible tiene un nombre, y es verificación. Una cuenta verificada, con depósito desde una cuenta a nombre del apostador, es también la cuenta a la que el retiro puede volver. Un operador del exterior ofrece lo contrario, y no solo ofrece menos fricción: ofrece ninguna protección mexicana, ningún domicilio legal en el país y ninguna vía local de reclamo. Un sitio con licencia de Curazao no es un permisionario mexicano, y el saldo que queda en manos de una marca bloqueada lo ilustra sin necesidad de adornos. Si en algún momento aparece una marca que combine permiso de la SEGOB con monederos cripto, la comprobación será la misma de siempre y se hace en dos pasos: el aviso legal del propio sitio y los términos de pago de su cuenta, leídos antes de depositar y no después de ganar.

Qué pide un bono antes de pagar: incentivo, recompensa y requisitos

Un bono de bienvenida es dinero condicionado, y las condiciones son el producto. La oferta de Caliente que abre esta lectura es el mejor ejemplo mexicano: $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios, tal como la anuncia la página principal de caliente.mx. Al lado, la misma página anuncia la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y no aclara si ambas valen solo para apuestas deportivas. Esa falta de aclaración no es un detalle menor: un bono de casino se libera con otra exigencia, a otro ritmo, y a veces con otro tope de ganancia.

Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, con un problema de lectura que vale la pena que el apostador conozca antes de registrarse: en un apartado la ficha lo describe con primer depósito y en otro lo describe sin depósito. Dos descripciones distintas de la misma promesa. Quien planee reclamarlo debe revisar las condiciones en la propia aplicación, porque solo una de las dos versiones puede ser la que le apliquen, y la que elija el operador no necesariamente será la que el lector leyó primero.

Rollover y momio mínimo, traducidos a lenguaje de boleto

El rollover son los requisitos de apuesta: el número de veces que hay que jugar el importe del bono antes de poder retirar lo que se gane. El momio mínimo es el precio por debajo del cual una apuesta no cuenta para liberar nada. Las dos condiciones van juntas y las dos deciden si el bono se convierte en dinero.

Para Caliente circula una cifra: el bono sin depósito exigiría un rollover de 10 veces, según reseñas de casas de apuestas. Otras añaden al menos 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de $50 MXN y 30 días de vigencia, y las reseñas no coinciden entre sí. Eso es lo que hay: no un documento del operador sino un conjunto de reseñas que se contradicen, y basta con decirlo así para que el lector sepa qué peso darle. El plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían igual de una reseña a otra.

Lo que sí es una regla general del mercado, y no una cifra de nadie: un bono sin depósito sigue sujeto a requisitos de apuesta, y suele llevar tope de ganancias y plazo de vigencia que fija cada operador. O sea que el importe anunciado no es el máximo que se puede cobrar. El máximo lo pone el operador, casi siempre en letra pequeña, y rara vez coincide con la cifra del banner.

Cuánto vale de verdad una apuesta gratis de $1,000 MXN

Esta es la cuenta que casi ninguna página hace, y es la que cambia la percepción del anuncio. Tomemos los $1,000 MXN sin depósito como importe nominal y un ejemplo de mercado a dos resultados con momios de 1.90 y 1.90, un precio de referencia inventado para ilustrar y no una cuota publicada por ninguna casa.

Primero, la ganancia completa. A 1.90, un boleto de $1,000 MXN devolvería $1,900 MXN, de los cuales $900 son ganancia neta, con la condición ya dicha: en una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve, el boleto paga la ganancia y no los $1,000 MXN de entrada.

Segundo, lo que la casa se queda en ese mercado. Un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 paga una proporción de 97,4 % de todo lo apostado, y la casa se queda con el 2,6 % restante. No hace falta una calculadora para verlo: dos momios iguales se reparten un mercado completo, y 1.90 no es 2.00.

