Más/menos en apuestas deportivas: la línea, el momio y lo que la casa se queda

Updated noviembre 2026
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Un boleto de apuesta con varias selecciones marcadas con bolígrafo sobre un mostrador de madera

Un lector que acaba de descubrir el mercado de más/menos suele tener dos preguntas encimadas: cómo se decide el número y cuánto devuelve de verdad. La respuesta corta es que el número lo pone la casa y el momio ya viene cobrado. La respuesta larga empieza por una virtud rara en el mundo del momio: si la suma final cae exactamente en la línea, la apuesta queda empatada y te devuelven cada peso. Ese es el único momento en que el boleto sale gratis.

En el Super Bowl XXXIX, la mayoría de los casinos de Las Vegas fijó el total en 46.0.

Datos actualizados a noviembre 5, 2026. Los datos de permiso, bloqueos y ofertas se revisaron contra las fichas de las propias aplicaciones, el pie de página de cada operador y las compilaciones de permisos de la SEGOB que citan los medios y las páginas del sector.

México no tiene una licencia de apuestas en línea. Lo que existe es un permiso, y el permiso no se le da a un sitio web: se le da a un permisionario, casi siempre con un establecimiento físico detrás. La palabra importa porque cambia todo lo que viene después. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe en el país los juegos con apuesta y las apuestas, y deja a salvo únicamente aquello que la autoridad autoriza expresamente. Quien concede esa autorización es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, modifica y termina permisos, además de llevar los procedimientos de sanción.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

El Reglamento de esa ley trae el artículo que conviene leer despacio: lo que no está previsto de manera expresa queda prohibido. Ahí está la razón de que en México ninguna casa de apuestas en línea pueda decir “somos legales” sin enseñar el permiso de alguien más. El Reglamento define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, y los tipos que tocan al apostador son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los permisos no son transferibles. Quien tenga permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede pedir permisos complementarios para apuestas remotas, y ese es el camino habitual: una marca con página en internet aparece respaldada por el permiso de una casa que sí existe en el mundo físico. Un mismo permisionario puede operar varias marcas.

Ese andamiaje no lo escribió nadie pensando en el apostador digital de 2026. Lo escribió una ley de 1947 que no menciona internet porque internet no existía, y el resultado es un mercado donde la marca que ves y el titular del permiso casi nunca son la misma razón social. Eso no es automáticamente malo para ti; sí es información que necesita contraste.

Artículo 7: SEGOB otorga permisos e inspecciona

Artículo 8: SEGOB clausura locales no autorizados

Artículo 9: ningún local junto a escuelas o centros de trabajo

Artículo 31 (Reglamento): los permisos no son transferibles

Artículo 29 (Reglamento): cuentas trimestrales, anuales auditadas,

seguro, avisos de sospecha de lavado y fianza

La parte que un apostador con permiso gana con este marco es concreta y no es un folleto: una sede legal mexicana, un permiso de la SEGOB, controles de identificación y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio paga impuesto. Del otro lado, una marca que opera desde el extranjero sin permiso no trae ninguna de esas cuatro cosas, y su saldo puede quedar congelado de un día para otro si la autoridad decide bloquearla.

El registro que no puedes consultar

Aquí llega el primer costo en tiempo. La Dirección General de Juegos y Sorteos no mantiene abierto al público un listado que puedas abrir en el navegador y buscar tu casa. Existe la referencia de que publica un archivo con los sitios autorizados, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, lo que confirma por sí solo que no lo había. Los conteos de sitios de apuestas que circulan no cuadran entre sí: un reporte habla de 136 sitios, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso aquí no vas a encontrar un número de permisos circulando por el mercado, ni un total de casas, ni un número de permiso presentado como oficial. Cualquier página que te dé una cifra exacta del universo de operadores mexicanos está haciendo aritmética de rumores.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

Lo que sí puedes hacer es lo siguiente, y es lo que haría yo antes de depositar: bajar la aplicación oficial del operador, bajar hasta el pie de página de su sitio, y buscar ahí la línea donde se nombra a la Secretaría de Gobernación y el número de permiso. Si el pie no la trae, pide la ficha completa al servicio de atención antes de registrar cualquier cuenta. Si la trae, anota el número y contrasta el nombre del titular con la razón social que aparece en las fichas. Un número sin titular no te dice nada.

Lo que no es ley, aunque se repita como si lo fuera

Merece la pena separar lo que está en vigor de lo que solo circula. La SEGOB terminó en octubre de 2026 un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo mandó al Gabinete de Seguridad; no se ha presentado y no es ley. Existe una iniciativa para derogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta, no una norma. Los reportes sobre horarios de publicidad en transmisiones —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no reglamento vigente. Los proyectos para limitar a influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas y eliminar los bonos de bienvenida tampoco son ley. Y el Reglamento no trae ningún artículo federal sobre publicidad en los apartados que se han leído; la ausencia es tan relevante como la norma, porque significa que el enorme volumen de mensajes de bienvenida que ves en el futbol mexicano no descansa en un artículo que los autorice.

Un dato de edad que también conviene fijar bien. El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores de edad estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra. Las marcas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página, y ese es su criterio, no un número que la ley de juegos establezca. La consecuencia práctica es que la verificación de edad no la impone un artículo, la impone el proceso de alta de cada casa, que es distinto en cada una.

