Las mejores casas de apuestas online de 2026, medidas por lo que te cuestan
En México no existe una licencia digital suelta. Existe un permiso de la Secretaría de Gobernación prestado por un permisionario de juego terrestre, y quien apueste en línea lo hace siempre bajo el techo legal de otra persona. Datos verificados al noviembre 5, 2026 contra los pies de página de cada operador y las compilaciones de permisos de la SEGOB revisadas.
El permiso mexicano: quién te cobra por apostar
La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947 y sigue vigente. Su texto prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio nacional, y solo deja pasar lo que está expresamente autorizado. La SEGOB concede los permisos e inspecciona (artículo 7), cierra los locales sin autorización (artículo 8), y el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos repite la lógica por el otro lado: el artículo 2 veta toda actividad de apuestas o sorteos que no esté prevista de manera expresa.
De ahí sale el detalle que casi ninguna publicidad menciona: la palabra correcta es permiso, no licencia. El artículo 3 del Reglamento define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. No es un derecho con vigencia indefinida. No es un activo que se pueda vender, porque el artículo 31 los declara intransferibles. Y no se concede a un sitio web: se concede a una persona moral que ya explota un hipódromo, un galgódromo, un frontón, un centro de apuestas remotas o una sala de sorteos de números o símbolos, según el artículo 28. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden pedir permisos complementarios para la operación de apuestas remotas, y ahí es donde entra la mayoría de los sitios que un lector mexicano tiene abiertos en el navegador.

El costo de armar una casa de apuestas en México no lo paga el apostador, pero el apostador hereda la factura indirectamente. El artículo 29 del Reglamento impone al permisionario de apuestas remotas cuentas trimestrales, cuentas anuales auditadas, seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y un billete de fianza. Cumplir eso cuesta dinero, y el dinero sale del mismo lugar del que salen los premios: del margen que el operador ya carga en cada momio.
Los tipos de permiso que un apostador mexicano pisa a diario reparten el terreno así: el centro de apuestas remotas es la figura que cobija a los sitios de apuestas deportivas en línea; la sala de sorteos de números o símbolos atiende los sorteos y juegos de casino; el hipódromo, el galgódromo y el frontón se quedan con el “cruce de apuestas” de la actividad que les da nombre. El Reglamento no dedica un artículo a separar casino de deportes en el mundo digital, así que la lectura práctica es que un permiso de sorteo y un permiso de apuestas remotas son gafetes distintos, aunque los use la misma empresa.
Lo que no existe, y lo que eso cuesta
Los apostadores suelen preguntar por las casas de apuestas autorizadas en México y luego por el número exacto de operadores legales. Ese número no está disponible para nadie. La Dirección General de Juegos y Sorteos tiene fama de publicar un PDF con los sitios autorizados, y ese listado no se pudo abrir en ninguna de las revisiones. En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto, y los conteos que circulan se contradicen entre sí: un informe habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con dos cifras que no cuadran, la única postura honesta es no dar ninguna.
Esa ausencia tiene un costo concreto para quien apuesta. Si no hay padrón público, la verificación se hace marca por marca, en el pie de página. Es más lento, y es lo que hay.
Donde el marco legal sí es claro es en el veto. El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo que no está previsto, y el artículo 8 de la ley de 1947 faculta a la SEGOB para clausurar locales no autorizados. La dependencia ha reforzado su poder para bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y una base legal para el bloqueo de sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal del IVA no está establecida.
El registro de bloqueos, con su fecha
México vive una persecución con marchas y contramarchas, y una lista de bloqueados sin fecha es una lista inútil.
El 11 y 12 de noviembre de 2025, la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas; en esa misma operación quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, esta última propiedad de Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado solo les permitió publicar contenido informativo lícito, sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. Cerca de 20 casinos físicos cerraron durante 2026.
Por eso ninguna de estas dos marcas aparece como ficha activa en esta comparación. No es un juicio sobre su producto: es que un saldo dentro de una cuenta bloqueada no se retira, y esa es la peor forma posible de perder dinero, porque no se pierde apostando mal.
Tampoco existe un castigo o delito establecido por el simple hecho de apostar en un sitio sin permiso. La ley no dice ni que haya multa ni que haya exención, y esta página no va a inventar ninguna de las dos.