Tercero, el valor medio de la apuesta. El importe multiplicado por la ganancia relativa del momio y por la proporción que el mercado devuelve da unos $460 MXN. Ese es el valor medio de un boleto de $1,000 MXN a momio 1.90, en un mercado a dos resultados con 2,6 % de margen: entre 455 y 465 pesos según redondeo, y suponiendo que el jugador apueste ese importe a ese precio.

Aquí conviene frenar antes de sacar una conclusión de más. Ese rango no es lo que se gana; es lo que vale la apuesta en promedio, sobre muchas apuestas iguales. Es una estimación estadística bajo el supuesto de que se apuestan esos $1,000 MXN a momio 1.90, no un resultado de un boleto concreto. Y el mismo cálculo explica por qué el precio importa tanto como el importe: un boleto a 1.50 en el mismo mercado deja mucho menos valor en promedio que uno a 1.90, porque la ganancia relativa del momio se encoge. Por eso el momio mínimo de los requisitos de apuesta no es un tecnicismo. Es el precio al que el operador permite que un boleto cuente, y cuanto más bajo lo fije, menos vale el bono en promedio aunque el anuncio siga diciendo la misma cifra.

Los $460 MXN de valor medio frente a los $1,000 MXN del banner son la distancia entre el titular y la aritmética, y no todos los bonos del mercado se anuncian sin depósito. El resto se apoya en la recarga.

Los bonos que se cargan al depósito: hasta $7,000 MXN no es $7,000 MXN

La familia más común en México se calcula sobre lo que el apostador pone, no sobre lo que la casa regala. Caliente anuncia la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN: el “hasta” es una condición, el tope del regalo, y para alcanzarlo hace falta depositar la mitad de esa cifra. Codere anuncia en su ficha un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN. Campobet va por otra vía y anuncia un bono de recarga semanal deportivo de 50 % hasta $10,000 MXN, con la misma lógica: un porcentaje aplicado a lo depositado y un techo que casi nadie toca porque depositarlo para llegar al tope exige poner de su bolsillo una cantidad que el apostador promedio no movería en una tarde.

Un bono de recarga semanal tiene una particularidad que lo distingue del de bienvenida: se repite. Eso lo hace más útil para quien apuesta cada semana y más peligroso para quien apuesta por impulso, porque la misma exigencia vuelve a empezar con cada recarga. Y una duplicación del primer depósito no es dinero libre: es dinero condicionado, atado a un rollover que se calculará sobre el bono, sobre el depósito o sobre la suma de ambos, y esa base no es la misma en dos operadores distintos.

Los bonos también se rediseñaron por una razón que no tiene nada que ver con la generosidad. Tras la subida del IEPS al 50 % para los juegos con apuestas, los operadores rearmaron sus bienvenidas para absorber parte de ese impuesto. El impuesto es del operador, sí, pero un bono más corto y con más requisitos es la forma en que ese costo llega a la mesa del jugador. Nadie baja el regalo por simpatía.

Apuestas gratis sin depósito, aplicaciones y el mito del dinero fácil

“Apostar gratis y ganar dinero” es la búsqueda que más se escribe y la que peor se responde. Un boleto sin depósito tiene el mismo comportamiento que cualquier otro: para retirar hay que cumplir requisitos, y lo que se retira es la ganancia, no el importe que la produjo. Las aplicaciones de apuestas gratis, por su parte, son aplicaciones normales: la app de Codere México cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; la app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años. Ninguna regala nada por instalarla.

El detalle que cambia la experiencia de un apostador de presupuesto pequeño es menos glamoroso que una promoción: la apuesta mínima. En el caso de Caliente circula la cifra de $50 MXN según reseñas que no coinciden entre ellas. Si ese importe es realista para el lector, un rollover se vuelve una serie de boletos manejables; si en cambio está fijado en un monto alto, el bono se convierte en una obligación de depositar más de lo que se tenía pensado, y ahí es donde una apuesta gratis termina costando dinero propio. No hay una cifra única en el mercado mexicano: cada casa fija su mínimo y lo publica en sus términos.

