Momios de las casas de apuestas: lo que de verdad se juega
Última actualización: noviembre 5, 2026. Los permisos citados se contrastaron contra lo que publican la Secretaría de Gobernación y su Dirección General de Juegos y Sorteos en las fuentes abiertas al público, y contra el pie de página de cada plataforma.
Hay una idea que conviene matar antes de comparar nada: el momio no es un regalo y tampoco una opinión sobre el futuro. Es un precio. Detrás de ese 1.90 bonito que aparece en el boleto hay una resta que la casa no anuncia, y el resultado de esa resta es lo que un jugador entrega cada vez que aprieta el botón. Todo lo demás —el bono de bienvenida, el saldo sin depósito, la transmisión en vivo, el cash out— se paga con esa misma resta. Entender cuánto vale la resta es el único trabajo previo serio que tiene alguien que vaya a depositar dinero en México, y también el más aburrido de explicar, lo que explica por qué casi nadie lo explica.
Antes de elegir: qué permite la ley mexicana y qué no
México es un país con una ley de juegos de 1947 y sin legislación de apuestas en línea. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos con apuesta y las apuestas en todo el territorio y deja fuera de la prohibición solo aquello que se autoriza expresamente. Sobre esa base, la Secretaría de Gobernación concede permisos e inspecciona (artículo 7), puede clausurar establecimientos sin autorización (artículo 8), ninguna casa puede instalarse cerca de escuelas o centros de trabajo (artículo 9) y los estados y municipios colaboran en esa tarea (artículo 10).

El Reglamento de esa ley fue reformado el 16 de noviembre de 2023 y ahí está la parte que más importa a quien busca dónde apostar. Su artículo 1 reserva a la federación la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, con la excepción de los de la Lotería Nacional. Su artículo 2 prohíbe la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista. Y su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. Ninguna norma mexicana menciona las apuestas en línea como categoría propia: en la práctica reportada, un sitio digital no obtiene una autorización digital independiente, sino que cuelga del permiso de un titular con operación física, y varias marcas extranjeras se apoyan en un mismo permisionario.
De ahí sale la palabra que hay que usar y la que hay que desterrar. Se dice permiso, no licencia. Los tipos de permiso relevantes para apostar son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28); quien ya tiene permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede obtener permisos complementarios para apuestas remotas; los permisos no son transferibles (artículo 31); y los permisionarios de apuestas remotas deben llevar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir fianza (artículo 29).
Conviene detenerse en lo que un jugador entrega cuando entrega su dinero a un sitio que no está en esa estructura. Un permisionario mexicano aporta un domicilio legal en el país, un permiso de SEGOB, controles de identificación y de prevención de lavado, y la emisión de un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Un sitio sin permiso mexicano no aporta nada de eso, y el saldo que un jugador deja ahí puede quedar congelado si la autoridad bloquea el dominio. Las plataformas con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos: son otra cosa, con otro marco, y ese marco no protege al apostador que vive en Guadalajara o en Monterrey.
El detalle incómodo de la lista oficial
La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un PDF con los sitios autorizados. Ese documento no pudo abrirse al hacer esta revisión. En mayo y julio de 2026 hubo peticiones en el Congreso para que el registro público quedara abierto, y las cifras que circulan se contradicen entre sí: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas diferencias encima de la mesa, aquí no se imprime ninguna cifra total ni ningún número de permiso como oficial.

Eso deja al apostador con una tarea que no debería ser suya y que sin embargo lo es. Los números que se leen más abajo vienen del pie de página de cada marca o de compilaciones de terceros, y así se presentan: como lo que cada fuente declara, no como un hecho confirmado por la autoridad. Cuando dos compilaciones se contradicen sobre un mismo número, el número no se imprime. Es una postura conservadora y a algunos les parecerá decepcionante, pero un dato inventado en una tabla de permisos es peor que un hueco: el hueco se consulta, el dato falso se cree.
La reforma que se está cocinando y por qué todavía no cambia nada
En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley vigente que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y con autoexclusión, y que es una propuesta, nada más.
Para quien decide hoy dónde depositar, el asunto tiene una lectura práctica: no hay que planear sobre una norma que no existe. La edad mínima de 18 años que aparece en los sitios y en las fichas de las aplicaciones no viene de un número legal establecido, viene de lo que cada marca declara. El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número. Una reforma que elevaría la edad a 21 es exactamente eso: un proyecto.
