Apuestas deportivas con dinero en México: el precio real de cada bono, cada momio y cada retiro
El dinero que entra a una casa de apuestas no aparece por generosidad. Sale de la cuenta de otro apostador, menos lo que la casa retiene en cada momio y menos lo que el fisco mexicano se lleva del premio. Cuando Caliente anuncia mil pesos sin depósito, ese número es una cifra de entrada, no un regalo: los términos del bono exigen un rollover de diez veces sobre la cantidad acreditada, y ahí empieza la parte que el banner no enseña.
Datos actualizados a noviembre 5, 2026; las condiciones de permiso que aparecen más abajo se contrastaron contra la información publicada por cada operador y las compilaciones de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos, porque no hay licencia federal de apuestas en línea en México y la palabra correcta es permiso, no licencia.
Panorama de las apuestas deportivas con dinero en México
México es un país donde apostar es legal y donde casi toda la certeza termina ahí. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe en el papel los juegos con apuesta y las apuestas en todo el territorio, y luego abre una puerta: lo que la Secretaría de Gobernación autorice expresamente. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, cierra el círculo en sentido contrario. Su artículo 2 declara prohibida toda actividad de apuestas o sorteos que no esté prevista de manera expresa. No hay nada en ese texto que nombre las apuestas por internet.

Esa ausencia es el hecho más útil del mercado y también el menos publicitado. Ninguna casa de apuestas mexicana tiene una licencia digital propia, y ninguna podría tenerla: lo que existe es un permiso de la SEGOB —un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario— para un centro de apuestas remotas o para una sala de sorteos de números o símbolos, según los tipos que enumera el artículo 28 del Reglamento. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden además obtener permisos complementarios para apuestas remotas. El permiso es intransferible, y quien lo explota debe rendir cuentas trimestrales, auditoría anual, fianzas, avisos de operaciones sospechosas y reportes de prevención de lavado de dinero.
El resultado práctico es una cadena de tres eslabones que el apostador rara vez ve junta: la plataforma que descarga pertenece a una empresa, el permiso pertenece a otra, y las obligaciones legales recaen en la segunda. Cuando algo se rompe dentro de esa cadena —un bloqueo, una suspensión, un amparo— quien queda con saldo congelado es el apostador, no el permisionario.
La segunda cosa que el apostador no ve es el precio. Cada momio que aparece en pantalla ya viene recortado. La casa no cobra comisión al ganar ni cuota mensual: cobra en el tipo de cambio entre lo que debería pagar y lo que paga, y lo cobra en cada apuesta, gane o pierda el cliente. Entender cómo se calcula ese recorte es la diferencia entre elegir una casa por el banner y elegirla por el catálogo.
Lo tercero es la fiscalidad. El premio llega con retención, y el operador entrega el comprobante correspondiente. Más abajo, en la parte dedicada a impuestos, está el detalle con las tasas que aplican las autoridades.
El permiso de la SEGOB, explicado sin adornos
Un permiso de la Dirección General de Juegos y Sorteos no dice “esta plataforma opera en línea de forma autorizada”. Dice que existe una persona moral autorizada para explotar apuestas en un centro de apuestas remotas, y que una plataforma digital se apoya en ese permiso para atender a sus usuarios. La distinción importa cuando se quiere saber a quién reclamar.
La SEGOB, a través de su Reglamento, interpreta y aplica la ley en vía administrativa. La DGJS autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, y lleva los procedimientos de sanción. La ley le da además la facultad de clausurar establecimientos sin autorización (artículo 8), prohíbe que cualquier local de apuestas quede junto a escuelas o centros de trabajo (artículo 9) y establece que los estados y municipios cooperan en la vigilancia (artículo 10). Nada de eso es publicidad: es la arquitectura de la autoridad mexicana sobre el juego.
Lo que no existe, y esto sorprende a quien llega desde mercados europeos, es un registro público y abierto de permisos que el particular pueda abrir sin fricción. La DGJS publica —o se dice que publica— un listado de sitios autorizados, las compilaciones de permisos no lo pudieron abrir, y en 2026 el Congreso pidió en mayo y julio que ese registro sea público y consultable. Mientras eso no ocurra, cualquier número de permiso que veas en un pie de página es una afirmación de alguien, no una constancia oficial. Ni siquiera coinciden los conteos: un reporte habla de 136 sitios de apuestas, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso aquí no verás un total de casas autorizadas, porque nadie puede darlo con respaldo.
La reforma que muchos esperan tampoco ha llegado. La SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 —se informó de ello el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado, y por tanto no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley vigente y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y mecanismos de autoexclusión; es una propuesta, no una norma que hoy limite nada.
Bloqueos, amparos y saldos congelados
El episodio más caro para el apostador mexicano de los últimos años no fue una quiebra ni un fraude: fue una orden administrativa. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas, y en ese movimiento quedaron deshabilitadas las operaciones de bet365 y de Betano, esta última vinculada a Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y aun así el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente.
La cifra que resume el problema no es ninguna de esas fechas, sino la del 24 de marzo: entre el amparo concedido y el sitio funcionando pasaron días que el usuario pasó mirando una pantalla en blanco. Un saldo atrapado en una plataforma bloqueada no se retira, no se apuesta y no se reclama en ningún mostrador.
Es por eso que, en esta comparación, ninguna marca bloqueada o suspendida figura como opción activa. No es una opinión sobre su calidad. Es que un servicio que no está en línea no puede pagar un retiro hoy.