La reforma que todavía no es ley
SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947, con reporte del 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado. No es ley. Cualquier página que te hable de un nuevo organismo regulador como si ya existiera te está vendiendo humo.
Existe además una iniciativa para derogar la ley y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta. Y no es lo mismo que una regla.
Normativa y supervisión: dónde el marco se queda corto
El Reglamento vigente no nombra las apuestas en línea ni una sola vez. La práctica reportada es que los sitios no pueden tener licencia digital propia y van amarrados al permiso de un titular terrestre autorizado; muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local, y un mismo permisionario opera varias marcas. Para el apostador, eso significa que cuando reclama, reclama contra una estructura de dos pisos.

Qué se puede apostar y bajo qué condición
Las apuestas deportivas solo son posibles a través del permiso de la SEGOB que tiene un permisionario. Punto.
Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los distintos tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento que se pudieron leer. Las apuestas mutuas o parimutuel y las carreras de caballos están reguladas en hipódromos, galgódromos y frontones con la figura del “cruce de apuestas”, y en esa modalidad los menores de edad no pueden participar nunca, como marca el artículo 5. Un mercado de intercambio de apuestas —lo que el mercado anglosajón llama exchange— no tiene disposición encontrada, así que aquí no se afirma que exista uno mexicano. Tampoco se encontraron restricciones específicas sobre eventos de ligas menores o de categorías inferiores. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.
Edad, identidad y el costo de verificarse
El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número. Las marcas son las que escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página, y una cifra legal de edad para el juego no está establecida. Es un matiz que conviene tener claro: el 18+ que ves es una condición contractual del operador, no una línea de la ley.
Los operadores verifican identidad —el KYC que aparece en cualquier proceso de registro— y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero. Qué documentos exactos hacen falta no está establecido en un precepto. Esto le cuesta al lector una tarde: ine, comprobante de domicilio, selfie, y a veces una espera antes del primer retiro.
No hay registro nacional de autoexclusión. Las herramientas voluntarias —pausas, límites de depósito, autoexclusión interna— son las que cada marca anuncia en su ficha de App Store y en su pie de página. Tampoco se encontró un límite legal de depósito o de pérdida, ni una figura de cuenta temporal.
La publicidad, según un reporte secundario, debe mostrar la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable. Los límites de horario de transmisión que circulan en la prensa —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Las propuestas para limitar a influencers y atletas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y vetar los bonos de bienvenida tampoco son ley. Ningún artículo federal de publicidad apareció en el Reglamento.
Pagos, retiros y rastro fiscal
Ninguna ley cubre los pagos de apuestas. Los métodos que nombran las fichas y pies de página de los operadores —tarjetas, transferencia SPEI, cupones en efectivo en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador. Las criptomonedas en marcas con permiso no están establecidas.
El detalle que sí le importa a quien retira: el operador emite un CFDI de retenciones para los premios que causan impuesto. Sin ese comprobante, la retención se vuelve un problema contable propio.
Impuestos: lo que el fisco se lleva antes que tú
El impuesto del operador es el IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B): 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma salió en el DOF el 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026; antes era 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la LIEPS, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave, conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.
La base no está establecida. El texto leído solo dice “valor de la actividad”; la prensa habla de “monto total apostado”. No se escribe “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos”, ya que nadie lo ha fijado y la diferencia entre esas dos lecturas es enorme.
Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
Del lado del jugador está el ISR de los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos. El pagador retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración obligatoria; si no lo hace, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que deja alrededor de 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios que superan 600,000 pesos mexicanos al año se reportan en la declaración anual, también según reporte secundario.
El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de los premios ganados en un sitio sin permiso no está establecido. La postura correcta, y esto no es asesoría fiscal, es consultar a un contador antes de dar por hecho que el premio llega limpio.
Prevención y protección: lo que el apostador pone de su bolsillo
Aquí llega el punto donde una casa de apuestas con permiso se separa de una que no lo tiene, y no es una diferencia de marketing.
