Momios de las apuestas: guía de precios, pagos y márgenes en México (2026)

Updated noviembre 2026
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Un boleto de apuesta con varias selecciones marcadas con bolígrafo sobre un mostrador de madera

Última actualización: noviembre 5, 2026. Los datos de permisos se contrastaron con lo que cada plataforma publica en su propio pie de página y con las compilaciones de sitios comparadores que citan la Dirección General de Juegos y Sorteos; el listado oficial de la DGJS no está disponible como página abierta.

En los momios variables (totalizador o parimutuel) los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento.

Un momio de 1.90 tiene una virtud publicitaria enorme y un defecto aritmético igual de grande: parece decir que el partido es casi una moneda al aire, y en realidad dice que a ti te van a pagar un poco menos de lo que deberían. Ese “un poco menos” es todo este asunto. Si dos resultados se cotizan a 1.90 y 1.90, el porcentaje de pago del mercado se queda en torno a 94.7 % y la casa retiene cerca de 5.3 % de cada peso apostado —una banda, no una cifra exacta, porque en cuanto la casa mueve un lado del libro por el dinero que entra, el reparto cambia—. Cinco pesos con treinta centavos de cada cien. Nadie los paga en la caja; simplemente faltan.

Eso es lo que compra un momio: te compra seguridad y certeza legal, o te compra precio. Nunca las dos cosas al mismo tiempo, y rara vez las dos en la misma plataforma. Los momios no son un regalo que el operador decide hacerte un martes; son un precio, como el de cualquier otro producto, y como todo precio trae un margen dentro. Este texto va de identificar dónde está ese margen, cuánto cuesta aceptarlo y en qué casos conviene.

Hay además una capa que en México pesa más que el propio momio: quién puede ofrecerte la apuesta y bajo qué permiso. Aquí la palabra correcta es permiso, no licencia, y quien lo otorga es la Secretaría de Gobernación a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos. La Ley Federal de Juegos y Sorteos es de 1947, prohíbe los juegos de azar y las apuestas salvo los que autoriza expresamente, y el Reglamento —reformado el 16 de noviembre de 2023— cierra la puerta a lo que no prevé de forma expresa. Ninguna norma mexicana nombra el juego en línea; la práctica reportada es que un sitio de apuestas opera colgado del permiso de un permisionario con establecimiento físico.

Permiso de la SEGOB y régimen aplicable: por qué el papel pesa más que el precio

Esta sección existe porque en México el precio nunca es la primera pregunta. La primera pregunta es si la apuesta está dentro de algo que el Estado autorizó, y esa pregunta decide todo lo que viene después: a quién reclamas, quién te retiene impuestos y qué pasa con tu saldo el día que el regulador despierta de mal humor. Un momio excelente en un operador que no puede operar es un momio que no existe.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
En las apuestas deportivas, el porcentaje de pago se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma.

El marco es corto y viejo: la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe en todo el territorio los juegos de azar y las apuestas, y solo permite los que autoriza expresamente. La SEGOB otorga permisos e inspecciona (artículo 7), puede clausurar establecimientos sin autorización (artículo 8), ningún local puede instalarse junto a escuelas o centros de trabajo (artículo 9) y los estados y municipios colaboran en la vigilancia (artículo 10). El Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 reparte el trabajo: su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de juegos con apuestas y sorteos —excepto los de la Lotería Nacional— con jurisdicción federal; el artículo 2 prohíbe la actividad de apuestas y sorteos que no esté prevista expresamente; el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario.

Los tipos de permiso que aquí importan son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28). Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no son transferibles (artículo 31), y quien opera apuestas remotas debe rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir garantía (artículo 29). Ese paquete de obligaciones es el envés del permiso: no es un adorno burocrático, es la razón por la que un permisionario no desaparece con tu saldo un viernes por la noche.

Cómo se lee una autorización que no está publicada como registro abierto

Ninguna norma mexicana nombra el juego en línea. Lo que se reporta como práctica es que los sitios no tienen licencia digital independiente: van amarrados al permiso de un titular autorizado, y muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local. Un mismo permisionario puede operar varias marcas a la vez, lo cual explica que dos plataformas de aspecto totalmente distinto compartan el mismo papel.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Lo habitual en los momios de las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el futbol.

El problema práctico es dónde se verifica todo eso. La DGJS publica —según se dice— un PDF de sitios autorizados, y en el periodo de mayo a julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto. Los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre sí: un reporte habla de 136 y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con cifras que se pelean de esa manera, ningún número se sostiene.

Por eso los números de permiso de esta guía aparecen como los da cada fuente, no como dato oficial. La fórmula honesta es “según la compilación que lo cita, no confirmado oficialmente”: el listado de la DGJS no pudo abrirse, y un número que no puedes confrontar con la autoridad que lo emitió es una pista, no una prueba. Una marca ausente de cualquier lista tampoco queda sin permiso por eso; simplemente no está en esa lista.