Las casas de apuestas en México comparadas: permisos y apuestas gratis

La comparación que sigue no ordena el mercado ni lo agota. Son las marcas que operan bajo un permiso de la SEGOB según lo que declaran sus propias fuentes, y una casa que no está aquí no queda por eso sin permiso. La columna del permiso lleva lo que el operador o una compilación afirma, con la fuente nombrada y sin confirmación oficial, porque el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse; la última columna recoge lo que la ficha o el pie de página de la marca dice sobre las apuestas gratis de este artículo, y nada más.

Casa de apuestas Permiso SEGOB según la fuente (sin confirmación oficial) Lo que dice su propia ficha sobre las apuestas gratis y los bonos
Caliente DGG/SP/404/97, en el pie de página de caliente.mx $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el portal Apuestas Legales Bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx Club con apuestas gratis semanales
Campobet La ficha de su app no publica número de permiso Bono de recarga semanal deportivo de 50 % hasta $10,000 MXN
Rushbet La ficha de su app no publica número de permiso Programa de lealtad con puntos canjeables y cashback VIP de hasta $500,000 MXN
1xBet DGJS/0002/2020, según el portal Apuestas Legales Bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad
Betcris Número no impreso: el del pie de página y el de la tabla del titular difieren La marca no describe apuestas gratis en la fuente consultada
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx La marca no describe apuestas gratis en la fuente consultada
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx $1,000 MXN de bono anunciado; su app lo describe en un lugar con primer depósito y en otro sin depósito
Winpot La página principal no publica número de permiso Banners de bonos de deportes y casino, sin cifras
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx La marca no describe apuestas gratis en la fuente consultada
Pickwin Número contradictorio entre compilaciones La marca no describe apuestas gratis en la fuente consultada

Dos cosas salen de esta tabla más allá de los nombres. La primera es que el único número de permiso que aparece en el pie de página del propio operador, entre los que se pudieron revisar, es el de Caliente; los demás provienen de compilaciones de terceros, y dos de esas compilaciones se contradicen abiertamente en los casos de Betcris y Pickwin, hasta el punto de que un número atribuido a un permisionario aparece en los papeles del otro. La segunda es que el tamaño del bono no dice quién es la casa. Las cifras más altas de la tabla son las de dos marcas cuya ficha de aplicación no publica ningún número de permiso, mientras que dos de las marcas con número declarado no describen apuestas gratis de ningún tipo en la fuente revisada.

Esa es la razón por la que la columna del permiso va antes que la del bono y no después. Un 50 % de recarga junto a un tope de $10,000 MXN suena mejor que $1,000 MXN sin depósito hasta que se pone al lado de la pregunta de quién responde por ese dinero si algo se tuerce. El bono se mide en pesos; el permiso se mide en a quién se le reclama.

Las casas con permiso de la SEGOB, una por una

Nueve marcas operan en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación sostenido por un permisionario con local físico, según lo que declaran sus fuentes. Cada apartado dice qué la distingue en esta comparación antes de decir qué ofrece.

Caliente: el permiso en el pie de página y la letra chica en reseñas

Caliente muestra en el pie de página de su propio sitio el número DGG/SP/404/97, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) como titular según las fuentes. Es la única marca de este grupo cuyo número de permiso aparece publicado por ella misma en el momento de esta revisión, y eso vale como punto de partida, no como confirmación oficial: el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos sigue sin poder abrirse.

Su oferta es la más visible del mercado mexicano. En la página principal anuncia $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si las dos promociones valen solo para apuestas deportivas. La app Caliente Deportes añade transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y reserva el uso a mayores de 18 años; su pie de página insiste en el juego responsable y enlaza su sección.