Una marca con permiso mexicano trae local legal en el país, un permiso de la SEGOB, controles KYC y de lavado de dinero y un CFDI de retenciones. Una marca offshore no trae ninguna de esas cosas. Los saldos en un operador bloqueado se pueden congelar, y eso ya ocurrió con bet365 y Betano en noviembre de 2025.
Y hay un detalle que se repite en ambos mundos: no existe un registro nacional de autoexclusión. Ni en el operador con permiso ni en el sitio sin él. La herramienta más eficaz contra una racha mala —que te cierren la puerta desde afuera— simplemente no está disponible en México, y por eso las pausas y los límites internos de cada marca son la única barrera que existirá jamás mientras el marco no cambie.
Las marcas escriben lo suyo. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La ficha de la aplicación de Codere México en la App Store dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. La aplicación Caliente Deportes es solo para mayores de 18 años. Son avisos, no garantías, y conviene leerlos con esa distancia.
El costo de no tener registro nacional es asimétrico. Un apostador con problemas puede pedir la autoexclusión en la marca donde juega, y esa marca la cumple; pero puede registrarse en otra casa esa misma tarde. Nadie se lo impide. La salvaguarda depende de la fuerza de voluntad del propio jugador, que es exactamente la que falla en el momento en que se necesita.
Lo que sí se puede hacer: fijar el límite de depósito por semana dentro de la cuenta antes de la primera apuesta, no después de la primera pérdida. Y pedir la autoexclusión interna en todas las marcas donde haya cuenta abierta, una por una, porque no hay un botón único.
Sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos. Eso no es un comentario legal abstracto: significa que no hay una autoridad nacional a la cual reclamar cuando el retiro no llega.
Evaluación de las nueve casas: criterios y clasificación
Lo que separa a estas nueve marcas no es quién tiene el mejor color de logo. Es cuánto cobra cada una por cada peso apostado, qué tan rápido devuelve el dinero y con cuántos obstáculos.
Los criterios
El primero es el permiso: quién lo tiene, a nombre de quién está y de dónde salió el número. Ninguno de los nueve números se pudo confirmar contra el listado oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos, porque ese listado no se pudo abrir. Todos van marcados como “según la fuente, no confirmado oficialmente”, y no hay forma de hacerlo mejor desde fuera, ni desde esta página ni desde el sillón de tu casa.
El segundo es la coherencia entre lo que la marca publica y el nombre del titular. Cuando el pie de página de un sitio muestra un permiso a nombre de Producciones Móviles y una compilación le atribuye otro número, hay algo que revisar, y ese algo es el nombre del permisionario, no el adorno del número.
El tercero es el costo del dinero: margen embedido en el momio, retención fiscal que aparece al retirar, requisitos de apuesta si tomas un bono.
El cuarto es lo práctico: métodos de pago, velocidad de retiro y si la marca te deja salir sin drama.
La tabla: nueve marcas, su permiso y su letra chiquita
| Marca | Permiso SEGOB según la fuente citada | Lo que su propia ficha indica |
|---|---|---|
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según un sitio de comparación; titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, las compilaciones difieren | Sitio propio strendus.mx, sin confirmación oficial del listado de la DGJS |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según un sitio de comparación; titular: Eventos Festivos de México | Sitio propio playdoit.mx, sin confirmación oficial del listado de la DGJS |
| Pickwin | Número no publicado: las fuentes se contradicen; titular citado: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | Blog propio y una compilación, con números de permiso contradictorios entre sí |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según una fuente de comparación; titular: Entretenimientos Naturales | La App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular citado |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una fuente de comparación; titular: Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) | Ficha de aplicación en la App Store con permiso SEGOB, uso para mayores de 18 años y avisos de juego responsable |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio caliente.mx; operadora: Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. | Encabezado con 1,000 pesos mexicanos sin depósito y duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos mexicanos |
| Betcris | Número no publicado: el pie de página del sitio y la tabla de la matriz difieren; titular citado: Producciones Móviles | Pie de página con permiso del permisionario y licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 |
| Betway | 4184, según un sitio de comparación; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | Sitio propio betway.mx, sin confirmación oficial del listado de la DGJS |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según un sitio de comparación; titular: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | Sitio propio novibet.mx, sin confirmación oficial del listado de la DGJS |
Lo que la tabla no te dice, y por eso importa
Las nueve marcas comparten la misma casilla de origen. Todas operan bajo el permiso de un permisionario terrestre, todas citan a la SEGOB y ninguna puede mostrar una confirmación independiente. Eso no las vuelve ilegales —la figura del permiso prestado es justamente la que permite el juego en línea en México— pero sí las vuelve iguales en el papel y diferentes solo cuando un problema aparece.