Dos casos enseñan cuánto dura la inestabilidad. bet365 México y Betano —de Ganador Azteca, Grupo Salinas— fueron bloqueadas desde noviembre de 2025, cuando la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea —betano.mx y bet365.mx entre ellos— y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente. Todo esto se escribe con fecha y nunca como “abierto hoy” o “cerrado hoy”, porque el estado cambia más rápido que cualquier tabla.

Lo que un permiso te da y lo que no

Un permisionario con permiso mexicano te da tres cosas concretas si algo sale mal: un foro legal en México donde reclamar, controles de identidad y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Un operador sin permiso local no te da ninguna de las tres.

Lo que ningún permiso arregla es el riesgo de un bloqueo. El saldo de una cuenta en un operador bloqueado puede congelarse, y eso le pasó a usuarios de marcas grandes, no a un sitio pirata de un servidor en un sótano. La descripción del terreno sin permiso es simple: sin protección local, sin foro, sin retención que te sirva de comprobante. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y el artículo 137 de la Ley del ISR habla de premios “autorizados legalmente”, así que el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está resuelto: si estás en ese supuesto, la vía razonable es consultar a un contador o asesor fiscal antes de presumir que el dinero está limpio.

Sobre lo que se puede apostar, la regla es de una sola línea: apuestas deportivas solo a través del permiso SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los distintos tipos de apuesta no tienen artículo propio en el Reglamento revisado. Las apuestas mutuas e hípicas se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con “cruce de apuestas”, donde los menores nunca pueden participar (artículo 5). No se encontró disposición alguna sobre bolsas de apuestas entre usuarios, así que esta guía no afirma que exista una en México. Tampoco aparecen eventos restringidos —ligas inferiores, competencias de menores— ni un artículo federal de publicidad en el Reglamento revisado.

Anuncios, bonos y la letra que nadie lee

Los reportes sobre límites de horarios de transmisión —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar influencers y atletas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas o eliminar los bonos de bienvenida tampoco son ley. Y

no hay regla estatutaria sobre bonos.

Eso deja al apostador con una asimetría incómoda. El operador puede llamar “bono” a casi cualquier cosa porque nadie le dicta qué es un bono; tú, en cambio, tienes que evaluarlo con la aritmética del rollover que trae pegado. Después del aumento del IEPS, además, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto, lo que en la práctica significa menos valor en el mismo anuncio. mecanis es el nombre de esta partida: quien paga el impuesto no es el operador, es el margen que se recorta en el bono que te ofrece.

Juego responsable y autoexclusión: los límites los pones tú, porque nadie los pone por ti

México no tiene registro nacional de autoexclusión. No hay límite legal de depósito ni de pérdida, ni cuenta temporal obligatoria, ni artículo que fije un número de edad. Lo que existe es lo que cada plataforma decide listar en su propia ficha: pausas, límites de depósito, herramientas de autoexclusión interna y avisos de juego responsable. La palabra clave es “interna”. Un límite de depósito que configura el propio operador es un compromiso con él, no con el Estado, y desaparece el día que cambias de marca.

El Reglamento sí prohíbe algo tajante: los menores no pueden estar en las áreas de apuestas de los establecimientos ni participar en el “cruce de apuestas” (artículo 5), aunque el artículo no fija una cifra. Las marcas escriben 18+ en sus fichas y en sus pies de página, y esa es la referencia que un lector encuentra en la práctica. Un número estatutario de edad para el juego no está establecido. La autoridad es la SEGOB, con la DGJS a cargo de autorizar, controlar, supervisar, modificar y terminar permisos, y de correr los procedimientos de sanción.

Qué pone cada plataforma por su cuenta

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Ese último punto —cierre de cuenta— es la herramienta de autoexclusión más contundente que puede ofrecer una plataforma sin registro estatal: no es un botón de pausa, es una puerta que se cierra.

En el pie de página de Caliente aparece la advertencia de que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, la petición de divertirse con responsabilidad y un enlace a una sección de juego responsable. La app Caliente Deportes, por su parte, declara ser solo para mayores de 18 años.

Eso es todo lo que hay del lado institucional, y conviene decirlo sin dramatismo: no es poco, pero está lejos de un sistema. Ninguna de estas herramientas viaja contigo a la siguiente casa de apuestas. Si mañana cierras tu cuenta en una y abres en otra, el operador nuevo no sabe nada y no tiene forma de saberlo.

Verificación de identidad y reportes a la autoridad

Los operadores verifican usuarios (KYC) y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es actividad vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero. Los documentos exactos que hay que entregar no están establecidos en ninguna norma que se haya podido leer.

Ese control tiene dos caras, y las dos son reales. La cara útil: un operador que te verifica es un operador que no puede abrir cuentas a nombre de un tercero ni dejar que un menor apueste con la identidad de su hermano. La cara incómoda: cada verificación deja registro, y ese registro llega a la autoridad cuando la autoridad lo pide. Quien busque apostar sin dejar rastro no lo va a encontrar en un permisionario mexicano.

Un dato que suele confundirse: el IEPS del operador y la retención del premio son cosas distintas. La primera la paga la casa sobre su actividad; la segunda te la descuentan a ti y te la documentan. El detalle fiscal completo está en la sección sobre impuestos, y no conviene adelantarlo aquí porque cada cifra tiene su condición.