El problema de esta marca no es la oferta, es la información que la rodea. Todo lo que se sabe del rollover de sus $1,000 MXN sin depósito viene de reseñas que no coinciden: 10 veces, al menos 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de $50 MXN, 30 días de vigencia. Con esos datos, el bono más famoso de México se vuelve imposible de presupuestar de antemano. Un bono que no se puede calcular antes de reclamarlo es un bono que se descubre tarde, y eso pesa más que cualquier cifra de su banner.

Codere: más de 30 deportes y un 7,000 que exige leer el “hasta”

Codere declara en la ficha de su aplicación que opera con permiso de la SEGOB, con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular según las fuentes que lo compilan, y los números DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 provienen de una compilación, no de la autoridad. La misma ficha limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, que es el trío habitual y al menos el cierre de cuenta está escrito.

La app cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. El bono de bienvenida llega hasta 7,000 MXN, y los métodos de depósito listados son tarjeta, SPEI y OXXO. Para un apostador mexicano que no tiene tarjeta o que prefiere no usarla en línea, un cupón en efectivo en tienda no es un detalle de folleto: es la diferencia entre poder entrar y no poder.

El techo de 7,000 no dice nada hasta que se lee la condición, y la condición aquí es la de siempre: ese máximo se alcanza duplicando un depósito de la mitad de la cifra. Un lector con presupuesto de $500 MXN no está mirando un bono de 7,000, está mirando un bono de 500 con un folleto mucho más grande. La marca es sólida en alcance deportivo y cómoda en depósitos; el bono, para casi nadie, es el mínimo de la tabla. Conviene revisar en sus términos si el rollover se calcula sobre el bono o sobre el bono más el depósito antes de decidir el importe de la primera carga.

Betway: 2,000 eventos por semana y un club que se gana apostando

Betway opera con permiso de la SEGOB según las compilaciones que lo sitúan bajo Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., con el número 4184, y de nuevo sin confirmación oficial: viene de casasdeapuestaslegales.mx y no de la autoridad.

Lo que ofrece es volumen. Anuncia en su aplicación más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Los dos primeros son precio y los dos segundos son formato: quien arma boletos de varias selecciones en lugar de apuestas sencillas encuentra aquí su herramienta natural.

El club de apuestas gratis merece una lectura fría, porque no es un bono de bienvenida. Es una recompensa por actividad: se recibe por apostar con regularidad, no por registrarse, y esa diferencia cambia a quién le sirve. Un apostador que entra tres veces al año nunca verá ese beneficio y hará bien en no contarlo; quien apuesta cada semana tiene aquí algo que las promociones de una sola vez no dan. La contrapartida es la misma que en cualquier programa de lealtad: para cobrar la recompensa hay que generar el volumen que la produce, y el volumen se juega con margen de la casa en cada boleto.

Playdoit: dos descripciones para una misma promesa

Playdoit aparece en las compilaciones con el número DGAJS/SCEVF/P-02/2005 y Eventos Festivos de México como titular, según casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación oficial.

El caso de esta marca es de lectura, no de oferta. La ficha de su aplicación anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, y en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Las dos cosas no pueden ser ciertas al mismo tiempo, y la diferencia no es cosmética: un bono sin depósito llega con tope de ganancia, un bono con depósito llega con una base de cálculo mayor y a veces con un rollover más largo. Quien lo reclame sin revisar las condiciones antes de usarlo puede estar contando con dinero que nunca tuvo delante.

Hay una versión caritativa de esta confusión y una versión realista. La caritativa es que la ficha quedó desactualizada al cambiar la promoción. La realista es que el anuncio de la aplicación es material comercial y no un contrato, y el contrato son los términos del operador. Sea cual sea, el resultado para el lector es el mismo: con esta marca, la primera gestión no es depositar, es pedir que le confirmen por escrito qué bono le van a aplicar. En un mercado sin autoridad que publique un registro de condiciones, esa costumbre conviene tenerla con todas.