Antes de depositar: qué exigirle a una casa de apuestas
Hay una pregunta que ordena todas las demás, y no es cuál paga más. Es quién responde cuando algo sale mal. En un mercado sin licencia digital, sin registro público de permisos y sin historial de protección al consumidor específico para apuestas en línea, esa pregunta tiene respuestas muy distintas según dónde se juegue.
Las casas que operan bajo un permiso mexicano ofrecen un domicilio legal en el país, controles de identificación y prevención de lavado, y un comprobante fiscal de retenciones cuando el premio lo amerita. Las casas que operan desde fuera —el mercado de licencias de Curazao, por ejemplo— no ofrecen ninguno de esos tres elementos. No son necesariamente peores en su producto; son estructuralmente inalcanzables para la autoridad mexicana.
Ese es el punto que casi ningún anuncio pone por escrito. Cuando el saldo queda congelado en un operador bloqueado, la autoridad que bloqueó no es la autoridad que devuelve el dinero, porque no hay procedimiento de devolución al jugador. Y una licencia extranjera, por respetable que sea en su jurisdicción, no crea obligaciones frente a la SEGOB.
Tampoco hay una red de seguridad específica. No existe un registro nacional de autoexclusión en México: lo que hay son herramientas internas que cada casa lista en su propia ficha —pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria dentro de esa cuenta y nada más. Salir de una casa no te saca de la siguiente.
Ese párrafo es el que más pesa cuando un lector compara bonos. Un bono de mil pesos con requisitos de diez veces puede costarte más atención que dinero, y el mismo bono en una casa sin permiso local puede costarte el saldo completo si el dominio desaparece un martes por la mañana.
Las siete cosas que reviso antes de abrir una cuenta
Mi lista es corta y algo aburrida, que es exactamente lo que quiero de ella.
El permiso de la SEGOB con su número, y a nombre de quién está. Si el pie de página dice que opera con autorización de la Secretaría de Gobernación pero no dice de quién es el permiso, ya sabes que hay una capa intermedia. En esta comparación cada marca aparece con lo que su propia ficha, su propio pie de página o las compilaciones de permisos declaran, y con la advertencia de que ninguna de esas fuentes es el listado oficial.
La edad mínima tal como la casa la publica. El Reglamento prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas (artículo 5), pero no fija un número. Las marcas escriben 18+. Ese 18 es su regla, no un artículo.
El requisito de apuesta del bono, con su plazo y su momio mínimo. Un rollover sin plazo es una trampa con fecha abierta; un rollover con plazo corto y momio mínimo alto es una trampa con reloj.
Los métodos de depósito y de retiro, y en particular si el retiro sale a una cuenta a tu nombre. Eso último no es una manía burocrática: es el mecanismo que impide que un tercero cobre por ti.
El comprobante fiscal. Si la casa no emite CFDI de retenciones cuando corresponde, el problema aparecerá en tu declaración anual, no en su mostrador.
Las herramientas de juego responsable y si son preventivas o decorativas. Un límite que puedes subir el mismo día desde la app no es un límite. Un límite que tarda cuarenta y ocho horas en subir sí lo es.
La fecha de la última actualización de sus términos. Una casa que no toca sus términos en dos años probablemente no los está revisando.
Ninguna de estas siete cosas te va a decir quién gana el clásico. Todas te dicen qué tan caro sale equivocarse.
Bonos, apuestas gratis y lo que realmente cuestan
La palabra “gratis” en este mercado significa “con condiciones”. No es una acusación: es la definición operativa. Un bono de bienvenida es una cantidad acreditada que no puedes retirar hasta haber apostado una suma determinada, un número de veces determinada, dentro de un plazo, con momios por encima de un mínimo. Cada uno de esos cuatro parámetros es una palanca, y todas apuntan en la misma dirección.
Cuando un anuncio dice que te duplica el primer depósito hasta cierto tope, la parte visible es el tope. La parte cargada es el rollover. Cuando dice que te da dinero sin depósito, la parte visible es que no arriesgas nada; la parte cargada es el plazo corto, que en la práctica convierte el bono en una carrera contra el calendario.
Y hay una tercera capa, la que casi nadie menciona en la publicidad: el tope de ganancia. Muchos bonos y muchas apuestas gratis limitan cuánto puedes convertir en dinero real. Un bono puede generar una ganancia grande sobre el papel y un pago mucho menor al momento de retirar, porque el excedente no se paga. Ese tope es la diferencia entre “puedes ganar mucho” y “puedes llevarte esto”.
En el mercado mexicano hay además un detalle fiscal que cambia la cuenta. Tras el aumento del IEPS vigente desde el 1 de enero de 2026, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Traducción para el apostador: los bonos no se hicieron más generosos por casualidad, sino que se reajustaron a un costo mayor. Un bono que promete más de lo que la aritmética sostiene es un bono que en algún punto de sus términos recorta el resto.
Mil pesos sin depósito: seguirlos hasta el último peso
Caliente muestra en el encabezado de su página principal mil pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta siete mil pesos. La propia página no aclara si esas dos ofertas sirven solo para apuestas deportivas, lo cual ya es un dato sobre la claridad del anuncio. La reseña que recoge el detalle habla de un rollover de diez veces sobre el bono sin depósito; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra, así que cada quien debería leer la página de términos antes de creer una cifra.