Del momio al pago: cómo se construye un precio y qué se queda en el camino

Aquí está el corazón de “momios de las apuestas”, y también el sitio donde más se miente por omisión. Un momio no es una predicción; es un precio que la casa te ofrece y con el que ella misma se convierte en tu contraparte. En los momios fijos, la casa de apuestas fija el momio y actúa como contraparte del apostador; el momio rige desde que haces la apuesta y no puede cambiarse después. Ese candado es el que te protege del movimiento del mercado y el que te condena si el mercado se mueve a tu favor.

Existe un segundo modelo que en México se ve poco en deportes pero conviene reconocer: los momios variables, también llamados totalizador o parimutuel. Ahí los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento. La parte que se reparte como premios es inferior a 50 % en los operadores estatales y llega a cerca de 85 % en carreras de caballos. Un 50 % de reparto significa que la mitad de todo lo apostado no vuelve a los apostadores. Es la forma más cara de apostar que existe, y también la única en la que nadie te fija un precio: te lo fija el vecino.

El mecanismo: porcentaje de pago, probabilidad implícita y overround

El porcentaje de pago indica qué parte de lo apostado se reparte a los jugadores en forma de premios. En las apuestas deportivas se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma. Con momios de 1.25, 5.00 y 10.00, la cuenta da cerca de 90.91 %. La misma cifra se lee al revés como probabilidad implícita: en los momios decimales fijos, la probabilidad implícita es el inverso del momio, de modo que 1.01 equivale a 99.01 %, 2.00 a 50.00 % y 4.00 a 25.00 %.

Cuando sumas esas probabilidades implícitas de todos los resultados de un mercado, el total pasa de 100 %. El excedente tiene nombre: overround. Las casas calculan sus momios precisamente para que esa suma supere el 100 %, y el excedente es su ganancia con un libro equilibrado. Es decir: la casa no necesita que tú pierdas para ganar. Necesita que el dinero esté repartido de cierta manera y que el overround haga su trabajo. Esa es la parte que el marketing nunca cuenta, porque destruye la fantasía del duelo personal entre tú y la casa.

Lo habitual en los momios de las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el fútbol. Traducido: en un mercado de fútbol típico, quince de cada cien pesos apostados no vuelven nunca al bolsillo de los apostadores. Un momio que se ve generoso en un mercado de tres resultados puede ser el peor precio de todo tu boleto.

La cuenta pareja de 1.90 y 1.90

El ejemplo que mejor enseña esto es un mercado de dos resultados cotizado a 1.90 en ambos lados. No es un precio real de ningún partido; es una ilustración aritmética. Con esa pareja de momios, el porcentaje de pago del mercado se queda en una banda alrededor de 94.7 % y el margen de la casa en una banda alrededor de 5.3 %. La condición de esa banda es que los dos lados se coticen iguales: si la casa sube un lado y baja el otro, el reparto se mueve y con él el margen efectivo.

Compara ese 1.90 con un mercado que paga 1.95 en ambos lados: ahí el pago sube a cerca de 97.5 % y el margen baja a aproximadamente 2.5 %. Hay una diferencia real entre 1.90 y 1.95, y no es cosmética: en el primer caso trece centavos de tu peso se van por el desagüe del margen, y en el segundo apenas nueve. En un boleto de quinientos pesos apostados en un mercado de tres resultados con pago de 85 %, la merma esperada es de setenta y cinco pesos. Apostar el mismo dinero a un pago de 97.5 % deja la merma en doce pesos cincuenta. La casa no te cobra; simplemente paga menos de lo que cobraría en un mundo sin margen.

Y el margen golpea más fuerte donde el apostador suele mirar menos. Un momio de 1.80 en ambos lados de un mercado de dos resultados deja un margen de aproximadamente 10 %. Ahí ya no estamos hablando de una comisión: estamos hablando de que una décima parte de todo lo que apuestas en ese mercado no existe para ti desde el momento en que el dinero sale de tu cuenta.

Qué paga la apuesta y qué no

La mecánica del cobro es simple, y vale la pena escribirla porque es lo que el apostador realmente firma. El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio fijado cuando se colocó la apuesta. Doscientos pesos a un momio de 1.90 devuelven 380 pesos, de los cuales 180 son ganancia. En una apuesta combinada, los momios de las selecciones se multiplican hasta formar un solo precio: dos selecciones a 1.90 dan un momio combinado de 3.61, y tu ganancia crece y tu probabilidad se derrumba en la misma operación, porque estás pagando un precio por cada tramo del parlay.

Conviene decirlo con claridad porque hay boletos que se venden solos: un parlay no es una apuesta con mejor momio, es una apuesta con más mercados en los que el margen de la casa ya actuó. Cada selección que añades pasa por su propio overround. Es la razón por la que el parlay se promociona tanto y se cobra tan poco.