La marca que se distingue por la letra chiquita es Betcris, y no por su permiso mexicano. Su pie de página añade una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta con vigencia del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Una segunda autoridad extranjera detrás de una marca con permiso mexicano es una capa de recurso más para el jugador, aunque también significa dos regímenes a los que la marca responde y un expediente que probablemente se resuelva en Malta.
1xBet presenta la inconsistencia contraria y más incómoda: la aplicación figura en la tienda bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular del permiso citado. No es una acusación y no hay forma de resolverlo desde fuera. Es un dato que el apostador anota y verifica en el pie de página del sitio antes de depositar.
Caliente y Codere son las dos que cargan su propio aviso en la ficha pública. Caliente muestra el permiso en su pie de página, no en una compilación de tercero. Codere expone su permiso dentro de la ficha de la aplicación en la App Store. Para un lector que quiere ver de dónde sale cada cosa, esas dos son las más fáciles de auditar por su cuenta.
Cómo se calcula lo que te queda: el margen y el pago
Dos modelos de momio conviven en México, y solo uno te deja saber cuánto pagas antes de apostar.
Momio fijo contra momio variable
En los momios fijos la casa de apuestas fija el momio y actúa como contraparte del apostador. El momio rige desde que se hace la apuesta y no puede cambiarse después. Ese es el modelo que verás en cualquier casa de apuestas deportivas con permiso: el número que ves es el número que se paga, y no depende de cuánta gente apueste del otro lado.
En los momios variables, también llamados totalizador o parimutuel, los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento. La parte que se reparte como premios es inferior a 50 % en los operadores estatales y llega a cerca de 85 % en las carreras de caballos. El apostador que viene de un hipódromo conoce esa estructura; el que llega de una aplicación de apuestas deportivas suele encontrarla por primera vez.
El porcentaje de pago indica qué parte de lo apostado se reparte a los jugadores en forma de premios. En las apuestas deportivas se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma. Con momios de 1.25, 5.00 y 10.00 sale cerca de 90.91 %.
El cálculo de este apartado
Toma un partido de dos resultados, de esos que se resuelven con el marcador y nada más, y pon momios de 1.90 en ambos lados. Los inversos son 1 ÷ 1.90 dos veces; 1 entre esa suma da un porcentaje de pago de aproximadamente 97.4 %, y el margen que se queda la casa ronda 2.6 %. Es un ejemplo con números redondos de laboratorio, no un precio cotizado por ninguna marca, y el resultado se escribe como banda y con su condición.
La banda tiene dos extremos que conviene ver juntos. Un momio de 1.95 en ambos lados deja un pago cerca de 97.5 % y un margen aproximado de 2.5 %, mientras que con 1.80 en ambos lados el margen se va a cerca de 10 %. Entre un extremo y el otro hay casi cuatro veces más dinero que se queda del lado del operador, y los dos momios, vistos desde fuera, se parecen mucho más de lo que son.
La otra mitad de la banda hereda lo habitual del mercado. Lo normal en los momios de las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el futbol. Ese 85 % de un partido de futbol es el punto de partida realista: el apostador medio no recibe una banda de 1.90 / 1.90, recibe la de tres resultados, donde se paga bastante peor.
Ahí está el negocio entero, en una frase: el momio publicita cuánto ganas si aciertas, y calla cuánto se queda alguien más en el camino. El pago de 90 % significa que de cada 100 pesos apostados en ese mercado, 90 vuelven a los apostadores como premios y 10 no. Nada de eso es un fraude. Es el precio, y está mal publicitado.
