Apuestas para el Mundial de fútbol 2026: lo que cuesta cada momio y cada bono
Datos actualizados al noviembre 5, 2026. Los números de permiso de cada operador se contrastaron con lo que publican sus propios pies de página y listados de aplicación, y con las compilaciones que citan a la Dirección General de Juegos y Sorteos; la lista oficial de la dependencia no pudo abrirse y ningún número queda aquí como confirmado oficialmente.
Un bono de bienvenida de 2,000 pesos que exige apostar cinco veces el bono son 10,000 pesos en boletos antes de poder retirar nada. El aficionado que firma sin leer cree que recibió dinero gratis; en realidad firmó una cuota de trabajo. Ese es el tema de esta página, aunque el título hable del torneo. El Mundial ya se jugó y los mercados están liquidados, así que lo que queda por discutir no es quién gana, sino cuánto se lleva la casa en cada momio que se pone sobre la mesa.
Normativa y supervisión: el permiso que sí obliga y el que solo se anuncia
México no tiene una ley de apuestas en línea. No la tuvo durante el Mundial y sigue sin tenerla. Lo que existe es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, que prohíbe los juegos con apuesta y los sorteos en todo el territorio y deja abiertos solo los que estén expresamente autorizados. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, que concede permisos e inspecciona (artículo 7), puede clausurar locales sin autorización (artículo 8) y coordina su trabajo con estados y municipios (artículo 10). El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, añade dos piezas que definen todo lo demás: su artículo 1 reserva a la federación la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuesta —salvo los de la Lotería Nacional— y su artículo 2 prohíbe la actividad de apuestas que no esté expresamente prevista. El permiso, según el artículo 3, es un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario.

Ese adjetivo, temporal, es el que casi nadie lee. Un permiso no es una propiedad del operador: es un permiso que se puede modificar y terminar, y la dependencia que lo dio tiene también la facultad de quitarlo. Los permisos aplicables a las apuestas son el centro de apuestas remotas y la sala de sorteos de números o símbolos (artículo 28); quien ya tiene permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede obtener permisos complementarios para apuestas remotas; ningún permiso es transferible (artículo 31), y el permisionario de apuestas remotas debe entregar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza (artículo 29). Esa lista de obligaciones es la parte del marco legal que le sirve al apostador: es lo que un permiso obliga a hacer al operador y lo que un sitio sin permiso mexicano no hace por él.
La palabra correcta es permiso, no licencia. La distinción no es un capricho de abogados: una licencia de otro país se concede en otro país y bajo otro régimen, y no crea ninguna obligación frente a la Secretaría de Gobernación. En la práctica, los sitios en línea no obtienen permisos digitales propios: van colgados del permiso de un permisionario con local físico, y varios permisionarios operan más de una marca. El registro oficial de permisos que la Dirección General de Juegos y Sorteos debería publicar es la pieza que falta, y la propia Cámara de Diputados pidió entre mayo y julio de 2026 que se abriera un padrón público consultable. Los conteos de sitios de apuestas que circulan se contradicen entre sí —uno habla de 136 sitios, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx—, así que aquí no se repite ninguno como cifra del mercado. Un padrón cerrado tiene un costo concreto para quien apuesta: obliga a comprobar la información en el pie de página del operador, que es precisamente la parte de la página que el operador controla.
Qué se puede apostar y qué no dice el reglamento
Las apuestas deportivas solo son posibles a través del permiso de SEGOB de un permisionario. Más allá de eso, el Reglamento no baja al detalle. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y las variantes de apuesta no tienen artículo propio en las partes leídas del Reglamento. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos están reguladas en hipódromos, galgódromos y frontones mediante el “cruce de apuestas”, en el que los menores de edad no pueden participar nunca (artículo 5). Tampoco existe una provisión para el intercambio de apuestas, y por eso esta página no afirma que en México funcione una bolsa de apuestas entre particulares. Sobre eventos restringidos —ligas menores, competiciones juveniles— no aparece ninguna regla. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por mandato de su artículo 1.
La ausencia de regla tiene una consecuencia práctica que conviene decir en voz alta: cuando el reglamento no enumera los mercados permitidos, cada casa arma su programa de apuestas a su manera. Los mercados que un operador ofrece en un partido no son el mínimo común que una norma impone; son su catálogo comercial. El apostador que compara dos programas compara dos decisiones de negocio, no dos cumplimientos normativos.