Los momios de cada plataforma: qué ofrece cada una y qué tan caro sale

Nueve plataformas concentran la conversación sobre momios en México, y la comparación honesta empieza reconociendo que no todas están en el mismo estado. bet365 México y Betano no aparecen en la tabla de abajo porque su situación es inestable desde noviembre de 2025 y una fila “activa” sería falsa al día siguiente. Lo que sí conviene tener a mano es que la app de bet365 México anuncia momios mejorados (“Superaumentos”), el creador de apuestas “Crear apuesta +”, retiro anticipado parcial o total, transmisión en vivo y juegos gratuitos; y que la app de Betano ofrece apuestas deportivas, tragamonedas, casino en vivo, deportes virtuales, concursos de fantasía, momios mejorados y un programa de lealtad con misiones. Son referencias del mercado, no opciones recomendables mientras el bloqueo siga en los tribunales.

Comparativa: permiso declarado y oferta según el propio listado

Un número de permiso más alto no significa mejor y una marca sin número impreso no es una marca sin permiso: significa que las fuentes no coinciden y que imprimir uno cualquiera sería inventarlo.

Marca Permiso SEGOB según la fuente Lo que su propio listado declara
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación, no confirmado oficialmente Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
1xBet DGJS/0002/2020, según una compilación, no confirmado oficialmente —
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, creador “Crea Tu Apuesta” y club de apuestas gratis semanales
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente —
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente —
Betcris Número no impreso: el pie del sitio y la tabla del propietario difieren Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente —
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de sitio del propio caliente.mx, no confirmado oficialmente Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales
Pickwin Número no impreso: las fuentes se contradicen entre sí —

Cuatro de las nueve marcas traen una oferta declarada sobre la que se puede discutir; las demás se quedan con su papel y sin vitrina, lo cual es un dato en sí mismo. Las marcas que anuncian “apuestas gratis” o un “club” de apuestas semanales lo hacen en su propio listado, y todo lo que se puede decir con honestidad es lo que ese listado dice: míralo como lo que es, un anuncio, y luego abre los términos antes de creer que el momio mejorado es el mismo precio para todos.

Codere: la única ficha que dice en voz alta para qué sirve el aviso

De las nueve, Codere México es la que documenta con más detalle su propia letra chica. Su ficha declara el permiso SEGOB, el límite de 18 años, los avisos de juego responsable y las políticas de cierre de cuenta. Y su oferta de deportes pasa de 30 disciplinas, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis.

Los permisos que se le atribuyen —DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según la compilación que los cita— son dos, y eso es lo normal en este mercado: un permisionario acumula autorizaciones para distintas modalidades. El titular que nombran las fuentes es Libros Foráneos S.A. de C.V.

La política de cierre de cuenta merece más atención de la que recibe en los comparadores de bonos. Una plataforma que publica cómo cerrar la cuenta es una plataforma que admite que el usuario puede querer dejar de apostar, y eso, en un sector donde la mayoría solo publica la puerta de entrada, es un dato operativo. Un lector que busca controlar su gasto encuentra aquí la herramienta más honesta del grupo.

Lo que la ficha no resuelve es el precio. Más de 30 deportes y momios mejorados suenan a amplitud de catálogo, y amplitud de catálogo no es lo mismo que un mercado barato: un mercadillo ancho puede perfectamente llevar márgenes gordos en la mayoría de sus pasillos. Sin precios comparables publicados por la propia marca, la única verificación es abrir el boleto y ver qué paga. Verdict: la más ordenada del grupo en su relación con el usuario y la que menos traiciona al que quiere saber dónde está parado; de su precio, en cambio, no hay nada que celebrar por adelantado.

1xBet: un número de permiso y un titular que no cuadra

1xBet aparece con el permiso DGJS/0002/2020 según la compilación que lo cita, y con Entretenimientos Naturales como titular señalado por las fuentes. Aquí hay un problema registral que no se puede disimular: la compilación no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni el listado oficial, y la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la que las fuentes nombran como titular.

Ese desajuste no prueba nada por sí solo —una app puede publicarse desde la entidad extranjera del grupo mientras el permiso mexicano vive en otra sociedad—, pero es exactamente el tipo de detalle que un apostador debería poder resolver en treinta segundos leyendo un registro público, y hoy no puede. La consecuencia es práctica: si tu reclamación depende de saber qué sociedad tiene el permiso, y las dos entidades que aparecen en los documentos no coinciden, la vía se complica antes de empezar.

El resto del expediente se queda casi vacío. Su listado no aporta la oferta deportiva que sí detallan otros operadores, así que no hay manera seria de comparar su catálogo de momios con el de las demás. Lo que hay que decir en positivo es también lo que hay que decir con cuidado: presenta un número de permiso, el número existe en una compilación que lo cita, y la confirmación oficial no está. Verdict: el expediente no cierra, y esa falta de coincidencia entre permiso y entidad es el dato más útil que ofrece; quien apueste aquí debería guardar capturas de todo, empezando por el pie de página con el número.

Betway: dos mil eventos por semana y una promesa de momio mejorado

Betway declara más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. El permiso que se le atribuye es 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular señalado por las fuentes.