Betcris: un número que no se imprime y una casa que no presume regalos

El pie de página de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es la redacción más explícita de las revisadas en ese punto, y no es poca cosa en un mercado donde la edad mínima solo existe porque cada marca la escribe.

Su permiso sí es un caso aparte. Los números no coinciden: el que aparece en el pie de página de su propio sitio y el de la tabla del titular son distintos —el del pie está a nombre de Producciones Móviles y la compilación da otro—, y por eso aquí no se imprime ninguno. En las marcas cuya documentación pública se contradice, el número solo sirve para dar una falsa sensación de verificación.

Tampoco describe apuestas gratis en la fuente revisada. Ninguna promoción de bienvenida, ningún club, ninguna recarga. Eso puede leerse como una casa que compite por otras vías, y quien busca un bono tiene aquí poco que encontrar. También puede leerse al revés: una casa que no anuncia regalos no tiene letra chica que esconder, y para un apostador que valora saber de antemano cuánto va a costarle cada peso, la ausencia de promoción elimina una clase entera de sorpresa. En una comparación centrada en el costo, esa sobriedad es un argumento, aunque nadie la vaya a poner en un banner.

Strendus: tres números de permiso y ningún bono que revisar

Strendus aparece en las compilaciones con tres permisos a la vez —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021—, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular según la compilación que se lea, porque las compilaciones difieren también en eso. Ninguno tiene confirmación oficial.

Los tres números merecen una explicación y no una sospecha automática. Un permisionario con varias salas y varios giros puede acumular autorizaciones a lo largo de los años, y presentarlas todas juntas en una compilación es legítimo. El problema es que la compilación no dice cuál de esos permisos ampara la operación remota, y sin el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos tampoco se puede averiguar. El lector se queda con lo que puede comprobar por su cuenta: qué dice el aviso legal del sitio en el momento de registrarse, y si la marca y el permisionario aparecen juntos en ese aviso.

En apuestas gratis, la marca no describe promociones en la fuente revisada. Aquí el costo de comparar sube: sin bono que valorar y con la duda del permiso encima, quien se registre lo hará por el producto —momios, mercados, retiros— y no por la bienvenida. Es una decisión razonable, pero exige haber revisado otra cosa antes, y esa otra cosa no está a la vista en un listado de terceros.

Pickwin: números que se contradicen y una marca sin promoción visible

Pickwin es el caso más incómodo de la comparación, y conviene decirlo con precisión. Una compilación le da el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 con Producciones Móviles S.A. de C.V. y Unocapali La Paz Operadora; otra le atribuye DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, y ese número es el que aparece en el pie de página de Betcris a nombre de Producciones Móviles. Es decir, el mismo número circula para dos marcas distintas, según blog.pickwin.mx y el portal Apuestas Legales, que se contradicen entre sí. Ninguna confirmación oficial existe para ninguno de los dos.

Eso no convierte a la marca en ilegal ni en legal: convierte al dato en inútil. Y deja una enseñanza general sobre esta clase de listados, que es la parte que un lector puede llevarse: los sitios comparadores se copian entre ellos, y un número mal copiado sobrevive años. La comprobación que sí está en manos del apostador es sencilla y no requiere ninguna compilación: el aviso legal del propio sitio, leído en el dominio donde se va a registrar y no en un resumen de terceros.

En apuestas gratis, Pickwin no describe promociones de bienvenida en la fuente revisada. Sin bono visible y con la documentación contradictoria, la marca no da al lector mucho por dónde agarrarse, y eso es un costo en sí mismo: comparar cuesta tiempo, y aquí el tiempo invertido no produce una respuesta clara.

Winpot: logotipos de pago en la portada y banners sin cifras

Winpot ofrece los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay como métodos de depósito, sin montos mínimos, y banners de bonos de deportes y casino sin cifras. Tampoco publica un número de permiso en esa página, así que la marca entra en la lista de las que no declaran su autorización en el escaparate.

