Casas de apuestas con bono de bienvenida en México: del anuncio de $7,000 MXN al dinero que queda libre

Updated noviembre 2026
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Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera

noviembre 5, 2026 · Permisos y avisos de juego responsable revisados contra la Secretaría de Gobernación, la Dirección General de Juegos y Sorteos y las fichas y pies de página que cada operador publica.

En el encabezado de Caliente se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN.

Un bono de bienvenida es la parte del depósito del apostador que el operador devuelve como saldo promocional. Se llama “de bienvenida” porque se cobra una vez por cuenta, y se llama “bono” porque casi nunca es dinero: es saldo condicionado, con un número de vueltas, un momio mínimo y una fecha de caducidad escritos en otra parte. La primera vez que alguien entra a una casa de apuestas mexicana, esa otra parte no existe todavía en su cabeza.

El trabajo de esta guía es ponerla ahí. México tiene una peculiaridad que ordena todo lo demás: no hay licencia de apuestas en línea. El marco federal sigue siendo la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947, que prohíbe los juegos de azar y las apuestas salvo los expresamente autorizados, y su Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, cuyo artículo 2 prohíbe lo que no prevé de forma expresa. La palabra que corresponde en México es “permiso”, no “licencia”, y lo otorga la Secretaría de Gobernación a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos a un permisionario con local. La consecuencia para quien cobra un bono es concreta: quien revisa el permiso de una marca no está verificando un trámite digital, está rastreando quién es el titular de un permiso que existe para otro giro y que presta su nombre a la operación en línea.

Y el costo no siempre es dinero. En noviembre de 2025 la UIF congeló cuentas y bet365 y Betano quedaron deshabilitadas; en diciembre un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio, aun así, seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. Un bono de $1,000 MXN es un problema pequeño cuando la cuenta está congelada. Cada oferta se revisa como una factura con conceptos: lo que se anuncia, lo que se exige, lo que sobrevive al final.

Marco normativo: por qué en México no existe una licencia de apuestas en línea

La pregunta que un apostador se hace cuando ve un número de permiso es si ese número significa algo. Significa, pero no lo que suele creerse. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y autoriza solo los que la Secretaría permite; el artículo 7 le da a la Secretaría la facultad de otorgar permisos e inspeccionar, el artículo 8 la de clausurar locales no autorizados, el artículo 9 impide que un local de apuestas esté cerca de escuelas o centros de trabajo y el artículo 10 reparte cooperación con estados y municipios. El Reglamento de la misma ley, vigente en su versión reformada el 16 de noviembre de 2023, repite la lógica por la vía negativa: su artículo 1 define un régimen federal para la autorización, control e inspección de juegos con apuestas y sorteos, exceptuando los de la Lotería Nacional, y su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN, descrito unas veces con primer depósito y otras sin depósito.

En ninguna parte de ese marco aparece la palabra “en línea”. Ese es el punto. Las categorías de permiso que tocan las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, previstas en el artículo 28; quien tiene un permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede obtener permisos complementarios para apuestas remotas; los permisos no son transferibles, según el artículo 31; y los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza, según el artículo 29. Lo que la práctica reportada describe es que un sitio en línea no puede tener un permiso digital propio y opera colgado de un permisionario con local autorizado. Muchas marcas extranjeras usan un titular mexicano. Un solo permisionario lleva varias marcas.

Para el lector, ese detalle tiene una consecuencia práctica: el permiso de una casa de apuestas en línea mexicana no es un documento que la marca obtuvo para sí, sino un permiso ajeno del que se cuelga. Eso no la hace ilegal. La hace dependiente, y esa dependencia es el motivo por el que los números se contradicen cuando uno los busca.

Porque se contradicen. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica —se dice— un PDF con los sitios autorizados, y ese listado no pudo abrirse. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Los conteos de sitios de apuestas que circulan no coinciden: un reporte habla de 136 sitios y otro de 30 a 35 operadores digitales en dominios .mx. Al no existir una fuente oficial abierta, los nueve operadores revisados más abajo indican su estatus según la fuente que lo declara.