Dos mil eventos semanales es una cifra que merece interpretación y no aplauso automático. La amplitud de eventos protege al apostador de un riesgo concreto: cuando solo hay veinte partidos en cartelera, la casa puede mover los momios como quiere porque no tiene competencia interna en su propio catálogo. Cuando hay dos mil, el mercado se ensancha y los precios tienen que pelear entre sí. Es un argumento real a favor de la variedad, y también el único argumento serio que este número permite.

La parte de “momios mejorados” pide, en cambio, la letra pequeña de siempre. Una etiqueta “Super” o “Ultra” no dice cuánto se mejora, en qué mercados, con qué tope de apuesta ni cuánto dura la mejora. Sin esos cuatro datos, la palabra “mejorado” describe una intención. El creador de apuestas sí es una función concreta, y el club de apuestas gratis semanales es una promoción recurrente cuya estructura depende de requisitos que hay que leer caso por caso.

El titular que señalan las fuentes es un permisionario con nombre de frontón, lo cual entra dentro de lo previsible: los permisos de frontón y de hipódromo pueden generar permisos complementarios de apuestas remotas. Verdict: el catálogo ancho es una ventaja real para quien apuesta en deportes poco seguidos y necesita encontrar precio, y el resto del anuncio se queda en promesa hasta que se vean las condiciones; la marca apunta a quien valora variedad por encima de la transparencia.

Novibet: el permiso anotado y nada más sobre la mesa

Novibet aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente, y con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular señalado. Ahí se acaba el expediente por lo que respecta a esta página.

No es un hueco que se deba rellenar con palabras. El nombre del titular —Comercial de Juegos de la Frontera— apunta a un permisionario constituido para la operación, que es el patrón habitual de un permiso complementario colgado de una autorización mayor. El número, con el prefijo DCRCA, pertenece al mismo tramo administrativo que otros de esta lista, lo que sugiere la misma ruta de autorización y nada más que eso.

Para el lector que compara, el efecto es una asimetría: un competidor con la misma fórmula registral pero sin catálogo publicado es un competidor del que no se puede decir si su momio es bueno o malo. Y aquí conviene ser adulto respecto al dato: la ausencia de cifras de pago no significa que el operador sea caro, significa que la comparación no se puede hacer desde fuera. Lo que queda es un procedimiento verificable: abrir el boleto antes de depositar y mirar el margen de dos o tres mercados parejos. Si los dos lados de un mercado de dos resultados no llegan cerca de 1.90, el precio es de los caros. Verdict: el expediente no da motivos para desconfiar ni para preferir; el precio se comprueba en el boleto o no se comprueba.

Strendus: tres permisos y ninguna cifra de pago

Strendus es la marca con más autorizaciones acumuladas de la lista: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente. Las compilaciones discrepan incluso sobre el titular, y las fuentes nombran a Atracciones y Emociones Vallarta o a New Ads.

Tres permisos en tres años distintos cuentan una historia que un solo número no cuenta: la marca fue construyendo capacidad por partes, y cada autorización responde a una modalidad o a una etapa de operación distinta. Eso es lo normal cuando un permisionario amplía su negocio de establecimiento físico hacia el remoto.

Lo que la acumulación de permisos no garantiza es nada sobre el momio. Ninguna de esas tres autorizaciones dice a qué se paga un mercado de dos resultados en la plataforma, ni cuántos deportes hay, ni si existe un creador de apuestas. Un lector que llegue buscando precio no encontrará respuesta en el expediente registral. Lo que sí puede hacer es lo mismo que en el caso anterior: revisar el margen de un mercado parejo antes de comprometer dinero, y desconfiar de cualquier comparación que se base solo en el número del permiso. Verdict: la marca tiene, sobre el papel, la estructura más sólida del grupo; esa solidez no se ha traducido en ninguna cifra publicada que permita juzgar su precio.

Betcris: la ficha con más funciones y el número que no se imprime

Betcris destaca en su propio listado el parlay del mismo juego (Same Game Parlay), el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. El permiso que se le atribuye es de su permisionario, Producciones Móviles, pero el número no se imprime: el que muestra el pie de página del propio sitio y el que aparece en la tabla del propietario no coinciden.

Que un operador no publique un número unívoco es un asunto menor para el apostador casual y grave para el apostador serio. El permiso no es transferible (artículo 31), así que la sociedad que lo tiene importa: si dos documentos de la misma marca nombran números distintos, quien reclama no sabe contra qué papel está reclamando. En una disputa por un saldo congelado, esa ambigüedad cuesta tiempo, y el tiempo en un procedimiento administrativo se mide en meses.

La oferta, en cambio, es la más rica de la lista en funciones de gestión de riesgo. El retiro anticipado —lo que la propia marca llama así— permite cerrar una posición antes de que el evento termine, y el parlay del mismo juego concentra varias selecciones de un solo partido. Ambas cosas tienen un precio incorporado: el retiro anticipado suele ejecutarse a un valor fijado por la casa, y ese valor casi nunca es el que tú querrías. Los métodos de pago locales y los retiros rápidos son las dos líneas que un apostador mexicano revisa primero, y aquí sí están declaradas. Verdict: la plataforma con el paquete funcional más completo de la lista y con el expediente registral más confuso; para el que no piensa necesitar nunca una reclamación formal, las funciones pesan más que el número ausente.