Qué se puede apostar, con qué condiciones y con qué silencios
Las apuestas deportivas solo son posibles a través del permiso de SEGOB de un permisionario. Más allá de esa línea, el Reglamento es más callado de lo que la gente supone. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y las variantes de apuesta no tienen una regla propia en los artículos que se revisaron. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos están reguladas en hipódromos, galgódromos y frontones mediante el cruce de apuestas, y ahí los menores no pueden participar nunca (artículo 5). Sobre un mercado de intercambio entre apostadores no hay disposición alguna, y por eso aquí no se afirma que exista uno en el país. Sobre eventos restringidos, como ligas inferiores o competiciones con menores, tampoco se encontró nada. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.
Los mercados de facturación alta —más/menos, hándicap, apuesta combinada o parlay, apuesta sencilla, apuesta en vivo— son nombres de producto, no figuras jurídicas. Quien prometa que un tipo de mercado “está autorizado” por su nombre está inventando una categoría que la norma no usa.
El riesgo que nadie factura: qué pasa cuando bloquean un dominio
Esta es la parte que conviene leer despacio, porque es la única del artículo en la que el lector puede perder todo su saldo y no una fracción.
Los reportes de finales de 2026 y de los meses siguientes dibujan un cuadro inestable. Entre el 11 y el 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas; en esa misma operación quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, esta última del grupo Ganador Azteca. En diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente.
Con ese historial, cualquier frase del tipo “hoy funciona” o “hoy está cerrado” envejece en cuestión de semanas. Por eso el estado se enuncia siempre con su fecha. La lección para el apostador es más simple que el litigio: un saldo depositado en un operador bloqueado es un saldo que se congela con la cuenta, y la resolución judicial que llega seis meses después no le devuelve al jugador los seis meses. Si el dinero que va a quedar en la cuenta es dinero que se va a necesitar, la plataforma elegida importa más que el momio que ofrece.
Un dato más que conviene poner en su sitio: en 2026 se cerraron alrededor de 20 casinos físicos. Y dos cosas que no se afirman aquí porque no están establecidas: no hay una multa o un delito tipificado para el jugador que apueste en un sitio sin permiso, y tampoco una exención. La página no promete ninguna de las dos.
Cómo leer un momio cuando lo único que importa es el precio
Momios fijos: la casa es la contraparte
En los momios fijos, la casa de apuestas fija el momio y actúa como contraparte del apostador. El momio rige desde el momento en que se hace la apuesta y no puede cambiarse después. Esa rigidez es una ventaja para quien quiere saber a qué se comprometió y una desventaja para quien apuesta a ciegas: el precio que aceptó es el precio, aunque el mercado se mueva cinco minutos más tarde.
En los momios decimales, la probabilidad implícita es el inverso del momio. Un 1.01 equivale a 99.01 %, un 2.00 a 50.00 % y un 4.00 a 25.00 %. Leído así, el momio deja de ser un pago y se vuelve una declaración de probabilidad. Y aquí aparece la trampa estructural: las casas calculan sus momios de modo que las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado sumen más de 100 %. Ese excedente se llama overround, y con un libro equilibrado es la ganancia de la casa. No es un error de cálculo; es el modelo de negocio.
Momios variables: apostar contra los otros apostadores
En los momios variables, también llamados totalizador o parimutuel, los apostadores apuestan entre sí y el momio no se conoce hasta después del evento. La parte que se reparte como premios es inferior a 50 % en los operadores estatales y llega a cerca de 85 % en carreras de caballos. Ahí el adversario no es la casa: son los demás boletos.
El porcentaje de pago, calculado en público
El porcentaje de pago indica qué parte de lo apostado se reparte a los jugadores en forma de premios. En las apuestas deportivas se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma. Con momios de 1.25, 5.00 y 10.00 el resultado es cerca de 90.91 %.
