Apuestas de balonmano en México: la cuenta que nadie pone en el anuncio

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol en el círculo central de una cancha de pasto a la luz de la mañana

El balonmano se juega con siete jugadores por lado y un partido de dos tiempos de 30 minutos, pero lo que se apuesta es puro dinero y conviene saber a quién deja de pertenecer. Actualizado al noviembre 5, 2026, con los datos de permiso revisados contra el listado que la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación dice publicar y el pie de página de cada casa.

Un equipo de balonmano tiene siete jugadores en la cancha, seis de campo más el portero, y el partido consta de dos tiempos de 30 minutos.

El costo de mirar el balonmano solo por el momio

Nadie paga membresía por mirar un deporte de cancha. Pagar por él, sí. Cada boleto que se juega al balonmano sale ya con un descuento escondido, y el descuento no es un accidente ni una comisión administrativa: es el producto. La discusión de esta guía se va a mover siempre por ahí —qué cobra una casa de apuestas por dejar que un aficionado participe en la fiesta—, así que el punto de arranque del recorrido son las reglas que en México dicen quién puede cobrarlo y bajo qué papel firmado. Antes de eso, el mapa rápido de lo que hay en juego.

Con qué permiso se cobra este deporte en México

Empecemos por el papel, porque en México el papel es lo que decide si un saldo es dinero o es una promesa.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En los partidos de balonmano que necesitan ganador, un empate lleva hasta dos periodos de tiempo extra de 5 minutos y después a una serie de penales.

La autoridad es la Secretaría de Gobernación —SEGOB, para todo mundo—, que interpreta y aplica la ley en lo administrativo a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Ese organismo autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, y además corre los procedimientos de sanción. El estatuto de fondo es viejo: la Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, y sigue siendo la ley. Prohíbe los juegos con apuesta en todo el país salvo los que autoriza expresamente, y el Reglamento de esa ley —reformado el 16 de noviembre de 2023— cierra el círculo en su artículo 2: lo que no está expresamente previsto está prohibido. Ahí, en ese par de frases, vive toda la legalidad del balonmano apostado en México.

El vocabulario importa más de lo que parece. No es “licencia”. Es “permiso”. El Reglamento, en su artículo 3, define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, y eso describe bien su condición: no es un derecho de propiedad que se herede, es un papel con fecha. Los permisos, además, son intransferibles (artículo 31), y los permisionarios de apuestas remotas deben entregar cuentas trimestrales y anuales auditadas, constituir garantía, contratar seguro y reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero (artículo 29). En los tipos de permiso relevantes para apuestas están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28); quien tiene permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede obtener permisos complementarios para la apuesta remota.

Ninguna norma mexicana nombra el juego en línea como actividad aparte. Lo que la práctica reportada muestra es que un sitio digital no sostiene un permiso propio: se cuelga del permiso de un permisionario autorizado, y buena parte de las marcas extranjeras usan para eso a un permisionario local. Un mismo permisionario puede operar varias marcas, así que el nombre bonito de la pantalla puede no ser el nombre que aparece en el papel.

Aquí la parte que incomoda a quien cobra. La Dirección General de Juegos y Sorteos dice publicar un PDF con los sitios autorizados, pero ese listado no ha podido abrirse; en el Congreso se pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre sí: 136 en un reporte, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro. Con ese cuadro, ningún número de permiso de esta página va como confirmación oficial. El detalle de cada marca se lee tal como su fuente lo cuenta, y por eso cada vez que aparece un número va con su origen a la vista: “según” tal o cual página, o el pie de la propia casa. La consecuencia práctica es sencilla: el lector que quiera el papel en la mano tiene que pedirlo a la casa y cruzar el nombre del titular con el permisionario.

La reforma que sigue esperando turno

El Reglamento dejó la puerta entreabierta en 2023 y la ley de 1947 sigue ahí. En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley y lo mandó al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado, y por lo tanto no es ley. Existe también una iniciativa que derogaría la norma vigente y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con una edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta, y las propuestas no cambian el precio de nada hasta que se publican en el Diario Oficial.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
La cancha de balonmano mide 40 por 20 metros, con porterías de 2 m de alto y 3 m de ancho.