Permisos citados por las marcas y por las compilaciones

La segunda columna dice de dónde sale la cifra; la tercera, qué se puede y qué no se puede concluir de ella.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
La ficha de la app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN.
Marca Permiso de SEGOB y fuente Qué implica para el lector
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Cifra de compilación sin confirmación oficial
Playdoit DGJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México Cifra de compilación sin confirmación oficial
Pickwin Permiso de su permisionario; sin número impreso porque las fuentes se contradicen; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora Ausencia deliberada de cifra
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads Tres números y dos titulares según quién compile
Betcris Permiso de su permisionario; sin número impreso porque el pie del propio sitio y la tabla del propietario difieren; titular Producciones Móviles La contradicción está dentro del mismo grupo
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de caliente.mx; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay El único número que la propia marca publica
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el portal Apuestas-legales; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. Dos permisos y una fuente ajena
1xBet DGJS/0002/2020, según el portal Apuestas-legales, que no pudo confirmar el dominio ni el listado; titular Entretenimientos Naturales La tienda de aplicaciones registra la app bajo otra empresa
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Un número de cuatro dígitos, sin año ni formato DGJS

El único permiso que una marca publica en su propio sitio es el de Caliente. Puede leerse como transparencia o como confianza en que nadie va a verificar el resto, y la diferencia entre esas dos lecturas es la broma que el sector le hace a quien compara. Lo que la tabla permite concluir es más útil que cualquier número: el estatus de permiso de una marca mexicana es hoy un dato de segunda mano, y quien quiera convertirlo en un dato de primera mano tiene que vigilar la publicación de la Dirección General, no el pie de página.

Normativa de publicidad y juego responsable: dónde está el límite y dónde no

El aviso “mayores de 18 años” es el dato más repetido de la publicidad mexicana de apuestas y el menos respaldado por una cifra. El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores entrar en las zonas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica. Las marcas sí: la ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; el pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable; el pie de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.

Conviene retener la secuencia: hay un 18 en la publicidad y no hay un número en el Reglamento. Cuando una campaña presume de “juego responsable” porque cumple una regla que el propio sector se puso, esa regla no tiene detrás una autoridad que la haga cumplir con una multa en la mano.

La publicidad tampoco tiene un artículo federal propio en los apartados del Reglamento revisados. Los límites de horario de difusión que circulan —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Las propuestas de limitar a influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas y prohibir los bonos de bienvenida son propuestas. Lo son, en particular, las iniciativas del diputado Martínez Urincho para prohibir los bonos de bienvenida: no son ley.

Los instrumentos voluntarios que cada marca sí lista

Lo que existe no es una regla estatal sino una lista de herramientas que las marcas enumeran en sus propias fichas. Ahí está lo verificable: avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta declaradas por Codere en la ficha de su app; una sección de juego responsable en el pie de caliente.mx; otra en el pie de Betcris. No hay registro nacional de autoexclusión. No se encontró límite legal de depósito o de pérdida ni figura de cuenta temporal. La autoexclusión que una marca ofrece es voluntaria y opera dentro de esa marca: sirve para dejar de jugar ahí, no para que ninguna otra casa sepa algo.

Ese hueco tiene un costo de sustitución. Quien necesita un freno externo, que valga en todos los operadores a la vez, hoy tiene que construirlo a mano: decidir una cifra antes de abrir la cuenta, cargarla en el propio banco y sostenerla sin que nadie la vigile. Los operadores verifican usuarios —KYC— y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es actividad vulnerable bajo la ley antilavado; los documentos exactos que cada uno pide no están establecidos en una norma.

Bloqueos, amparos y el dinero que se queda dentro

La estabilidad del sector no es un tema de opinión, es una cronología. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano (Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego) quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Cerca de 20 casinos físicos cerraron en 2026.

Cada uno de esos datos es una fotografía con fecha, no un estado del sector. Un saldo en un operador bloqueado puede congelarse, y un amparo no le devuelve al apostador el fin de semana que no pudo retirar. Sobre el marcar de la ley para quien apuesta: el artículo 8 de la Ley Federal de Juegos y Sorteos permite a la Secretaría clausurar locales no autorizados, y la Secretaría ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, pero una base estatutaria para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida. Que quien apuesta en un sitio sin permiso cometa una falta o un delito tampoco está establecido, y esta página no afirma ni una multa ni una exención.

La comparación honesta cabe en una línea: una marca con permiso ofrece un domicilio legal mexicano, un permiso de SEGOB, controles KYC/antilavado y un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado; una marca offshore no ofrece nada de eso. Ninguna de las dos ofrece un registro nacional de autoexclusión, porque no existe. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos.

Cómo funciona un bono de bienvenida: los cuatro conceptos que fijan su costo

Un anuncio de bono es un precio sin etiqueta. Los cuatro conceptos que la completan son el monto, el depósito mínimo que lo activa, el rollover o requisitos de apuesta y el momio mínimo. Todo lo demás —la palabra “gratis”, la palabra “sin riesgo”, los colores— es envoltorio.