Playdoit: permisos de 2005 y un catálogo sin detalle

Playdoit opera, según casasdeapuestaslegales.mx, bajo el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, cuyo titular señalado es Eventos Festivos de México. No es una autorización de la ola reciente: es un permiso que ya llevaba casi dos décadas existiendo cuando el mercado en línea mexicano empezó a parecerse a lo que es hoy.

Un permiso de 2005 tiene una lectura favorable y otra pragmática. La favorable: la sociedad detrás lleva mucho tiempo operando bajo supervisión de la DGJS, con las obligaciones del artículo 29 encima, y una marca no sobrevive tanto tiempo dejando cuentas colgadas sin que el regulador lo note. La pragmática: los permisos son temporales, y la antigüedad del número no dice nada sobre el estado actual de la autorización. La lista oficial no está abierta, así que nadie puede confirmar hoy si ese permiso sigue vigente, fue refrendado o cambió de titular.

Su listado no aporta detalle sobre la oferta deportiva, así que de precio no se puede escribir una línea honesta. La recomendación práctica es la de siempre y aquí se vuelve casi obligatoria: entra, abre el mercado de dos resultados más parejo que encuentres —un tenis suele servir— y mira los dos lados. Si ambos rondan 1.90, el margen está en la banda del 5 %; si uno está en 1.75 y el otro en 2.05, el mercado es más barato de lo que parece en el lado que uses y más caro del que crees en el otro. Verdict: la antigüedad del permiso es su único activo verificable; el catálogo no se pronuncia y el precio se averigua en el boleto.

Caliente: el único número que se muestra en el propio pie de sitio

Caliente es la excepción registral del grupo: su número de permiso DGG/SP/404/97 aparece en el pie de página de su propio sitio, y no depende de que una compilación lo repita. El titular señalado por las fuentes es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente.

Que la propia marca publique el número cambia la naturaleza del dato. En las demás fichas, el permiso llega con la fórmula “según X, no confirmado oficialmente”; aquí el origen es el operador mismo, lo que no equivale a confirmación oficial pero sí a una declaración atribuible. Para el lector significa que, si algún día necesita citar la autorización del operador, tiene dónde señalar dentro del propio dominio. Es poco elegante como argumento de venta y bastante útil como argumento práctico.

Su producto se concentra en lo que un apostador deportivo hace todo el día: la app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y está reservada a mayores de 18 años. La transmisión en vivo es una función que parece un añadido y en realidad condiciona el tipo de apuesta: quien mira el partido transmitido en la misma pantalla donde tiene el boleto apuesta en vivo, y el momio en vivo lleva un margen más ancho que el momio previo. Es el patrón de la industria, no una particularidad de esta marca, y conviene tenerlo presente antes de adjudicar la comodidad al operador.

Los eventos virtuales completan un catálogo híbrido que va del fútbol real al simulador. Verdict: la única marca que hace verificable su propio número de permiso y la que mejor cubre el ciclo completo —depositar, apostar, ver el partido, retirar desde el celular—; la transmisión en vivo, eso sí, invita a un mercado que siempre es más caro que el de antes del pitido inicial.

Pickwin: números contradictorios y un nombre repetido

Pickwin presenta un problema registral que no se puede pasar por alto: las fuentes se contradicen sobre su número de permiso, y el número que da una de las compilaciones es el que aparece en el pie de página de Betcris a nombre de Producciones Móviles. Los titulares señalados son Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora, y las propias fuentes describen la contradicción entre DGJS/DCRCA/1584/2019 y DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER.

Esto es más que un desorden de comparadores. Un permisionario puede operar varias marcas —está documentado que un mismo titular corre varios proyectos—, de modo que compartir titular con otra plataforma no es irregular por definición. Lo que sí es un problema es que el número no sea estable entre fuentes: si el permiso es la única protección real del usuario frente al operador, y el permiso no se puede identificar sin ambigüedad, la protección existe pero es difícil de invocar.

Su listado no aporta detalle sobre la oferta, así que la comparación de momios queda fuera del alcance de esta página. El lector que se acerque a la marca debería empezar por el pie de página de la propia plataforma, compararlo con lo que dicen dos compilaciones distintas y quedarse con lo que coincida. Verdict: el registro confuso es hoy su rasgo más distintivo, y ese rasgo favorece a quien firma el permiso y no a quien apuesta en la plataforma.

1xBet y Pickwin, el mismo problema contado dos veces

Hay un patrón que atraviesa la mitad de esta lista y conviene nombrarlo una sola vez. En 1xBet el número está pero la entidad de la app no coincide con el titular de la compilación; en Pickwin los números se contradicen entre fuentes; en Betcris el número no se imprime porque dos documentos del mismo operador dan cifras distintas. Las tres comparten la misma causa: la DGJS no mantiene un registro abierto contra el cual confrontar lo que cada marca dice de sí misma, y mientras eso siga así, la verificación del permiso será un ejercicio de paciencia para el apostador y no un trámite.