Diez veces sobre mil pesos son diez mil pesos de apuesta acumulada antes de poder retirar. Traducido a una rutina normal: cien boletos de cien pesos, o veinte de quinientos. Con momios mínimos que suelen exigirse alrededor de 1.50 o 1.80 según el operador, cien boletos a cien pesos son cien decisiones con recorte incorporado. La parte del rollover que se cumple con apuestas perdedoras es la que más rápido avanza, y eso explica por qué el requisito se termina antes en la cuenta de quien tiene prisa.
El bono de bienvenida de Codere México llega hasta siete mil pesos según la ficha de su aplicación, con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO. La ficha no publica ni el rollover ni el plazo ni los momios mínimos, y sin esos tres datos cualquier comparación con Caliente sería inventada. Un bono de siete mil pesos que no dice cuánto hay que apostar es una promesa con la letra pequeña todavía por escribir.
Playdoit anuncia mil pesos de bono de bienvenida en su ficha. En un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Los dos no pueden ser verdad al mismo tiempo. Cuando la propia ficha se contradice en dos pantallas, la condición real es la que aparezca en los términos, no la que aparezca primero.
Aquí conviene separar dos cosas que la publicidad junta. Una apuesta gratis —freebet— normalmente no devuelve el importe apostado cuando ganas: si ganas con un boleto gratuito de cien pesos a momio 2.00, recibes cien pesos de ganancia, no doscientos, porque el stake no se paga. El valor real de ese boleto es aproximadamente la mitad de su cara a momio par, y mucho menos en un mercado de tres vías con favoritos cortos. Un “bono de bienvenida” en dinero, en cambio, sí es dinero, con la diferencia de que viene atado a un rollover. Son productos distintos con precios distintos, y el anuncio los llama igual.
Cuánto cuesta cumplir el requisito
Aquí entra el número que le da sentido a todo lo anterior. Toma el mercado más sencillo que existe, un partido con dos resultados posibles y un momio de 1.90 en cada lado. Es un ejemplo ilustrativo, no un precio cotizado por ninguna casa. La suma de probabilidades implícitas es 1 ÷ 1.90 más 1 ÷ 1.90, aproximadamente 1.0526. El porcentaje que la casa devuelve es el recíproco de eso, alrededor del 95 %. El margen es el resto: cerca del 5 %.
Un margen del 5 % parece poco. No lo es cuando se multiplica por un rollover. Diez mil pesos de apuesta acumulada, con ese margen, equivalen a un costo esperado cercano a 500 pesos. Sobre un bono de mil, el margen se come la mitad del valor antes de que hayas ganado o perdido nada por habilidad. Ese es el punto que un aumento del rollover mueve y que un aumento del tope del bono no compensa.
El margen no es el mismo en todos los mercados, y esa diferencia decide por dónde se cumple el requisito. En el mercado principal de un partido de fútbol el recorte es más estrecho que en un combinado de cinco selecciones, donde cada selección añade su propia capa y el margen compuesto crece. Si además el bono impone un momio mínimo alto, la casa te está empujando hacia la parte del catálogo donde su recorte es mayor. No es un accidente del reglamento: es el reglamento.
La forma de reducir ese costo no es buscar el boleto ganador, sino elegir apuestas sencillas sobre mercados principales, con momios que cumplan el mínimo justo, sin combinar. Más volumen a menor precio por boleto. Menos emoción, mejor aritmética.
La aplicación como puerta de entrada: pantalla, permisos y paciencia
Nueve de cada diez mexicanos que apuestan lo hacen desde el celular, y por eso la aplicación no es un accesorio del producto: es el producto. Lo que cambia de una marca a otra es cuánto del catálogo cabe en el teléfono, cuánto pesa y qué tan bien aguanta un domingo de apuestas en vivo.
La ficha de la aplicación de Codere México —Codere Newco, S.A.U., publicada en la App Store de México, lanzada en enero de 2017 y con versión vigente del 20 de agosto de 2026— dice que cubre más de treinta deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Treinta deportes es un catálogo amplio para un mercado donde la mayoría de los usuarios busca fútbol y poco más.
Caliente Deportes, publicada por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., con versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y está limitada a mayores de 18 años según su propia ficha.
Playdoit, publicada por Atracciones America S.A. de C.V., con versión 1.31.0 del 22 de octubre de 2026, cubre fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, una función llamada “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las veinticuatro horas.
Betcris funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras desde su aplicación publicada por TV Global Enterprises Ltd., lanzada en julio de 2018 y con versión 3.2.1 del 28 de septiembre de 2026. Es la única de este grupo que declara una operación multinacional con una sola aplicación, y eso tiene una consecuencia práctica: el soporte y las reglas suelen ser las mismas en varios países, lo cual ayuda cuando algo falla y molesta cuando una particularidad local no está prevista.
Lo que la app te cobra en tiempo y batería
El costo de una aplicación de apuestas no viene en la ficha. Viene en los minutos.
Descargar una app es rápido; verificar la identidad no lo es. El procedimiento de conocimiento del cliente exige documentos, y aunque el Reglamento no detalla los papeles necesarios, las casas mexicanas piden identificación oficial y comprobante de domicilio antes del primer retiro. Ese trámite se hace una vez y se siente eterno la primera vez.
Después viene la parte que nadie mide: la navegación. Un catálogo de treinta deportes se ve bien en una ficha de tienda de aplicaciones y mal en una pantalla de seis pulgadas cuando faltan tres minutos para el inicio de un partido. Las funciones de creador de apuestas compensan ese problema cuando están bien resueltas, porque permiten armar el boleto por pasos en lugar de recorrer mercados enteros.
