Apostar por el campeón de la competición: guía de precios, permisos y lo que de verdad cuesta

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol en el círculo central de una cancha de pasto a la luz de la mañana

Cada peso que entra a un boleto tiene dos destinos. Uno es el premio. El otro es la casa. Y el segundo ya está descontado antes de que el lector escriba su primera cifra.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Última revisión de precios, términos y referencias regulatorias: noviembre 5, 2026, con los datos de permiso verificados contra los pies de página y las fichas de aplicación de cada operador y contra los compilados públicos de permisos de la Secretaría de Gobernación.

Normativa del juego en línea: qué protege el permiso y qué no protege a nadie

México tiene una ley de juegos de 1947 y una industria de apuestas que corre por internet. Esa convivencia se sostiene con una palabra que casi ningún aficionado usa bien: permiso.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

La ley que autoriza y la que prohíbe lo que no está previsto

La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos con apuesta en todo el país y salva únicamente los que cuentan con autorización expresa. El Reglamento de esa ley, en su artículo 2, reformado el 16 de noviembre de 2023, cierra el círculo por el otro lado: lo que la norma no prevé expresamente queda prohibido. No es un detalle de redacción. Es la razón por la que en México nadie saca un papel que diga “licencia de apuestas en línea”.

La Secretaría de Gobernación interpreta y aplica esa ley, y la Dirección General de Juegos y Sorteos es la que autoriza, controla, supervisa, expide y extingue permisos, además de llevar los procedimientos de sanción. El reglamento, en su artículo 3, define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. Temporal. No es un derecho de propiedad y no se compra.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

Los tipos de permiso que interesan aquí son dos: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, ambos en el artículo 28 del reglamento. Quien ya tiene un permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede pedir permisos complementarios para la apuesta remota. Los permisos no son transferibles, según el artículo 31. Y sus titulares arrastran obligaciones concretas que aparecen en el artículo 29: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza.

Todo esto suena a papeleo hasta que se traduce a una sola frase: el sitio donde el lector deposita rara vez es el titular del permiso. La práctica reportada es que una plataforma no obtiene un permiso digital propio, sino que se cuelga de un permisionario con local físico autorizado. Un mismo permisionario puede operar varias marcas. Es decir, dos portales con logotipos distintos, y hasta con bonos distintos, pueden compartir el papel que los hace legales.

No hay un solo artículo que nombre la apuesta en línea. Tampoco hay uno que la regule aparte: la apuesta en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen regla separada en los artículos del reglamento que se pudieron leer. La apuesta mutua y el cruce de apuestas en hipódromos, galgódromos y frontones son parientes cercanos pero distintos, con su propia regla y una sola prohibición numérica clara: los menores no participan nunca, artículo 5.

Lo demás está abierto. Una casa de intercambio de apuestas no aparece prevista en ninguna parte, y esa ausencia no autoriza nada ni prueba que algo así exista en el país.

La lista oficial que no se puede abrir y lo que eso le cuesta al lector

La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un PDF con los sitios autorizados. Ese documento no se pudo abrir. Sobre esa base no hay manera de imprimir un número de permiso como oficial, y el lector debería tratar cualquier número como una declaración de parte.

En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto. La petición es un síntoma, no una solución. Los recuentos de sitios de apuestas también se contradicen: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas cifras, cualquier “hay X casas legales en México” que el lector se encuentre por ahí vale menos que el tiempo que tarda en leerlo.

El resultado práctico es incómodo. Comprobar un permiso en México hoy se parece a hacer una pesquisa a mano: mirar el pie de página de la marca, buscar el nombre del titular y aceptar que la confirmación oficial no está disponible. Ese trabajo lo hace el lector en treinta segundos, o lo paga después.

Bloqueos, amparos y cuándo se dice “hoy”

Un permiso no

pone a nadie por encima de la política pública del día. La ronda de 2025 y 2026 lo demuestra con fechas.

El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas. En esa misma operación quedaron inhabilitadas bet365 y Betano, de Ganador Azteca, del Grupo Salinas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito, sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal supuestamente suspendió la orden de la SEGOB contra esas mismas dos marcas, según una sola fuente.

Ninguna de esas líneas dice cómo está la situación hoy, y por eso ninguna se escribe en presente. Un amparo concedido y un dominio inactivo conviven sin contradicción: el papel avanza por una vía y el servicio sigue apagado por otra. Lo que sí quedó claro es el costo. Un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, y el congelamiento lo decide una autoridad, no el área de atención al cliente de la marca. En 2026 se cerraron además alrededor de 20 casinos físicos.

El resto del aparato sigue siendo incierto por diseño. El artículo 2 del reglamento prohíbe lo no previsto expresamente, y el artículo 8 de la ley de 1947 faculta a la SEGOB para cerrar establecimientos no autorizados. La SEGOB ha reforzado su facultad para bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. Y aquí conviene separar dos cosas que suelen ir juntas en la conversación: que la autoridad tenga esa facultad es una cosa, y que exista una base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA es otra distinta, que no está establecida. Tampoco está establecida una multa o un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso. Ni multa ni exención: el silencio se escribe como silencio.