Bloqueos, amparos y por qué la fecha lo es todo

La parte más inestable del terreno son los bloqueos. Está documentado el golpe de noviembre de 2025: la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y en ese movimiento quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, esta última operada por Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo sin relación con las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y aun así el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente. En 2026 se clausuraron además alrededor de 20 casinos físicos.

De todo ese historial, lo que un apostador debe llevarse no es un estado —abierta o cerrada— porque ningún estado aguanta más de unas semanas. Es una regla de lectura: cualquier nota sobre el estatus de estas dos marcas vale solo con la fecha en que se consultó. Un saldo depositado en un operador bloqueado puede quedar congelado mientras los tribunales discuten, y eso ocurre sin que hayas hecho nada distinto a lo que harías en una casa con permiso.

Sobre el apostador que juega en un sitio sin permiso, conviene ser exacto: no hay un artículo que describa una multa o un delito para la persona que simplemente apuesta. Tampoco hay una exención escrita. La situación queda ahí, sin adorno. Lo que sí está negro sobre blanco es la asimetría: el permisionario responde ante la Dirección General de Juegos y Sorteos y presenta cuentas trimestrales y anuales auditadas, un seguro, avisos de operaciones sospechosas de lavado y una fianza. El operador extranjero sin permiso responde ante nadie en México. Ninguna de las dos rutas te ofrece un registro nacional de autoexclusión, porque ese registro no existe.

Las dos facturas: IEPS para la casa, retención para ti

El tema fiscal se lee mejor como dos facturas distintas que nunca se suman entre sí.

La primera la paga el operador. La Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuesta y los sorteos que necesitan permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 subió esa tasa desde 30 % y entró en vigor el 1 de enero de 2026. La misma fracción alcanza a los juegos en línea prestados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que quedan sujetos a las obligaciones de esa ley, con bloqueo temporal del servicio digital en casos graves de incumplimiento. Sobre la base hay que ser cuidadoso: el texto leído dice “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y no hay una definición que cierre la discusión. Escribir “50 % de lo apostado” o “50 % del ingreso bruto” sería inventar una precisión que no existe. Lo que sí se puede decir es lo que el sector reporta: después del aumento, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Cuando una casa recorta el bono de bienvenida, no está siendo tacaña sin motivo; está pagando una factura que tú no ves.

La segunda factura es la tuya y aparece en el premio. Los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR tratan como ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuesta y concursos que estén legalmente autorizados. El que paga retiene 1 % cuando el premio no está gravado por el estado o el impuesto estatal no pasa de 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que corresponde cuando está obligada a ello; si no lo hace, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México existe un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que deja un total cercano al 7 %, según un reporte secundario. Los premios que superan 600.000 pesos en el año deben informarse en la declaración anual, también según reporte secundario. Nuevo León grava los montos apostados y la Ciudad de México grava las apuestas, con tasas que varían de un estado a otro.

Y un hueco que no se puede tapar con buena voluntad: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. Cómo se trata el premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Si estás en ese caso, la posición honesta es consultar a un contador o asesor fiscal antes de dar por hecho que el dinero es tuyo libre de discusión. Nadie de este lado puede decidir eso por ti, y una página que lo resuelva en una frase te está vendiendo comodidad.

El permiso, marca por marca

La siguiente tabla reúne lo que cada operador de esta selección dice de sí mismo sobre su permiso, y lo que su propia ficha declara sobre el mercado de más/menos. La columna del permiso nombra la fuente, porque el listado oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse y ningún número de los que aparecen aquí está confirmado oficialmente.

Marca Permiso que declara (según la fuente indicada) Lo que su ficha dice sobre el mercado de totales
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Comercial de Juegos de la Frontera; sin confirmación oficial —
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx; titular: Libros Foráneos (Codere México); sin confirmación oficial Más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas y momios mejorados
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de caliente.mx; titular: Tecnología en Entretenimiento Caliplay; sin confirmación oficial Transmisión en vivo, creador de apuestas y apuestas en vivo; el sitio no aclara si sus bonos valen solo para deportes
1xBet DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx; titular: Entretenimientos Naturales; sin confirmación oficial —
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; las compilaciones discrepan del titular; sin confirmación oficial —
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Eventos Festivos de México; sin confirmación oficial —
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México; sin confirmación oficial Más de 2.000 eventos por semana, momios “Super” y “Ultra”, creador de apuestas y apuestas gratis semanales en su club
Betcris Permiso de su permisionario; el número del pie de página y el de la tabla del propietario no coinciden, así que no se imprime Parlay del mismo juego, retiro anticipado y apuestas a jugadores
Pickwin Permiso de su permisionario; las fuentes se contradicen entre sí, así que no se imprime —

El hueco de la última columna es la información más útil de la tabla. Nueve marcas con permiso declarado en México, y solo cuatro de sus fichas describen el producto deportivo con el detalle suficiente para juzgar cómo tratan un total. El resto no dice nada al respecto. Eso no significa que no tengan mercado de más/menos —cualquier casa con apuestas de futbol y basquetbol lo tiene—, significa que no lo anuncian, y el anuncio no es lo que se compara. Lo que se compara es el momio en la pantalla y la letra del reglamento.