Edad, identidad y qué te pide la casa antes de pagarte
Las marcas repiten “mayores de 18 años” en sus fichas de tienda y en sus pies de página, y eso es lo que un lector encontrará si lo busca. Lo que no existe es un número estatutario de edad para el juego: el artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas y participar en el cruce de apuestas, pero no fija cifra. La edad mínima que se lee en los sitios es una condición puesta por el operador, no un artículo.
La verificación de identidad no es opcional y no es un trámite decorativo. Los operadores identifican a sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero; los documentos que se exigen no están establecidos en un artículo. El costo de esa identificación aparece en el peor momento posible: el retiro. Un nombre que no coincide exactamente con el de la cuenta bancaria es la causa habitual de un pago detenido, y quien abre cuenta con un apodo, con el nombre de un familiar o con datos incompletos está comprando un problema futuro a cambio de dos minutos de comodidad hoy.
Las herramientas de control voluntario que existen son las que cada marca lista en su propia ficha de aplicación: pausas, límites de depósito y autoexclusión interna. Ninguna ley mexicana impone un límite de depósito o de pérdida, y no hay una cuenta temporal con la que un apostador pueda bloquearse por un tiempo. La autoexclusión es voluntaria y se queda dentro de la casa donde se pidió. Tampoco existe un registro nacional de autoexclusión: pedir la baja en una casa no avisa a las demás. El apartado sobre juego responsable de esta página desarrolla lo que eso significa para alguien que necesita ayuda y no solo disciplina.
Publicidad, bonos y la parte que sí es propuesta
No se encontró ningún artículo federal de publicidad en las partes leídas del Reglamento. Los reportes sobre horarios permitidos de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley vigente. Los proyectos para limitar la publicidad de influencers y deportistas, para prohibirla en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida son propuestas, no normas. Sobre bonos no hay regla estatutaria alguna.
Eso deja la publicidad de bonos en un terreno incómodo para el lector: la frase más visible de cualquier anuncio es la que menos respaldo normativo tiene. Nadie obliga a que un bono sea canjeable por dinero, y nadie obliga a que su requisito de apuesta se anuncie en el mismo tamaño de letra que el monto.
La protección que no existe: juego responsable sin registro nacional
La protección del apostador mexicano es el punto donde el marco legal se queda corto, y la forma en que se queda corto importa más que el hecho.
No hay un registro nacional de autoexclusión. Quien decide apartarse de las apuestas lo hace dentro de cada casa, una por una, con la herramienta que esa casa tenga: una pausa, un límite de depósito, una autoexclusión interna. Ninguna de esas medidas avisa a ninguna otra marca. Ese es el agujero central del sistema, porque el jugador que necesita una barrera externa es justamente el que no va a pedirla en quince sitios durante una mala racha. Del otro lado, tampoco existe un límite estatutario de depósito ni de pérdida que todos los operadores deban aplicar por igual, y no se encontró una cuenta temporal que suspenda la actividad de un jugador por un periodo. La única barrera que un apostador puede darse sin cooperación de nadie es elegir dónde tiene cuenta.
La reforma que está en la mesa incluiría autoexclusión y una edad mínima de 21 años, según el contenido divulgado de la iniciativa que busca sustituir la ley de 1947. Es una propuesta. No es ley. El borrador que SEGOB terminó —reportado el 13 de octubre de 2026— se envió al Gabinete de Seguridad y no ha sido presentado. Quien hoy necesite una herramienta de autoexclusión nacional no la va a encontrar en esa reforma mientras siga siendo borrador.
En una lista de herramientas de juego responsable conviene distinguir dos cosas que suenan igual y no lo son. Un límite de depósito decide cuánto dinero entra a la casa. Un límite de pérdida decide cuánto puede perder un jugador, y no existe como obligación legal en México. La mayoría de los catálogos ofrece lo primero y no lo segundo, y esa diferencia es la que decide si un jugador con problema real encuentra freno o solo un recordatorio amable. En qué parte de la aplicación se ajusta cada uno es una pregunta que se resuelve dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable de la casa, y no en un comparativo.
Después están las herramientas de identidad, que también protegen aunque no lo parezcan. La verificación de identidad permite que un retiro llegue y evita que una cuenta sea operada por un tercero. La misma verificación que incomoda al abrir la cuenta es la que impide que otro cobre el saldo.