El rollover es cuántas veces hay que apostar el saldo antes de poder retirarlo. Dos bonos del mismo tamaño pueden costar el doble uno que otro por este número solo. El momio mínimo es la cuota por debajo de la cual una apuesta no cuenta para el rollover; existe porque una apuesta a momio 1,01 sirve para completar vueltas con riesgo casi nulo, y el operador no quiere eso. El plazo es la fecha en que el saldo y sus vueltas se esfuman. Y el depósito mínimo decide quién entra al juego: un bono que exige 500 pesos para activarse no existe para quien pensaba depositar 200.

Ninguno de esos cuatro vive en el encabezado. Viven en los términos y condiciones, y en México esa es la única parte del anuncio que la marca no está obligada a resumir. La foto de portada de un bono de $7,000 MXN y el texto de siete páginas que la acompaña no se contradicen; simplemente una se lee y el otro se firma.

Dos movimientos terminan de armar el cuadro. El primero: el saldo promocional normalmente no se puede retirar en sí mismo; se retira lo que ese saldo gane, una vez cumplido el rollover. El segundo: en un bono de bienvenida mexicano, el impuesto especial sobre producción y servicios que absorbe el operador sale de la misma caja que financia el bono. Cuando el IEPS subió a 50 % en 2026, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida por el costo del impuesto, que absorben en parte. Traducido: el bono bajó o se hizo más estrecho porque el fisco se llevó una rebanada antes de que el saldo llegara al apostador.

La aritmética de las vueltas

Aquí está el cálculo que convierte un anuncio en una cifra útil, con el caso concreto de Caliente. Su encabezado anuncia $1,000 MXN sin depósito, y según reseñas de sitios de apuestas ese bono sin depósito exige un rollover de 10 veces; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Con esos dos datos, las vueltas necesarias son 10 × $1,000 = $10,000 MXN de apuestas. Si el jugador apuesta en boletos de $100 MXN, son 100 boletos los que tienen que cumplirse, y solo cuentan los que alcancen el momio mínimo de cada apuesta, que las reseñas no fijan.

El costo no termina ahí, porque diez mil pesos apostados no vuelven diez mil. Cada boleto paga el margen de su mercado, y ese margen es lo que la casa retiene de cada peso jugado: la porción que no regresa al apostador en el conjunto de los resultados de un mercado. Aplicando un margen de referencia del 5 % sobre los $10,000 MXN de vueltas exigidas, la limpieza de ese bono cuesta del orden de $500 MXN en promedio, siempre que el jugador apueste exactamente lo que el rollover pide, en un mercado con ese margen y sin corregir la apuesta por el tamaño del saldo promocional.

Ahí está la cuenta completa del “bono gratis” de mil pesos: mil de entrada, quinientos de peaje esperado. La banda se mueve con el mercado. Si el jugador completa el rollover en un mercado más caro, del 8 al 10 % de margen, el peaje sube a entre ochocientos y mil pesos, es decir, un bono que en el mejor de los casos deja algo y en el peor vale cero después de cien boletos. Nada de esto dice que el bono se pierda: dice que su valor esperado no es el número del anuncio, y que un bono sin depósito suele traer un rollover mucho más alto que uno de primer depósito precisamente porque no costó nada activarlo.

Qué significa que las condiciones no sean claras

La ficha de la app de Playdoit anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN, descrito unas veces con primer depósito y otras sin depósito. En la ficha de la app de Codere México aparece un bono de bienvenida de hasta $7,000 MXN, y sus depósitos se anuncian con tarjeta, SPEI y OXXO.

Estas dos frases parecen del mismo tipo y describen dos cosas distintas. “Hasta” es una cifra máxima con condiciones detrás. “Sin depósito” y “con primer depósito” son tipos de bono distintos con requisitos distintos, y una ficha que usa las dos etiquetas para el mismo producto le está diciendo al lector que el texto oficial no está terminado. Eso no es un detalle administrativo: de esas dos etiquetas depende si hay que poner dinero para empezar, y si hay que ponerlo, cuánto y hasta cuándo.

Lo que vale un bono y lo que no

La respuesta honesta a “¿cuánto vale este bono?” nunca es el número del anuncio. Vale el monto menos el peaje esperado del rollover, ajustado por la probabilidad de no llegar a completarlo dentro del plazo. Un bono de $7,000 MXN con rollover alto y plazo corto puede valer menos que uno de $1,000 MXN con rollover de diez vueltas, y el anuncio presenta al primero como el bueno.