El retiro anticipado es la función que más cambia la experiencia y la que menos se entiende. Cobrar antes del final de un partido no es cobrar un premio: es vender tu posición al precio que la casa ofrece en ese momento, y ese precio lleva dentro el recorte del mercado en vivo, que suele ser más ancho que el del mercado previo al partido. Se cobra menos de lo que el boleto valía un minuto antes. La comodidad tiene precio, y ese precio no aparece en el anuncio.
Por eso, cuando se comparan aplicaciones, el orden correcto es: primero, ¿puedo registrarme y retirar sin fricción?; segundo, ¿tiene los mercados que realmente voy a usar?; tercero, ¿la transmisión aguanta mi conexión? Todo lo demás es catálogo decorativo.
Dónde va el dinero: deportes, torneos y calendario
La Copa Mundial de la FIFA 2026 se jugó entre junio y julio de 2026. Ese es el ancla del calendario mexicano reciente y explica buena parte de la actividad del año: un torneo en casa concentra apuestas como ninguna otra cosa, y los operadores diseñan sus campañas alrededor de él.
Ese calendario, sin embargo, tiene un problema para quien busca valor: los eventos más anunciados son los que peor pagan. Un partido que todo el mundo mira es un mercado donde la casa ajusta más rápido y recorta más. El margen no es una constante física del deporte; es la respuesta del operador al volumen y a la información disponible.
El catálogo de las casas mexicanas cubre lo que era previsible: fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas previas al partido y en vivo. Codere habla de más de treinta deportes. Playdoit enumera fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports. Betcris destaca el parlay del mismo juego, las apuestas a jugadores y el retiro anticipado. Ninguna clasificación de “deporte más rentable” tiene sentido, porque el resultado de un partido no se puede saber de antemano por nadie, y quien diga lo contrario está vendiendo algo distinto a un análisis.
Lo que sí tiene sentido es elegir el mercado donde el recorte es menor. Un partido con dos resultados posibles reparte su margen entre dos precios; uno con tres lo reparte entre tres, y el empate suele estar cargado. Los mercados de más y menos goles suelen ser más estrechos que el resultado exacto. Las apuestas a jugadores son atractivas y suelen ser las más caras. Ese orden de costos es más estable que cualquier pronóstico.
También hay un límite que el calendario impone y que el apostador descubre tarde: los momios se mueven. Un precio visto el lunes no es el precio del domingo, y el boleto se paga al momio del momento del registro, no al que estaba en la pantalla mientras lo pensabas. En mercados muy líquidos el movimiento puede borrar el valor que habías detectado. No hay nada que hacer al respecto salvo aceptarlo y no construir planes sobre una cifra que ya cambió.
Cómo se hacen las apuestas con dinero, paso a paso
El procedimiento es más simple que su letra pequeña, y su letra pequeña es donde vive el dinero.
Primero el registro, con tus datos reales. La verificación de identidad llega después, y en algunas casas antes del primer retiro. Segundo el depósito, por tarjeta, por SPEI, por OXXO o por monedero electrónico según lo que cada operador acepte. Tercero la elección del evento y del mercado, donde el momio que importa es el que está en pantalla en ese momento. Cuarto el boleto: apuesta sencilla con un solo resultado, o parlay con los momios multiplicándose en un solo precio. Quinto el retiro, que va a una cuenta a tu nombre.
Nada de eso es exclusivo del mercado mexicano. Lo propio de aquí es que el registro y el retiro pueden toparse con una verificación más lenta, con un permiso que pertenece a otra empresa y con un comprobante fiscal que aparece cuando menos lo esperas.
Cómo se paga un boleto sencillo
La aritmética aquí es transparente y conviene tenerla presente antes de armar un parlay. Con un momio de 2.10 y una apuesta de quinientos pesos, el retorno es de mil cincuenta pesos y la ganancia neta de quinientos cincuenta. La ganancia es el retorno menos lo apostado, nunca el retorno solo, y confundir esas dos cifras es la razón por la que mucha gente cree que ganó más de lo que ganó.
En un parlay los momios de las selecciones se multiplican en un solo precio. Tres selecciones a 1.80 dan un momio combinado de aproximadamente 5.83, y con cien pesos el retorno ronda los quinientos ochenta y tres pesos. El mismo boleto con una selección fallida devuelve cero, sin importar cuántas acertaste. La multiplicación de precios y la multiplicación de la dificultad son la misma operación vista desde dos lados, y el operador cobra dos veces: una en cada selección.
Cómo se nota el recorte de la casa
El recorte se ve sumando las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado y comparando el total con 100 %.
Con un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 —el ejemplo ilustrativo que ya vimos arriba en el apartado sobre el costo de cumplir un requisito— la suma es aproximadamente 105.26 %, lo que deja un porcentaje de devolución cercano al 95 % y un margen de alrededor del 5 %. Nota la banda: el margen de un mercado de dos vías en momios parejos ronda el 5 % cuando los dos precios son iguales, y baja hacia el 4 % en los mercados principales de mayor liquidez y sube por encima del 6 % o el 7 % en los mercados de nicho, en vivo y en los combinados. Es una banda con condición, no una cifra única.
Con esa regla se puede auditar cualquier catálogo en dos minutos: tomar un partido, sumar las implícitas de los tres resultados del mercado 1X2 y ver cuánto sobra. Si el total da 108 %, la casa se queda con ocho pesos por cada cien apostados, mucho o poco según lo que pretendas hacer con ellos.