Impuestos y premios: quién retiene, cuánto y con qué comprobante

Este bloque decide cuánto de tu premio llega realmente a tu bolsillo, y es la parte de la página que ningún anuncio de momio mejorado menciona. La tributación tiene dos pisos que se confunden todo el tiempo. En el primero está el operador: el IEPS del artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava al 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el DOF del 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026 —antes era 30 %—. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la Ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave (artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA). La base no está establecida: el texto legal dice solo “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y por eso esta página no afirma que sea 50 % de lo apostado ni 50 % de los ingresos brutos.

El segundo piso es el tuyo. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos por ISR conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. El retenedor aplica 1 % si la entidad no grava el premio o si su impuesto no excede 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; si no lo hace, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México existe un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que en reportes secundarios se traduce en cerca de 7 % en total. Los premios superiores a $600,000 MXN en el año deben reportarse en la declaración anual.

Ese 6 % capitalino es el que explica la horquilla entre 1 % y 21 %, y es un ejemplo perfecto de por qué la ubicación del operador cambia tu resultado sin cambiar tu apuesta. El mismo premio, ganado en una plataforma sujeta al gravamen local y ganado en una que no lo está, sale con dos retenciones distintas. Aquí conviene ser muy claro en un punto: el artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de los premios obtenidos en un sitio sin permiso no está establecido. Si estás en ese supuesto, la respuesta correcta no la tiene esta guía: consulta a un contador o asesor fiscal.

Cómo se calcula la calculadora: momios, retorno y apuesta combinada

Una calculadora de momios hace tres operaciones, y las tres son de aritmética de primaria disfrazada de herramienta financiera. La primera es la del premio de una apuesta sencilla: la cantidad apostada por el momio. La segunda es la del parlay: los momios de cada selección se multiplican hasta formar un solo precio, y el resultado se multiplica por la apuesta. La tercera —la única que de verdad aporta— es la del porcentaje de pago del mercado, que se obtiene sumando los inversos de todos los momios de un mismo mercado y dividiendo 1 entre esa suma.

La confusión habitual está en el orden de la segunda. Un apostador ve 1.90, 2.10 y 1.75, multiplica y obtiene 6.98, y cree que el sistema le está dando tres momios. En realidad le está cobrando tres márgenes. Cada selección entró al parlay con su propio overround incorporado, y el producto de tres precios ya recortados es un precio recortado tres veces. El parlay no duplica la emoción del boleto por arte de magia: la financiación de esa emoción sale del bolsillo de quien lo firma.

Vale la pena hacer la cuenta con números redondos. Cien pesos a un momio combinado de 6.98 devuelven 698 pesos, de los cuales 598 son ganancia. La misma cantidad repartida en tres apuestas sencillas a los tres momios originales devuelve distinto según cómo caigan los resultados, y ahí está toda la diferencia: en la combinada solo cobras si aciertas las tres. La aritmética de la combinada no es más generosa, es más concentrada.

Estructura del boleto de apuestas: qué es un momio mejorado y qué no

La palabra “mejorado” es la más rentable del vocabulario de las casas de apuestas, porque no está definida en ninguna parte. Un momio mejorado es, en el mejor de los casos, un precio por encima del que el mercado ofrecería sin la promoción; en el peor, es el nombre que se le da a un momio que ya estaba ahí. En las apuestas con momios, la única forma de saber si un momio mejorado es real es compararlo contra un mercado no promocionado de la misma casa o contra el mismo mercado en otra plataforma, y esa comparación exige ver el precio sin la etiqueta.

Lo que la página sí puede afirmar es lo que hay detrás de la etiqueta. Las plataformas que anuncian mejoras en esta lista son varias: Codere con momios mejorados, Betway con “Super” y “Ultra”, bet365 México con “Superaumentos”. Ninguna de ellas publica el diferencial exacto de la mejora, el tope de apuesta al que aplica, el mercado en el que vive ni su fecha de vencimiento. Cuatro datos ausentes convierten cualquier descripción de la mejora en una expectativa. El apostador que persigue momios mejorados está comprando una promoción, y las promociones se vencen y se recortan sin avisar.

Con las apuestas gratis pasa algo parecido pero con una arruga extra. Una apuesta gratis no es dinero: es una apuesta cuyo importe no se te devuelve con el premio. Si colocas una apuesta gratis de cien pesos a un momio de 2.00 y ganas, no cobras doscientos; cobras cien, porque el importe de la apuesta es lo que el operador se quedó. El valor medio de esa apuesta gratis depende del momio al que la juegues y del porcentaje de pago del mercado, y siempre es menor que el número que da su nombre. En un mercado con pago de alrededor de 90 %, esta apuesta vale del orden de noventa pesos, no cien.

Ese cálculo se ve mejor con el parlay, que es donde las apuestas gratis se promocionan con más entusiasmo. Ninguna mejora, ninguna apuesta gratis y ningún bono de bienvenida devuelve la parte que el margen ya se llevó. La casa no regala precio; regala la ilusión de un precio, y cobra la diferencia en la estructura del boleto.