Lo que el permiso entrega y lo que la marca promete

Vale la pena poner las dos columnas frente a frente, porque no dicen lo mismo.

Una marca con permiso entrega un recinto mexicano con responsabilidad identificable, un permiso de la SEGOB, controles de identificación y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones cuando un premio causa impuesto. Ese último punto parece administrativo y no lo es: es la prueba de que alguien declaró algo por el dinero que el lector cobró.

Una marca que opera desde el exterior no entrega nada de eso: ni foro mexicano, ni permiso, ni retención documentada. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y llamarlos “legales en México” es un abuso del idioma. En ambos casos la omisión es la misma: no existe un registro nacional de autoexclusión donde el lector pueda apagar su nombre en todas las casas de una vez.

Las apuestas mutuas y las carreras son el caso aparte de siempre. Ahí sí hay regla y ahí sí hay una edad mínima escrita. En lo demás, el lector convive con una norma de 1947, una dirección general que publica cuando quiere y una lista que no abre.

Juego responsable: el único freno manuscrito que existe en México

Un límite que el lector se pone a sí mismo, dentro de una cuenta, es lo único que en este mercado no depende de un tercero.

Qué contienen de verdad las fichas de las aplicaciones

Las marcas escriben sobre sí mismas en las tiendas de aplicaciones, y ese texto libre es material útil. La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable.

Ahí está escrito el abanico completo de herramientas internas: avisos, pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria. Es lo que las marcas listan en sus propias entradas. Y es voluntario, marca por marca, cuenta por cuenta.

La edad mínima que las marcas dicen y la que la ley no fija

El artículo 5 del reglamento prohíbe que los menores entren a las áreas de apuesta de los establecimientos y participen en el cruce de apuestas, pero no pone un número. Las marcas sí lo ponen: 18 años, en sus propias fichas y pies de página. Un número estatutario de edad para el juego no está establecido.

Al lector que busca certeza legal, esa distinción le cambia poco en la práctica diaria y mucho en una discusión. En la práctica diaria, 18+ es lo que va a encontrar al registrarse. En una discusión, “la ley mexicana exige 18 años para apostar” es una frase que nadie puede respaldar con un artículo.

El control real es otro. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque la actividad de juego es vulnerable conforme a la ley antilavado. Los documentos exactos que una casa puede pedir no están establecidos en un estatuto; se conocen por lo que cada operador publica y por lo que pide en el mostrador digital. Quien no quiera compartir identificación y comprobante, ya sabe lo que va a pasar.

Dónde se trunca la protección estatal

El punto que ningún bono menciona: no hay registro nacional de autoexclusión. La inscripción que el lector haga en una casa vale en esa casa. Las demás no se enteran, ni tienen obligación de enterarse. Tampoco se encontró un límite estatutario de depósito o de pérdida, ni una figura de cuenta temporal que suspenda la operación y la reabra sola.

Comparado con mercados donde existe un registro único y la exclusión se propaga entre operadores, aquí el jugador que necesita parar tiene que hacer el recorrido completo: una solicitud por cada cuenta abierta, con el plazo que cada marca fije en sus términos. No es imposible. Es manual, y en una racha mala la diferencia entre automático y manual se mide en dinero.

Tampoco existe una regla federal de publicidad que se haya podido leer en el reglamento. Los reportes sobre horarios de transmisión (después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00) describen iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar influencers y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas o eliminar los bonos de bienvenida son propuestas, no norma vigente. La publicidad que sí se ve, con la clave del permiso y avisos de juego responsable, responde a una práctica reportada, no a un artículo.

Para quien necesita ayuda concreta y no teoría: los mecanismos que existen son los que la propia cuenta ofrece, más la línea de atención de la marca y el cierre de cuenta definitivo. Y la advertencia que el lector sí debe llevarse es que un límite puesto en una casa no viaja con él a la siguiente.

Torneos y momios: dónde se apuesta por un campeón y qué se paga por intentarlo

El campeón se puede apostar en una final, en una liga de 34 jornadas o en un circuito que se decide en noviembre. El calendario decide desde cuándo hay momio y hasta cuándo hay valor.

El calendario mexicano de un aficionado

La Copa del Mundo de 2026 se jugó entre junio y julio, así que se escribe en pasado: ese ciclo ya se cerró y las apuestas anticipadas de campeón que se colocaron durante esos meses ya se liquidaron. Lo que sigue en el calendario es otra cosa.

La Liga MX es la competencia que estructura el año del aficionado mexicano, con dos torneos por temporada y un mercado de campeón abierto mientras la liguilla sigue viva. La Champions League se apuesta habitualmente por campeón desde antes de los octavos, y es el torneo donde el aficionado local pone dinero en equipos que nunca ve en su propia liga. La Copa América reaparece cada pocos años y la Eurocopa también, ambas con mercado de campeón y ambas con un detalle que conviene entender: la Eurocopa es un torneo entre selecciones europeas, así que la apuesta por el campeón de la Eurocopa es una apuesta sobre un conjunto de equipos en el que México no puede entrar.