Dos cosas más que la etiqueta esconde. Un bono de casino y un bono deportivo pueden compartir el mismo monto y no ser intercambiables; el saldo que sirve para tragamonedas no necesariamente sirve para apuestas deportivas, y en el encabezado de caliente.mx no se aclara si las dos ofertas que anuncia valen solo para apuestas deportivas. Y un bono con “cashback” no es un bono: el primero devuelve una parte de lo perdido, el segundo entrega saldo por adelantado. El tipo de oferta importa más que su tamaño, y es lo primero que una promoción cambia cuando quiere parecer más generosa sin serlo.

Nuestros criterios: qué se mide y en qué orden

Las casas de apuestas con bono de bienvenida se parecen tanto en la vitrina que la comparación útil empieza por lo que se puede comprobar. Los criterios de este recorrido son cuatro, y van en este orden por una razón: cada uno puede anular a los anteriores.

El primero es el costo real del bono. No el monto, sino el monto menos el peaje del rollover: cuántas vueltas exige, a qué momio mínimo, con qué plazo. Un bono caro de completar es un bono pequeño.

El segundo es el respaldo legal. Aquí no se juzga la marca por tener un número bonito, sino por quién es el permisionario detrás, si el número aparece en el propio sitio o en una compilación ajena, y si la marca sigue activa y fuera de un bloqueo. El respaldo no hace ganar una apuesta, pero decide si el saldo es retirable en el momento en que el jugador lo pide.

El tercero es la oferta deportiva: cuántos deportes, si hay apuestas en vivo, si hay transmisión, si existe un creador de apuestas o cash out. Un bono sirve poco si detrás hay tres mercados.

El cuarto es el suelo de entrada: depósito mínimo, montos y métodos de retiro, y si el usuario necesita un instrumento específico para cobrar. Ese es el criterio que decide para el apostador de presupuesto corto, que es mayoría.

Cómo se formó la comparación

La selección reúne nueve marcas que operan en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación según sus propias fuentes, y cada una entra con lo que su ficha, su pie de página o las compilaciones dicen de ella. No es un ranking del mercado completo: es el conjunto con material suficiente para comparar. Una marca que no aparece aquí no está por eso sin permiso, y la lista no pretende cerrar el mercado mexicano.

Tampoco es una recomendación de compra. Ninguna casa de apuestas mejora porque un texto la ponga primero; lo que sí cambia de una a otra es el costo de cobrar el bono y de retirar lo ganado, y ese costo sí se puede ordenar.

Todo lo que el anuncio esconde

Hay tres costos que no aparecen en ninguna cifra de portada y que pesan más que el bono. El primero es el tiempo: completar un rollover alto exige muchas apuestas, y cada apuesta es un boleto que hay que elegir, no un botón. El segundo es la disciplina: el saldo promocional se apuesta más rápido que el propio. El tercero es la trampa del momento: el rollover que se completa a última hora suele completarse a la carrera, con momios que no ayudan. El bono no crea dinero; adelanta saldo y cobra peaje a cambio.

El panorama: las nueve marcas con bono de bienvenida y permiso de SEGOB

Las marcas, el estatus de permiso tal como cada fuente lo declara y lo que la propia marca dice sobre su bono de bienvenida aparecen a continuación. Las celdas sin cifra no se rellenan con estimaciones: describen lo que la marca publica hoy.

Marca Estatus de permiso según las fuentes citadas Qué dice su propia ficha sobre el bono de bienvenida
Novibet permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según casasdeapuestaslegales.mx —
Playdoit permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según casasdeapuestaslegales.mx $1,000 MXN de bono de bienvenida, descrito unas veces con primer depósito y otras sin depósito
Pickwin permiso de su permisionario, número no impreso: las fuentes se contradicen —
Strendus permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 según casasdeapuestaslegales.mx —
Betcris permiso de su permisionario, número no impreso: el pie del propio sitio y la tabla del propietario difieren —
Caliente permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de caliente.mx $1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN
Codere permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según el portal Apuestas-legales bono de bienvenida de hasta $7,000 MXN
1xBet permiso DGJS/0002/2020 según el portal Apuestas-legales, que no pudo confirmar el dominio bonos de bienvenida y promociones de temporada
Betway permiso 4184 según casasdeapuestaslegales.mx —

Las cuatro marcas sin cifra en la última columna no la esconden: simplemente su ficha de aplicación no publica un monto de bienvenida, y esta página no va a inventarle una a cada una para que la tabla se vea completa. Lo que sí aparece en varias de esas fichas son bonos de otro tipo —una recarga semanal, un programa de lealtad, un cashback— y eso es material para el análisis caso por caso, no para la columna del bono de bienvenida.