Calendario, torneo y competencia: qué se puede apostar de un Mundial
La Copa Mundial de la FIFA 2026 se jugó del 11 de junio al 19 de julio de 2026 en Canadá, México y Estados Unidos, con 48 selecciones y 104 partidos en 16 sedes. Fue la primera edición con 48 equipos y la última en la que se podía contar el calendario con las dos manos: el formato quedó en 12 grupos de cuatro, y pasaron a los dieciseisavos de final los dos primeros de cada grupo más los ocho mejores terceros. El campeón fue España, que venció 1-0 en tiempo extra a la campeona vigente, Argentina, en la final jugada en el MetLife Stadium de East Rutherford el 19 de julio de 2026. Kylian Mbappé se llevó la Bota de Oro con 10 goles. El medallero histórico del torneo queda así: Brasil 5 títulos, Alemania 4, Italia 4, Argentina 3, Francia 2, España 2, Uruguay 2 e Inglaterra 1.
La próxima edición la organizarán España, Portugal y Marruecos, con partidos inaugurales en Argentina, Uruguay y Paraguay, y es la Copa Mundial de 2030. Cualquier página que hoy anuncie apuestas “para el Mundial” está hablando de un torneo que ya terminó: sus mercados están liquidados y no admiten apuesta. Lo que sí sigue vivo es la mecánica que ese torneo produjo a gran escala durante seis semanas, y entenderla sirve para el siguiente.
Esa mecánica empieza por el calendario. Una fase de grupos de 12 grupos significa 72 partidos en la primera ronda, y cada uno de esos partidos arrastra mercados que no existen en una eliminatoria cualquiera: puntos por grupo, diferencia de goles, clasificado por posición exacta, número de equipos del mismo continente en dieciseisavos. Los mercados de posición y de clasificación se precian distinto según el avance del grupo, y esa variación es lo que un apostador de torneo cobra o paga. En los 104 partidos del formato anterior, de 32 equipos y 64 partidos, esa capa de mercados era más delgada.
Momios para partidos y para campeón del torneo
Hay tres grupos de mercados que el aficionado encuentra al buscar apuestas para un Mundial, y los tres se comportan de distinta manera frente al margen.
Los momios de un partido concreto —el uno, la equis y el dos, más los totales de goles y los hándicaps— son mercados que la casa ajusta contra otros libros y contra el dinero que entra, y el margen que llevan suele ser el más apretado de todo el catálogo. El torneo trajo además partidos con favoritos enormes, y en un partido con un favorito muy corto como el 1.10 el margen puede vivir casi todo en las otras dos cuotas. Los momios a campeón del torneo, en cambio, cargan un margen mayor y se mueven durante meses: quien apuesta en enero está comprando un precio que el mercado todavía no sabe leer, y quien apuesta después de los cuartos de final compra certidumbre al precio que le pongan.
En medio está el grupo que más crece en un Mundial: goleador, jugador del torneo, número de goles del equipo favorito, resultado de un grupo entero. Son apuestas de temporada, más propias de un fanático que de un apostador de un solo partido, y son las que peor se prestan a comparar porque cada casa las define distinto. Y arriba de todo están las apuestas combinadas, que multiplican los momios de varios pronósticos en un solo boleto. El valor de una apuesta combinada, en términos de lo que paga una apuesta ganadora, se obtiene multiplicando los momios de todas las patas, pero el margen también se multiplica con cada pata añadida, y ahí está la lección: una combinada de seis patas convierte un margen pequeño en una carga grande sin que el apostador mire dos veces la cifra final.
Las apuestas de un Mundial también tienen una forma de calendario propia. Durante el torneo, la oferta en vivo se concentró en los partidos más vistos y en los mercados de goles; para los partidos simultáneos de la última jornada de grupos, el flujo de momios cambia de golpe. Ese detalle es el que suele decidir si una apuesta en vivo se ejecutó en un mercado con liquidez o en uno que la casa mueve a su gusto.
Hándicaps, totales y el retiro anticipado
El hándicap y las líneas de más/menos son la parte del catálogo donde un aficionado que sigue un torneo tiene ventaja real sobre alguien que apuesta por nombre. En un torneo de 12 grupos, las goleadas son frecuentes y las líneas de totales se estiran; en una eliminatoria, la misma selección con un rival de otro nivel produce una línea distinta. El hándicap asiático y el europeo no se comportan igual cuando hay empate, y la diferencia entre “hándicap 0” y “hándicap asiático 0” es una devolución que un apostador descubrirá solo cuando su partido termine empatado. Leer la definición en el boleto antes de confirmar cuesta treinta segundos.