La variedad de métodos es el dato útil. OXXO y Mercado Pago cubren al apostador que no tiene tarjeta o que no quiere usarla en línea, y AstroPay es la puerta que suele usar quien cobra en una moneda y apuesta en otra. Sin montos mínimos publicados, la única forma de saber si el importe que el lector tiene en mente sirve es intentar la carga y ver qué pide el sistema, o preguntar antes.

Los banners sin cifras son un problema de expectativa, no de engaño. Una promoción de deportes y otra de casino anunciadas con la misma imagen y sin números dejan al lector sin poder presupuestar el rollover, el tope de ganancia ni el plazo, y esas tres cosas son justamente lo que decide si el bono vale algo. Winpot se deja comparar por su oferta de pago, que es amplia y concreta; la bienvenida, en cambio, no se puede evaluar desde su portada y hay que leerla en sus términos antes de depositar.

Novibet: un permiso con número y pocas promesas a la vista

Novibet aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 y Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. El número existe, es concreto y tiene la forma que usan los permisos de apuestas remotas, lo cual es más de lo que se puede decir de otras marcas de la tabla.

En apuestas gratis, la marca no describe promociones en la fuente revisada. Eso la coloca en el mismo grupo que Betcris, Strendus, Pickwin y PlayCity: no hay un bono que comparar, así que la decisión se toma por otras cosas. Para un apostador que ya tiene su casa principal y busca una segunda cuenta para momentos concretos, una marca sin bienvenida vistosa puede seguir siendo útil si sus momios en los mercados que le interesan aguantan la comparación. Es una decisión sin atajo y sin promoción que la facilite.

Aquí el permiso con número es el activo comprobable, y la ausencia de promoción es el hueco. Con la documentación oficial inaccesible y sin bono en la vitrina, a Novibet se la juzga por el producto y por lo que su propio aviso legal declare en el momento del registro, en ese orden.

1xBet: mucho producto, un permiso de tercero y un titular que no cuadra

1xBet es la marca con la oferta de producto más amplia del grupo y la de documentación más enredada, y las dos cosas van juntas en el mismo apartado porque las dos importan al mismo lector.

Del producto: la aplicación ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Para quien quiere apuestas en vivo con imagen y estadística en la misma pantalla, la combinación cubre lo básico sin huecos evidentes.

De la documentación: el permiso DGJS/0002/2020 aparece según el portal Apuestas Legales, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni el listado oficial; el titular nombrado por las fuentes es Entretenimientos Naturales; y la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular que las fuentes mexicanas nombran. Ese tercer punto no es un detalle administrativo. Si la aplicación que se descarga figura a nombre de una sociedad y el permiso que la ampara figura a nombre de otra, el lector no tiene un documento único que ate las dos, y sin listado oficial tampoco lo tiene la autoridad a la vista.

Eso no significa que la marca opere sin permiso, y aquí no se escribe eso. Significa que la cadena que sostiene el permiso tiene un eslabón que no aparece en el dominio donde se registra el lector, y que la comprobación que queda es la de siempre: el aviso legal del sitio mexicano, leído antes de depositar. En una comparación sobre costo, ese renglón es el que decide para quien juega varios mercados a la semana o para quien quiere un solo operador de confianza en vez de un catálogo enorme.

Lo que cuestan las apuestas gratis en pesos, y lo que no

La cuenta final de esta lectura tiene cuatro renglones y ninguno es el importe del banner.

El primero es el margen de la casa. Está dentro de cada momio, en toda promoción y en toda apuesta gratis, y el ejemplo de mercado a 1.90 y 1.90 lo deja en 2,6 %. Cuando el momio mínimo de un rollover obliga a apostar a precios bajos, ese margen se come una porción mayor del valor que el bono tenía en promedio. El precio no es un adorno de la promoción: es la promoción.