El futbol manda, y con diferencia. Pero la apuesta por el campeón no vive solo ahí. La Fórmula 1 tiene su propio campeonato de pilotos y de constructores, y las ligas de basquetbol y de artes marciales mixtas cierran sus temporadas con un campeón identificable. La oferta real de cada casa varía, y varía más de lo que la publicidad sugiere.

En las fichas de las aplicaciones se ve el catálogo: la de 1xBet ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports. Codere México cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Playdoit abarca futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Campobet cubre futbol, tenis y basquetbol con momios en vivo, transmisión de partidos y ajuste de apuestas en juego. Y Caliente Deportes suma transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años.

Tres deportes universales, transmisión y mercado en vivo: eso es hoy la oferta base. Lo que distingue a una marca de otra está en la profundidad de las ligas menores, no en la existencia del mercado de campeón.

Cuándo hay precio y cuándo ese precio se mueve

Un mercado de campeón se comporta distinto según el momento. En pretemporada el momio es alto porque nadie tiene información reciente y porque la casa carga buena parte de la incertidumbre en el precio. Con el torneo en marcha, la clasificación manda y los momios de los equipos eliminados desaparecen del tablero.

Ese movimiento es el que crea los dos errores clásicos. El primero es apostar al campeón en agosto como si fuera una final: el dinero queda inmovilizado meses, y una cuenta que se usa para eso pierde la posibilidad de retirarse en medio de la temporada. El segundo es lo contrario, dejarlo todo para la final, cuando el campo se redujo a dos o cuatro nombres y el momio ya no paga la espera.

También cambia lo que el boleto es. Una apuesta sencilla al campeón se liquidará cuando el torneo termine; no admite retiro anticipado salvo que la casa ofrezca esa herramienta, y si la ofrece, el importe que devuelve es menor que el del boleto original porque el operador recalcula el valor de la posición. No es una traición del sistema: es el precio de cerrar una posición abierta.

Más o menos, hándicap y combinada: elegir el boleto correcto

Con un mismo partido se pueden construir boletos muy distintos, y no todos cuestan lo mismo.

La apuesta sencilla cobra un solo riesgo y paga un solo momio. El más o menos apuesta a que la suma de goles será mayor o menor que una línea, sin importar quién gane. El hándicap carga una ventaja o una desventaja de goles a un equipo para equilibrar el partido. La combinada multiplica momios y multiplica el riesgo.

Ahí está la trampa aritmética que el lector debe entender antes de tocar el botón: la casa cobra su margen en cada mercado, así que un parlay de cinco selecciones es margen multiplicado por cinco. Un ejemplo con la cifra que el lector puede verificar: con cinco patas a momio 1,90 cada una, la multiplicación da un momio de 24,76 y un retorno de 247,60 pesos por cada 100 pesos. El cálculo coincide, y aun así el lector está pagando cinco peajes. Una sola pierna tumba el boleto completo, y la probabilidad de que eso ocurra es el producto de las cinco, lo que significa que el retorno esperado baja con cada pata añadida. La combinada paga más por peso arriesgado. Nunca por peso inteligente.

La forma del calendario de cada torneo

Un torneo de selecciones y una liga de dos torneos por año no se comparan por duración. Uno reparte su incertidumbre en un mes; el otro la reparte en un año. Eso cambia la utilidad del boleto.

En un torneo corto, la ventana para apostar por el campeón es de semanas y el momio se comprime rápido. En una liga larga, la ventana es de meses y el precio se mueve poco a poco, con una particularidad del mercado mexicano: el boleto sobrevive a dos torneos si el lector lo extiende o muere en el primero si la casa fija la apuesta al torneo vigente. Ese detalle hay que leerlo en los términos de cada casa antes de confirmar, porque cambia la duración real de la apuesta y, con ella, el costo de oportunidad del dinero inmovilizado.

Apostar al campeón sin hacer una apuesta sencilla

Mercado de campeón y combinada también se cruzan. Un lector puede meter cuatro equipos favoritos y, si uno cae en semifinales, quedarse con tres semanas de agonía adelantada. Es exactamente el mismo problema que en un partido: la combinada sube el retorno potencial y la probabilidad de perder lo hundió antes.

La alternativa que sí existe en el mercado es más simple y menos glamorosa: una sola posición, en una sola casa, con un límite de depósito puesto antes de la primera jornada del torneo. Es la combinación que no aparece en ningún anuncio, y es la que aguanta un año de calendario.

Clasificación de las casas de apuestas con permiso SEGOB en México

Nueve marcas, un mismo marco legal y nueve formas distintas de contar lo que ofrecen. La comparación no jerarquiza: clasifica por lo que cada sitio publica de sí mismo en un campo concreto.

Cómo se leen las columnas de la tabla

El estado del permiso se toma tal como la fuente lo enuncia, y la fuente casi nunca es la autoridad. Cuando aparece un número de permiso, viene del pie de página de la propia marca o de un compilado de sitios de apuestas, y en varios casos las compilaciones se contradicen entre sí. Donde se contradicen, no se imprime número. Donde una marca declara un permiso de una casa matriz en el extranjero para su empresa del sitio, también se dice, porque no es lo mismo que un permiso mexicano.