El retiro anticipado, conocido también por su nombre en inglés, cash out, es el mercado que más aficionados usa sin entenderlo. Vender una apuesta antes del final se hace a un precio que fija la casa, no al precio que fija el mercado, y la diferencia entre esos dos precios es margen adicional disfrazado de flexibilidad. Durante el Mundial fue la herramienta más usada por quien apuesta con el corazón y la peor pagada por quien apuesta con calculadora.
Una advertencia sobre las combinadas que no requiere saber quién va a ganar: son la apuesta que más margen paga en cualquier deporte, porque el operador cobra su parte en cada pata. Si el objetivo es maximizar el retorno, una apuesta sencilla sobre el mercado que uno conoce supera casi siempre a una combinada del mismo importe sobre mercados que uno no siguió.
Evaluación, criterios y clasificación: las nueve casas, una por una
Antes de mirar una sola marca, conviene fijar en qué se fija quien compara. Aquí se compara en cuatro cosas, y ninguna es un eslogan.
| Marca | Permiso SEGOB (estado citado) | Oferta destacada en la app |
|---|---|---|
| 1xBet | DGJS/0002/2020 | Apuestas en vivo y transmisión |
| Pickwin | Sin número claro | Menciona permiso SEGOB |
| Betway | 4184 | Menciona permiso SEGOB |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 | Creador de apuestas y estadísticas |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020 | Menciona permiso SEGOB |
| Strendus | Múltiples números | Menciona permiso SEGOB |
| Betcris | Permiso del permisionario | Menciona permiso SEGOB |
| Caliente | DGG/SP/404/97 | Transmisión y apuestas en vivo |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005 | Apuestas, transmisión y atención 24h |
El permiso y quién lo titula. Cada marca de esta selección opera en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación otorgado a un permisionario con local físico. El número aparece en el pie de página o en una compilación que cita a la Dirección General de Juegos y Sorteos, y como la lista oficial no pudo abrirse ningún número queda como confirmado oficialmente. Eso tiene un costo para el lector y hay que decirlo sin adornos: la comprobación se hace en la página del propio operador, que es la parte del expediente que el operador redacta. Donde las compilaciones se contradicen sobre un número, esta página no imprime ninguno.
El alcance real del programa de apuestas. Sin una regla que enumere los mercados permitidos, el catálogo es una decisión comercial: cuántos deportes, qué ligas, qué apuestas en vivo, qué transmisión.
Los costos que no se ven en el anuncio. Requisito de apuesta del bono, momio mínimo que cuenta para cumplirlo, plazo, tope de ganancia de la apuesta gratis y cómo se paga el saldo. Son la parte de la oferta que decide si el bono vale algo.
La utilidad concreta para un aficionado de torneo: qué tan fácil es llegar al retiro, qué métodos de pago aparecen, si hay atención cuando algo se atora.
Las fichas siguientes sólo describen lo que la marca dice de sí misma. Ninguna es una recomendación de apuesta, y una marca ausente de esta lista no está por eso sin permiso.
1xBet: el catálogo más ancho y el expediente más flojo
El expediente. El número impreso que se cita para esta marca es DGJS/0002/2020, según una compilación de sitios de apuestas que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; la ficha de la aplicación aparece en App Store bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada por las compilaciones, que es Entretenimientos Naturales.
Esa discrepancia no es un detalle burocrático. Quien deposita está entregando dinero a una entidad y leyendo un pie de página que nombra a otra, y esa distancia es exactamente el tipo de cosa que un padrón público resolvería en dos clics y que hoy solo se resuelve con paciencia.
El programa de apuestas es lo que sostiene la marca. La aplicación ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. La transmisión en vivo sin costo adicional es la parte que un aficionado usa más durante un torneo y la que casi ningún competidor de esta lista iguala en variedad de disciplinas.
El veredicto. La anchura del catálogo no se discute, pero el nombre que titula el permiso y el nombre que publica la aplicación no coinciden en los documentos que un jugador puede consultar, y eso convierte la comodidad de la plataforma en una pregunta abierta justo en el trámite que más importa, el retiro.
Pickwin: permiso citado, titular claro, números que se contradicen
El expediente. Las compilaciones citan el número DGJS/DCRCA/1584/2019 y, en otra lista, DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER; el titular nombrado es Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora. La contradicción es seria, porque el número que una de las compilaciones da es el mismo que aparece en el pie de página de Betcris para Producciones Móviles.