El segundo es el rollover. Convierte un importe en una obligación de volumen, y esa obligación hay que cumplirla con dinero del apostador circulando por el mercado. Aquí es donde las reseñas contradictorias de Caliente, los dos relatos de Playdoit y las bases de cálculo distintas de cada operador dejan al lector sin una cifra única que pueda anotar en un papel.

El tercero es la retención. Quien gane no recibe el premio completo si el premio cae en el supuesto del ISR. En los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados el pagador retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %; en la Ciudad de México el impuesto estatal sobre premios es de 6 %, lo que deja cerca del 7 % en total. La retención es pago definitivo solo si el contribuyente presenta la declaración a la que está obligado; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios por encima de $600,000 MXN al año se reportan en la declaración anual. Y un premio de un sitio sin permiso queda fuera del artículo 137 de la Ley del ISR, que habla de premios autorizados legalmente: la situación no está establecida y el camino es consultar a un contador o a un asesor fiscal. Nada de esto es asesoría fiscal; es el mapa de lo que puede retener una casa de apuestas y de lo que después reclama el SAT.

El cuarto es el permiso. Es el renglón que no aparece en ningún banner y el único que decide si un reclamo tiene a quién dirigirse en México. La marca con permiso aporta un domicilio legal, controles de identificación y antilavado, y el CFDI de retenciones cuando corresponde. La marca del exterior no aporta nada de eso, y si además está bloqueada, el saldo puede quedar congelado. En México no hay registro nacional de autoexclusión que socorra al apostador por la otra vía, ni un fondo que responda por un saldo atrapado.

Sumado, el resultado es una conclusión simple de escribir y difícil de aceptar: las apuestas gratis en México existen y valen menos de lo que anuncian. Valen lo que quede después del margen, del rollover y de la retención, y ese resto es real, no imaginario. Un lector que empiece por el momio mínimo, lea el tope de ganancia y ubique el permiso antes de depositar está haciendo la única cosa que cambia el resultado. El orden correcto es ese, y las páginas de promociones lo escriben al revés.

Preguntas frecuentes sobre apuestas gratis en México

¿Cómo funciona un bono de bienvenida en una casa de apuestas y dónde están sus condiciones?

Es dinero condicionado que la casa abona al registrarse o al primer depósito, y no retirable hasta cumplir sus requisitos. Las condiciones viven en los términos y condiciones del propio operador, casi nunca en el banner. Caliente anuncia $1,000 MXN sin depósito en su portada; el resto hay que buscarlo en sus términos.

¿Qué significan el rollover y el momio mínimo en un bono de bienvenida?

El rollover es el número de veces que hay que apostar el importe del bono antes de retirar lo ganado. El momio mínimo es el precio bajo el cual una apuesta ya no cuenta para liberarlo. Según reseñas sobre el bono sin depósito de Caliente, el rollover sería de 10 veces y el momio mínimo estaría entre +100 y +2000.

¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve junto con la ganancia?

Porque el importe de una apuesta gratis no es dinero del apostador, es el riesgo que pone la casa. El boleto paga la ganancia y no la entrada. Con $1,000 MXN a momio 1.90 el retorno sería de $1,900 MXN, de los cuales $900 son ganancia neta; los $1,000 MXN iniciales no vuelven.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un listado de sitios autorizados, y ese documento no pudo abrirse, así que los números que circulan vienen del pie de página del operador o de compilaciones que se contradicen. La comprobación útil es el aviso legal del propio sitio, donde deben aparecer la marca y el permisionario.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso gravado. Retiene quien paga: 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y 21 % si lo supera. En la Ciudad de México el impuesto estatal sobre premios es del 6 %, cerca del 7 % en total, y la casa emite un CFDI de retenciones.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

No hay límite legal en México ni registro nacional de autoexclusión, así que el tope lo configura el propio apostador en el menú de juego responsable de su cuenta, cuando el operador lo ofrece. La autoexclusión vale solo dentro de esa casa: no impide abrir cuenta en otra con el mismo documento, y conviene fijarla el mismo día del registro.

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