La segunda columna depende del tema del lector. Algunas marcas publican en su propia ficha qué herramientas internas de juego responsable incluyen; otras no dicen nada al respecto, y esa casilla queda vacía sin que la ausencia signifique una acusación. Es la forma de la información, no la forma del producto.

El dato del margen no está en las columnas y nunca estará: su lugar es la aritmética de la casa, no su publicidad.

Panorama de las nueve marcas

Casa de apuestas Permiso SEGOB, tal como lo enuncia la fuente Lo que la propia marca declara sobre juego responsable
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según compilado de sitios de apuestas; no confirmado oficialmente; la aplicación figura a nombre de otra empresa (1XCorp N.V.) Sin declaración en su ficha de tienda
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular Libros Foráneos, según compilado de sitios de apuestas; no confirmado oficialmente La ficha de la app declara permiso SEGOB, uso para mayores de 18 años y políticas de cierre de cuenta
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera, según compilado; no confirmado oficialmente Sin declaración en su ficha de tienda
Betcris Permiso de su permisionario, a nombre de Producciones Móviles; el pie de página y el compilado muestran números distintos, por lo que no se imprime ninguno; empresa del sitio con licencia de Malta Sin declaración en su ficha de tienda
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay El pie de página prohíbe los juegos con apuestas a menores de edad y enlaza su sección de juego responsable
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México, según compilado; no confirmado oficialmente Sin declaración en su ficha de tienda
Betway Permiso 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México, según compilado; no confirmado oficialmente Sin declaración en su ficha de tienda
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021; los compilados discrepan sobre el titular Sin declaración en su ficha de tienda
Pickwin Permiso de su permisionario, a nombre de Producciones Móviles; los números se contradicen entre fuentes, por lo que no se imprime ninguno Sin declaración en su ficha de tienda

Lo primero que salta de esa tabla es lo poco que confirma la autoridad. Un solo número, el de Caliente, aparece en el pie de página de la marca que lo usa; el resto llega por compilados que ni siquiera coinciden entre ellos, y dos marcas quedan sin número impreso porque las fuentes se contradicen. Es un retrato incómodo de la transparencia del mercado, y también una advertencia: el lector que quiera verificación de permiso tendrá que hacer esa pesquisa por su cuenta, marca por marca.

La segunda lectura es que el compromiso declarado con el juego responsable vive en los pies de página, no en los catálogos. Dos marcas de nueve lo enuncian en su ficha o en su portada. Las demás pueden tener herramientas internas idénticas y perfectamente operativas; simplemente no las pregonan en el sitio donde un comparador las puede leer. Un lector sensato no concluye que no existen, y tampoco puede concluir que existen.

Falta algo más y es deliberado: no hay búsqueda pagada, no hay orden por atractivo y las nueve marcas comparten el mismo peso visual. Ninguna de ellas patrocina esta comparación.

Qué costaría el marco mexicano si el margen de la casa no existiera

Aquí va la parte que ninguna promoción escribe, y va con una cifra inventada a propósito, la única de esta página que no es un dato de mercado: un partido de dos resultados, con momios de 1,90 y 1,90, precios ilustrativos que no son un momio cotizado en ningún operador mexicano.

Dos resultados a 1,90 parecen un trato equilibrado. Pagan casi el doble. Y sin embargo ya vienen recortados. La casa no cobra al lector en el recibo ni en el retiro: cobra dentro del precio, y ese recorte es el costo que no aparece en la letra chica porque no es una condición, es aritmética.

Ese recorte se mide en cualquier mercado con una regla fija. Se toma el inverso de cada momio, se suman todos los inversos de un mismo mercado y se saca el inverso de esa suma. Con dos resultados a 1,90, el inverso de cada uno es 0,5263158, la suma ronda 1,0526316 y el inverso de esa suma es 0,95. Es decir: ese mercado devuelve unos 95 centavos por cada peso apostado, y la casa se queda con alrededor del 5 %. En un mercado de tres resultados, o en un mercado con menos competencia, la misma cuenta se mueve entre el 4 % y el 8 %, con la banda movida hacia arriba cada vez que la casa carga más incertidumbre en el precio. En mercados con muchos resultados posibles, como el de campeón de una liga de veinte equipos, el recorte se reparte de forma aún más desigual.

Aterrizado en el lector, el 5 % significa que de cada cien pesos que se juegan en ese mercado, cinco se van antes de que ruede el balón. Un boleto de 500 pesos entrega 450 pesos de valor esperado en el momento de confirmarlo, y el resto es el peaje. Y como el margen se aplica mercado por mercado, una combinada de tres patas en mercados con 5 % de recorte paga el peaje tres veces; con cinco patas, cinco veces. Esa es la respuesta honesta a la pregunta de por qué el boleto largo paga tanto en el papel.