Retirar: cuándo llega el dinero y por qué a veces no llega
El retiro tiene tres obstáculos y solo el primero es técnico.
El primero es la verificación de identidad. Si el documento está vencido o el nombre no coincide con el de la cuenta bancaria, el retiro se detiene. Las casas mexicanas pagan a una cuenta a nombre del propio jugador, y eso no es un capricho: es el mecanismo que impide usar la plataforma para mover dinero de terceros.
El segundo es el bono activo. mientras haya un rollover pendiente, el saldo bonificado —y en algunas casas también parte del saldo real— no se puede retirar. Aquí es donde se descubre si el bono era una ventaja o un pasivo. Un requisito vencido puede dejar el dinero bloqueado hasta que el usuario lo note.
El tercero es el fisco. El premio llega con retención cuando corresponde, y el operador entrega el comprobante de retenciones correspondiente. El detalle de las tasas está más abajo. Lo importante ahora es que la cantidad que ves en pantalla y la cantidad que llega a tu cuenta no son la misma cifra, y la diferencia no es un error de nadie.
Las nueve casas de apuestas mexicanas frente a frente
La tabla que sigue compara las nueve marcas de esta revisión con dos datos cada una: el permiso tal como lo declaran sus fuentes, y lo que su propia ficha dice sobre el tema de las apuestas con dinero. Ninguna de las dos columnas es una certificación. La primera procede de pies de página de las propias marcas o de compilaciones de permisos que se contradicen entre sí; la segunda, de lo que cada listado publica sobre sí mismo.
| Marca | Situación del permiso SEGOB según la fuente declarada | Lo que su propio listado declara sobre apuestas con dinero |
|---|---|---|
| Strendus | Permiso DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según el portal Casas de apuestas legales México; titular según las fuentes: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads; las compilaciones difieren y ningún número está confirmado oficialmente | Sin datos en su listado sobre bonos, monederos o apuestas gratis |
| Pickwin | Permiso SEGOB de su permisionario, sin número publicable: las compilaciones se contradicen y la que da un número coincide con el que Betcris muestra para Producciones Móviles; titular según las fuentes: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | Sin datos en su listado sobre bonos, monederos o apuestas gratis |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el portal Apuestas-legales.com.mx; titular según las fuentes: Libros Foráneos S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente | Bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO, según la ficha de su aplicación |
| Betcris | Permiso del permisionario sin número publicable: el pie de página de la marca y la tabla de la compilación no coinciden; titular según las fuentes: Producciones Móviles | Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos, según su página principal |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de caliente.mx; operadora del sitio: Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V.; no confirmado oficialmente | 1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta 7,000 MXN, según el encabezado de su página principal, sin aclarar si valen solo para apuestas deportivas |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según el portal Casas de apuestas legales México; titular según las fuentes: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente | Sin datos en su listado sobre bonos, monederos o apuestas gratis |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según el portal Casas de apuestas legales México; titular según las fuentes: Eventos Festivos de México; no confirmado oficialmente | 1,000 MXN de bono de bienvenida, descrito en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito; Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, según la ficha de su aplicación |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, según el portal Apuestas-legales.com.mx; titular según las fuentes: Entretenimientos Naturales; App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V.; ni el dominio ni el listado oficial se pudieron confirmar | Sin datos en su listado sobre bonos, monederos o apuestas gratis |
| Betway | Permiso 4184, según el portal Casas de apuestas legales México; titular según las fuentes: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente | Sin datos en su listado sobre bonos, monederos o apuestas gratis |
Dos cosas llaman la atención al leer la tabla en vertical. La primera es cuántos titulares distintos sostienen nueve marcas: hay empresas dedicadas a explotar permisos y plataformas dedicadas a atender usuarios, y esa separación es la norma, no la excepción. La segunda es que la mitad de las marcas no publica nada legible sobre bonos en el listado que revisamos, mientras la otra mitad publica cifras que no siempre cuadran entre sí.
Ninguna de las nueve marcas queda descartada por un hueco en su ficha. Un catálogo puede ser excelente y tener una tienda de aplicaciones escueta. Lo que sí conviene entender es que la información que falta en el escaparate suele estar en los términos, y leerla antes de depositar cuesta menos que descubrirla después.
Las casas, una por una
Strendus: tres permisos y un titular que las fuentes no se ponen de acuerdo en nombrar
Strendus aparece en las compilaciones con tres números de permiso —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y con dos titulares posibles según la fuente que se consulte: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. Los tres números no están confirmados oficialmente porque el listado de la DGJS no se pudo abrir.
Ese desacuerdo no es un detalle burocrático. Cuando una marca acumula tres permisos de fechas distintas, lo normal es que detrás haya ampliaciones de modalidad: un permiso para un centro de apuestas remotas, otro para una sala de sorteos, otro para una operación complementaria. Es una estructura administrativa común y perfectamente legal. Pero también significa que la relación entre el permiso y la plataforma que usas pasa por más capas que en una marca de un solo permiso.
Lo que este listado no publica sobre bonos, monederos o apuestas gratis deja ese terreno abierto. Quien quiera saber si Strendus ofrece una promoción de bienvenida y con qué requisitos tendrá que abrir sus términos, y ahí conviene ir directo al apartado de requisitos de apuesta antes de mirar el monto.