Nueve marcas son las que aquí se comparan, no todas las que tienen permiso. Una casa que no aparece en esta lista no queda por eso sin permiso, y una que aparece no queda por eso recomendada: el número que verás está sin confirmar oficialmente en todos los casos, y quien te prometa una confirmación oficial te está vendiendo algo que no tiene.

Juego responsable: tus herramientas y las que no existen

Ordenemos esto por lo que puedes hacer tú, porque es la única parte que controlas. En México no existe un registro nacional de autoexclusión. Ninguna casa con permiso, ninguna autoridad y ningún organismo compartido ofrece el botón que en otros países clausura tu acceso al juego en todas las operadoras a la vez. La autoexclusión que vas a encontrar es voluntaria e interna: vive dentro de cada operador, la activa cada marca por su cuenta, y sirve mientras no abras cuenta en la casa de al lado.

Lo mismo pasa con los límites. No hay un límite de depósito ni de pérdida establecido por ley, y no hay una figura de cuenta temporal. Las pausas, los límites de depósito y la autoexclusión que sí existen aparecen porque cada marca los lista en su propia ficha de aplicación. Es decir: los tienes porque la casa decidió ponerlos, no porque alguien la obligue a ponerlos, y por eso mismo cambian de una casa a otra y pueden cambiar de una versión de la aplicación a la siguiente.

Lo que sí hay son avisos de edad y advertencias de juego responsable. La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, y eso es exactamente el estándar del sector: quien quiera cerrar su cuenta encuentra un procedimiento escrito, y quien busque ayuda encuentra advertencias, aunque no encuentre un registro compartido. En el pie de página de caliente.mx leemos que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, que la invitación es divertirse con responsabilidad y hay un enlace a una sección de juego responsable. Es poco y es real; conviene no confundir ese enlace con un sistema de protección.

Y hay un control que no se llama juego responsable aunque lo sea: la verificación de identidad. Las casas identifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado. Los documentos exactos que debe pedirte cada casa no están fijados en un texto legal, así que varían. En la práctica esto tiene una consecuencia que casi nadie menciona al registrarse: tu cuenta es tuya y solo tuya. Los retiros van a una cuenta a tu nombre, y eso cierra la puerta a la cuenta compartida, al préstamo de identidad y a la idea de que alguien apueste por ti. Es una molestia para quien quiere apostar desde el teléfono de un amigo, y es una salvaguarda enorme para quien no quiere que ese amigo tenga su acceso.

La tarea que sí queda de tu lado es aburrida y consiste en hacer lo siguiente el mismo día del registro: entra a la configuración de la cuenta, revisa si hay límite de depósito, decídelo antes del primer boleto y anótalo en algún lado. Un límite puesto antes de ganar tres apuestas seguidas se respeta; uno puesto después, no.

Los tipos de apuesta, y dónde encaja el más/menos

Antes de meterse al total, conviene tener el mapa completo del boleto mexicano, porque un mercado solo se juzga sabiendo qué alternativas tomó el apostador cuando eligió ese.

La apuesta sencilla es una sola selección contra un momio. El parlay —también llamada combinada— reúne varias selecciones y multiplica los momios hasta formar un precio grande. La apuesta en vivo se coloca con el partido en marcha, y el momio se mueve con cada jugada, cada lesión y cada gol. El hándicap nivela el partido dándole ventaja o desventaja artificial a un equipo. Las apuestas a jugadores, los props, van sobre una persona y no sobre el resultado del partido. Y el más/menos, el over/under, vive en una familia aparte.

Esta es la definición que importa y que conviene fijar sin adornos: en una apuesta más/menos, la casa fija una cifra para una estadística del juego y el apostador elige si el resultado real será mayor o menor que esa cifra. También se le llama “total”. La estadística más común es la suma de puntos o goles de los dos equipos, y de ahí que la línea del total no sea un pronóstico de quién gana: es una cifra sobre el partido entero, y se gana igual si el partido es un 3-2 descontrolado que si es un 0-5.

El atractivo de la familia tiene una explicación mecánica y una psicológica. La mecánica es que cambia la pregunta. En el mercado 1X2 discutes qué equipo es mejor; aquí discutes si el partido será abierto o cerrado, y esa es una pregunta distinta, sobre la que hay información propia —los goles que recibe un equipo, el ritmo de una liga, la defensa del rival—. La psicológica es que al apostador novato le cuesta menos opinar sobre el clima del partido que sobre su jerarquía. Ese es el gancho, y el gancho no es el problema.

Over y under: dos nombres para la misma línea

“Over y under apuestas” y “apuestas más/menos” describen el mismo mercado. En español mexicano la línea se lee en clave de más y menos, aunque los dos términos ingleses sobrevivan en las pantallas y en las conversaciones. Cuando veas over 1.5, apuesta over 2.5 o un under apuesta suelto en un grupo de mensajes, del otro lado siempre hay un 2,5 con dos botones.