Leyendo las nueve filas juntas aparece un patrón que ningún anuncio dice en voz alta. Solo dos marcas publican cifras completas de bienvenida en su propia ficha, y las dos publican números distintos: $1,000 MXN sin depósito más una duplicación de hasta $7,000 MXN en un caso, y hasta $7,000 MXN en el otro. Las demás, o no publican monto, o publican uno que su propio texto contradice. La opacidad no está en los términos y condiciones: está en el escaparate.

Las nueve casas de apuestas, marca por marca

Novibet: permiso en el pie de página y un bono sin cifra publicada

Novibet opera con un permiso de la Secretaría de Gobernación que, según casasdeapuestaslegales.mx, lleva el número DGJS/DCRCA/1121/2020 y pertenece a Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Es un número con formato completo —año, dirección general, expediente— y eso es más de lo que muestran varias marcas del grupo. Lo que no hay es confirmación oficial: el listado de la Dirección General no pudo abrirse.

Su ficha de aplicación no publica un bono de bienvenida con monto, y esa ausencia es una decisión comercial, no un olvido. Un operador que no imprime una cifra de bienvenida en su ficha está apostando a que el jugador llegue por otra vía y negocie el bono en el sitio. El costo de esa decisión lo paga el lector, que no puede comparar nada desde la tienda de aplicaciones. Vale la pena entrar a revisar los términos dentro de la cuenta antes de depositar, porque un bono que no se anuncia con número puede ser tan grande como el del vecino o considerablemente menor.

Lo que este perfil permite concluir es limitado por diseño. El permiso está documentado con número completo y fuente de compilación, y su bono no está documentado con monto. Quien priorice tener un titular identificable con precisión tiene aquí un dato aprovechable; quien quiera comparar bonos desde el anuncio, no.

Playdoit: dos condiciones distintas para el mismo bono de $1,000 MXN

La ficha de la app de Playdoit anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN, descrito unas veces con primer depósito y otras sin depósito. Ese solo hecho es la advertencia más útil de toda la comparación: no es que el bono sea pequeño, es que nadie sabe si hay que depositar para cobrarlo.

El permiso, según casasdeapuestaslegales.mx, es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, con Eventos Festivos de México como titular según las fuentes. El formato del número es más antiguo que el de Novibet y año 2005 lo sitúa en otra generación de trámites. Eso no lo hace mejor ni peor; lo hace distinto, y quien compare números de permiso entre marcas debería tener claro que el formato cambia porque cambió la oficina que los emitió, no porque cambie la validez.

Aquí el problema no es la falta de datos, es la contradicción entre dos mitades de un mismo anuncio. Un apostador que quiera saber cuánto tiene que depositar antes de reclamar mil pesos no puede resolverlo leyendo la ficha. Tiene que abrir el bono dentro del producto y leer las condiciones ahí. Es una molestia pequeña con una consecuencia grande: si el bono es de primer depósito, el jugador que quería probar sin poner dinero se queda fuera, y si es sin depósito, el que planeaba depositar poco puede terminar depositando de más para activarlo.

Pickwin: el permiso sin número y una vitrina más ancha

Pickwin presenta el caso extremo de la opacidad documental mexicana. La marca opera bajo el permiso de su permisionario, Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora según las fuentes, y el número no se imprime porque las compilaciones se contradicen entre sí: el número que una compilación da es el que aparece en el pie de página de Betcris para Producciones Móviles. Dos marcas del mismo grupo, un número en circulación y ninguna certeza.

Esa confusión no es un vacío de la marca, es un vacío del ecosistema: cuando un permiso sostiene varias marcas y las compilaciones copian de fuentes distintas, el número deja de identificar algo. Para el lector práctico, el dato relevante no es cuál de los dos números es el bueno, sino que el grupo tiene un permisionario identificable y la marca se cuelga de él.

No hay cifra de bienvenida en su ficha de aplicación, así que la comparación de su bono queda abierta por el mismo motivo que la de Novibet. Lo que sí conviene revisar en su caso es la relación entre marca y titular, porque en un grupo con varias marcas bajo un permiso, una promoción puede depender de condiciones que se leen en un solo lugar.

Strendus: tres permisos, dos titulares y ninguna cifra de bono

Strendus es el ejemplo de cómo el mismo dato cambia según quien lo compile. Según casasdeapuestaslegales.mx, opera con los permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, y la compilación atribuye la titularidad a Atracciones y Emociones Vallarta o a New Ads, según la versión. Tres números y dos titulares para una sola marca.

