Bitcoin en el boleto: lo que de verdad te cuesta y quién tiene permiso en México

Updated noviembre 2026
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Una moneda física de bitcoin junto a un celular con un boleto en la pantalla sobre una mesa oscura

Nadie que venda apuestas con bitcoins en México te va a decir esto de frente, así que empiezo por ahí. Ninguna de las casas que operan con permiso de la Secretaría de Gobernación acepta criptomonedas. Los métodos de pago que esas marcas nombran en sus propios listados y pies de página son tarjeta, transferencia SPEI, efectivo en tiendas tipo OXXO y monederos electrónicos. Ni uno solo de esos listados menciona un método cripto. Si alguien te ofrece pagar un boleto desde tu monedero, no está del lado de la ley mexicana: está del lado que este mismo texto describe más abajo como la zona sin permiso, sin autoridad a la que reclamar y sin fondo al que volver.

En condiciones normales de red a mediados de 2026, la comisión recomendada de bitcoin se sitúa entre 2 y 17 sat/vB, pero durante episodios de congestión puede dispararse por encima de 100 sat/vB.

noviembre 5, 2026 · Datos de permisos y listados de operadores verificados contra los pies de página de cada marca y contra las compilaciones públicas de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos.

¿Y entonces por qué el bitcoin aparece tanto en las conversaciones de apostadores mexicanos? Porque el que quiere depositar en cripto normalmente persigue dos cosas: velocidad y un registro menos visible. La primera se puede conseguir, aunque con matices que casi nunca se cuentan. La segunda es un malentendido bastante caro, y el costo real no es el que imaginas: no es la comisión de la red, es lo que pasa cuando ese dinero se queda dentro de una casa que un día deja de estar en línea.

El permiso mexicano: lo que la ley dice y lo que ningún listado puede confirmar

El marco es viejo y es incómodo. La Ley Federal de Juegos y Sorteos es del 31 de diciembre de 1947 y prohíbe en todo el país los juegos con apuesta y las apuestas, salvo aquellos que estén expresamente autorizados. La Secretaría de Gobernación otorga los permisos e inspecciona; la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, y lleva los procedimientos de sanción. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, es el que cierra la puerta: su artículo 2 prohíbe toda actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista. Y el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Ejemplo puntual del estado de la red: el 8 de mayo de 2026 el mempool de bitcoin mostraba 49,300 transacciones pendientes con una comisión recomendada de solo 1 sat/vB.

De ahí sale el detalle que más gente pasa por alto: ninguna ley habla de apuestas en línea. No existe una licencia digital que una casa pueda tener por sí sola. Lo que hay es un permiso para un centro de apuestas remotas o para una sala de sorteos de números o símbolos, en el artículo 28 del Reglamento, y quien tiene permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Un permisionario puede operar varias marcas. Los permisos, además, no son transferibles.

La palabra es “permiso”, no “licencia”. Suena a tecnicismo y no lo es: la diferencia define qué recurso tiene el apostador cuando algo sale mal, y con quién discute. Frente a un permisionario mexicano hay una autoridad administrativa en el país; frente a una marca con licencia de otra jurisdicción, la discusión empieza y termina en una oficina que no está en México.

Ahora la parte que fastidia. La DGJS publica —o se supone que publica— un PDF con los sitios autorizados. Ese listado no pudo abrirse en la consulta, así que ningún número de permiso de esta página vale como confirmación oficial. Los números que verás abajo vienen del pie de página de cada marca o de una compilación de sitios de comparación, y se escriben con su fuente y con la advertencia de que no están confirmados oficialmente. Dos compilaciones incluso se contradicen entre sí en algunos números. En mayo y julio de 2026 hubo peticiones en el Congreso para abrir un registro público de permisos. Hasta entonces, el conteo de sitios de apuestas es un desastre: un reporte habla de 136 sitios, otro de 30 a 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso esta página no da un número de sitios y no lo dará.

Un permiso que no puedes verificar tú mismo desde el sillón tiene un costo concreto: si la marca desaparece, tu comprobante es una captura de pantalla y una respuesta de un despacho. La verificación cuesta veinte minutos y vale por esos veinte minutos. Cada marca de esta lista indica el número o la autorización en el pie de su propio sitio; eso es lo que el apostador puede leer hoy sin depender de terceros.

Permiso suspendido, permiso en litigio: por qué el estado se escribe con fecha

Aquí el terreno se mueve. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas; bet365 y Betano, operadas por Ganador Azteca (Grupo Salinas), quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el 24 de marzo de 2026 el sitio seguía inactivo. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La práctica estándar del sector recomienda esperar entre 3 y 6 confirmaciones de bloque para considerar irreversible una transacción de bitcoin de importe significativo (entre 30 minutos y una hora en condiciones.