Conviene hacer el ejercicio con un caso más común. En un mercado de dos resultados igualado, con momio de 1.90 en ambos lados, la suma de inversos da 0.5263 más 0.5263, es decir 1.0526; dividir 1 entre esa suma deja un porcentaje de pago cercano a 95 %, y el margen de la casa queda alrededor de 5 %. Con 1.95 en ambos lados el pago sube a cerca de 97.5 % y el margen baja a aproximadamente 2.5 %; con 1.80 en ambos lados el pago cae y el margen ronda 10 %. Vale la pena repetir la condición, porque es lo que casi nunca se dice: esos números describen un mercado de dos resultados con los dos lados igualados, no un promedio del catálogo de nadie. Un mercado de tres resultados, como el 1X2 del futbol, carga con más margen que el de dos, y la referencia habitual lo confirma: alrededor de 90 % de pago en apuestas de dos resultados, como el tenis, y cerca de 85 % en las de tres, como el futbol.
Qué significa eso en pesos es la parte que ninguna promoción explica. Con un pago de 90 %, cada 100 pesos apostados en ese mercado devuelven en promedio 90 pesos al conjunto de apostadores y 10 se quedan en la casa. Con 95 %, la retención por cada 100 pesos baja a unos 5. Y esa retención se cobra apueste quien apueste, gane quien gane: el jugador que acierta un boleto individual cobra completo, pero quien apuesta de forma repetida paga la resta una y otra vez. Ningún bono de bienvenida cambia eso. Los bonos vienen después, y con condiciones propias.
Juego responsable: qué herramienta existe, cuál no y qué se puede hacer sin ellas
Aquí hay un hueco regulatorio que conviene nombrar sin adornos: en México no hay un registro nacional de autoexclusión. Quien quiera cerrarse la puerta a sí mismo lo hace operador por operador, y la autoexclusión que ofrecen las marcas es voluntaria e interna. Eso significa que un jugador autoexcluido en una plataforma puede abrir cuenta en la siguiente en veinte minutos, y que ninguna autoridad está mirando esa lista. Es la debilidad más seria del sistema mexicano y no tiene arreglo hoy.
Tampoco existe un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal de juego, según lo revisado. Lo que hay son herramientas voluntarias: las pausas, los límites de depósito y la autoexclusión son lo que cada marca enumera en su propia ficha de aplicación. La publicidad que muestra la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable es una práctica reportada, no un artículo del Reglamento; en los artículos revisados no aparece una norma federal de publicidad. Los reportes sobre horarios de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas. Y las propuestas para limitar influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas o vetar los bonos de bienvenida no son ley.
Un hueco así se compensa como se puede. Poner el límite antes de depositar, y no después de la primera racha mala, es la única defensa que depende del jugador y no del operador. Quien quiera un tope que no se pueda desactivar con dos clics tiene un problema real en México, y su mejor recurso es elegir con cuidado la cuenta que abre, porque la puerta que cierra es la de esa marca y no la del mercado.
La verificación de identidad y el rastro del dinero
Los operadores identifican a sus usuarios mediante KYC y reportan las operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque la actividad de juegos con apuestas es vulnerable al lavado de dinero según la ley en la materia. Los documentos exigidos no están establecidos en una norma y son los que cada marca pide en su proceso de registro.
Los métodos de pago tampoco están cubiertos por una norma específica de apuestas. Lo que aparece en las páginas de cada marca —tarjetas, transferencia bancaria por SPEI, vouchers en efectivo en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— es lo que cada plataforma dice de sí misma. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y la plataforma emite un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Sobre criptomonedas en marcas con permiso: no está establecido, y no se afirma ni se niega.
Impuestos: lo que se descuenta del premio antes de que llegue
El tratamiento es distinto para el operador y para el jugador, y mezclarlos es el error más frecuente.
Del lado del operador, la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 entró en vigor el 1 de enero de 2026; antes era 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave, conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del Impuesto al Valor Agregado. Y la base no está establecida: el texto revisado dice solo “valor de la actividad”, la prensa habla del monto total apostado, y aquí no se escribe ni “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”, porque el texto no lo dice. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava los premios y Nuevo León grava los montos apostados.
Del lado del jugador, la Ley del Impuesto sobre la Renta se ocupa del premio. Los artículos 137 y 138 consideran ingresos los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o si su gravamen no supera 6 %, y 21 % si el impuesto estatal supera 6 %. Esa retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada a hacerlo; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto local de 6 % sobre los premios, lo que deja un total de alrededor de 7 %, según un reporte secundario. Los premios superiores a $600,000 MXN en un año deben informarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.
Falta el caso más espinoso: el artículo 137 cubre premios autorizados legalmente, y el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Aquí la posición es la de siempre en materia fiscal: se consulta con un contador. Un premio que nadie retiene parece más grande hasta que llega la declaración.