Tres permisos en una marca no es necesariamente irregular: un grupo puede sumar autorizaciones a lo largo de los años, cada una para un local o un producto. Lo que sí es irregular es que dos compilaciones no coincidan en el titular, porque el titular es el dato que permite saber quién responde legalmente. Una marca que sostiene tres permisos con dos titulares distintos según la fuente está pidiendo de su lector un acto de fe razonable pero no obligatorio.

Su ficha de aplicación no publica un monto de bienvenida. Sin cifra de bono y con un expediente de permisos contradictorio, el perfil queda definido por lo que no dice. Quien quiera operar aquí debería revisar los términos del bono dentro del producto y, si le importa el respaldo, pedir al operador que identifique con precisión al permisionario que responde.

Betcris: el número del propio pie contra el número del propietario

Betcris tiene el único permiso que se contradice dentro de la misma casa. El pie de página de su sitio y la tabla de su propietario no coinciden: el pie muestra un número a nombre de Producciones Móviles y la compilación da otro. La marca pertenece a un grupo con varios productos, y esa estructura explica la confusión sin resolverla.

El pie de página de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es un pie de página completo, con las tres piezas que la publicidad mexicana repite: la prohibición, la edad y el enlace. Ese cuidado en el aviso contrasta con el desorden del número de permiso, y el contraste es el dato.

Su ficha de aplicación no publica un bono de bienvenida con monto. Con el permiso sin número fiable y sin cifra de bono, este perfil se sostiene en la operación del grupo más que en sus propios documentos.

Caliente: $1,000 MXN sin depósito y la duplicación de hasta $7,000 MXN

Caliente es la marca que publica el bono de bienvenida más completo de la comparación y la única cuyo permiso aparece en su propio pie de página. El número es DGG/SP/404/97, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) como titular según las fuentes. El formato de tres bloques del número lo delata como uno de los más antiguos de la lista.

El encabezado de caliente.mx anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. La segunda mitad de esa frase es la que un apostador fue a buscar y la que nadie le va a explicar en el encabezado. Según reseñas de sitios de apuestas, el bono sin depósito de $1,000 MXN exige un rollover de 10 veces; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Con diez vueltas sobre mil pesos, el requisito son $10,000 MXN de apuestas y no mil; el cálculo completo, con su peaje esperado, está en el apartado del costo de las vueltas.

La app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años. Es una de las ofertas más anchas de la comparación en producto deportivo, y esa anchura es justamente lo que hace que el rollover alto importe: más mercados para cumplir las vueltas, y ninguno obliga a leer la letra pequeña.

Dos bonos en una sola marca casi siempre significan dos juegos de condiciones. El apostador que entra por los mil pesos sin depósito tiene por delante un rollover que las reseñas sitúan en diez veces y condiciones que las reseñas no terminan de coincidir; el que entra por la duplicación deposita y juega con otras reglas. Un jugador con presupuesto corto debería tratar el bono sin depósito como la parte interesante de la oferta y el resto como una promoción comercial sobre su primer ingreso de dinero.

Codere: hasta $7,000 MXN y un catálogo de más de 30 deportes

La ficha de la app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, y el “hasta” merece un párrafo propio. Es la fórmula que convierte un bono en un techo: la cifra grande del anuncio se alcanza solo en el mejor de los casos, con el depósito más alto y probablemente con las condiciones más exigentes. Un jugador que deposita poco ve un bono de hasta 7,000 MXN y recibe un porcentaje menor.

El permiso, según el portal Apuestas-legales, son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular. Dos permisos, una fuente ajena al grupo y un formato moderno. La misma ficha declara que la marca opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, y anuncia depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO.

La app cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Ese es un catálogo amplio incluso para un mercado grande, y amplio es lo que le conviene a un rollover: cuantos más mercados y deportes, más posibilidades de encontrar un boleto que cumpla el momio mínimo sin forzar la apuesta.

El perfil deja una decisión clara para el lector: los 30 deportes y las estadísticas en vivo valen para quien apuesta seguido, y el “hasta” de 7,000 no vale para quien deposita poco. Los dos hechos conviven en la misma ficha, y son públicos.

1xBet: permiso DGJS/0002/2020 y una app registrada a nombre de otra empresa

1xBet es la marca donde la brecha entre el permiso y la operación se ve con más claridad. Según el portal Apuestas-legales, opera con el permiso DGJS/0002/2020 de SEGOB, con Entretenimientos Naturales como titular; la misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni el listado oficial, y la tienda de aplicaciones registra la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada. Tres capas, tres nombres.