La probabilidad implícita se lee al revés y ayuda a verlo. En los momios decimales fijos, la probabilidad implícita es el inverso del momio: 1.01 equivale a 99.01 %, 2.00 a 50.00 % y 4.00 a 25.00 %. Las casas calculan sus momios de modo que las probabilidades implícitas de todos los resultados sumen más de 100 %. Ese excedente se llama overround y es la ganancia de la casa con un libro equilibrado. Con 1.90 y 1.90, cada lado carga 52.63 % de probabilidad implícita y los dos juntos suman 105.26 %. El 5.26 de más es el margen, escrito en el idioma del libro.
Una última mecánica que cuesta dinero y casi nadie cobra: un parlay, la combinada, multiplica los momios de las patas en un solo precio. La multiplicación funciona igual en las dos direcciones. Cuatro patas de 1.90 dan un momio alto, y el margen de cada pata se multiplica con él. La emoción del parlay es real y el costo también.
Las nueve casas de apuestas, una por una
Nueve marcas, todas con permiso de la SEGOB según sus propias fichas o las compilaciones citadas, y todas distintas en el detalle que importa. Ninguno de los nueve números de permiso se pudo confirmar contra el listado oficial de la SEGOB, así que cada uno va con su fuente al lado. Esta no es la lista completa del mercado mexicano: una marca ausente de estas nueve no está por eso sin permiso. El orden es el de la comparación y no un ranking de recomendación.
Strendus: tres permisos y un titular que nadie se pone de acuerdo en nombrar
Strendus aparece en las compilaciones con tres claves distintas: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según un sitio de comparación. El titular cambia según quién lo escriba: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. El sitio propio es strendus.mx. La lista oficial de la DGJS no se pudo abrir, así que nada de lo anterior tiene confirmación oficial.
Tres números de permiso en una sola marca se pueden leer de dos maneras. La primera es una empresa con varios permisos históricos, quizá de distintas etapas o de distintas salas. La segunda es que cada compilación copió de otra y arrastró el error. La segunda es la más común en este rubro, y la única forma de salir de la duda es buscar la clave impresa en el pie de página del propio sitio.
El titular dividido entre dos razones sociales es el dato más útil de esta ficha. Si algún día hay que reclamar, reclamar bien exige saber contra quién. Quien apueste aquí debería anotar el nombre del permisionario que aparezca en el pie de página del sitio el día del registro, porque ese nombre es el que responde.
Para el apostador costeño, el único número que cambia la vida es el del margen, y ese no aparece en ninguna compilación. Se lee en la pantalla, comparando dos marcadores del mismo partido.
Playdoit: un permiso limpio y un titular con nombre largo
Playdoit carga el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según un sitio de comparación, a nombre de Eventos Festivos de México. Su sitio es playdoit.mx y no hay confirmación oficial del listado de la DGJS.
De las nueve fichas, esta es una de las más ordenadas en el papel: un solo número, un solo titular, y el número sigue el formato de la familia DGAJS/SCEVF que comparten varias marcas del mismo grupo de permisionarios. La estructura de la clave sugiere un permiso de la etapa en que la Dirección General de Juegos y Sorteos autorizaba apuestas remotas bajo la Subdirección de Control y Evaluación de la Vía Fiscal, aunque la lectura del formato es interpretación, no certeza.
Que el titular sea una empresa de eventos festivos y no una empresa de juegos es, en realidad, lo normal. Los permisos mexicanos se conceden a negocios terrestres que ya existían, y el sitio en línea es un complemento autorizado. Al lector le importa por una razón práctica: si la razón social dueña del permiso desaparece o cambia de dueño, el sitio depende de un papel que se movió en otro lado.
El sitio propio funciona como verificación mínima. Ver la marca en el pie de página confirma que el dominio que estás usando pertenece a la operación; no confirma el número, y ninguno de los nueve lo logra.
Pickwin: cuando el número no se puede escribir
Pickwin es el caso que obliga a escribir “no publicado”. Una compilación da el número DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra da DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER; el titular citado es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora. El problema no son dos claves distintas, es que la segunda clave es la que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Cuando el mismo número aparece bajo dos marcas, alguna de las dos fichas se copió mal.
Aquí la página no imprime ningún número, y esa decisión tiene una razón sencilla: publicar una clave que probablemente pertenece a otra marca es peor que no publicar ninguna. Un lector puede buscar el número en el pie de página de pickwin.mx y compararlo con lo que vea en el sitio con permiso. Ese ejercicio, hecho una vez, vale por todas las compilaciones de internet.