Hay un matiz que conviene dejar claro y que también juega en contra del lector: 95 % de reparto no es una promesa de retorno. Es una media de muchos boletos en ese mercado. Un solo boleto gana o pierde todo, y el reparto es el resultado que se ve cuando los miles de boletos se suman. Nadie cobra una media.

Un margen no es propiedad de un solo operador ni de un solo deporte, porque cada casa y cada mercado se ajustan con sus propias cuentas. El 5 % es la misma aritmética aplicada a dos momios idénticos, y precisamente por eso el lector puede reproducirla en cualquier mercado que vea: dos inversos, una suma, un inverso. Sin la fórmula, el momio es una cifra amable. Con la fórmula, es una cifra amable y su precio.

Qué pierde el lector con el depósito mínimo, el rollover y el plazo del bono

Las bonificaciones no son regalos ni estafas. Son préstamos con condiciones, y las condiciones se leen antes de depositar, no después de perder.

El rollover convertido en volumen de apuestas

Una casa anuncia hasta 100 % del depósito. Suena a duplicar el saldo. En la práctica, el importe extra no es dinero libre: hay que moverlo un número de veces antes de que se pueda retirar algo, y el movimiento no es gratis.

Tómese un caso limpio con las piezas que el lector sí puede verificar en su propia casa: un bono de 1.000 pesos con un rollover de 10 veces y apuestas de 100 pesos. El volumen requerido son 10.000 pesos, es decir cien apuestas de ese tamaño. Si el lector usa mercados con el 5 % de margen, cada 100 pesos apostados cuestan en promedio unos 5 pesos, así que completar el requisito le cuesta en promedio alrededor de 500 pesos. Con un rollover de 20 veces, el mismo bono cuesta cerca de 1.000 pesos: el bono completo, masticado por el margen. La conclusión no es “no lo tomes”. Es que un rollover de 20 veces sobre un mercado de margen alto equivale, en promedio, a devolver el regalo.

Nadie está obligado a completarlo, y ese es el grano de sal: el rollover se paga solo si el jugador se queda a intentar cobrar el extra. Quien juega por gusto y no lo persigue, no paga ese volumen.

Dos condiciones adicionales mueven la cuenta en contra del jugador y casi nunca aparecen en el anuncio. Primero, la cuota mínima del boleto que cuenta para el requisito: cada casa fija la suya, y los boletos por debajo de ese mínimo no mueven el contador por atractivos que parezcan. Segundo, el plazo: un rollover sin fecha límite no existe, y el reloj corre desde que se acredita el saldo. Entre rollover, momio mínimo y fecha, el lector descubre el costo real del bono en tres lugares distintos de los términos, o no lo descubre.

La letra chica de cada casa en su propio idioma

Caliente anuncia en su portada dos ofertas: 1.000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7.000 pesos. El mismo anuncio no aclara si ambas valen solo para apuestas deportivas, y esa omisión es un dato en sí misma. Sobre el bono sin depósito circula que exige un rollover de 10 veces, y sobre el bono de primer depósito el plazo, los momios mínimos y el rollover cambian de una reseña a otra, lo que significa que la única versión que sirve es la de los términos de la propia casa al momento de reclamarlo.

Codere anuncia en su ficha un bono de bienvenida de hasta 7.000 pesos y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Playdoit anuncia 1.000 pesos de bono de bienvenida, pero lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito, así que las condiciones no quedan claras ni dentro de la misma página. Esa inconsistencia no es un detalle de redacción: si el lector cree que es sin depósito y era con depósito, el dinero que tenía que poner ya no estaba en sus planes. Winpot muestra en su portada los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay como métodos de depósito, sin montos mínimos, y banners de bonos de deportes y casino sin cifras, lo que deja el contenido del bono a la imaginación del aficionado.

Aquí vale decir lo que el lector rara vez escucha. Un bono no es una llave de entrada: es un saldo con condiciones, y quien no lo quiere, apuesta perfectamente bien sin tomarlo. Lo que no puede hacer es tomarlo, perder, y luego leer los requisitos.

Lo que el depósito mínimo hace a un presupuesto chico

La primera cifra que la letra chica manda es el depósito mínimo, y su efecto depende del tamaño del presupuesto. Para alguien que deposita 200 pesos al mes, un bono no es un beneficio tangible: no llega al monto que la mayoría de las promociones exige y su rollover, medido en apuestas, sería un requisito a completar durante meses de actividad. Para ese perfil, el bono no es un argumento para registrarse en una casa ni en otra. Es una sección que se puede ignorar sin perder nada real.

En el otro extremo están los requisitos de plazo. Un rollover de 10 veces sobre un bono grande exige mover una cantidad que, con apuestas de 100 pesos, son muchos boletos antes de la fecha límite. Quien no juega varias veces por semana no llega. El bono vence con saldo bloqueado, y esa es una pérdida silenciosa: no aparece como saldo negativo, aparece como un premio que no se puede retirar.

El lector que decide tomarlo tiene una jugada razonable: elegir mercados de margen bajo, apostar el mínimo que cuente y no perseguir el bono a cualquier precio. Es la decisión de alguien que entendió el mecanismo, y se nota en el saldo final.