Strendus es una marca para quien no tiene prisa y sabe leer un pie de página: la estructura de permisos es sólida en apariencia y el nombre del titular exige una llamada o un correo antes de confiar del todo.
Pickwin: el permiso sin número publicable
Pickwin es el caso más incómodo de esta comparación y también el más ilustrativo. Las compilaciones le atribuyen un permiso de la SEGOB a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora, pero el número que una de ellas publica es el mismo que aparece en el pie de página de Betcris para la misma empresa. Cuando dos marcas distintas comparten un número en fuentes secundarias, el número deja de servir como identificador.
La lectura correcta no es que Pickwin opere sin permiso. Es que la evidencia pública disponible no permite separar su permiso del de otro operador, y en un mercado donde los permisionarios rentan su autorización a varias plataformas, compartir titular es normal y compartir número impreso es un problema de documentación.
Sobre bonos y apuestas gratis, su listado no dice nada utilizable. Quien llegue buscando un bono de registro tendrá que preguntar directamente y pedir la referencia del permiso por escrito.
Pickwin es una marca razonable para un usuario que ya conoce el mercado y quiere una plataforma concreta por sus mercados, no para quien necesita una primera experiencia sin fricción documental.
Codere: treinta deportes en el bolsillo y un bono de 7,000 MXN sin letra pequeña publicada
Codere llega a esta comparación con dos cosas: una aplicación veterana —en la tienda desde enero de 2017, con versión del 20 de agosto de 2026— y su permiso DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según el portal Apuestas-legales.com.mx, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V. La propia ficha de la aplicación dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Ese último apartado, el de cierre de cuenta, es más raro de lo que parece en una ficha de tienda.
El catálogo es el más amplio que se puede documentar aquí: más de treinta deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Para un apostador que sale del fútbol y quiere tenis, béisbol o esports sin cambiar de plataforma, esa amplitud tiene valor real y no cuesta nada extra.
El bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN se anuncia en la ficha junto con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO, y ahí se acaba la información disponible. Sin rollover, sin plazo y sin momios mínimos publicados, la cifra de siete mil pesos es un techo y no una expectativa. Un bono de ese tamaño con un requisito de diez veces implicaría setenta mil pesos de apuesta acumulada, que es una cifra que muy pocos jugadores alcanzan en el plazo habitual. Con un requisito de cinco veces serían treinta y cinco mil. La diferencia entre esas dos vidas está en un solo renglón que la ficha no imprime.
Lo que decide a Codere a favor aquí es el catálogo y la antigüedad de la aplicación, no el bono: quien se registre solo por los siete mil pesos está apostando a que la letra pequeña es benigna, y eso no es una apuesta informada.
Betcris: seis métodos de pago y una licencia maltesa que no sustituye al permiso
Betcris es la marca con la estructura corporativa más densa del grupo. Su pie de página muestra un permiso de la SEGOB a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que según el oficio DGJS/405/2018 opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V.; la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., y su licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 está vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Ojo con esa fecha de vencimiento: la licencia maltesa caduca el 3 de noviembre de 2026, pocos días después de que se escribió esta página, y lo que ocurra con su renovación es asunto de Betcris y de la autoridad maltesa.
Sobre pagos es la marca más transparente del grupo: su página principal expone los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. Seis opciones, incluidos dos monederos y el efectivo en tienda, es una paleta amplia para un mercado donde el efectivo sigue siendo importante.
Su aplicación, publicada por TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018, va en la versión 3.2.1 del 28 de septiembre de 2026 y opera en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. Destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. El parlay del mismo juego merece un comentario porque suele ser el mercado con el recorte más ancho del catálogo: combina selecciones correlacionadas —el ganador y el total de goles del mismo partido— y la casa cobra esa correlación con precios más ajustados que los de un combinado de partidos distintos.
Con un pie de página que prohíbe estrictamente el juego a menores, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años, Betcris es la marca del grupo que documenta mejor sus obligaciones de protección. Lo que decide su lugar aquí es la variedad de cobro y la doble licencia; lo que hay que vigilar es la fecha de la maltesa.
Caliente: mil pesos sin depósito y un rollover de diez veces que solo aparece en reseñas
Caliente es la marca más conocida de la lista y la que mejor ilustra el problema de información de este mercado. Su pie de página muestra el permiso DGG/SP/404/97 y presenta el dato como autorización de la Secretaría de Gobernación; la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. Su aplicación, Caliente Deportes, la publica esa misma empresa con versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026.
La oferta del encabezado son mil pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta siete mil pesos, sin aclarar si ambas valen solo para apuestas deportivas. Una promoción que no dice a qué producto aplica es una promoción que puede cambiar de forma en los términos generales.
El dato que cambia la evaluación viene de fuera de la propia casa: la reseña que documenta el bono sin depósito habla de un rollover de diez veces, y añade que el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Esa variación es el hallazgo. Cuando distintas fuentes describen condiciones distintas para la misma promoción, la única versión vigente es la de la página de términos de la casa en el momento de reclamarla, y ninguna comparación externa puede sustituirla.
Suponiendo que el rollover se aplicara solo al bono y fuera de diez veces, mil pesos de bono exigirían diez mil pesos de apuesta acumulada. Con momios mínimos alrededor de 1.80 eso son, en el mejor de los casos, cinco mil quinientos boletos de un peso… y en la práctica cien boletos de cien pesos, o veinte de quinientos. El número de boletos no es el problema; el problema es la probabilidad de terminar el requisito antes del plazo, que depende de una cifra que la casa no publica.