Unocapali La Paz Operadora en el nombre del titular añade una pista de geografía, no de derechos. La Paz está en Baja California Sur, y la operación de apuestas en el estado puede tener su propio peso local. Ninguna conclusión se puede sacar de eso sin ver el documento.
1xBet: la aplicación registrada a nombre de otra empresa
1xBet aparece con el permiso DGJS/0002/2020, según una fuente de comparación, a nombre de Entretenimientos Naturales. El mismo compilador no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la DGJS. La tienda de aplicaciones lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado.
La forma del número llama la atención antes que su origen. DGJS/0002/2020 sigue un patrón de numeración correlativa corta, muy distinto de los permisos DGAJS y DGJS/DCRCA del resto de la lista. Puede ser una clave nueva otorgada a un titular que ya tenía permiso, o puede ser un error de transcripción. No hay manera de decidirlo desde un pie de página, y este texto no lo decide.
El nombre del desarrollador en la tienda de aplicaciones es el problema real, y es el que un apostador puede revisar hoy. Que la aplicación figure bajo una empresa y el permiso bajo otra es una desconexión que conviene resolver antes de depositar, no después. Si la marca no aclara ese vínculo en su propio sitio, el lector tiene un dato que la marca no le dio.
Los tres documentos que un lector puede consultar sin ser abogado —el pie de página del sitio, la ficha de la tienda de aplicaciones y cualquier aviso legal en el registro— pueden nombrar hasta tres empresas distintas. Esa es la supervisión que realmente existe para el usuario: la que hace por su cuenta.
Codere: permiso visible en la ficha de la aplicación
Codere muestra dos claves, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una fuente de comparación, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., la razón social de Codere México. La ficha de su aplicación en la App Store declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.
Dos claves con cuatro años de distancia entre una y otra cuentan una historia plausible: un permiso base y una ampliación posterior. La lectura de la progresión es interpretación, pero la coexistencia de dos claves en la misma marca es común y no debería alarmar a nadie.
La ficha de la aplicación es lo mejor de esta entrada. Es el único lugar de las nueve fichas donde una marca dice en su propio texto público que opera bajo permiso mexicano, con la edad mínima y las políticas de cierre de cuenta en el mismo párrafo. La política de cierre de cuenta merece una segunda lectura, porque es la que decide si puedes recuperar un saldo cuando ya no quieres jugar.
El propietario del permiso es la matriz de la operación, y eso ayuda a la hora de reclamar: Codere México responde como grupo, no como sitio aislado.
Caliente: el permiso está donde debe estar
Caliente trae el permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de su propio sitio caliente.mx, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora del sitio. El pie de página lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación.
Ese es el estándar de transparencia de la tabla, y no por el número, sino por el lugar. El resto de las marcas obliga al lector a creerle a un tercero; aquí el dato se lee en la página que estás usando. La clave DGG/SP/404/97 sigue un formato antiguo, de una etapa de numeración distinta, coherente con una marca que lleva décadas en el mercado mexicano.
La letra chiquita de la oferta es la que hay que leer con lupa. En el encabezado de caliente.mx se anuncian 1,000 pesos mexicanos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos mexicanos. El encabezado no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Un bono que sirve para deportes y uno que solo sirve para casino son cosas distintas, y el detalle decide si el bono te sirve para lo que realmente querías hacer.
La aplicación Caliente Deportes publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, y ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años. El creador de apuestas es la herramienta más útil de la lista para quien arma combinadas; también es la que más rápido convierte un margen pequeño en un margen grande, porque cada pata añadida multiplica el costo, no solo el premio.
Betcris: dos jurisdicciones en un pie de página
Betcris muestra el permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018; la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd. Además, el pie de página lleva una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. El número del pie de página y el de la tabla de la matriz no coinciden, así que aquí no se imprime ninguno.
La vigencia de Malta tiene una fecha de fin, y esa es la información más fuerte de la ficha. Una licencia con término escrito es un dato verificable; el permiso mexicano del mismo pie de página no lo es. Los dos regímenes conviven sin problema mientras nadie reclame, y cuando alguien reclame, la ecuación la decide el contrato: si el contrato se rige por las reglas de un permisionario local, Malta no entra a resolver la queja.