Registro, verificación y retiro: en qué orden conviene hacerlo

El orden importa y casi nadie lo sigue. Registrarse antes de comparar precios es registrarse a ciegas. El procedimiento que un apostador sensato aplica tiene cuatro pasos, y el primero no cuesta nada: revisar el mercado que le interesa en dos o tres plataformas antes de abrir cuenta en ninguna. Un mercado de dos resultados en tenis es la mejor vara de medir, porque con dos lados el porcentaje de pago se lee de inmediato: si los dos momios están cerca de 1.90, el pago ronda 95 %; si están en 1.80 y 1.80, el 10 % se queda en la casa.

El segundo paso es el registro y la verificación. Todos los operadores verifican identidad, y varias fichas de la App Store lo detallan; los documentos exactos que se piden no están fijados en ninguna norma revisada, así que cada plataforma define su propio proceso. La verificación es el filtro que deja fuera a menores y a terceros, y también el paso que más frustra al usuario nuevo cuando no tiene a mano los papeles.

El tercer paso es el depósito, y aquí aparece la restricción de pagos que casi ningún apostador lee: los retiros suelen ir a una cuenta a nombre del titular. Los métodos que nombran los listados y pies de página —tarjetas, transferencia SPEI, vouchers en efectivo en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— son declaraciones de cada marca sobre sí misma, y las criptomonedas en marcas con permiso no están establecidas.

El cuarto paso es el retiro, y es el que ordena todo lo demás. Un premio grande dispara la retención y requiere CFDI de retenciones; un premio superior a $600,000 MXN en el año hay que reportarlo en la declaración anual. La regla de oro es comparar el precio antes de depositar y consultar la letra fiscal antes de retirar.

Para quién es cada cosa: sobre qué apuesta mejor tu presupuesto

Toda la aritmética de esta página empuja en la misma dirección, y conviene decirlo sin rodeos. Para un apostador mexicano, la elección entre plataformas no se decide por el bono de bienvenida ni por el nombre de la promoción, sino por dos variables que sí son medibles: el porcentaje de pago de los mercados que realmente juega y la claridad del permiso bajo el que opera la marca. Un pago de 90 % en tenis contra un pago de 85 % en fútbol es una diferencia de cinco pesos por cada cien apostados, y esa diferencia se repite en cada boleto, semana tras semana, sin que nadie la anuncie.

Quien apueste poco y de manera esporádica puede darse el lujo de mirar la comodidad: la app, la transmisión en vivo, el método de pago. Un puñado de apuestas al año no se arruina por un margen de 10 %. Quien apueste con regularidad está en el otro extremo, y para él las funciones de la plataforma son secundarias frente a un mercado parejo que pague 1.90 y no 1.80. La diferencia entre las dos posturas no es de temperamento, es de aritmética: el margen se cobra por apuesta, y el número de apuestas multiplica el daño.

En el terreno legal, la recomendación es la misma para ambos: preferir un permisionario con permiso SEGOB declarado, entender que ese permiso es el único foro mexicano donde reclamar y que el saldo en una marca bloqueada puede congelarse. La ausencia de un registro nacional de autoexclusión significa que la protección del jugador recae en herramientas internas de cada plataforma, y quien las necesite debería activarlas el primer día, no el día en que el problema ya existe. Los momios no se pueden mejorar retorciéndolos. La estructura que los cobra sí se puede elegir.

Preguntas frecuentes sobre los momios de las apuestas en México

¿Cómo sé si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

No hay listado oficial abierto de la Dirección General de Juegos y Sorteos, así que la vía práctica es revisar el pie de página de la propia plataforma, donde algunas publican su número de permiso, y confrontarlo con compilaciones independientes. La Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe las apuestas salvo las expresamente autorizadas, y ninguna norma nombra el juego en línea.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio fijado al colocar la apuesta, y en los momios fijos ese precio queda congelado desde ese momento. Doscientos pesos a 1.90 devuelven 380 pesos, de los cuales 180 son ganancia. En una combinada, los momios de las selecciones se multiplican antes de aplicarse a la apuesta.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Se nota sumando las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado: en momios decimales cada probabilidad implícita es el inverso del momio, y la suma pasa de 100 %. El excedente es el overround. Un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 deja un pago en torno a 94.7 % y un margen cercano a 5.3 %.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

México no tiene límite legal de depósito ni de pérdida, ni registro nacional de autoexclusión, así que esas herramientas existen solo si la plataforma las ofrece. Aparecen en los avisos de juego responsable y en las políticas de cierre de cuenta de cada operador. Se configuran dentro de la cuenta y no viajan a otra casa de apuestas.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas autorizados son ingresos por ISR según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, y el pagador retiene. La retención es de 1 % si la entidad no grava el premio o su impuesto no excede 6 %, y de 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. En la Ciudad de México el impuesto estatal es de 6 %.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

Un operador sin permiso no ofrece foro legal mexicano, ni controles de identidad y prevención de lavado, ni CFDI de retenciones. El artículo 2 del Reglamento prohíbe la actividad de apuestas no prevista expresamente y el artículo 8 de la Ley Federal de Juegos y Sorteos permite a la SEGOB clausurar locales sin autorización. El tratamiento fiscal de esos premios no está establecido.

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