Vale la pena, entonces, traducir eso a lo que verás en el cupón. La línea no aparece en las casas como un decimal limpio. Verás 3,5 y no 3,4 o 3,6, y la explicación es lógica una vez que la piensas: con líneas de medio punto, el resultado final nunca cae exactamente encima de la línea, y quien opera se ahorra el procedimiento del empate. La casa elige entre ofrecer un resultado de dos caras o correr el riesgo de no quedarse con nada de ese mercado. Con la línea de medio punto se queda con el margen garantizado; con la línea entera asume el empate y te devuelve el dinero. En cuanto a las cifras de la línea, no hay una matemática secreta ni un número es “correcto”: cada casa mira el mercado, la forma de los equipos y el dinero que va entrando, y publica la cifra que equilibra su riesgo. Dos casas pueden abrir el mismo partido en 2,5 y 2,75.

Qué mide el número, partido a partido

Aquí va la parte que ahorra dinero: el número de la línea no es una predicción, es una invitación a comparar. Un total de 2,5 goles en un partido de una liga cerrada no se juzga igual que el mismo 2,5 en un partido de ida de liguilla entre dos equipos que juegan al ataque, ni se juzga igual un total de puntos cuando un equipo está sancionado, o un total de carreras cuando el viento sopla en el parque. La lectura práctica es sencilla y no requiere ser estadístico: mira las dos líneas, 2,5 y 3,5, y pregúntate dónde está la cesura. Si el partido apunta a dos goles, la línea de 2,5 separa el infierno del paraíso, y el 3,5 sirve para otra cosa. Cambiar de línea cambia el momio, y cambiar de casa para la misma línea también lo cambia, aunque sea por décimas.

Conviene decirlo con todas sus letras porque es el punto donde el aficionado se engaña solo: la línea del más/menos no te dice que vaya a haber tres goles. Te dice cuántos goles hace falta que haya para que tu boleto viva, y a qué precio te venden esa información.

Cómo funciona la apuesta, del momio al retiro

El premio de una apuesta deportiva es la cantidad apostada multiplicada por el momio que quedó fijado cuando se colocó la apuesta. Nada más y nada menos. Ese momio se congela: una vez pulsado el botón del cupón, el precio no se mueve aunque el mercado sí, y la única forma de que cambie es que tú decidas moverlo con un retiro anticipado.

En México el momio se escribe en forma decimal con punto, como 1,85 o 2,45, y no en fracciones a la inglesa ni en formato americano. Es el formato más fácil de leer del mundo y aun así hay quien lo confunde con un pago garantizado, cuando en realidad ningún operador ofrece garantía de depósito ni de pago; lo que aporta el permiso es la supervisión, el control de la identidad y un responsable legal en México. Conviene hacer el ejemplo pequeño.

La aritmética de una apuesta sencilla

Por cada 100 pesos puestos a momio 1,85, la casa te va a devolver 185 pesos: los 100 que pusiste y 85 de ganancia neta. Si el mismo boleto está a momio 2,45 y acierta, el retorno es 245 pesos, con 145 de ganancia. El cálculo no cambia por ser un más/menos; el mercado decide sobre qué se apuesta, no cómo se paga.

Y aquí aparece la primera cosa que casi nadie te explica: esa ganancia neta que ya calculaste no es toda tuya. En la declaración anual del año siguiente, si es tu caso por el monto y por la presentación de la declaración obligada, el premio se acumula como ingreso. El momio te dice lo que recibe tu mano en la ventanilla; el ISR decide qué queda después de la declaración.

Cómo se multiplica un parlay

Si el boleto lleva más de una selección, los momios se multiplican entre sí hasta convertirse en un solo precio. Un ejemplo con tres patas a 1,85 cada una: el precio conjunto es el producto, 6,33, y con 100 pesos puestos el boleto devuelve 633 pesos. La ganancia neta es 533.

La multiplicación tiene un efecto que el número esconde bien: para que el precio 6,33 exista, las tres patas tienen que acertar, y cada pata adicional mete su propio margen en el total. Ese es el motivo por el cual un parlay grande se siente generoso y rinde poco en el tiempo. No es mala suerte; es aritmética anunciada de antemano.

Cómo se calcula el empate y por qué te salva

Cuando el resultado final cae exactamente sobre la línea entera, la apuesta queda en empate —el push— y se devuelven todas las cantidades apostadas. Todos los pesos vuelven a tu cuenta, ni ganas ni pierdes, y el mercado cierra en cero para ambas partes.

Esa es la diferencia estructural entre el más/menos y un 1X2, donde el empate es un resultado que se paga o se pierde según lo que hayas elegido, nunca un reintegro. La línea de medio punto elimina el empate y con él el reintegro: no hay cifra final que coincide con 2,5, así que la casa nunca tiene que devolver.

El ejemplo más famoso de este mecanismo está en un archivo que se puede revisar. En el Super Bowl XXXIX, la mayoría de los casinos de Las Vegas fijó el total en 46.0. La suma de puntos del partido fue 45. Ganó el “menos” por un punto. Y aquí está el detalle que redondea la idea: el “menos” ganó por un margen de un punto sobre una línea que estaba a un punto exacto del resultado posible, no de un empate. Si esa línea hubiera sido 45.0, el partido habría terminado en push y los dos lados habrían recibido su dinero de vuelta. Los apostadores del menos en 46.0 cobraron porque el partido terminó en 45 y no en 46. Media línea de distancia entre cobrar y que te devuelvan el boleto.