Un lector que busque “¿está abierta bet365 hoy?” va a encontrar seis respuestas distintas, una por mes. Por eso el estado se escribe con su fecha y nunca como abierto o cerrado hoy: decir “cerrado” en un día en que ya no lo está es tan falso como lo contrario, y el apostador que deposita confiando en la respuesta vieja es el que pierde el depósito. Alrededor de 20 casinos físicos cerraron en 2026, así que la inestabilidad no es solo digital.

La reforma que todavía no es ley

En octubre de 2026 la SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe también una iniciativa para derogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta. Sobre propuestas no se toman decisiones de depósito.

Conviene detenerse en una consecuencia del artículo 2 que el apostador rara vez escucha: como la actividad no prevista está prohibida, las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen una regla propia en los artículos leídos del Reglamento. Eso no quiere decir que estén autorizados con luz verde expresa; quiere decir que se sostienen sobre el permiso de un centro de apuestas remotas. El apostador que discute un momio en vivo está discutiendo dentro de una zona que la ley mexicana no nombró. Las apuestas de mutua y las carreras están reguladas en hipódromos, galgódromos y frontones con “cruce de apuestas”, y ahí los menores no pueden participar nunca, por artículo 5. Un mercado de intercambio de apuestas no tiene disposición encontrada, y esta página no afirma que exista uno mexicano. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento, por su artículo 1.

La protección que México no te da y las herramientas que sí dependen de ti

Voy a decir esto sin adornos porque es la parte del texto que más importa: no existe un registro nacional de autoexclusión. Ninguno. Ni en las casas con permiso ni en las que operan sin él. La figura que muchos apostadores suponen que existe —apuntarse en una lista y quedar fuera de todos los operadores— no está en la ley mexicana. La autoexclusión mexicana es voluntaria y es interna de cada marca: la pides en el operador que te interesa, y solo ese operador te cierra la puerta.

Ese es el hueco. La ley de 1947 es de una época en que el apostador tenía que caminar hasta el mostrador, y la protección que imaginamos para el mundo digital nunca se escribió. Una iniciativa que crearía un instituto con autoexclusión está sobre la mesa y no es ley.

Lo que sí existe hoy son herramientas que cada casa lista en su propia ficha de tienda de aplicaciones: pausas, límites de depósito y autoexclusión interna. La ficha de la app de Codere México, por ejemplo, dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Son textos de las marcas sobre sí mismas, y como textos valen lo que valen: sirven para saber qué botón buscar, no para presumir una protección que una autoridad vigile.

En materia de edad hay un detalle que confunde. El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y en el cruce de apuestas, pero no fija un número. Las marcas escriben 18+ en sus propios listados y pies de página. Una cifra estatutaria de edad para apostar no está establecida en lo que se leyó, y quien te diga que “la ley mexicana dice 18” está citando el folleto de una casa, no un artículo.

Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de apuestas está considerada vulnerable dentro de la ley antilavado. Los documentos exactos que se exigen no están establecidos en estatuto. Tampoco se encontró un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal. No existe una regla estatutaria de límites. Esa es la razón por la que el límite que te protege es el que tú configuras, y por la que el momento de configurarlo es antes del primer depósito.

En publicidad, el Reglamento leído no tiene artículo federal sobre avisos. Los reportes sobre horarios de emisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Son propuestas los proyectos para limitar influencers y deportistas, para prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida. Nada de eso es derecho vigente, y una página que lo presente como regla vigente está inventando una obligación.

Lo que el impuesto cambió en tu bono de bienvenida

El IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuesta y los sorteos que requieren permiso de la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma se publicó en el DOF el 7 de noviembre de 2025 y está en vigor desde el 1 de enero de 2026; antes era 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave, conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

La base no está establecida. El texto leído dice solo “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y esta página no va a escribir “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos”, porque no lo sabe. Un impuesto del que se discute la base es un impuesto del que se discute el costo, y quien te dé una cifra cerrada te está vendiendo certeza.

Lo que sí se puede decir es la consecuencia visible: después del aumento del IEPS, los operadores rediseñaron los bonos de bienvenida para absorber una parte del impuesto. En cristiano, el bono que existía antes del 1 de enero de 2026 y el que existe ahora no son el mismo producto aunque se llamen igual. Si comparas una promoción contra un comentario de Reddit de hace ocho meses, estás comparando dos épocas.

Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava los premios y Nuevo León grava los montos apostados. Y los premios del jugador pagan ISR por los artículos 137 a 138 de la Ley del ISR. Los premios de loterías, sorteos, juegos con apuesta y concursos legalmente autorizados son ingreso. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede 6 %, y 21 % si un impuesto estatal excede ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México hay un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, unos 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios anuales arriba de 600,000 pesos deben reportarse en la declaración anual, también según reporte secundario. El operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados, y los retiros van a una cuenta a nombre del jugador.