Nueve plataformas comparadas: permiso declarado y lo que dice su propio listado
La tabla que sigue recoge dos cosas y nada más: el estado del permiso de SEGOB tal como lo declara la fuente que se nombra, sin confirmación oficial, y lo que el propio listado de la marca dice sobre el asunto de este artículo. No es un orden de calidad. Una marca que no aparece aquí no está por eso sin permiso, y estas nueve no son el mercado entero.
| Marca | Permiso de SEGOB tal como lo declara la fuente | Qué dice su propio listado sobre los momios |
|---|---|---|
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial | — |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular Libros Foráneos S.A. de C.V., según Apuestas-legales.com.mx; sin confirmación oficial | Avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta en la ficha de su aplicación |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, titular Entretenimientos Naturales, según Apuestas-legales.com.mx; sin confirmación oficial | — |
| Caliente | DGG/SP/404/97, operado por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., según el pie de página de caliente.mx; sin confirmación oficial | Transmisión en vivo, creador de apuestas y eventos virtuales en la ficha de Caliente Deportes |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial | — |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial | — |
| Betway | 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial | — |
| Betcris | Permiso de SEGOB de su permisionario, titular Producciones Móviles; el número del pie de página de la marca y el de la compilación difieren, por lo que no se imprime | Licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, en el pie de página de betcris.mx |
| Pickwin | Permiso de SEGOB de su permisionario, titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora; las fuentes se contradicen sobre el número, por lo que no se imprime | — |
Que ocho de las nueve filas traigan casi nada en la segunda columna no es un descuido de redacción: es el hallazgo. Las marcas mexicanas publican con amplitud sus bonos, sus juegos y sus aplicaciones, y publican muy poco sobre el tamaño de su margen. Un operador que informara su porcentaje de pago tendría que sostenerlo cuando el mercado se mueve, así que informa el bono. El lector que quiera comparar precios de verdad no va a encontrar la cifra en la página de inicio: la va a tener que deducir sumando los inversos de los momios de un mismo mercado que vea desplegados en el momento de apostar. Es media hora de trabajo y ahorra mucho dinero a quien apueste seguido.
Cómo se ve una marca por dentro: criterios de evaluación
Un momio no se juzga solo. Antes de comparar precios entre plataformas, hay cuatro cosas que determinan si esa comparación sirve de algo.
Las nueve casas, una por una
Playdoit: un permiso con número largo y pocas señales propias
Playdoit aparece con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, cuyo titular, según la fuente que lo compila, es Eventos Festivos de México. Es un número con la forma de los permisos de 2005, de esos que se otorgaban para salas y se reutilizan hoy para la operación remota, y eso es exactamente lo que la estructura mexicana permite. La compilación que lo publica es la misma que advierte que la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que el número se lee como declaración de un tercero y no como dato de autoridad.
Sobre el precio, el listado propio no ofrece nada con lo que comparar. Y ahí está el asunto: una marca que no publica ni un ejemplo de sus momios deja al lector con una sola herramienta, que es abrir el mercado de dos resultados de un partido cualquiera y hacer la suma. La ventaja de Playdoit en esta comparación no es un número, es un estatus: el permiso es de los pocos que aparece con titular identificable en dos fuentes distintas.
Codere: la marca que pone el juego responsable en la vitrina
Codere opera con los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., según la compilación de Apuestas-legales.com.mx. Dos permisos en una misma marca no son una rareza administrativa: son la forma habitual de cubrir productos o salas distintas bajo un mismo paraguas corporativo.
Lo que sí es llamativo es lo que la propia empresa elige poner en la ficha de su aplicación: que opera con permiso de la SEGOB, que el uso se limita a mayores de 18 años, y que incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. De las nueve marcas, es la que más explícitamente escribe sus condiciones de edad y de cierre donde un usuario las ve antes de registrarse. Eso vale para alguien que quiera saber cómo se sale de una cuenta y no solo cómo se entra. No dice nada, en cambio, sobre cuánto paga un mercado.
1xBet: un permiso declarado y una sociedad distinta en la tienda de aplicaciones
1xBet aparece con el permiso DGJS/0002/2020, cuyo titular declarado es Entretenimientos Naturales, según Apuestas-legales.com.mx. La misma fuente advierte que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. Y hay un dato que conviene poner al lado del anterior: la tienda de aplicaciones lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta de la titular del permiso.