Ese es el motivo real por el que la línea de medio punto existe en las pantallas mexicanas: la casa protege su resultado y el apostador pierde la puerta de salida del empate. Un trueque que se hace sin preguntarte.

Empate, cash out y las trampas de la prisa

Muchos boletos se resuelven por otra vía antes de que termine el partido. El retiro anticipado, el cash out, permite cerrar la posición en vivo: tomas una cantidad ahora, a cambio de renunciar a lo que pagaría el boleto. Es útil cuando la pata principal se adelanta por un gol en el minuto 60 y prefieres asegurar, y es una vía por la que la casa recupera parte del valor que había repartido.

El precio del retiro anticipado no está en un mercado público, lo pone la casa, y esa es la primera cosa a entender: no compara, no se audita, no se publica. Es una conversación privada entre tú y tu operador en la que solo una parte conoce los criterios. Si el cash out te salva de perder todo, es porque la casa decidió que le convenía; si te quita un boleto que iba ganando, también. No es una estafa: es un servicio con precio propio, y el precio es la parte que no ves.

Un aficionado mexicano que quiera entender el costo real de todo esto tiene un camino muy corto: comparar el mismo mercado en dos o tres casas antes de pulsar el botón, y restar la diferencia de momio del valor del regalo que le ofrecen en el registro.

Cómo se comprueba el precio: el margen en el momio

Aquí llegamos al punto donde la palabra “momio” se vuelve interesante. Un momio no es una probabilidad con forma de número; es una probabilidad con un impuesto incorporado, y el impuesto se llama margen. La forma limpiarlo es empezar por el mercado más simple que existe y hacer el ejercicio de la casa.

Tomemos un mercado de dos resultados, el típico “sí pasa / no pasa”, con los dos momios iguales a 1,90. Con los dos lados a 1,90, un apostador imagina un volado justo: uno de los dos sale y paga casi el doble. La casa, en cambio, ha tomado dinero de los dos lados y quiere quedarse con algo.

El cálculo es directo. Cada peso apostado devuelve la multiplicación de la apuesta por el momio. Primero conviene normalizar los momios a probabilidades implícitas, que es lo que la casa está cobrando en cada lado: 1/1,90, es decir 0,5263158. Ahora las dos probabilidades implícitas de ese mercado de dos resultados suman 0,5263158 + 0,5263158, o lo que es lo mismo 1,0526316. La suma pasa de 1, y ese exceso es el margen: 1 − 1 ÷ 1,0526316 = 0,05. Es decir, 5 %.

La conclusión que importa no es el número exacto, es la forma en que se convierte en dinero. Una casa que devuelve el 95 % de lo apostado se queda con 5 % de cada peso, y esa proporción se sostiene sobre un volumen grande, no sobre una apuesta. Con 10.000 pesos repartidos en el mercado, la casa espera retener alrededor de 500 pesos, siempre bajo el supuesto de que el dinero esté repartido entre los dos lados como los momios sugieren. Si todo el dinero cae de un solo lado, la casa no retiene el 5 %: o gana mucho o pierde, y ese es su problema, no el tuyo.

El margen tampoco es igual en todos los mercados, y aquí el ejemplo ilustrativo se convierte en una advertencia práctica. En un partido de futbol con dos resultados, un margen de alrededor de 5 % es lo habitual y no debería sorprender a nadie; en un mercado de tres resultados como el 1X2, con sus tres momios distintos, el margen tiende a subir; y en mercados con muchas patas encadenadas —parlays, props, combinadas del mismo juego—, cada pata arrastra su propio margen y el total se acumula sin que ninguna pantalla te lo sume. Los momios a 1,90 y 1,90 que acabamos de usar son una línea de laboratorio, no una oferta publicada, y por eso conviene tratar el resultado como una banda y no como una cifra exacta: un mercado de dos resultados en un deporte de goles altos puede cobrar muy cerca de ese 5 %, y el mismo tipo de mercado en una liga de marcadores bajos suele cobrar más, con la cifra final según el partido, el operador y la hora.

Lo que un apostador puede hacer con esta idea el resto de su vida es una sola cosa: cuando vea dos momios a 1,90 y 1,90, saber que el mercado está bien cargado, y cuando vea un 1,95 contra un 1,95 entender que la casa está cobrando la mitad. Ese contraste es lo que hace que valga la pena abrir una segunda aplicación. Y vale la pena hacer la resta con la cabeza fría: si un bono de bienvenida te regala 200 pesos y el margen de la casa es del 5 %, bastan 4.000 pesos de apuestas para que ese regalo se haya ido completo en margen. Ese es el costo real de la bienvenida.

Cómo escoger casa sin creer en los momios mejorados

Nueve marcas con permiso declarado ante la Secretaría de Gobernación, y ninguna de ellas tan distinta de la de al lado como para ordenarlas por un número. Eso es lo primero que hay que aceptar si se quiere comparar en serio. El precio de un total se mueve por décimas, las aplicaciones se parecen mucho entre sí y el “momio mejorado” es una palabra de mercadotecnia que casi siempre termina en una condición.