Las contradicciones entre compilaciones que se copian unas a otras no se resuelven con más búsquedas. Se resuelven esperando a que un padrón abierto exista o preguntando al propio operador.
La marca opera en México y su expediente cita un permisionario identificable, algo que no todos los sitios pueden decir. El veredicto es incómodo y honesto: dos compilaciones que se contradicen sobre el número de permiso de la misma marca producen una confusión que el apostador no puede resolver desde su casa, y mientras eso siga así la marca juega con una desventaja de transparencia que no depende de la calidad de su producto.
Betway: un número de permiso, un titular con nombre y apellido
El expediente es el más corto de la lista: permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular nombrado por las fuentes. Sin confirmación oficial, porque la lista de la dependencia no pudo abrirse.
Un número corto y un titular reconocible son una ventaja modesta y real para quien quiere verificar algo por su cuenta, y es la razón por la que esta marca aparece bien parada en la parte aburrida de la comparación. El titular tiene además un negocio de frontón detrás, lo que explica de dónde viene el permiso complementario para apuestas remotas que permite el artículo 28 del Reglamento.
El veredicto. Es la marca de la lista cuyo expediente un lector puede intentar seguir sin perderse en compilaciones que se contradicen, y esa trazabilidad es el único motivo por el que encabeza la parte documental de esta comparación.
Codere: la marca más explícita con sus propios límites
El expediente nombra dos números, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación de sitios de apuestas, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular. Dos números para una marca normalmente significan dos permisos vigentes o uno renovado, y esa lectura no la confirma nadie desde fuera.
Lo que distingue a Codere no es el expediente sino que sus propios documentos dicen cosas que otros callan. La ficha de su aplicación declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El aviso de cierre de cuenta es la parte notable, porque es la herramienta que un jugador necesita cuando quiere irse y la que varias marcas no anuncian a propósito.
El programa cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Para un aficionado de torneo, el creador de apuestas y las estadísticas en vivo son las dos piezas que se usan de verdad partido a partido.
El veredicto. Una marca que publica en su propia ficha las reglas de cierre de cuenta está diciendo, de forma indirecta, que entiende que algunos de sus clientes van a querer dejar de serlo, y esa clase de claridad es la que debería buscar cualquiera que abra cuenta por primera vez en una casa de apuestas.
Novibet: permiso identificable y perfil de producto discreto
El expediente lleva el número DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular nombrado. Un solo número, un titular con razón social completa y ninguna contradicción entre las listas consultadas.
Ese perfil ordenado es la mitad de la historia. La otra mitad es que la marca no publica en sus fichas de aplicación el detalle de deportes, mercados ni transmisión que otras marcas sí detallan, y esa discreción deja al apostador con menos material para comparar antes de registrarse.
El veredicto. Es la marca que mejor resiste el escrutinio documental y la que menos información propia entrega sobre su programa, y quien la elija debería revisar su catálogo y sus condiciones directamente en la plataforma, donde sí existen, antes de depositar.
Strendus: tres permisos, dos versiones del titular
El expediente es el más largo de la selección: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titulares nombrados según la compilación que se consulte.
Tres números que no siempre aparecen juntos en el mismo pie de página sugieren una historia de permisos sucesivos, y la diferencia sobre quién es el titular sugiere algo menos cómodo: que las compilaciones no se leen entre sí. Ninguna de las dos cosas implica un problema para el jugador, pero las dos implican que su comprobación casera va a costar más que en las demás marcas de esta lista.
El veredicto. La marca tiene más pistas documentales que varias de sus competidoras y ninguna conclusión limpia a la que llegar con ellas, así que su ventaja está en el producto y no en el expediente.
Betcris: doble titular, doble jurisdicción
El expediente. El permiso aparece como DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. El pie de página del propio sitio añade una segunda capa: la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Ahí está el ejemplo más claro de la lista de lo que significa operar en dos marcos a la vez. La licencia maltesa tiene fecha de inicio y de caducidad y un número verificable; el permiso mexicano es un acto administrativo temporal sin fecha de caducidad pública. Para el jugador con cuenta en México, la licencia de Malta no crea ninguna obligación frente a la Secretaría de Gobernación: los controles que lo protegen —identificación, reportes, retenciones— vienen de la vía mexicana.