Ese desajuste no es una acusación, es un hecho registral: la marca que el usuario ve, la empresa que publica la aplicación y el titular del permiso no son la misma entidad. Quien quiera saber con quién contrata tiene que seguir las tres.

Su ficha ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Es una oferta construida alrededor del volumen y de la variedad, no de un bono con cifra: el bono aparece como parte de un paquete de promociones y de un programa de lealtad, y esa estructura es la que un jugador frecuente aprovecha mejor.

El perfil queda para quien apunte al deporte de nicho —esports, UFC— y sepa que su contraparte documental es un conjunto de empresas y no una sola.

Betway: permiso 4184 y más de 2,000 eventos por semana

Betway presenta el permiso más corto de la tabla: 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. Cuatro dígitos, sin formato de expediente y sin año. Eso no lo invalida, pero sí confirma que los formatos de permiso mexicano no son un estándar único ni una señal comparable entre marcas.

Su app anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. La cifra de eventos es la más concreta de la comparación y la más útil para quien apuesta poco pero quiere encontrar algo interesante en el mercado que se le antoje.

Lo que esta marca no publica es un monto de bono de bienvenida en su ficha; su oferta de apuestas gratis vive dentro de un club, es decir, de un programa para clientes que ya juegan. Un lector que busque un bono de entrada aquí no encontrará la cifra en la tienda de aplicaciones, y tendrá que buscar la promoción dentro del producto.

Lo que cuesta de verdad un bono: el peaje, el tiempo y la trampa

Un bono de bienvenida mexicano es un préstamo de saldo. El operador adelanta dinero promocional y cobra por adelantado el margen de las apuestas que el jugador hará para liberarlo. Ese margen es el mismo que la casa retiene en cualquier otra apuesta: la diferencia entre lo que paga y lo que recibe en un mercado. Con más de doce mil pesos de vueltas entre las dos ofertas más visibles de la comparación —los $10,000 MXN del bono sin depósito de Caliente con rollover de diez veces, más los depósitos que exige cualquier opción con “hasta”— el peaje deja de ser un detalle del contrato y se vuelve el precio del bono.

Lo que sigue de ahí es incómodo para el jugador y cómodo para la casa. El margen no se paga en el momento de cumplir las vueltas. Se paga en cada boleto, repartido en céntimos que nadie nota. Diez mil pesos apostados en un mercado con 5 % de margen dejan quinientos pesos en la casa; el bono anunciado era de mil. Un bono sin depósito, en otras palabras, bien puede quedar por debajo de su mitad según el mercado en el que se cumpla. Ningún anuncio va a decirlo así.

El segundo peaje es el tiempo. Cien boletos de cien pesos, con un momio mínimo que las reseñas no fijan, exigen paciencia y una selección razonada por boleto. La alternativa —agrupar las vueltas en combinadas de momios altos— multiplica la varianza y puede tumbar el saldo antes de completar el rollover. Elegir entre apuestas sencillas pequeñas y combinadas grandes es la decisión financiera más consecuente de todo el proceso, y ninguna promoción la explica.

El costo de no cobrar: cuando el bono muere sin usarse

Un rollover que no se cumple en el plazo no se convierte en nada. No es una pérdida contable para la casa, es simplemente el bono de vuelta. Y aquí está el número que no aparece en ningún anuncio: el porcentaje de bonos que caducan sin cumplirse es la parte del negocio que sostiene la generosidad del escaparate.

Para el jugador, la lección es operativa. Antes de aceptar un bono, conviene calcular cuántos boletos al mes necesita para cumplir el rollover dentro del plazo. Si la cuenta da más de lo que juega en tres meses, el bono no es para él. Es un producto diseñado para el jugador frecuente, y el apostador ocasional que lo toma prestado está comprando una obligación más larga que su afición.

El costo de elegir mal el mercado donde cumplir

El rollover se cumple apuestas por apuestas, y cada mercado tiene su propio margen. Un jugador que cumple las vueltas en un mercado con 5 % de margen paga casi la mitad que el que las cumple en uno con 10 %. Esa diferencia no se ve en el boleto y no la avisa nadie. Con el bono de mil pesos de Caliente, la diferencia entre cumplir en un mercado barato y hacerlo en uno caro es de quinientos a mil pesos de costo esperado, es decir, la diferencia entre cobrar algo y cobrar nada.