Lo que sí cambia de verdad es otra cosa, y es la materia de esta lista: qué deportes cubre la casa, si tiene momios en vivo, si la transmisión funciona en tu teléfono, si el retiro tarda, si la atención contesta en español, qué límites de depósito puedes configurar sin llamar a nadie y qué tan claro es el procedimiento para cerrar la cuenta. Con esas preguntas como filtro, cada casa de esta selección se ve distinto, y la evaluación de abajo sigue ese orden.

Novibet: el permiso más joven de la lista

Novibet opera en México con un permiso de la SEGOB que, según casasdeapuestaslegales.mx, lleva el número DGJS/DCRCA/1121/2020 y cuyo titular aparece como Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Ese número va sin confirmación oficial, como todos los de esta página. Novibet es la marca de esta lista cuyo permiso tiene el número más reciente de los que se imprimen: es posterior a los de Caliente y Playdoit por años. Eso no hace su operación mejor ni peor, pero sí dice algo que a un apostador mexicano le importa: se trata de una marca que entró al mercado digital después de que el marco del Reglamento ya estaba reformado y endurecido, no de una casa que llevaba décadas operando carreras y después abrió una página.

El problema de Novibet en esta comparación es distinto y hay que admitirlo: su ficha es la más callada de las nueve. No publica, en lo que se puede leer, un detalle de su programa deportivo comparable al de Codere o Betway, y eso deja al apostador sin la información básica —cobertura de deportes, momios en vivo, transmisiones— que sí consiguen otras marcas en dos pantallas. Nada indica que el mercado de más/menos no esté ahí; simplemente no lo anuncia. Un lector con la aplicación instalada puede comprobarlo en treinta segundos, y hacer esa comprobación antes de depositar es lo que corresponde.

El veredicto de esta casa es, entonces, el de una marca que entra a la comparación por su permiso relativamente reciente y por un nombre que no arrastra los problemas de bloqueo de otros operadores, y que sale de ella por su silencio comercial. Si el criterio es una marca sin historia de disputas regulatorias en la prensa mexicana, Novibet cubre eso. Si el criterio es saber de antemano qué te ofrece la aplicación, no.

Codere: el catálogo más ancho y el aviso más claro

Codere es la marca que más dice de sí misma en toda la selección, y lo dice con detalle. Su permiso de la SEGOB aparece, según Apuestas-legales.com.mx, con dos números, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, y como titular a Libros Foráneos S.A. de C.V., es decir la propia Codere México. La ficha de su aplicación mexicana cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Treinta deportes no son una cifra de mercadotecnia: para alguien a quien le interesa un total en un deporte que no es futbol, es sencillamente la diferencia entre encontrar el mercado y no encontrarlo, y en eso Codere supera a todas las de esta lista.

El otro motivo por el que Codere abre la comparación es el que menos tiene que ver con los momios: la ficha de su aplicación dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Los avisos de juego responsable los tiene casi todo el mundo. Las políticas de cierre de cuenta escritas, no. Ese es el tipo de letra que un apostador consulta una sola vez en su vida y en el peor momento posible, y encontrarla publicada sin escribir a nadie es una ventaja real frente a la marca que te obliga a pedirla por correo.

El veredicto de Codere se sostiene sobre dos cosas que ninguna otra ficha de esta selección junta. Es la casa con el catálogo deportivo más explícito, y es la que declara de antemano cómo sales de ella.

Caliente: la marca con número propio y dos bonos sin letra chica visible

Caliente es la única de las nueve cuyo número de permiso aparece en su propio espacio, no en el de un tercero: el pie de página de caliente.mx muestra el permiso DGG/SP/404/97 como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora del sitio. Que la casa publique su número en su propio pie es un pequeño gesto de transparencia que vale más de lo que parece, sobre todo en un mercado donde la mayoría de los números de esta tabla provienen de compilaciones y no del operador.

El detalle que un apostador de totales debe mirar está más arriba, en la oferta. En el encabezado de caliente.mx se anuncian 1.000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7.000 pesos, y la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Esa omisión no es un tecnicismo: el rollover de esas dos cosas puede apuntar a productos distintos, y un apostador que sólo quiere un más/menos necesita saberlo antes de reclamar. Hay además reseñas que describen un rollover de 10 veces para el bono sin depósito, según futdados.com, y esas reseñas se contradicen entre sí en el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito. Con las fuentes en desacuerdo, aquí no se imprime ninguna de esas condiciones como definitiva; lo que un lector debe hacer es leer las condiciones dentro de su propia cuenta antes de aceptar cualquiera de los dos bonos.

La ficha de su aplicación publica la versión 8.12.1 con fecha del 20 de octubre de 2026 y describe transmisión en vivo, el creador de apuestas “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con acceso solo para mayores de 18 años. Es una app con todo lo que se espera de una marca grande, y el listado incluye eventos virtuales, que es una categoría que conviene mirar con lupa si el interés del lector es el deporte real.

El veredicto de Caliente es el de la marca más mexicana de la lista y también la más difícil de auditar. Publica su permiso, tiene transmisión y creador de apuestas, y su oferta de bienvenida, la más alta en monto nominal de toda la selección, viene sin la letra chica a la vista y con reseñas que se contradicen. Para un apostador de totales el permiso y la app son un punto a favor; los dos bonos son un asunto que hay que leer dentro de la plataforma y no en el encabezado.