El veredicto. Dos expedientes en el mismo pie de página no duplican la protección, la reparten, y quien apueste aquí debería saber por cuál de las dos vías piensa reclamar si algo sale mal.
Caliente: permiso de casa y app mexicana con nombre y versión
El expediente es el único de la lista cuyo número se muestra en el pie de página del propio sitio: DGG/SP/404/97, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay, Grupo Caliente, como titular nombrado. Sin confirmación oficial, y con la advertencia habitual sobre la fecha: ese número se lee hoy, en la página del operador.
Hay una segunda capa de datos que Caliente publica y que casi ninguna otra marca de esta lista expone: la ficha de la aplicación “Caliente Deportes” en la App Store de México la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. Un editor identificado, una versión concreta y una fecha de actualización son tres anclas de comprobación para quien quiera saber qué está instalando.
El pie de página del sitio principal indica además que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La aplicación ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años.
El veredicto. La marca más fácil de rastrear de toda la selección, con el matiz de que rastrear la aplicación y rastrear el permiso son dos ejercicios distintos y el segundo sigue dependiendo de lo que la casa publica en su propio pie de página.
Playdoit: apuestas en vivo, transmisión y atención permanente
El expediente cita el número DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular nombrado. Un número, un titular, ninguna contradicción conocida.
El programa cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, la función “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. La atención permanente es un dato de servicio y no de precio, y es exactamente el tipo de dato que se convierte en dinero cuando un retiro se atora un domingo por la noche.
La función para aumentar ganancias y el retiro anticipado son las dos piezas que un apostador debe leer con lupa: ambas mejoran la experiencia y ambas las fija la casa con sus propias reglas.
El veredicto. Una marca completa en producto y con expediente ordenado, cuya ventaja real para un apostador de torneo es tener a quién escribir cuando algo falla, con la advertencia de que las herramientas que “mejoran” una apuesta son también las que la casa define a su manera.
Ganancias, impuestos y lo que se queda en el camino
La parte fiscal no es un detalle de trámite: es una cifra que desaparece del premio antes de que el dinero llegue al bolsillo.
El operador paga el IEPS previsto en el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS, del 50 % sobre los juegos con apuesta y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. Ese porcentaje rige desde el 1 de enero de 2026, tras la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025; antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la Ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.
Sobre la base del impuesto hay que ser exacto porque la exactitud es lo único que un lector puede usar. El texto legal habla solo de “valor de la actividad”; la prensa lo describe como “monto total apostado”. Por eso aquí no se escribe ni “50 % del total apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”: esa determinación no está resuelta en lo que puede leerse. Lo que sí conviene retener es que el impuesto lo paga el operador y no se le cobra al jugador en el boleto, y que el costo de ese impuesto lo absorbe la estructura de momios de la casa, es decir, el jugador lo paga de manera indirecta y sin ver la factura.
Los premios son otra cosa. Según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuesta y concursos autorizados legalmente son ingresos. El pagador retiene el 1 % si el estado no grava el premio o si su impuesto no excede el 6 %, y el 21 % si un impuesto estatal supera el 6 %. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que da alrededor del 7 % en total según el reporte secundario consultado. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios anuales por encima de 600,000 pesos deben reportarse en la declaración anual, también según reporte secundario.
Falta una pregunta que sí tiene respuesta clara: qué pasa con los premios de un sitio sin permiso. El artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso es una de las cosas que esta página no resuelve porque no está establecida. Ante esa situación, la salida honesta es consultar a un contador o asesor fiscal antes de tomar decisiones con el dinero ya cobrado.
También hay una retención que desaparece de la vista: el operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados. Ese comprobante es lo que permite acreditar la retención en la declaración, y quien lo ignora paga dos veces la misma contribución sin saberlo. Pedirlo no es una desconfianza, es contabilidad.
Y los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Dos entidades, dos bases, un mismo apostador que puede estar en la primera y apostar con una casa domiciliada en la segunda.
Retiros, depósitos y dónde se decide la experiencia
Ninguna ley mexicana cubre los pagos de apuestas. Los métodos que un apostador encuentra —tarjetas, transferencia bancaria SPEI, comprobantes en efectivo en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma en su listado o en su pie de página, y no una obligación del sistema.
Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador. Esa es la regla que más disgustos produce y la que más vale la pena entender antes de depositar: si el nombre de la cuenta bancaria no coincide con el nombre verificado en la casa, el pago no sale. En un operador se ve claramente qué métodos anuncia: la página principal de Winpot México muestra los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay como métodos de depósito, sin montos mínimos, y banners de bonos de deportes y casino sin cifras. La ausencia de montos mínimos en esa página no equivale a que no existan: los mínimos suelen estar en los términos, no en el banner.