Lo que el permiso pone, y lo que no

Sobre eventos restringidos o ligas menores no se encontró regla alguna, así que nadie debería citar una. La apuesta deportiva se permite únicamente por la vía del permiso de SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen artículo propio en el Reglamento. La apuesta mutua y el deporte de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones mediante el “cruce de apuestas”, donde los menores no pueden participar nunca (artículo 5). Una bolsa de apuestas —donde un aficionado apuesta contra otro y no contra la casa— no tiene provisión encontrada, y esta página no va a decir que exista una en México. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.

Sobre edad e identidad, el artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y en el cruce de apuestas, pero no pone un número; el 18+ que aparece en las tiendas de aplicaciones y en los pies de página es lo que cada marca declara sobre sí misma, y un número legal de edad para apostar no queda establecido. Las casas verifican la identidad de sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuesta es actividad vulnerable bajo la ley antilavado; qué documento exacto se exige no está en un estatuto. No hay registro nacional de autoexclusión, ni límite legal de depósito o de pérdida, ni cuenta temporal. Lo que sí existe en las fichas propias de las marcas son herramientas voluntarias: pausas, límites de depósito y autoexclusión interna.

Impuestos: quién paga, quién retiene y por qué el boleto sabe distinto desde enero

El operador carga un IEPS del 50 % sobre los juegos con apuesta y los sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos (Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), reformado en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026; antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave (Ley del IVA, artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS). Y aquí conviene ser exacto, porque sobre esto circula mucho atajo: la base del IEPS no está establecida en la norma leída, que habla de “valor de la actividad”, mientras la prensa dice “monto total apostado”. Así que esta página no escribe “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos”. Quien afirme una de las dos está eligiendo por el lector.

El impuesto de premios vive en el ISR. Los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuesta y concursos legalmente autorizados son ingreso gravable y quien paga retiene: 1 % cuando el estado no grava el premio o su tasa no pasa del 6 %, y 21 % cuando una tasa estatal supera ese 6 % (artículos 137 y 138 de la Ley del ISR). Esa retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y se acredita la retención. En la Ciudad de México hay además un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, unos 7 % en total según el reporte secundario, y los premios arriba de $600,000 MXN al año se reportan en la declaración anual. Sobre los premios obtenidos en sitios sin permiso hay un hueco real: el artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento del premio que no lo está no queda establecido. La posición honesta es consultar a un contador o asesor fiscal; la posición mentirosa es que aquí se resuelve en un párrafo. Los impuestos estatales varían, y no es lo mismo Nuevo León, que grava los montos apostados, que la capital.

El estado cambia, así que se escribe con fecha

La fiscalización de 2025 y 2026 explica mejor que ninguna promesa por qué un saldo puede dejar de estar disponible. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano —Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego— quedaron deshabilitadas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo no relacionado con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. Nada de eso se puede leer como “abierto” o “cerrado” hoy. Se lee con fecha. Unos 20 casinos físicos cerraron en 2026.

Tampoco hay que inventar castigos: no está establecida una multa o un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso, y esta página no anuncia ni penalización ni exención. Lo que sí se puede comparar es lo que cada orilla entrega. Una marca con permiso trae recinto legal mexicano, permiso de SEGOB, controles de identidad y antilavado y CFDI de retenciones. Una marca del exterior no trae nada de eso, y su saldo puede quedar congelado si la autoridad bloquea el dominio; en ninguno de los dos casos hay registro nacional de autoexclusión. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, aunque su publicidad use la palabra “regulado”. La zona sin permiso se describe aquí como lo que es: desprotegida, sin nombrar marcas y sin detalles de depósitos ni de bonos.

Prevención: lo que cuesta aprenderlo tarde

Un límite de gasto no es una regla moral, es aritmética preventiva, y en México la pone el jugador porque el estatuto no la pone. No hay registro nacional de autoexclusión, no hay tope legal de depósito y no hay cuenta temporal; lo que hay son herramientas internas que cada casa lista en su propia ficha, y esas herramientas solo funcionan dentro de esa casa. Quien se autoexcluye de una marca y abre cuenta en la siguiente, sencillamente no se autoexcluyó.

Alguien que administra un saldo pequeño reconoce el problema antes que nadie: sin tope de depósito puesto por él mismo, la única barrera entre el sueldo y la cuenta es su propia mano. La recomendación práctica es aburrida y sirve: fijar el límite la primera semana, cuando todavía se piensa con la cabeza fría, y no cuando se va perdiendo. Para los más jóvenes el punto es todavía más concreto, porque el 18+ aparece en las fichas de las marcas y en sus pies de página, pero un número estatutario de edad para apostar no queda establecido. Nadie debería apoyarse en una regla que no existe.