El oficio DGJS/405/2018 que une a Producciones Móviles con Paradise Riviera Gaming es el único documento administrativo citado con número en toda la comparación. Nombra a dos empresas que operan juntas, y eso explica por qué el mismo número de permiso aparece en fichas de marcas distintas. Es la pista más limpia para entender el enredo Pickwin–Betcris.
Para el apostador que quiere una segunda autoridad detrás de su cuenta, Betcris es la única de las nueve que la pone por escrito. Para el que quiere la vía más corta a un reclamo en México, no lo es.
Betway: una clave corta y un titular con frontón
Betway registra el permiso 4184, según un sitio de comparación, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. El sitio es betway.mx y no hay confirmación oficial del listado de la DGJS.
Un número de cuatro dígitos, sin el prefijo DGJS ni DGAJS, es la anomalía más visible de la tabla. En el resto de las claves aparece el área que autorizó; aquí aparece solo el folio, lo que puede significar una captura de una fuente que omite el prefijo o un formato de clave anterior. Betway es además una marca internacional, y los grupos globales suelen tener claves de distintos países que circulan sin contexto.
El titular es la parte más interesante. Espectáculos Deportivos Frontón México pertenece a la familia de permisos de frontón, uno de los tres espacios —junto con hipódromo y galgódromo— desde los cuales el Reglamento permite pedir permisos complementarios para apuestas remotas. La marca no es una empresa de apuestas que abrió un sitio: es una empresa de frontón que añadió apuestas remotas.
Que el número sea corto no lo vuelve falso. Lo vuelve incomprobable, que es distinto.
Novibet: la clave más larga y la ficha más silenciosa
Novibet lleva el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según un sitio de comparación, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Su sitio es novibet.mx, sin confirmación oficial del listado de la DGJS.
La clave es la más larga de la tabla y sigue el formato de la Dirección de Control y Evaluación de Casinos y Apuestas, con el año de expedición incorporado al final. Un permiso de 2020 es relativamente reciente frente a las claves de 1997, 2005 y 2015 del resto de la lista.
Comercial de Juegos de la Frontera lleva la frontera en la razón social, y eso encaja con una operación de la zona norte, donde la actividad de apuestas terrestre tiene más tradición y más presencia física que en el centro del país.
La ficha es la más silenciosa de las nueve: el sitio propio funciona como verificación de la marca y nada más. No hay aviso adicional en su propio texto público, ni segundo permiso, ni un dato que se pueda auditar fuera del pie de página. Eso no es una falta grave; es la condición de la mayoría de las marcas de cualquier mercado. Significa que la evaluación del lector se reduce a lo que ve en la pantalla tras el registro.
Impuestos y retenciones sobre los premios mexicanos
Este apartado importa porque es la única parte del costo que aparece al final y no al principio.
El ISR de los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR grava los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. El detalle de la retención se divide en dos escenarios: 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa de 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención funciona como pago definitivo solo si la persona obligada presenta su declaración; si no la presenta, el ingreso se acumula en el ejercicio y la retención se acredita, lo cual obliga a un ejercicio contable que la mayoría de los apostadores no hace.
La Ciudad de México aplica 6 % de impuesto estatal sobre los premios, lo que deja alrededor de 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios por encima de 600,000 pesos mexicanos al año se reportan en la declaración anual, también según reporte secundario.
Dos cosas que conviene no confundir. El IEPS del operador y el ISR del premio son impuestos distintos, cobrados a contribuyentes distintos, y ninguno de los dos aparece en la pantalla del momio. La otra es el artículo 137: habla de premios “autorizados legalmente”. Lo que pasa con los premios de un sitio sin permiso no está establecido, y quien apueste ahí debería preguntar a un contador antes de asumir que la retención ya arregló el asunto.
El CFDI de retenciones
El operador emite un CFDI de retenciones para los premios que causan impuesto. Ese comprobante es tu respaldo cuando llegue el momento de la declaración anual, y es también la señal de que el operador está declarando su lado de la operación. Sin CFDI, tienes un problema aritmético sin documento que lo explique.