Caliente tiene la marca más fuerte y la vitrina más generosa. Lo que le falta es precisamente lo que un apostador cuidadoso necesita: condiciones verificables en la fuente primaria.
Novibet: el permiso publicado y nada más
Novibet aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según el portal Casas de apuestas legales México, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., no confirmado oficialmente. De su operación mexicana, los datos disponibles aquí se detienen ahí.
Esa sequedad no es un defecto de la marca; es un límite de lo que su ficha pública deja ver. Sin información documentada sobre bonos, pagos o apuestas gratis en México, cualquier afirmación sobre su oferta sería una extrapolación desde otros mercados donde Novibet opera, y extrapolar es exactamente lo que no se debe hacer en una comparación donde cada casa tiene su propio permisionario y sus propias reglas locales.
Quien considere a Novibet tendrá que hacer el trabajo en la fuente: abrir su página mexicana, revisar el apartado de términos y condiciones, y verificar por escrito a nombre de quién está el permiso antes de depositar. Es el mismo trabajo que habría que hacer en cualquier marca de la mitad derecha de la tabla.
Novibet queda como una incógnita documental: un permiso identificable y un producto que habrá que conocer directamente.
Playdoit: el bono que la propia ficha describe de dos maneras
Playdoit es la marca del grupo donde la contradicción está impresa en el escaparate. Su permiso es DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según el portal Casas de apuestas legales México, a nombre de Eventos Festivos de México, no confirmado oficialmente. Su aplicación la publica Atracciones America S.A. de C.V., salió en agosto de 2021 y va en la versión 1.31.0 del 22 de octubre de 2026. Es una de las aplicaciones más recientemente actualizadas de la comparación, lo que en un mercado que cambia de momios cada temporada es una señal menor pero real.
El catálogo cubre fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, más casino en vivo, una función de aumento de ganancias llamada “Playboost”, retiro anticipado y atención las veinticuatro horas. En pagos acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, con promesa de retiros rápidos y pagos inmediatos; su ficha enlaza los términos y las pautas de juego responsable y limita el uso a mayores de 18 años.
El problema está en el bono de bienvenida de mil pesos: la ficha lo describe con primer depósito en un apartado y sin depósito en otro. Las condiciones financieras de esos dos productos son incomparables. Un bono sin depósito suele traer un rollover corto y un tope de ganancia; uno con depósito suele exigir un depósito mínimo y trae requisitos de apuesta mayores. Si la casa no distingue, el usuario distingue por ella leyendo los términos.
Playdoit es una opción razonable para quien quiera transmisión, casino en vivo y atención a toda hora, y una mala opción para quien elija casa por el anuncio del bono: la ficha no permite saber cuál de los dos bonos recibirás.
1xBet: permiso mexicano, empresa neerlandesa en la tienda y un dominio sin confirmar
1xBet es el caso más intrincado. La compilación le atribuye el permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, no confirmado oficialmente. Esa misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni el listado oficial. Y hay un detalle adicional que no encaja: la tienda de aplicaciones lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado en el permiso.
Cuando una marca opera con una sociedad en la tienda, otra en el permiso y un dominio cuya titularidad no se confirma, la trazabilidad se rompe. Eso no prueba nada malo; prueba que la información pública no alcanza para verificar quién responde por el servicio. En un mercado donde el dinero del jugador queda bajo la responsabilidad de quien opere la cuenta, la trazabilidad no es un lujo.
Lo que la marca hace bien, según la documentación disponible, es ofrecer un catálogo profundo y momios competitivos en algunos mercados. Lo que no se puede hacer con la documentación disponible es vincular esa operación a un permiso concreto y a un titular concreto.
1xBet es una marca para un usuario que ya entiende el mercado y sabe evaluar el riesgo de contraparte; no es la casa donde alguien debería aprender a apostar.
Betway: el permiso 4184 y la marca de la estructura mínima
Betway aparece con el número 4184, según el portal Casas de apuestas legales México, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., no confirmado oficialmente. El titular es elocuente: una empresa cuyo nombre remite a un frontón, es decir, a un recinto de apuestas tradicionales que obtuvo un permiso y lo usa para una operación digital.
Ese es el patrón dominante del mercado mexicano en una frase. No hay licencias digitales; hay permisos de instalaciones que se extienden al mundo en línea, con los titulares que la ley permite. El frontón es una de las modalidades que el Reglamento contempla y cuyos permisionarios pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas.
Sobre bonos, pagos y apuestas gratis, el listado disponible no aporta nada utilizable. Como en las otras marcas de la mitad derecha de la tabla, la información de producto habrá que buscarla en la fuente.
Betway es una marca que conviene tratar como una incógnita documental razonable: el permiso existe en las compilaciones y la estructura es la típica del mercado, pero el producto tendrá que evaluarse abriendo la plataforma.
Impuestos, retenciones y lo que llega a tu cuenta
El fisco mexicano aparece dos veces en una apuesta: una en la operación del permisionario y otra en el premio del jugador. Solo la segunda afecta directamente al apostador, y es la que menos se explica en los anuncios.
Por el lado del operador, el IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), grava los juegos con apuesta y los sorteos que necesitan permiso de la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 lo llevó al 50 % y entró en vigor el 1 de enero de 2026; antes era del 30 %. Ese mismo inciso alcanza los juegos en línea prestados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave.