Aquí va la advertencia que un apostador con cripto necesita leer dos veces. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. La posición es consultar a un contador o asesor fiscal, con el comprobante en la mano.

Bitcoin y el pseudonimato: lo que cuesta de verdad mover dinero en la cadena

Llegamos al corazón del asunto, y el corazón del asunto es una factura. La comisión de la red de bitcoin no es un cargo fijo que puedas meter en un presupuesto: en condiciones normales de red a mediados de 2026, la comisión recomendada se sitúa entre 2 y 17 sat/vB, pero durante episodios de congestión puede dispararse por encima de 100 sat/vB.

Para verlo en la práctica, el 8 de mayo de 2026 el mempool de bitcoin mostraba 49,300 transacciones pendientes con una comisión recomendada de solo 1 sat/vB. Un día barato. Durante las oleadas de acuñación de inscripciones, los llamados Ordinals, la misma red puede acumular más de 200,000 transacciones pendientes con comisiones recomendadas por encima de 300 sat/vB. Setenta veces la comisión de un día flojo, en la misma red, por la misma transacción.

Ahí está el primer costo real, y no es una cifra: es una varianza. Presupuestar una comisión fija para tus depósitos es como presupuestar la gasolina por el precio de una gasolinera que viste el martes. La comisión no depende de ti, no depende de la casa de apuestas y no depende de la cantidad que muevas. Depende de cuánta gente esté usando la red ese día.

Conviene saber también de dónde sale el ahorro que sí está en tus manos. Entre los formatos de dirección, las direcciones SegWit anidadas, las que empiezan por “3”, permiten un ahorro de comisión de entre el 25 % y el 40 % frente a las direcciones Legacy, las que empiezan por “1”. Las direcciones Native SegWit o Bech32, las que empiezan por “bc1q”, ofrecen según la fuente el ahorro máximo y el menor tamaño de transacción posible. Un monedero que solo maneja direcciones viejas te está cobrando cada retiro durante años, y el costo nunca aparece en un estado de cuenta. Aparece en la comisión.

Confirmaciones: por qué el “depósito al instante” no lo es

Un depósito en cripto no está disponible en el momento en que lo envías. La práctica estándar del sector recomienda esperar entre 3 y 6 confirmaciones de bloque para considerar irreversible una transacción de bitcoin de importe significativo, lo que en condiciones normales de red equivale a entre 30 minutos y una hora, mientras que para importes pequeños, por debajo de 1,000 dólares, suele bastar con una sola confirmación.

Eso reordena por completo la historia de la inmediatez. La ventaja que se le atribuye al bitcoin frente a una transferencia SPEI o a un depósito en tienda es la velocidad, y la velocidad real depende del importe que muevas. En un depósito chico, una confirmación y sigues. En un depósito de varios miles, estás esperando entre media hora y una hora antes de que el saldo se considere cerrado, y en un día de congestión esa hora se estira mientras la comisión sube y la transacción espera. El depósito no es rápido: es rápido o seguro, y tú eliges cuál de los dos.

El costo de la tardanza tiene nombre y es de dos filos. Si depositas un domingo por la tarde de un partido y el bloque tarda, te quedas fuera del momio que querías. Si el operador acredita el depósito con una sola confirmación y luego la transacción es reemplazada en la red, alguien absorbe la diferencia, y ese alguien no suele ser la casa. Ninguna casa con permiso en México promete acreditar depósitos cripto, porque ninguna los recibe.

Y después está el pseudonimato, la palabra que se usa mal casi siempre. Los movimientos de bitcoin son públicos y permanentes por diseño: quedan en un registro que cualquiera puede leer y que no se puede corregir. Lo que no está escrito en tu nombre es la dirección, no la operación. Cualquier análisis de cadena que conecte una dirección con un intercambio regulado, y ese intercambio con tus datos porque el intercambio sí identifica a sus clientes, une los extremos. La supuesta discreción de apostar con bitcoin convive con una trazabilidad que la transferencia bancaria no tiene. Al banco le pides que no cuente; a la cadena no le puedes pedir nada, porque ya lo contó todo.

Súmale la capa mexicana: los operadores con permiso verifican identidad y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, como ya quedó dicho. No hay aquí un carril anónimo. El apostador que busca cripto para no dar identificación no la va a evitar en una casa que sí está sujeta a la ley; se la va a encontrar igual, solo que pagando comisión de red por el camino.

La zona sin permiso: qué compras y a qué precio

Cuando un sitio recibe criptomonedas de jugadores en México sin permiso de la SEGOB, entra en otra categoría por completo. El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo que no está expresamente permitido y el artículo 8 de la Ley Federal de Juegos y Sorteos faculta a la SEGOB a clausurar establecimientos no autorizados. La SEGOB ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso; una base estatutaria para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por cumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida.