Preguntas frecuentes sobre casas de apuestas en México
¿Cómo se comprueba que una casa de apuestas opera con permiso de la SEGOB?
Se revisa el pie de página del propio sitio y se cruza el nombre del permisionario con la clave del permiso. El listado oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no es un recurso disponible, así que la verificación práctica es marca por marca: busca la clave, el titular y la fecha. Ninguna fuente pública independiente la respalda hoy.
¿De dónde sale el margen de la casa en un momio?
El margen está embedido en las probabilidades implícitas, que son el inverso de cada momio. Dos momios de 1.90 suman 105.26 % de probabilidad implícita, y el excedente de 5.26 puntos sobre 100 % es la ganancia teórica del operador con un libro equilibrado. Con momios de 1.95 el margen baja a cerca de 2.5 %.
¿Cuánto paga una apuesta según lo apostado y el momio?
El retorno es el monto apostado multiplicado por el momio decimal. Con 200 pesos a un momio de 1.90, el retorno es 380 pesos y la ganancia neta 180 pesos. En una combinada los momios de cada pata se multiplican en un solo precio, y ese precio crece junto con el margen acumulado de todas las patas.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México?
Sí, los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos para el ISR. El pagador retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal pasa de ese 6 %. La Ciudad de México cobra 6 % estatal, alrededor de 7 % en total, según un reporte secundario.
¿Cuáles son los riesgos de apostar en una casa sin permiso en México?
El riesgo principal es que no hay autoridad mexicana a la cual reclamar y que un saldo puede quedarse congelado, como ocurrió con bet365 y Betano desde noviembre de 2025. Tampoco hay registro nacional de autoexclusión en ese caso. Apostar no es delito establecido; cobrar es el problema.
Lo que costaría todo esto si lo sumas
Si sumas las piezas, el precio de apostar en México se arma así: un margen que no se anuncia, que va de 2.5 % con momios de 1.95 hasta cerca de 10 % con momios de 1.80; un pago de mercado de alrededor de 90 % en un dos resultados y de cerca de 85 % en un partido de futbol de tres resultados; una retención de ISR que aparece al cobrar el premio; y un IEPS del operador que entró en vigor el 1 de enero de 2026 con 50 % sobre los juegos con apuestas, sobre una base que nadie ha fijado con precisión.
Ninguna casa de apuestas de esta lista te va a decir cuánto cobra por cada peso apostado, y eso es lo normal en el mercado, no una rareza mexicana. La única defensa práctica es comparar el mismo partido en dos pantallas y leer los momios como lo que son: un precio con margen incluido.
Sobre el permiso, la conclusión es menos dramática de lo que sugiere la palabra legalidad. Nueve marcas operan bajo permisos de la SEGOB según las compilaciones que las citan, ninguna con confirmación oficial disponible, y el marco legal que las sostiene es una ley de 1947 más un Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 que prohíbe lo que no prevé. La reforma terminada en octubre de 2026 todavía no se presenta. Nada de eso cambia por leer una página más o menos.
Lo que sí cambia de una marca a otra es la habilidad de auditar la letra chiquita. Caliente pone el permiso en su propio pie de página y Codere lo pone en la ficha de su aplicación, y ambas son verificables sin ayuda de nadie. Betcris suma una licencia de Malta con fecha de vencimiento escrita, que es la única segunda autoridad documentada de la lista. 1xBet arrastra una aplicación registrada a nombre de otra empresa. Pickwin y Betcris comparten un número que no se debe imprimir. Strendus, Playdoit, Betway y Novibet se distinguen por sus claves y sus titulares, no por su letra chiquita, que es igual de escasa en las cuatro.
Quien apueste esta semana tiene tres cosas que hacer antes de depositar. Leer el pie de página del sitio y anotar el nombre exacto del permisionario. Fijar el límite de depósito semanal dentro de la cuenta antes del primer boleto. Y aceptar que el margen está ahí aunque nadie lo escriba: con 1.90 en ambos lados de un mercado de dos resultados, la casa se queda poco más de dos pesos y medio de cada cien, y con el momio habitual de un partido de futbol se queda bastante más.
Nada de esto es una razón para no apostar. Es una razón para saber cuánto cuesta hacerlo.
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