El impuesto que se descuenta antes de pagar el premio

México no es un mercado donde el premio llegue íntegro. Hay dos figuras fiscales distintas y conviene no mezclarlas, porque una la paga el operador y la otra la paga el lector.

El 50 % del IEPS y por qué no se traduce en 50 % de la apuesta

El impuesto especial sobre producción y servicios alcanza el juego con apuestas por la vía del artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS: un 50 % para los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 lo dejó en esa tasa y entró en vigor el 1 de enero de 2026; antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en casos graves de incumplimiento, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

Aquí hay un punto donde la prensa y el texto legal se separan, y el lector merece saberlo. La base no está establecida: el texto leído habla de “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y esta página no puede decir que sea “50 % de las apuestas” ni “50 % de los ingresos brutos”. Cualquiera que le diga al lector con seguridad que la tasa es sobre el monto apostado le está vendiendo una interpretación, no un artículo. También los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Lo relevante para el precio es el efecto indirecto: tras la subida del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. El bono que el lector ve hoy es, en parte, una respuesta fiscal. Eso no lo hace malo ni bueno, pero explica por qué los términos cambiaron tanto entre 2025 y 2026, y por qué conviene no creerle a una reseña de un año anterior sobre un bono vigente.

La retención de ISR sobre el premio

El otro impuesto es el que toca directamente al lector. Los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que suma alrededor del 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios superiores a 600.000 pesos en un año deben reportarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.

La retención es un pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La diferencia entre “me retuvieron y ya” y “me retuvieron y tengo que declarar” es exactamente el tipo de cosa que se descubre en abril.

Una marca que emite CFDI de retenciones por premios gravados le entrega al lector un documento que vale más que el comprobante de la casa: es la prueba fiscal de lo que cobró. Y hay un punto que esta página no puede resolver y no finge resolver: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Ahí la respuesta honesta es una sola: consultar a un contador o a un asesor fiscal.

Las nueve marcas, una por una: qué ofrece cada una y qué le cuesta

Lo que sigue no es un ranking. Son nueve fichas con un mismo marco legal y ofertas que solo se pueden describir como cada marca las publica, porque los términos completos viven en sus propios documentos.

1xBet: permiso bajo la lupa y transmisión integrada

1xBet publica en su ficha de aplicación apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Un catálogo amplio y una estructura de fidelización que premia la constancia más que el primer depósito.

El permiso es donde esta marca se pone interesante. Se le atribuye el permiso DGJS/0002/2020 según un compilado de sitios de apuestas que no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial, y la aplicación figura en la tienda a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular que nombran las fuentes. En las demás marcas esa diferencia se explica fácil; aquí vale la pena mirarla dos veces, porque el permiso existe para vincular una marca con un titular identificable, y esa cadena tiene un eslabón que no cierra a la vista del público.

Para un aficionado que sigue ligas europeas y quiere ver el partido dentro de la misma aplicación, la combinación de transmisión y estadísticas es el argumento más fuerte. Para quien quiere que el titular del permiso y la empresa de la aplicación sean la misma cosa en el papel, hay una pregunta pendiente.

Codere: el catálogo más ancho del grupo y la ficha más explícita

Codere México declara en la ficha de su aplicación un bono de bienvenida de hasta 7.000 pesos y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. El SPEI y el OXXO importan más de lo que parece: son las dos vías que un aficionado sin tarjeta usa de verdad, y su presencia resuelve el problema del primer depósito sin pasar por el banco.

Su oferta cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Más de 30 deportes es una cifra que dice mucho del catálogo y nada de la profundidad de cada liga: una casa puede listar treinta deportes con dos mercados cada uno, o diez con veinte. La propuesta del creador de apuestas apunta al lector que quiere armar su propio mercado en vez de elegir entre los que le ofrecen.

La ficha también declara permiso de la SEGOB, uso para mayores de 18 años y políticas de cierre de cuenta. Se le atribuyen los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos como titular, según un compilado que no pudo abrir la lista oficial.

El perfil que gana aquí es el del lector que deposita en efectivo o por transferencia y quiere un catálogo amplio sin depender de una tarjeta. El que pierde: quien espera encontrar en la ficha el rollover del bono. No está, y el 7.000 pesos es un techo, no una cifra de bolsillo.

Novibet: permiso declarado y silencio en la ficha

Novibet es una de las marcas sobre las que la información pública es más delgada en su propio sitio. Se le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, con Comercial de Juegos de la Frontera como titular, según un compilado de sitios de apuestas; la confirmación oficial no existe porque la lista de la dirección general no se pudo abrir. Su ficha de tienda no declara herramientas de juego responsable, lo que no significa que la cuenta carezca de ellas y sí significa que un comparador no puede afirmarlas.

Ese perfil convierte a Novibet en el caso donde el lector debe hacer el trabajo: abrir la cuenta, buscar en la configuración el apartado de límites y comprobar por sí mismo qué herramientas existen. Es un par de minutos. En un mercado sin registro nacional de autoexclusión, esos minutos son la única verificación real que hay.