Esa zona no es una teoría. En noviembre de 2025 dos marcas grandes quedaron deshabilitadas de un día para otro con cuentas congeladas por la UIF, y en julio de 2026 diez dominios de casino en línea fueron suspendidos por la DGJS. Esas marcas tenían permiso, abogados y prensa. Una marca sin permiso, sin representante en México y sin recurso local tiene menos. El saldo depositado en una casa bloqueada se congela; el proceso de recuperarlo no tiene un mostrador donde empezar.

¿A qué se renuncia en concreto? El apostador deja la sede legal mexicana con un permiso de la SEGOB, los controles de identificación y de lavado, y el CFDI de retenciones por los premios gravados. No los cambia por nada: los pierde sin recibir nada a cambio. Y hay un punto que conviene aclarar de una vez, porque se repite mal: una licencia de Curazao no es un permiso mexicano, y una marca con licencia de Curazao no es un permisionario en México. Son jurisdicciones distintas, autoridades distintas y posibilidades distintas de cobrar.

Sobre la situación del jugador que apuesta en un sitio sin permiso, esta página no afirma ni una multa ni una exención: no está establecido. Lo que sí se puede afirmar es lo que no hay: ni autoridad mexicana a la que dirigirse, ni registro de autoexclusión que te cubra, ni retención que te acredite.

Todo el sector junto, y en qué se parecen nueve marcas distintas

Aquí va la tabla que ordena el resto del texto. Las columnas son dos a propósito: el estado del permiso de la SEGOB tal como lo declaran las fuentes que cada marca cita, y lo que el propio listado de la marca dice sobre el tema de esta página. La segunda columna existe porque es la más honesta posible: es la única respuesta que hay, y la respuesta es la misma en nueve filas.

Marca Estado del permiso SEGOB tal como lo declaran las fuentes (fuente citada, no confirmado oficialmente) Lo que el listado propio de la marca dice sobre criptomonedas
Caliente Permiso DGG/SP/404/97 mostrado en el pie del sitio de la marca; no confirmado oficialmente Nombra tarjeta, SPEI y efectivo; ninguna criptomoneda
1xBet Permiso DGJS/0002/2020 según el portal Apuestas Legales, que no pudo confirmar el dominio de la marca ni el listado oficial Nombra los métodos locales habituales; ninguna criptomoneda
Betcris Permiso de su permisionario; el número no se imprime porque el del pie del sitio y el de la compilación difieren Nombra los métodos locales habituales; ninguna criptomoneda
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según el portal Apuestas Legales; no confirmado oficialmente Nombra tarjeta, SPEI, OXXO y monederos electrónicos; ninguna criptomoneda
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 según casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente Nombra los métodos locales habituales; ninguna criptomoneda
Betway Permiso 4184 según casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente Nombra los métodos locales habituales; ninguna criptomoneda
Pickwin Permiso de su permisionario; el número no se imprime porque las fuentes se contradicen entre sí Nombra los métodos locales habituales; ninguna criptomoneda
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente Nombra los métodos locales habituales; ninguna criptomoneda
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente Nombra los métodos locales habituales; ninguna criptomoneda

Leer esa segunda columna en diagonal es la conclusión del cuadro, y no es un defecto de la tabla. Nueve marcas, nueve permisos sujetos al mismo régimen, nueve listados que no mencionan cripto. La industria mexicana con permiso se construyó alrededor del sistema bancario y del efectivo en tiendas de conveniencia, no alrededor de la cadena de bloques, y eso no es un accidente ni una omisión: es una consecuencia del marco antilavado. Un depósito en OXXO deja un rastro distinto al de una transferencia desde un monedero. El permisionario mexicano tiene que cumplir con la UIF y con el SAT, y los métodos que acepta son los que puede auditar.

Y ojo con la primera columna, porque tiene tres estados y no dos. Cinco números van con la fórmula “según X, no confirmado oficialmente”. Dos marcas no imprimen número porque sus fuentes se contradicen. Esa diferencia no es un detalle de redacción: un permiso que no puedes verificar en un registro público tiene un valor de mercado distinto al de uno que sí, y ninguna de las nueve marcas tiene hoy la confirmación en la mano de la autoridad.

Sobre el conteo de sitios y sobre la lista completa, esta página no da cifra. Un registro abierto de permisos se pidió en el Congreso en 2026 y todavía no está. La lista de nueve marcas que sigue no es el mercado entero: una marca que no aparece no queda por eso sin permiso.

Los criterios con los que juzgo a cada una

Cinco cosas deciden el orden de las reseñas, y ninguna es el tamaño del bono.