La lección práctica es simple: un bono se completa mejor en el mercado que el jugador conoce y en el que el margen de la casa es menor —normalmente los mercados principales de los deportes de mayor volumen—, no en el mercado con el momio más llamativo del día. El momio alto mejora el retorno de una apuesta ganadora y no reduce un céntimo el peaje del rollover.

El costo que nadie mira: la retención

Los premios de apuestas legalmente autorizadas son ingreso para el ISR, según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su gravamen no supera el 6 %, y 21 % si un impuesto estatal excede ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, unos 7 % en total según un reporte secundario. Los premios superiores a $600,000 MXN al año se reportan en la declaración anual.

Para el jugador de bonos, la retención opera en el momento en que el bono madura. Un bono de $1,000 MXN que se convierte en un premio está sujeto a las mismas reglas que cualquier otro premio, y el operador emite un CFDI de retenciones. El peaje del rollover es la primera deducción; la retención es la segunda, y aparece justo cuando el saldo empieza a parecer dinero. Quien gane una cifra grande hará bien en consultar a un contador sobre su caso concreto.

Los premios obtenidos en sitios sin permiso quedan en una zona gris: el artículo 137 cubre los premios autorizados legalmente y el tratamiento de los premios de un sitio sin permiso no está establecido. Aquí no se afirma ni una cosa ni la otra; la posición razonable es la de siempre: consulta a un contador o asesor fiscal.

Preguntas frecuentes sobre los bonos de bienvenida

¿Cómo funciona un bono de bienvenida y dónde están sus condiciones?

El bono llega como saldo promocional, no como dinero libre. El monto, el depósito mínimo, el rollover, el momio mínimo y el plazo viven en los términos y condiciones del operador, casi nunca en el encabezado del anuncio. Conviene leerlos antes de depositar, no después.

¿Qué son el rollover y el momio mínimo de un bono?

El rollover es cuántas veces hay que apostar el saldo antes de retirarlo; en el bono sin depósito de Caliente, según reseñas, son diez veces. El momio mínimo es la cuota más baja que cuenta para esas vueltas. Los dos números juntos deciden el costo real del bono.

¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve con la ganancia?

Un bono o una apuesta gratis es saldo promocional, y su monto no se retira: se retira lo que ese saldo gana. Si la apuesta gratis es de $500 MXN y gana a momio 2,00, el premio es de $1,000 MXN, pero el saldo promocional de $500 MXN no forma parte de la cantidad retirable. Es una condición estándar del sector.

¿Cómo saber si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

El permiso lo otorga la Secretaría de Gobernación a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos a un permisionario con local autorizado, y la marca opera colgada de él. Revisa el pie de página del propio sitio y, si el número aparece solo en compilaciones de sitios legales, trátalo como dato de segunda mano. El registro público abierto sigue pendiente.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México?

Sí, los premios de juegos autorizados son ingreso para el ISR. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su gravamen no supera el 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es definitiva solo si presentas la declaración correspondiente; en caso contrario, el ingreso se acumula.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Los límites son herramientas voluntarias que cada marca ofrece dentro de la cuenta: pausas, límites de depósito, límites de pérdida y autoexclusión. No hay un límite legal de depósito o de pérdida en México ni un registro nacional de autoexclusión, así que la autoexclusión funciona dentro de una marca y no avisa a las demás. Pruébalos antes de necesitarlos.

Lo que queda al final de la letra pequeña

Un bono de bienvenida mexicano es un descuento con condiciones, y el descuento nunca es igual de grande para todos. El apostador que juega seguido y en mercados principales puede cumplir un rollover de diez veces sin cambiar sus hábitos y llevarse la mayor parte del bono. El que juega una vez al mes y elige el momio más llamativo del día pagará el peaje completo y probablemente dejará el saldo caducar.

Las nueve marcas revisadas no se ordenan por su bono, y esto es deliberado. Solo dos publican una cifra de bienvenida completa en su propia ficha, y una de ellas la describe de dos maneras contradictorias. El resto publica un permiso con número, o una promoción de otro tipo, o nada. La información completa sobre un bono de bienvenida en México llega, hoy, después del registro, no antes.

Queda una decisión que no depende de ninguna casa de apuestas y que es la única que no caduca con un plazo: saber cuánto se está dispuesto a apostar al mes antes de aceptar un bono, y elegir el tamaño del bono en función de esa cifra, no al revés. El bono es la parte más vistosa de la oferta y la menos importante para el resultado final. El margen, el momio mínimo y el mercado en el que se cumplen las vueltas hacen la diferencia; el número del encabezado solo la anuncia.

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