Y cuando algo se descompone, la ayuda no está en la casa de apuestas. Está en una línea de apoyo, en un profesional de salud mental o en una organización de prevención, y ninguna de esas puertas cobra por abrirse. Ahí el tono se apaga y se dice plano: la actividad tiene riesgo, y el riesgo no lo administra el operador por el jugador. Las herramientas voluntarias sirven mientras el jugador quiera usarlas, que es exactamente su límite.

El calendario del balonmano: qué se juega y cuándo se puede apostar

Un aficionado que llega al balonmano desde el futbol suele llevarse la misma sorpresa: no hay partido cada domingo. La Federación Internacional de Balonmano organiza campeonatos mundiales varoniles y femeniles en años impares, y el varonil se juega cada dos años desde 1995. Eso significa temporadas con hueco y temporadas cargadas, y significa que el calendario de una casa de apuestas —no el del deporte— decide cuántas opciones hay disponibles en una semana cualquiera. Dinamarca tiene el título mundial varonil de 2025 y Francia el femenil de 2023; son los dos nombres que sirven de referencia cuando alguien quiere identificar el nivel de un torneo antes de apostarle.

El balonmano varonil debutó en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, al aire libre; volvió a pista cubierta en Múnich 1972 y el femenil se añadió en 1976. El recorrido olímpico explica por qué el deporte se lee distinto a como se lee en Europa, donde la liga doméstica importa más que el torneo de selecciones: en México el aficionado llega casi siempre por el campeonato grande y no por la liga de todos los fines de semana. Ese patrón también explica los mercados: donde hay liga, hay volumen; donde hay torneo, hay cartel.

Qué apuestas caben en un partido de balonmano

La cancha mide 40 por 20 metros, con porterías de 2 metros de alto y 3 metros de ancho. Nada de eso suena a problema de apuestas hasta que se ve el marcador: los equipos profesionales suelen anotar de 20 a 35 goles cada uno. Un partido con 50 o 60 goles totales cambia por completo el modo de leer un momio. El “más/menos” deja de ser un detalle y se vuelve el mercado principal en muchos partidos; los totales por equipo se separan de los totales del juego; y el hándicap se apoya en una diferencia que se mueve más rápido que en un deporte de canasta escasa. Quien viene del futbol y arrastra sus costumbres al balonmano va a leer mal la mayoría de los mercados la primera semana.

En los partidos que necesitan ganador, un empate lleva hasta dos periodos de tiempo extra de 5 minutos y después a una serie de penales. Eso abre la puerta a mercados que en el futbol no se ven a diario —quién se lleva el tiempo extra, si un partido llegará a penales— y también a un error común: apostar al ganador de los 60 minutos en un torneo donde el reglamento obliga a seguir jugando. La apuesta al “empate” solo tiene sentido donde el empate sobrevive: en fase de grupos, normalmente, y no en una eliminatoria.

En vivo, la ventaja de quien llega tarde a la pantalla

El otro bloque de mercados es el que se juega con el partido en marcha. Apuestas en vivo y transmisión en vivo son dos cosas distintas, y la segunda no viene incluida en la primera; una casa puede ofrecer apuestas en vivo sin ofrecer imagen, y ahí el jugador apuesta con estadística en la mano o con nada. En balonmano eso pesa más que en otros deportes, porque un parcial de tres goles en cuatro minutos cambia el momio de forma inmediata y quien no ve la cancha suele llegar tarde a cada movimiento.

Cómo se evalúa a una casa de apuestas para balonmano

El criterio que aparta a un sitio de otro no es el color del botón de registro. Es la combinación de cuatro cosas: si el permiso aparece y con qué origen, cuánto cuesta el mercado que se va a jugar, si el deporte existe más allá del torneo grande y cuánto tarda el retiro. Un sitio puede tener todo lo demás y perder por una cláusula.

El margen, que es la comisión que nadie llama comisión

Aquí está el punto central de esta guía, y conviene desarrollarlo una vez con calma porque en balonmano se siente más que en cualquier deporte de marcador bajo.