El primero es el permiso y de dónde viene el número. Un pie de página con un número que el propio permisionario publica vale más que una compilación de tercero, y las dos valen más que un silencio. El segundo es el deporte: qué tan ancha es la oferta, qué mercados se abren y qué tan profundo llega el catálogo más allá del fútbol, porque un apostador de béisbol o de box no come de la misma mesa que uno de Liga MX. El tercero es el precio, entendido como el margen que la casa se queda dentro del momio: es el único costo de apostar que no aparece en ningún listado, y es el que se cobra en cada boleto sin preguntar. El cuarto son las herramientas de cuenta y de responsabilidad: límites, autoexclusión interna, cómo se cierra una cuenta y qué tan rápido se retira. El quinto es la ficha pública: qué dice la marca de sí misma en sus propios canales, porque ese texto es lo único verificable de un tirón.

Nota lo que no está en esa lista: la criptomoneda. Ninguna de las nueve la acepta, así que no puede ser criterio de clasificación. Un criterio que empata a nueve marcas no clasifica nada, solo distrae.

Lo que cuesta apostar en moneda local, en pesos y en tiempo

El costo invisible de la apuesta es el margen. Es la parte del dinero de todos los apostadores que la casa retiene en un mercado, y sale de la suma de las probabilidades implícitas de todos los resultados posibles de ese mismo mercado. Se mide con una relación sencilla: la proporción que un mercado devuelve es uno entre la suma de los inversos de los momios de todos los resultados, y el margen es el 100 % menos esa proporción.

Lo que sigue es la explicación de una mecánica, no un pronóstico. Sobre un partido cualquiera, con tres momios cualesquiera: si 1 paga 2,10, el empate paga 3,40 y 2 paga 3,60, la suma de los inversos da 0,476 + 0,294 + 0,278, o sea 1,048. La proporción que devuelve el mercado es 1 entre 1,048, es decir 95,4 %, y el margen del mercado es 4,6 %. Un apostador que pone su dinero en las tres partes de ese mercado está obligado a perder ese 4,6 % en promedio, antes de cualquier boleto ganador o perdido. Es la cuenta de la casa, cobrada sin boleto, sin recargo y sin aviso.

Cuál sea el margen de 1X2 en una casa mexicana concreta es otra cosa, y esta página no tiene ese dato para ninguna marca: el margen es un número distinto en cada casa, en cada deporte y en cada mercado, y un 4,6 % de la liga española no es el margen de los mercados secundarios de béisbol de una casa cualquiera. El apostador que quiere conocerlo puede calcularlo él mismo con la suma de inversos sobre cualquier mercado, y le va a tomar dos minutos por mercado. Es la mejor inversión de tiempo que hay en este oficio, porque el margen se multiplica por el número de boletos que jueges al año y no por el tamaño del bono.

Súmale el costo del otro lado. Los premios autorizados pagan ISR con retención, y ya vimos que el tratamiento de un premio en un sitio sin permiso no está establecido. El tiempo también cuesta: los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y las transacciones relevantes se reportan a la UIF y al SAT. Un método de pago que acelera el depósito y complica el retiro no es rápido, es asimétrico.

Las nueve marcas con permiso: qué ofrece cada una y qué pasa si no acepta BTC

Las reseñas que siguen están escritas bajo una regla: describen a cada marca por lo que su propio listado y su pie de página declaran, sin suponer nada sobre lo que no está escrito. Ninguna de las nueve acepta criptomonedas, así que el asunto del pago queda en el mismo sitio para todas: en el listado de métodos de cada una. Lo que cambia es la oferta deportiva, la antigüedad del permiso, el otorgante y el detalle de la ficha pública.

Caliente: el permiso más viejo de la lista y una app que dice lo que casi ninguna

Empecemos por el número. El permiso DGG/SP/404/97 es el más antiguo de esta comparación por un margen de dos décadas, y viene de una numeración distinta a la del resto: la estructura DGG/SP frente a los DGJS/DCRCA y DGAJS/SCEVF que dominan la lista. El pie de página de caliente.mx lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación, y la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay. Un permiso de 1997 no hace mejor la oferta de fútbol, pero describe una relación con el regulador que arrancó antes de que existiera el mercado en línea, y eso se nota en cómo se ordena la operación.

La parte de la ficha que ninguna otra marca de esta lista publica con tanto detalle está en la tienda de aplicaciones. La ficha de “Caliente Deportes” en la App Store de México la publica la misma operadora Caliplay, en versión 8.12.1, del 20 de octubre de 2026. El pie del sitio, por su parte, indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Es el mínimo que debería existir en todas, y no está en todas del mismo modo. Y sigue sin haber cripto: el listado de métodos es el local de siempre.

El detalle que un apostador debería probar antes de comprometerse no es la oferta, es el retiro. La antigüedad de la casa sugiere trámite ordinario para cuentas ordinarias, no inmediatez, y el tiempo de retiro es lo que decide si el dinero está disponible el lunes o el viernes.