Del lado del efectivo hay un costo que no aparece en ninguna cuota. Depositar en una tienda es cómodo y deja rastro documental distinto al de una transferencia; retirar en ventanilla o por un monedero electrónico puede tardar más que una transferencia SPEI. Quien apuesta cantidades pequeñas y frecuentes paga ese costo en tiempo, y quien apuesta cantidades grandes lo paga en límites de operación que la casa fija a su criterio.
En criptomonedas, lo único defendible desde el expediente es la cautela: en las marcas que operan con permiso no está establecido que se acepten, y esta página no afirma que existan.
Fundamentos, panorama y mecanismo: cómo funciona la apuesta y qué cobra la casa
El mecanismo es simple y la mayoría de los apostadores nunca lo desarma. Un momio es un precio, un precio contiene un margen, y el margen es la parte del dinero apostado que la casa retiene sin importar quién gane. Todo lo demás —la app, la transmisión, el bono, la promoción de temporada— se paga con esa retención.

Para verlo con números hay que tomar un mercado completo. Con un partido de ejemplo en momios decimales de 2.10 para el local, 3.40 para el empate y 3.60 para la visita, la suma de los inversos de esos tres precios da 0.476 más 0.294 más 0.278, es decir 1.048. El recíproco de esa cifra es la proporción de lo apostado que ese mercado devuelve: alrededor del 95.4 %. El margen de la casa es lo que queda, entre el 4.5 % y el 4.7 %. Es un ejemplo ilustrativo y no un precio cotizado hoy en ninguna casa; los momios reales cambian partido a partido y casa a casa.
Ese rango es la cifra que conviene recordar, y su condición importa tanto como ella: corresponde a un mercado principal de un partido con tres resultados posibles, y no se traslada a las combinadas, a los mercados de jugador ni a las apuestas a largo plazo, donde el margen es mayor. El detalle está en la línea de la visita. Su momio de 3.60 corresponde a una probabilidad implícita de 27.8 %, mientras que el momio de 3.70, que sería el precio sin margen, corresponde a 27.0 %. La diferencia entre esos dos momios es la casa cobrando por adelantado, y esa diferencia se estrecha o se ensancha según lo que la casa espere del dinero que va a entrar a cada lado.
En un mercado con dos resultados, como un más/menos de goles, la cuenta se hace igual y con menos números: dos momios, dos inversos, un margen. Y en un partido con un favorito muy corto, el margen puede esconderse casi entero en las dos cuotas largas, lo que produce la ilusión de que el favorito está a buen precio.
Con eso en la mano, un bono de bienvenida se lee de otra manera. El bono no sale del margen del mercado: es un gasto de captación que la casa recupera con el volumen del jugador, y el requisito de apuesta es la forma de garantizar ese volumen. Un bono de 2,000 pesos con requisito de cinco veces exige 10,000 pesos en boletos; a 100 pesos por boleto son 100 apuestas antes de poder retirar el saldo. Y no cualquiera de esas apuestas cuenta: las tasas de rollover suelen exigir un momio mínimo, de modo que las apuestas “seguras” a momios bajos quedan fuera y el jugador se ve empujado hacia precios peores. Ese empujón es el verdadero costo del bono, más que el número del requisito.
La estimación de lo que cuesta cumplir no se hace con el margen de un partido de ejemplo, sino con el margen del mercado que se juega de verdad. Un jugador que cumple su rollover con combinadas paga una y otra vez el margen más alto del catálogo, y un jugador que lo cumple con apuestas sencillas de 1X2 en partidos con favorito claro paga el margen más apretado. La diferencia entre esos dos caminos, sobre 10,000 pesos de apuestas requeridas, es la diferencia entre una promoción que se disfruta y una que se sufre. El bono no es dinero; es una cantidad de apuestas que uno se compromete a hacer.
Un nombre que aparece en el vocabulario del mercado merece una aclaración porque suena mejor de lo que es. El “momio mejorado” es un precio por encima del que la casa tenía, y sigue siendo un precio con margen; la mejora relativa dice poco cuando no se sabe de dónde se partió. Lo mismo con cualquier promoción de temporada: la pregunta útil nunca es cuánto ofrece, sino cuánto hay que apostar antes de tocar el dinero.