1xBet: el permiso declarado y un titular que no cuadra

1xBet figura en la selección con un permiso de la SEGOB que, según Apuestas-legales.com.mx, lleva el número DGJS/0002/2020 y un titular nombrado como Entretenimientos Naturales. Ahí aparece algo que ningún lector debería saltarse, y es que la compilación no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni el listado oficial, y la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la que figura como titular. Dos nombres distintos para la misma operación en dos registros públicos es exactamente el tipo de detalle que un apostador mexicano debe poder resolver antes de depositar, y que aquí queda señalado sin resolver.

La consecuencia de esa discrepancia es práctica y no abstracta. Un operador cuya titularidad se puede rastrear hasta una razón social mexicana ofrece una vía de reclamación concreta: hay una empresa mexicana con un permiso del que responde. Un operador cuyo nombre de aplicación viene de una sociedad en el extranjero ofrece otra cosa, y no necesariamente peor, pero sí distinta, y el apostador que quiere saber con quién discute si algo sale mal tiene que resolverlo antes y no después. La forma de hacerlo es la misma de siempre: buscar el pie de página del sitio mexicano y el nombre del titular en las condiciones de la cuenta, y comprobar que coinciden entre sí.

El veredicto sobre 1xBet es el de una marca con un permiso declarado que no termina de cerrar su propia identidad ante el público mexicano. Para un lector que no pueda completar esa verificación con tranquilidad, la recomendación honesta no es una opción entre dos casas, es no depositar hasta aclararlo.

Strendus: tres permisos declarados y ningún titular único

Strendus entra con la mayor acumulación de números de permiso de la selección: según casasdeapuestaslegales.mx aparece con DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, y con un titular que las compilaciones nombran de forma distinta, alternando entre Atracciones y Emociones Vallarta y New Ads. Varios permisos en una misma operación no son un delito ni una señal automática de irregularidad: un permisionario grande acumula autorizaciones, y las marcas digitales se apoyan en más de una. Lo que sí es un problema es que las compilaciones que citan esos números no coincidan en quién es el titular.

Ese desacuerdo deja al lector con la tarea de comprobarlo en el lugar que no se equivoca: el pie de página del sitio de la marca y las condiciones de la cuenta. Y hay un motivo por el que esa comprobación importa más aquí que en otras fichas, y es la Ley Federal de Juegos y Sorteos: los permisos son intransferibles, así que la operación de una marca digital descansa necesariamente sobre el permiso de un permisionario identificable. Si no logras nombrar a ese permisionario, no has terminado de verificar nada.

El veredicto de Strendus es el de una marca con respaldo documental abundante y una identidad titular confusa. Un lector que valore la antigüedad del permiso tiene aquí el registro más largo; un lector que necesite saber con quién contrata va a tener que trabajar más de lo razonable.

Playdoit: la ficha más antigua y una oferta sin discurso

Playdoit es la marca con el permiso de fecha más temprana de la selección: DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular. Un número de 2005 dice que la estructura de permiso lleva dos décadas en pie, y para un apostador que da valor a la continuidad, eso no es un detalle menor en un mercado que se ha movido tan rápido en los últimos dos años.

En el terreno digital, en cambio, la marca no dice gran cosa de sí misma. No hay en su ficha, según lo que se puede leer, una descripción del programa deportivo —cobertura, momios en vivo, transmisión— que se pueda comparar punto por punto con las de Codere o Betway, y eso deja un hueco de información que el lector tendrá que llenar por su cuenta instalando la aplicación antes de depositar. El creador de apuestas que aparece en la ficha de Codere, la transmisión que anuncia Caliente o los momios “Super” de Betway no tienen equivalente citable aquí. Quien se registre por la antigüedad del permiso y luego descubra que el producto no le alcanza habrá gastado el tiempo en el orden equivocado.

El veredicto de Playdoit se apoya en ese mismo desequilibrio: el registro más antiguo de la lista y la propuesta digital menos documentada de la lista. Para un apostador de totales que quiera colocar un 2,5 en un partido de liga local, la antigüedad del permiso no paga el boleto; el momio sí.

Betway: más de dos mil eventos por semana y momios con nombre

Betway ofrece, según la ficha de su aplicación mexicana, más de 2.000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Su permiso aparece, según casasdeapuestaslegales.mx, con el número 4184 y Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. El número de eventos por semana es el dato más útil de la ficha para esta comparación, y merece un comentario porque es el tipo de cifra que se lee mal. Más de 2.000 eventos semanales no garantiza buenos momios en el partido que le interesa al lector; garantiza que haya un partido sobre el que apostar en cualquier momento. El lector que sigue una liga pequeña o un deporte específico no quiere 2.000 eventos, quiere el suyo.

Los momios mejorados con nombre propio son una categoría que conviene desconfiar sin negar. El nombre no fija la condición: un momio promocional suele llevar un tope a la cantidad apostada, una hora de caducidad o un evento seleccionado. Si el apostador quiere saber qué le están dando, la pregunta correcta no es cómo se llama el momio, sino cuál es el momio máximo que se puede aceptar y hasta cuándo. Esa letra está en las condiciones que la marca publica dentro de la cuenta.