Veredicto: la marca con el expediente más largo de la comparación; para quien valora una casa que lleva casi tres décadas visible bajo la misma autoridad, la antigüedad del permiso pesa más que cualquier bono, y la letra de juego responsable en su ficha es la primera cosa que leería de su catálogo.

1xBet: catálogo enorme y un permiso que el propio compilador no pudo cruzar

El permiso DGJS/0002/2020 tiene un número bajísimo de serie, lo cual sugiere una de las primeras autorizaciones de ese bloque. El problema no es el número, es su rastro: viene de Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni el listado oficial de la DGJS. Y hay un detalle más incómodo todavía: la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta al titular que las fuentes nombran, Entretenimientos Naturales.

Esa diferencia entre quien opera la tecnología y quien es titular del permiso no es un pecado, es una estructura. Pero el apostador que va a reclamar un retiro no le escribe a la empresa titular: le escribe a la marca, y si la marca y el permiso están en dos cabezas distintas, el reclamo empieza a caminar en círculos.

Lo que trae a 1xBet a esta lista es volumen. Es de las casas cuya oferta deportiva se conoce por ser ancha, y bajo el criterio del deporte que apliqué arriba es donde esta marca tiene su mejor argumento. El asunto cripto queda igual que en todas las demás: sin mención en su listado de métodos. Es exactamente el tipo de marca que un buscador de bitcoin encuentra en foros y no en los términos.

Veredicto: la estructura de permisos merece más preguntas que el promedio; para quien va a mover cantidades altas, entender quién es el titular del permiso y quién opera el sitio no es un trámite, y eso pesa más que la anchura del catálogo.

Betcris: dos números que no coinciden y un regulador europeo al lado

Betcris es el caso donde la contradicción de fuentes deja de ser un detalle. El número de permiso del pie de página de la marca y el de la tabla del titular difieren: el pie muestra un número a nombre de Producciones Móviles y la compilación trae otro. Cuando dos fuentes discrepan sobre el número y la lista oficial no se puede abrir, lo honesto es no imprimir ninguno.

El oficio DGJS/405/2018 menciona que Producciones Móviles opera junto con Paradise Riviera Gaming, lo cual encaja en un esquema habitual: varios permisionarios compartiendo operación. Y hay un dato que ninguna otra marca de esta comparación trae: la empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., tiene licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.

Esa licencia europea no es un permiso mexicano y no sustituye nada, pero dice algo útil sobre la operación: hay un segundo supervisor con estándares publicados mirando la misma plataforma. Para un apostador al que le importa qué pasa si la marca incumple, un regulador con reglas escritas al lado del permiso local es un dato real. Eso sí, la licencia vence el 3 de noviembre de 2026, y una renovación que no se publique a tiempo deja al operador con la supervisión mexicana y nada más.

Veredicto: el doble escrutinio es el argumento de esta marca, y el número de permiso que no se puede fijar es su debilidad; para quien compara supervisiones y no bonos, la balanza queda casi empatada.

Codere: una ficha de tienda que se puede leer completa

Codere aparece con dos permisos, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México), según el portal Apuestas Legales, sin lista oficial abierta. Dos números separados por cuatro años sugieren una estructura de permisos por tipo de actividad y no una sola autorización.

La ficha de la app en la App Store es lo mejor documentado de esta marca para el tema de esta página: dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Las tres cosas dibujan una política de cuenta, no una promoción, y eso es raro de encontrar escrito.

Esa política de cierre de cuenta es el detalle por el que un apostador cambia de casa. Que cierres una cuenta no depende de que la marca lo anuncie, pero sí depende de que exista un camino escrito para hacerlo, y ese camino es el que conviene buscar en cualquier casa antes de depositar. Codere lo pone por delante. Cripto sigue sin aparecer.

Veredicto: la claridad de la ficha pública es lo que separa a Codere, y en un mercado donde la mayoría de las marcas cuentan bonos y no procesos, una casa que publica cómo se cierra una cuenta está haciendo algo que le cuesta ventas.

Strendus: tres permisos, un titular que las compilaciones no se ponen de acuerdo en nombrar

Strendus trae tres números: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021. Los tres con prefijos y años distintos, y el tercero ya con la nomenclatura DCRCA. Las compilaciones, además, difieren en el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial.

Tres permisos no es automáticamente una ventaja. Es una estructura más grande que hay que entender antes de reclamar algo, y cuando el titular del permiso ni siquiera tiene un nombre único en las fuentes públicas, el apostador que necesita saber con quién contrata tiene un problema real de identificación. Eso no es culpa de la marca necesariamente; es lo que pasa cuando un registro oficial no está disponible y el mercado se documenta con compilaciones que se copian entre sí.