Esa diferencia no es prueba de nada ilegal; las estructuras corporativas de las casas de apuestas son laberínticas por diseño y por fiscalidad. Pero sí es la clase de detalle que un apostador debería poder resolver en tres minutos y no puede, porque el registro público donde se aclararía no está abierto. Para un lector mexicano, la consecuencia práctica es que su contrato de usuario quedará con una sociedad y su permiso citado con otra, y que saber quién responde si algo falla requiere leer los términos completos.
Caliente: la marca con la oferta más grande y la letra más corta
Caliente declara el permiso DGG/SP/404/97 y presenta la autorización como de la Secretaría de Gobernación en el pie de su propia página. La operación del sitio corresponde a Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. La aplicación Caliente Deportes, publicada por esa misma sociedad, va en la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, es solo para mayores de 18 años y ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales.
La oferta visible en su página principal es la más agresiva del grupo: $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. Y aquí hay que frenar. La propia página no aclara si ambas promociones valen solo para apuestas deportivas o si se reparten entre casino y deportes, y esa ambigüedad no es un descuido tipográfico: es la pregunta que decide si la oferta sirve para lo que el lector quiere hacer. Mil pesos sin depósito suenan a puerta abierta hasta que se lee que el saldo puede estar atado a un producto que no es el que interesa. Es la marca más completa en producto del grupo y la que exige leer con más calma la letra pequeña de sus bonos.
Strendus: tres permisos, dos titulares posibles y ninguna cifra de margen
Strendus opera con tres permisos declarados —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y las compilaciones no coinciden en el titular: una nombra a Atracciones y Emociones Vallarta, otra a New Ads. Con tres números y dos apellidos corporativos posibles, lo único firme es que la estructura es la de siempre: permisos de sala puestos al servicio de una operación remota.
Sobre el precio del producto, el listado propio no dice nada que permita calcularlo. Para el lector que compara por costo, Strendus entra en la lista con la misma etiqueta que varias otras: posiblemente correcta en su estatus, opaca en lo que va a pagar.
Novibet: una estructura de permiso limpia y un listado mudo sobre el margen
Novibet declara el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx. Es una estructura de permiso relativamente reciente comparada con las de 2005 y 2015 que aparecen más arriba, y tiene titular identificable en una sola compilación, con la advertencia de siempre sobre la lista oficial.
El listado propio de la marca no ofrece ningún dato que permita estimar su pago por mercado. Quien quiera comparar a Novibet con las demás tendrá que abrir el mismo partido en dos plataformas y restar. Es un trabajo que la página no puede hacer por el lector, pero sí puede enseñarle a hacer.
Betway: el número más corto de la tabla
Betway aparece con el permiso 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx. Un número de cuatro dígitos en una tabla llena de claves alfanuméricas largas salta a la vista, y la explicación más probable es sencillamente que las nomenclaturas de la Dirección General de Juegos y Sorteos han cambiado varias veces desde 1947 y no se parecen entre sí. Lo que no cambia es que el número proviene de una compilación y no de una confirmación oficial.
Del precio de sus mercados, su propio listado no dice nada utilizable. La marca entra así en la comparación con el mismo perfil que la mayoría: permiso declarado verosímil, opacidad total sobre el margen.
Betcris: el que enseña una licencia extranjera mientras su permiso mexicano queda sin número
Betcris es el caso más interesante de la tabla por una razón que no tiene que ver con sus momios. Su pie de página muestra un permiso de SEGOB a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018; pero el número que aparece en ese pie de página y el que figura en la tabla del propietario no coinciden, así que aquí no se imprime ninguno. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd.
Y junto a eso, el mismo pie de página declara una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta, la MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Ese dato es el que un lector debe sopesar con cuidado: una licencia maltesa no es un permiso de la Secretaría de Gobernación y no sustituye la protección del marco mexicano, pero tampoco es un papel decorativo, porque implica un supervisor europeo con reglas propias de conducta y de reclamos. Betcris es, de las nueve, la que más información regulatoria publica y la que deja su permiso mexicano menos legible. Las dos cosas a la vez.