Como marca, es la opción para quien prioriza un nombre establecido sobre un catálogo verificado en público. La evidencia disponible sobre su oferta deportiva es escasa, y esa escasez no es un defecto del producto: es lo que hay publicado.

Betcris: licencia internacional y permiso mexicano en el mismo pie de página

Betcris publica en el pie de página de su sitio un permiso de la SEGOB a nombre de Producciones Móviles, que opera junto con Paradise Riviera Gaming según el oficio DGJS/405/2018. También declara que la empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., tiene licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.

Esa doble capa es el rasgo que define a la marca, y merece leerse sin entusiasmo. Una licencia de Malta es un marco serio, con reglas propias de protección al jugador y de resolución de disputas. Y no es un permiso mexicano: no convierte a la marca en permisionaria de la SEGOB para los efectos de la Ley Federal de Juegos y Sorteos. Lo que sí tiene es un permiso mexicano, pero el número que aparece en el propio pie de página y el que da el compilado no coinciden, así que ninguna de las dos cifras se imprime aquí.

Para el lector con cuenta en el extranjero o que valora un marco europeo, la licencia de Malta es un dato relevante. Para el que quiere saber a quién reclamarle en México, la respuesta es el permisionario nombrado, no la empresa maltesa.

Caliente: el único permiso que aparece en el sitio que lo usa

Caliente muestra en el pie de página de su sitio el permiso DGG/SP/404/97 como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay como operadora del sitio. Es la única de las nueve marcas que aquí se comparan cuyo número de permiso aparece en el pie de página de la propia marca y no solo en un compilado ajeno. Eso no lo convierte en oficial, porque la lista de la autoridad sigue sin abrirse; lo convierte en verificable.

Su portada anuncia 1.000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7.000 pesos, sin aclarar si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Sobre el bono sin depósito circula que exige un rollover de 10 veces, y sobre el bono de primer depósito el plazo, los momios mínimos y el rollover cambian de una reseña a otra. Con dos ofertas apiladas en el mismo encabezado y condiciones variables entre reseñas, la única cifra que el lector puede usar es la que lea en los términos al momento de reclamar.

La oferta deportiva suma transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con uso restringido a mayores de 18 años y un pie de página que enlaza su sección de juego responsable.

Aquí el lector paga por la marca y por la comodidad de un flujo cerrado desde el celular. El que pierde con esa estructura: quien quiere comparar condiciones antes de registrarse, porque las dos cifras grandes de la portada no vienen con el rollover al lado.

Playdoit: rollover poco claro y atención permanente

Playdoit anuncia 1.000 pesos de bono de bienvenida y, en el mismo espacio, lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito. Es el caso más claro de condiciones que no quedan claras ni dentro de la propia publicación de la marca, y es exactamente el tipo de ambigüedad que obliga al lector a abrir los términos antes de depositar.

En deportes cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, además de casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. El retiro anticipado merece su propio comentario: cerrar una posición antes del final tiene un precio, y ese precio se ve en el importe que la casa devuelve, casi siempre por debajo del boleto original. La herramienta es útil para bajar exposición, no para ganar más.

Se le atribuye el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, con Eventos Festivos de México como titular, según un compilado de sitios de apuestas. La aplicación la publica Atracciones America, otra empresa, en la tienda.

El perfil que saca provecho aquí es el que da valor a una herramienta de salida y a la atención continua. El que debería pensarlo dos veces es quien elige la casa por los 1.000 pesos del anuncio.

Betway: marca global, permiso de cuatro cifras y poca información pública

Betway entra a la comparación con la marca más reconocible internacionalmente y con la menor cantidad de información específica en su propio sitio. Se le atribuye el permiso 4184, con Espectáculos Deportivos Frontón México como titular, según un compilado de sitios de apuestas. Cuatro cifras, sin año y sin serie, en un mercado donde los demás permisos llevan la estructura de la dirección general. No es prueba de nada y sí es motivo para que el lector que quiera comprobarlo lo haga directamente con la marca.

Su ficha de tienda no declara herramientas de juego responsable. Como en Novibet, la conclusión honesta es que el lector debe revisar la configuración de su cuenta y confirmar por sí mismo qué límites existen.

El argumento de Betway en México es el reconocimiento del nombre. Para un aficionado que valora una marca con presencia en varios mercados, eso pesa. Para el que quiere comparar mercados específicos o cobertura de ligas mexicanas antes de registrarse, esta ficha se queda corta, y la escasez es del material publicado, no necesariamente del producto.

Strendus: tres permisos y discrepancia sobre el titular

Strendus aparece con tres permisos atribuidos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— según un compilado de sitios de apuestas, y con una discrepancia sobre el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación que se lea. Tres permisos para una marca, con dos posibles titulares, es el mejor ejemplo de por qué el mercado mexicano no se puede auditar desde fuera.

Acumular permisos puede responder a la estructura del negocio: una marca puede operar bajo permisos de centros de apuestas remotas y de sorteos a la vez, o agrupar varios en un mismo grupo empresarial. Sin acceso a la lista de la autoridad, el lector solo sabe que la marca enuncia varios papeles y que las fuentes que los recogen no coinciden entre sí.