El veredicto de Betway apunta a un perfil de apostador distinto del de las marcas anteriores. Con más de 2.000 eventos semanales y un club de apuestas gratis, la casa se dirige a quien apuesta varias veces por semana y busca volumen, no a quien coloca un boleto al mes. Para el apostador esporádico, ese catálogo enorme es una selva sin guía.

Betcris: el parlay del mismo juego y un número que no se imprime

Betcris publica, según la ficha de su aplicación, el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. En su permiso hay un detalle que merece explicarse bien porque no es culpa del lector ni un vacío deliberado: el número del pie de página del propio sitio de la marca y el que aparece en la tabla del propietario no coinciden —el pie muestra un número a nombre de Producciones Móviles y la compilación da otro—, así que aquí no se imprime ninguno. La regla de esta página es simple: cuando dos fuentes se contradicen sobre un número, el número no se convierte en dato, se convierte en pregunta.

El dato que sí cambia la conversación para un apostador de totales es el parlay del mismo juego. Esa modalidad combina varias selecciones del mismo partido —que es exactamente lo que un total, un total por equipo o un hándicap son— en un solo boleto con un precio grande. Y aquí hay una advertencia que no se lee en ninguna pantalla de mercado: cada selección del mismo juego no es independiente de las demás. El total de goles y el hándicap del equipo favorito están hechos del mismo material, y la casa sabe calcular ese vínculo mejor de lo que el apostador sabe intuirlo. Cuando el precio conjunto se ve enorme, no es porque la casa sea generosa: es porque está cobrando por un riesgo que tú no ves.

El veredicto de Betcris es el de la casa con la oferta más técnica de la selección y el registro de permiso más confuso. Ese cruce es la síntesis del párrafo: producto para quien entiende los mismos-juegos partidos, y una línea documental que obliga al lector a hacer trabajo antes de confiar.

Pickwin: apuestas gratis y un permiso que las fuentes discuten

Pickwin aparece con un permiso de la SEGOB que, según blog.pickwin.mx y Apuestas-legales.com.mx, lleva el número DGJS/DCRCA/1584/2019, con otra compilación que da en su lugar DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, y con Producciones Móviles S.A. de C.V. junto a Unocapali La Paz Operadora como titulares. Los dos números que aparecen son incompatibles entre sí, y hay un detalle que ilustra lo fácil que es perderse en este terreno: el número que da una de las compilaciones es el mismo que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles. Un permisionario puede operar varias marcas, así que ver números compartidos no es escándalo; sí es una advertencia de que copiar y pegar números no verifica nada.

Sobre su producto, la ficha anuncia apuestas gratis. Es una oferta con permiso de la SEGOB declarado en la fuente, y donde el lector verá que estaba el detalle es en la letra de la propia promoción. La oferta de apuestas gratis suele traer un tope en el monto, una cuota mínima para que cuente y un plazo; ninguna de esas tres cosas aparece en el resumen que la marca publica, y no se pueden inventar desde fuera.

El veredicto de Pickwin tiene que ver con un permiso compartido y un producto poco documentado. Si la marca está en esta lista, está por sus apuestas gratis y por una estructura de permiso que sí tiene antecedente, y cualquiera que la elija por el regalo tendrá que comprobar la letra antes de reclamarlo.

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

No hay un listado público que puedas abrir y buscar. La Dirección General de Juegos y Sorteos refiere un archivo de sitios autorizados, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro abierto. Lo práctico es revisar el pie de página del operador y pedir el nombre del titular del permiso antes de registrarte.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio que quedó fijo al colocar el boleto. Con 100 pesos a momio 1,85 recibes 185 pesos, de los que 85 son ganancia neta. En un parlay, los momios de las selecciones se multiplican antes de aplicarlos a la cantidad apostada.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Se ve sumando las probabilidades implícitas de todos los resultados del mercado. Con dos momios de 1,90, cada uno equivale a 1 ÷ 1,90, y las dos suman 1,0526; el exceso sobre 1 es el margen, cerca de 5 %. Basta ver si el 1,90 sube a 1,95 para notar que la casa cobra menos.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Se ponen dentro de la cuenta, en la configuración de la aplicación de cada operador, porque no existe en México un límite de depósito o de pérdida fijado por ley. Cada marca lista sus herramientas —pausas, límites, autoexclusión— en su propia ficha, y son voluntarias e internas: no valen en la casa de al lado.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos y sorteos legalmente autorizados son ingreso bajo los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. El pagador retiene 1 % cuando no hay impuesto estatal o no supera 6 %, y 21 % cuando lo supera. La Ciudad de México grava los premios con 6 %, cerca de 7 % en total.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

No ofrecen la sede legal mexicana, el permiso de la SEGOB, los controles de identificación y lavado ni el CFDI de retenciones de un permisionario. Si la autoridad bloquea al operador, el saldo puede quedar congelado, como ocurrió con bet365 y Betano desde noviembre de 2025. El tratamiento fiscal de un premio en un sitio sin permiso no está establecido.

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