La defensa práctica del apostador es aburrida y funciona. Comparar el mismo partido en dos o tres casas antes de confirmar el boleto; preferir apuestas sencillas en mercados conocidos; leer los requisitos de apuesta como si fueran parte del precio, porque lo son; y no confundir la liquidez de la cuenta con ganancia, porque el saldo del bono no es dinero hasta que se cumple la última condición. Nada de eso requiere pronosticar un resultado, y todo eso cambia lo que se paga.
Cierre: lo que de verdad tiene precio
Un torneo ya jugado deja un catálogo de apuestas que no se puede usar y una mecánica que sí se repite. Los momios de un favorito claro esconden el margen en las otras dos cuotas, las combinadas multiplican un cargo que ya se pagó, el retiro anticipado se cobra dos veces, y el bono de bienvenida es una promesa de volumen disfrazada de regalo. Puesto todo junto, el precio de una apuesta en México es una suma de cosas: el margen del mercado, el requisito de apuesta, el momio mínimo que cuenta para cumplirlo, la retención fiscal sobre el premio y el tiempo que tarda un retiro que depende de que el nombre coincida.
En el medio de esos costos está el permiso. Un operador con permiso de la Secretaría de Gobernación ofrece lo que un sitio sin él no ofrece: identidad verificada, reportes a la UIF y al SAT, un CFDI de retenciones y alguien a quien reclamar en México. Ninguna de esas ventajas aumenta el premio de un boleto ganador, y todas ellas cambian lo que pasa cuando algo sale mal. La comparación honesta no es “qué bono dan”, sino “a quién le reclamo y con qué papel”.
Lo que se puede comprobar hoy es limitado, y conviene asumirlo sin dramatismo. La lista oficial de permisos no está abierta, así que ningún número queda verificado por una autoridad; los conteos del mercado se contradicen; el estatus de las marcas bloqueadas cambia con resoluciones judiciales y solo escribe verdad acompañado de una fecha. Quien vaya a depositar tiene tres comprobaciones a mano y todas se hacen en menos de lo que tarda un partido: el pie de página de la casa, la ficha de la aplicación en la tienda de su teléfono y el apartado de juego responsable dentro de la cuenta, antes de depositar, no después.
Ahí está la única conclusión que un apostador puede llevarse sin arriesgar dinero: la oferta que promete más casi nunca es la que cuesta menos. La que cuesta menos es la que explica sus condiciones en letra del mismo tamaño que su número.
Preguntas frecuentes
¿Qué deportes y eventos se pueden apostar en una casa con permiso de SEGOB?
Todos los que la casa decida incluir en su programa, porque las apuestas deportivas solo funcionan a través del permiso de un permisionario y el Reglamento no enumera mercados ni limita las competiciones. Tampoco hay regla sobre ligas menores o eventos juveniles. El catálogo es una decisión comercial del operador, y hay que revisarlo en su propia plataforma.
¿Cómo se comprueba si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
La vía disponible es el pie de página del operador, donde aparece el número y el nombre de la sociedad titular, junto con la ficha de la aplicación en la tienda del teléfono. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse y las compilaciones se contradicen entre sí, así que la comprobación se hace en una página que el propio operador redacta.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El retorno de un boleto ganador es la cantidad apostada multiplicada por el momio decimal; la ganancia neta es la cantidad multiplicada por el momio menos uno. Doscientos pesos a momio 3.40 devuelven 680 pesos, de los que 480 son ganancia. En una combinada se multiplican entre sí los momios de todas las patas.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Se nota sumando los inversos de los momios decimales de todos los resultados de un mismo mercado. Con 2.10, 3.40 y 3.60 esa suma da 1.048, y su recíproco indica que el mercado devuelve alrededor del 95.4 % de lo apostado. La diferencia, entre el 4.5 % y el 4.7 %, es el margen.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién retiene?
Los premios de juegos con apuesta autorizados son ingresos según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, y quien paga retiene el 1 % si no hay impuesto estatal o este no pasa del 6 %, o el 21 % si el impuesto estatal lo supera. En la Ciudad de México, ese impuesto es del 6 % sobre el premio.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable de la casa, que es donde están las pausas, los límites de depósito y la autoexclusión voluntaria. Ninguna ley mexicana impone un límite de depósito o de pérdida, y no existe un registro nacional de autoexclusión: la baja en una casa no avisa a las demás.
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