La operación mexicana de Strendus viene del entretenimiento presencial, y esa procedencia suele verse en la estructura de promociones y en el tono de la oferta. Cripto, nada.

Veredicto: la estructura de permisos es más compleja de lo que la marca hace notar, y el dueño del permiso no está claro en las fuentes públicas; para un apostador que firma términos sin leer, esto importa, porque el nombre que aparece ahí es el que responde.

Betway: cuatro dígitos de permiso y un socio local con nombre largo

El permiso 4184 es el número más corto de toda la lista, y eso llama la atención. Viene de casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial, y el titular que las fuentes nombran es Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Un frontón es una instalación de pelota vasca, y quien tenga permiso de frontón puede obtener permisos complementarios para apuestas remotas, según el Reglamento. Ahí está la explicación del número y del nombre: la puerta de entrada mexicana de Betway no es un casino, es una instalación de frontón.

Ese detalle cambia la lectura del permiso. No es una autorización nueva de un mercado nuevo; es una autorización complementaria de un permiso deportivo que existía antes de que existiera la plataforma en línea. España tiene un mercado mucho más viejo y un regulador acostumbrado a intervenir; México todavía está discutiendo la base del impuesto. La combinación no es buena ni mala por sí misma, pero explica por qué determinadas marcas europeas se acomodan con rapidez a la zona gris digital mexicana y por qué otras no entran.

Veredicto: el número de permiso más fácil de recordar y de verificar en un pie de página, con un titular cuyo giro original es el frontón y no el casino; sirve bien a quien quiere una marca de perfil europeo con el permiso colgado de una instalación deportiva mexicana.

Pickwin: cuando la fuente le atribuye a una marca el permiso de otra

Aquí está el caso más ilustrativo de todo el ejercicio. Las fuentes se contradicen en el número de permiso de Pickwin, y el número que una compilación le da es el mismo que aparece en el pie de página de Betcris a nombre de Producciones Móviles. Es decir, dos marcas distintas aparecen vinculadas al mismo número en el papel público.

El titular que las fuentes nombran para Pickwin es Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora. Un permisionario que opera varias marcas es práctica conocida y no es ilegal. Pero el apostador debe entender la consecuencia: si dos marcas comparten permisionario, comparten también los límites y las obligaciones de ese permiso, y no comparten necesariamente el mismo estándar de operación, la misma atención al cliente ni la misma velocidad de retiro. La marca que reclamas no es la marca que responde legalmente.

Ese es el punto más importante de este bloque, y no se resuelve con una tabla. Se resuelve leyendo el pie de página de la marca donde vas a depositar y comprobando el nombre del titular y el número, uno por uno, antes del primer depósito.

Veredicto: dos marcas con el mismo número en las fuentes públicas es exactamente el motivo por el que la verificación no se delega; para el apostador que elige entre marcas de un mismo permisionario, la comparación útil no es de bonos sino de tiempos de retiro y atención.

Novibet: un permiso de 2020 con nombre de empresa poco conocido

El permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 corresponde a Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial. El nombre del titular sugiere un origen fronterizo, giro que en el mercado mexicano aparece con frecuencia en los permisos de los años noventa.

Novibet llega al mercado mexicano con marca internacional y con un permiso relativamente reciente, del bloque de 2020. Para el apostador de deportes, la ventaja de una marca que entra con oferta propia es que suele traer productos que las casas locales tardan en copiar; la desventaja es que la operación local está menos probada en la parte aburrida, que es justamente la que se nota cuando quieres cobrar.

Esa parte aburrida es el objeto de este texto. La oferta deportiva de la marca es lo que se conoce primero; el tiempo de retiro y el proceso de verificación de identidad son lo que menos se comenta y lo que más decide. Cripto no aparece en su listado, igual que en las otras ocho.

Veredicto: una marca de producto reciente y operación local menos rodada; el apostador que quiere probarla debería hacer su primera operación pequeña y medir el retiro completo antes de mover una cantidad que le importe.

Playdoit: permiso del bloque de 2005 y una marca que se expone en publicidad

El permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 viene del bloque de permisos de 2005, el mismo tipo DGAJS/SCEVF que aparece en la lista de otras dos marcas. El titular que las fuentes nombran es Eventos Festivos de México. Portar un número de 2005 significa dos cosas: una autorización con veinte años de antigüedad y una estructura de permiso pensada para la era anterior al juego en línea.

Playdoit es de las marcas mexicanas que se ha hecho visible en patrocinios y publicidad deportiva, y eso trae una responsabilidad concreta: la publicidad muestra la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable, según un reporte secundario. Un apostador puede comprobar esa afirmación en treinta segundos de pausa publicitaria y en el pie de página. Si coincide, tiene una prueba independiente de que la marca lleva el permiso por delante; si no, tiene una razón para preguntarse por qué.