Su ficha de tienda tampoco declara herramientas de juego responsable. Con la evidencia disponible, el perfil que elige Strendus lo hace por recomendación o por costumbre. Es una razón legítima. No es una razón documentada.

Pickwin: permiso heredado y mercados por confirmar

Pickwin es el caso más nítido de marca joven sobre papel prestado. Se le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019, con Producciones Móviles como titular junto con Unocapali La Paz Operadora, según un blog de la propia marca y otro compilado. Y las fuentes se contradicen: una compilación da el número DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, que es el mismo número que aparece en el pie de página de Betcris a nombre de Producciones Móviles. Es decir, dos marcas que se anuncian por separado remiten al mismo titular, con números distintos según quién los recuente.

Que un permisionario opere varias marcas es normal y está previsto en la estructura del mercado. Que dos marcas remitan al mismo titular con series de permiso que no coinciden es la clase de detalle que el lector no puede resolver desde su casa.

Su evidencia pública sobre la oferta deportiva es escasa, así que lo prudente es tratar los mercados como una incógnita que se resuelve en la propia aplicación. Sin catálogo publicado y con permiso discutido, la marca pide más confianza de la que entrega en papel.

El costo completo del boleto: resumen de lo que el lector paga y decide

Un mismo boleto de apuesta por el campeón de una competición sale caro o barato según cinco decisiones, y ninguna de ellas es el equipo elegido.

El margen es el primero y el más invisible. En un mercado ilustrativo de dos resultados a 1,90 y 1,90, la casa se queda alrededor del 5 % antes de que se mueva el balón, y ese porcentaje se repite en cada mercado de una combinada. La decisión práctica es simple: menos patas, menos peajes.

La retención es la segunda. Un premio retenido al 1 % o al 21 % según el impuesto estatal del lugar donde se cobra no cambia la probabilidad de ganar y cambia mucho lo que llega a la cuenta. En la Ciudad de México, el impuesto estatal del 6 % sobre premios lleva el total a alrededor del 7 %.

El rollover es la tercera y la peor entendida. Un requisito de 10 veces sobre un bono de 1.000 pesos exige mover 10.000 pesos, cien apuestas de 100, y a un margen del 5 % eso cuesta en promedio unos 500 pesos. Con 20 veces, la cifra se acerca a 1.000 y el bono queda comido. Es un costo que solo paga quien decide intentar el cobro del extra.

El permiso es la cuarta, y aquí el lector no paga dinero, paga atención. Un mercado donde la lista oficial de permisos no se puede abrir obliga a verificar marca por marca, y donde los compilados se contradicen, el número de permiso es pista, no prueba. La marca que bloquea deja saldos congelados, como quedó claro desde noviembre de 2025.

La quinta decisión es la más barata y la que más protege: un límite de depósito puesto antes de la primera jornada. En un país sin registro nacional de autoexclusión, ese límite es la única barrera que no depende de terceros y no se puede heredar.

Apostar por el campeón de una competición es una apuesta larga: dinero inmovilizado durante semanas o meses, con un precio que recorta por adelantado y un impuesto que recorta al final. El lector que suma esas dos tijeras antes de elegir su equipo ya sabe más del mercado que la mayoría de la gente que apostará en la misma final.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas por el campeón y el permiso en México

¿En qué competiciones se puede apostar por el campeón en México?

Depende del catálogo de cada marca. La oferta habitual cubre el campeón de las grandes ligas de futbol, la Champions League y los torneos de selecciones como la Copa América, además de temporadas de Fórmula 1, basquetbol y artes marciales mixtas. Los deportes disponibles se leen en la propia aplicación antes de registrarse.

¿Cómo se comprueba si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

Se busca el nombre del titular y el número de permiso en el pie de página del propio sitio, y se compara con lo que publica la marca en su ficha de tienda. La lista oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible para su consulta pública, así que ninguna cifra se confirma por esa vía.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio decimal, y la ganancia neta es la cantidad por el momio menos uno. Con 100 pesos a momio 1,90, el retorno son 190 pesos y la ganancia son 90. En una combinada, los momios de todas las selecciones se multiplican y forman un solo precio.

¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?

Se invierte cada momio, se suman los inversos del mismo mercado y se invierte la suma. Con dos resultados a 1,90 y 1,90, la suma da alrededor de 1,05 y el reparto queda cerca del 95 %, de modo que la casa retiene aproximadamente el 5 %. Cuando el reparto baja, el margen sube.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Sí, cuando el premio proviene de un juego autorizado. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si un impuesto estatal rebasa ese 6 %. La Ciudad de México aplica 6 % estatal, alrededor de 7 % en total, y entrega CFDI de retenciones.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Desde la configuración de la cuenta, en el apartado de juego responsable que cada operador incluye en su propia plataforma. Como en México no existe un registro nacional de autoexclusión, el límite solo rige en la casa donde se activó, así que quien juega en varias cuentas debe repetir la operación en cada una y revisar los plazos.

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