Pickwin: dos números que se contradicen y un titular compartido
Pickwin cierra la lista con un problema de transparencia que no es suyo exclusivamente. Una compilación le da el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra le asigna el DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, que es precisamente el número que aparece en el pie de página de Betcris. El titular declarado es Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora. Como las fuentes se contradicen, aquí no se imprime ningún número.
Vale la pena detenerse en lo que ese cruce revela: en México un mismo permisionario puede operar varias marcas, y esa es una figura prevista, no una irregularidad. Lo irregular es que el lector no pueda averiguar cuál permiso corresponde a cuál marca sin recurrir a compilaciones que se contradicen entre sí. Ese es el costo real de la ausencia de un registro público abierto, y lo pagan los jugadores que sí quieren hacer las cosas bien.
Lectura final: dónde se pierde el dinero en México
Lo barato en una casa de apuestas no es el bono. Es el margen.
Un bono de bienvenida con requisitos de apuesta puede valer bastante, pero vale una vez, con un tope y con un plazo. El margen se cobra en cada boleto, sin aviso y sin fecha de vencimiento. Por eso la pregunta que ordena esta comparación no es cuál regala más, sino cuál retiene menos de forma sostenida. Y la respuesta no está publicada en ninguna de las nueve páginas de inicio: está en los momios que cada una despliega en el momento en que el lector va a apostar, en la resta que nadie hace por él.
De las nueve, dos destacan por razones opuestas. Codere pone las condiciones del juego responsable y del cierre de cuenta donde el usuario las ve antes de registrarse, lo cual es una señal de orden poco glamorosa y muy útil. Betcris publica la mayor cantidad de información regulatoria de la tabla: un supervisor europeo con nombre, número y vigencia, aunque su permiso mexicano quede sin número por la contradicción entre fuentes. Caliente tiene la oferta más llamativa y la letra más ambigua. Las demás comparten un perfil parecido: permiso declarado verosímil y silencio sobre cuánto pagan.
Sobre el riesgo mayor, la posición es sencilla. Los bloqueos de finales de 2025 y los movimientos judiciales de 2026 y de octubre de 2026 demuestran que el catálogo de sitios disponibles puede cambiar sin aviso y que un saldo puede quedar atrapado. Apostar poco es una decisión de presupuesto; mantener el saldo bajo es una decisión de gestión de riesgo, y en México es la segunda la que protege. Un jugador que deposite solo lo que va a usar en la semana siguiente no necesita preocuparse por casi nada de lo anterior. La calculadora sigue siendo suya.
Preguntas frecuentes sobre momios y permisos en México
¿Cómo se comprueba que una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Lo primero es mirar el pie de página del sitio: la mayoría publica ahí su clave y a veces el nombre del permisionario. Después, contrastarla con la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Si el documento oficial no está abierto, la clave queda como lo que la marca declara, sin confirmación, y conviene anotar la fecha en que se revisó.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
Con momios decimales, el retorno de una apuesta ganadora es el monto apostado multiplicado por el momio. Una apuesta de 500 pesos a momio 1.90 devuelve 950 pesos, de los cuales 450 son ganancia. Una combinada multiplica los momios de cada selección en un solo precio. El momio fijo rige desde que se coloca la apuesta.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
Se nota en la suma. Se toma el inverso de cada momio del mismo mercado, se suman y se dividen entre esa suma. Si el resultado se aleja de 1, esa diferencia es el margen. En un mercado de dos resultados con 1.90 en ambos lados el pago ronda 95 % y el margen aproximadamente 5 %.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
No hay una regla única: cada plataforma ofrece las herramientas que quiere en su cuenta. Los límites de depósito, las pausas y la autoexclusión son voluntarios e internos, y en México no existe un registro nacional de autoexclusión, así que la puerta que se cierra es la de esa marca y no la del mercado.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Sí. Los premios de juegos con apuestas autorizados legalmente son ingresos conforme a la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su gravamen no supera 6 %, y 21 % si lo supera. La Ciudad de México grava los premios con 6 %. La retención es definitiva solo bajo ciertas condiciones, así que conviene consultar a un contador.
¿Qué riesgos tiene apostar en una casa de apuestas sin permiso en México?
El marco mexicano deja fuera a los sitios sin permiso: no hay permisionario que responda, ni controles locales de identificación, ni CFDI de retenciones, y una autorización extranjera no equivale a un permiso de SEGOB. A eso se suma que un operador bloqueado puede dejar el saldo congelado, como ocurrió con dos marcas en 2025.
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