La exposición publicitaria también tiene un costo para el lector. Una marca que gasta en patrocinios necesita un margen que lo pague, y ese margen sale del momio, no del presupuesto de marketing. No es una acusación; es aritmética de casa de apuestas.

Veredicto: la antigüedad del permiso y la visibilidad de la marca hacen de Playdoit una opción reconocible, pero el precio del momio es lo que hay que mirar primero en una casa que gasta tanto en estar presente.

Lo que un apostador mexicano debería hacer con todo esto

Juntemos las tres facturas que aparecen en este texto, porque ninguna de las tres está en el folleto de nadie.

La primera es el margen del mercado. Es un porcentaje que se paga en cada boleto y que no aparece en ningún estado de cuenta. Tomemos un margen del 4,6 %, que es el que resulta del ejemplo de tres momios de arriba sobre un mercado hipotético: alguien que apueste 1,000 pesos en el mercado de ese ejemplo entrega en promedio 46 pesos a la casa por la estructura del precio, hayan ganado o perdido sus boletos.

La segunda es la comisión de la red cuando se usa bitcoin: entre 2 y 17 sat/vB en condiciones normales a mediados de 2026, con picos por encima de 100 sat/vB en congestión y más de 300 sat/vB durante las oleadas de inscripciones. La diferencia entre un día tranquilo y uno de congestión es lo que importa, no la cifra del día que revises.

La tercera es el costo de no tener un registro nacional de autoexclusión. No se mide en pesos: se mide en que la única puerta que puedes cerrar es la de la casa donde la cierras. Nada más. Ese es el punto donde la ley mexicana te deja solo, y no hay bono que compense eso.

Y sobre la pregunta del principio, la respuesta cabe en una frase sin adornos: no se puede pagar una cuenta de apuestas con criptomonedas en una casa con permiso de la SEGOB, porque ninguna de las que operan con permiso las acepta. Cualquier sitio que diga lo contrario está fuera del marco descrito en la sección sobre la zona sin permiso, con todo lo que eso implica para el saldo, la autoridad y el comprobante.

Si lo que buscas es velocidad, el camino corto pasa por elegir métodos locales y entender que un depósito cripto no es instantáneo: entre 3 y 6 confirmaciones para importes significativos es entre media hora y una hora con la red tranquila, y más si no lo está. Si lo que buscas es discreción, el camino no existe en la forma en que la imaginas: la cadena es pública y permanente, y las casas con permiso verifican identidad y reportan a la UIF y al SAT. Si lo que buscas es una casa que respete tu límite, el límite lo pones tú, en el operador, antes del primer depósito, porque ninguna autoridad mexicana te lo va a poner por ti.

Preguntas frecuentes

¿Se puede pagar con criptomonedas en una casa de apuestas con permiso en México?

No. Las casas que operan con permiso de la SEGOB nombran en sus propios listados y pies de página tarjeta, transferencia SPEI, efectivo en tiendas tipo OXXO y monederos electrónicos. Ninguna menciona un método cripto. Un sitio que reciba bitcoins de jugadores mexicanos sin permiso queda fuera de ese marco, con saldo congelable y sin autoridad mexicana a la que reclamar.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Revisa el pie de página del sitio de la marca: ahí aparecen el número de permiso y, en varios casos, el nombre del permisionario titular. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un listado de sitios autorizados, pero puede no estar accesible y las compilaciones de terceros se contradicen en varios números. Ese número del pie, sin confirmación oficial, es hoy el mejor documento disponible.

¿Por qué una casa de apuestas pide identificación y verificación de identidad?

Porque la actividad de apuestas es vulnerable al lavado de dinero: los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Los documentos exactos que se exigen no están fijados en estatuto, así que cada marca pide lo suyo. Ese control no bloquea el retiro: el retiro va a una cuenta a nombre del propio jugador, y ahí empieza cualquier reclamación.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable, que cada marca lista en su propia ficha pública. No existe un registro nacional de autoexclusión en México ni un límite legal de depósito o de pérdida: la autoexclusión es voluntaria e interna de cada operador. Si te excluyes en una casa, las demás siguen abiertas, así que el límite útil se configura en todas, y antes del primer depósito.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

El Reglamento prohíbe la actividad de apuestas no prevista expresamente y la ley faculta a la SEGOB a clausurar lo no autorizado. En 2025 y 2026 hubo congelamientos de cuentas, bloqueos y suspensiones de dominios, y el saldo de una casa bloqueada se congela. En un sitio sin permiso se pierden la sede legal mexicana, los controles de identificación y el CFDI de retenciones por premios gravados.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuesta autorizados son ingreso por ISR en los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede 6 %, y 21 % si lo excede; el operador emite un CFDI de retenciones. Los premios anuales arriba de 600,000 pesos se reportan en la declaración anual, según un reporte secundario.

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