La base del impuesto no está establecida en el texto: lo leído dice “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”. Nadie debería escribir que es el 50 % de lo apostado ni el 50 % de los ingresos brutos, y por eso aquí no se escribe. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
Por el lado del jugador, la Ley del ISR, artículos 137 y 138, trata como ingreso los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuesta y concursos legalmente autorizados. Quien paga retiene el 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y el 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. Esa retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que corresponde cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que en reportes secundarios da alrededor del 7 % en total. Los premios superiores a 600,000 pesos mexicanos en un año deben informarse en la declaración anual.
Y aquí viene el hueco que conviene decir en voz alta: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. La única respuesta honesta es consultar a un contador o a un asesor fiscal antes de dar por hecho que la retención practicada cierra el asunto.
Cooperar con la verificación no es opcional
Las casas mexicanas verifican la identidad de sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable frente a la ley de prevención de lavado de dinero. El Reglamento no detalla qué documentos se exigen; en la práctica son identificación oficial y comprobante de domicilio.
Ese requisito tiene una consecuencia para el usuario común: el retiro va a una cuenta a nombre del propio jugador. Si alguien intenta cobrar en la cuenta de un tercero, el retiro se detiene. La regla existe para impedir que una plataforma de apuestas se convierta en un vehículo de transferencia; el costo para el usuario legítimo es un trámite más.
Prevención: las herramientas que sí existen y las que no
México tiene un problema de arquitectura en materia de juego responsable, y no es un problema de marcas: es un problema de sistema. No existe un registro nacional de autoexclusión. Un jugador que decide voluntariamente cerrarse el acceso en una casa sigue pudiendo abrir cuenta en la siguiente con el mismo documento, el mismo día, sin que nadie le pregunte nada.

El Reglamento prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, en su artículo 5, pero no fija una edad numérica. Las casas escriben 18+ en sus fichas y pies de página, y ese número es una regla de cada operador, no un artículo de la ley.
Tampoco se encontró un límite estatutario de depósito o de pérdida, ni una figura de cuenta temporal con restricciones reforzadas. Lo que existe es lo que cada marca publica: pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria dentro de la propia cuenta. Son herramientas reales y sirven para lo que son: techo de gasto en un operador concreto.
Los avisos están, la red no
Los rastros de protección en las fichas de las casas mexicanas son consistentes y verificables. La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de Caliente indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. El de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. La ficha de Playdoit limita el uso a mayores de 18 años y enlaza los términos y las pautas de juego responsable.
Todo eso es correcto y todo eso es publicitario. Una política de cierre de cuenta protege al jugador que ya decidió cerrarla. Una sección de juego responsable informa al que ya busca información. Ninguna de las dos detiene a quien está perdiendo de más a las tres de la mañana.
Qué hacer cuando el control tiene que venir de fuera
Como la ley mexicana no lo pone, la decisión de ponerle un techo al gasto queda en manos del jugador. La recomendación práctica es separar el dinero de apuestas del dinero de la vida: una cuenta o una tarjeta distinta, con un saldo acotado, y un límite de depósito configurado el primer día, no el día en que el problema aparece.
Hay una asimetría útil que casi nadie aprovecha: los límites de depósito hacia abajo suelen aplicarse de inmediato y los aumentos suelen tardar. Configurar el límite bajo el primer día es la única decisión de juego responsable que realmente cuesta cero y protege de verdad. Subirlo después siempre se puede; bajarlo nunca es urgente.
Y una advertencia financiera que no es moralina sino aritmética: el recorte de la casa que ya vimos —alrededor del 5 % del mercado en momios parejos de dos vías por apuesta— se acumula. Cien apuestas a un margen de ese tamaño no forman un plan de ingresos, forman una donación con pasos intermedios. Cualquiera que venda apuestas como fuente de ingreso estable está vendiendo el margen de la casa a precio de consejo.
Preguntas frecuentes sobre apostar dinero en México
¿Cómo puedo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
El pie de página de la marca debe mostrar el permiso y el nombre del permisionario. La SEGOB, a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos, autoriza y supervisa esos permisos, pero un registro público y abierto no está disponible, y en 2026 el Congreso pidió que se abriera. Verifica la referencia directamente con la casa.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
Se multiplica la cantidad por el momio. Con quinientos pesos a un momio de 2.10, el retorno es de mil cincuenta pesos y la ganancia neta de quinientos cincuenta. La ganancia es siempre el retorno menos lo apostado, y en un parlay los momios de cada selección se multiplican para formar un solo precio.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
Se suman las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado, dividiendo uno entre cada momio. Si dos precios parejos de 1.90 dan una suma cercana al 105 %, la casa devuelve alrededor del 95 % y retiene cerca del 5 %. Cuanto mayor sea la suma, mayor es el recorte.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Se configuran en el apartado de juego responsable de la propia plataforma, habitualmente con confirmación por correo. En México no existe un registro nacional de autoexclusión ni un límite de depósito establecido por ley, así que cada casa aplica sus propias herramientas: pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria dentro de esa cuenta.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
El operador que paga el premio retiene el 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y el 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México aplica un 6 % estatal, alrededor del 7 % en total. Quien recibe el premio obtiene un comprobante de retenciones.
¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?
No ofrecen domicilio legal en el país, controles de identificación y prevención de lavado, ni comprobante fiscal de retenciones. El Reglamento prohíbe las actividades de apuestas no previstas expresamente y la ley permite a la SEGOB clausurar establecimientos sin autorización. Un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado sin vía de reclamo local.
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