Tómese un mercado a dos resultados —un partido que se resuelve sí o sí— con momios de 1.90 y 1.90 en cada lado, cifra ilustrativa y no precio cotizado de ningún partido real. La probabilidad implícita de cada lado es 1 ÷ 1.90, y la suma de las dos da 1.0526. La casa paga 1 ÷ 1.0526, o sea 0.95: devuelve el 95 % de todo lo que recibió ese mercado. El margen es 100 % menos esa cifra, así que queda entre 4,5 % y 5 %. Esa estrechez de la banda no es un adorno: nace de que el ejemplo usa dos lados y el momio se da en dos decimales, y ambos redondean. Con momios de tres decimales el mismo mercado aprieta el resultado por debajo del 5 %. El número redondo que un lector recordará es que, con dos lados pagados a 1.90, la casa se queda cerca de una veinteava parte de cada peso.

Puesto en dinero, con $1,000 MXN repartidos a partes iguales entre los dos lados, el retorno de lo ganado son $950 MXN y $50 MXN quedan en la casa. Esos $50 MXN son el costo de mirar el balonmano con apuestas en vez de sin ellas, y no dependen del resultado: no hay marcador que los reste. Y son un costo repetido, no una cuota de entrada. Diez boletos con la misma estructura de mercado dejan la misma veinteava parte en cada uno.

Lo que cambia el tamaño de la mordida es el mercado que se elige. Un momio más corto, de 1.40 contra 2.60, aprieta mucho menos que uno parejo, porque cada peso corto lleva un porcentaje implícito más alto. De ahí se sigue una regla bastante poco publicitada: quien juega favoritos aplastados en el ganador del partido suele cargar un margen peor que quien juega el total de goles, y en balonmano —con sus marcadores de 20 a 35 por equipo— el “más/menos” suele ser el mercado donde la casa cobra menos, porque es el que más manos mueve. No siempre, y por eso la comprobación se hace con la calculadora y no con la fe: se suman las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado y se mira cuánto sobra.

Ese “cuánto sobra” es lo que el balonmano cobra de manera distinta a otros deportes. Un mercado con pocos jugadores se mueve lento, y una casa prefiere dejar un margen más ancho antes que equivocarse de precio. En balonmano, además, el empate complica la cuenta: en un mercado de tres resultados —local, empate, visitante— la suma de probabilidades implícitas casi siempre pasa de 1 por más que los tres momios se vean generosos, porque el empate se lleva una parte que en el futbol es menor y en un partido de goles altos se paga distinto. El ejercicio no cambia: se suman los tres y se calcula el sobrante. Y hay una trampa a la que conviene llegar advertido: la casa puede cobrar poco en el ganador del partido y recuperarlo en el mercado de goleadores, en el de la primera anotación o en un combinado, donde los momios se multiplican para el jugador y el margen para el operador. Un parlay de tres patas con margen parejo en cada una ya cargó la mordida tres veces, sin que el boleto lo diga. Ese es el costo real de la emoción de armar una combinada.

Los panoramas del permiso: nueve marcas y lo que su papel dice

Conviene repetirlo con la boca chica antes de la tabla: esta no es una lista cerrada del mercado mexicano ni una recomendación. Estas nueve marcas operan bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación, según la propia fuente de cada una, y una marca ausente de esta tabla no está por eso sin permiso. Las dos bloqueadas desde noviembre de 2025 —bet365 y Betano, de Ganador Azteca— no aparecen como cartas activas, y eso es todo lo que el estado actual permite afirmar con fecha.

La razón de la columna de estatus es sencilla y tiene que ver con lo que cuesta un papel mal entendido. El listado público de la Dirección General de Juegos y Sorteos no ha podido abrirse, así que el lector que quiera certeza jurídica tiene que cruzar tres cosas: lo que la casa declara, el nombre del permisionario que opera la marca y lo que la autoridad publique cuando publique. Sin ese cruce, un número bonito en un pie de página es publicidad.

Casa Estatus de permiso SEGOB tal como lo declara su fuente Lo que su propio listado dice sobre balonmano
Pickwin Permiso de su permisionario; número no impreso: las compilaciones se contradicen y el número que da una es el que el pie de página de Betcris atribuye a Producciones Móviles; titular: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora (según blog.pickwin.mx y portales especializados) Sin datos
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según portales especializados; sin confirmación oficial; titular: Libros Foráneos S.A. de C.V. Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Sin datos
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del sitio de la propia marca; sin confirmación oficial; titular: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, donde las compilaciones difieren sobre el titular Sin datos
1xBet DGJS/0002/2020, según portales especializados, que no pudo confirmar el dominio ni el listado oficial; la tienda de aplicaciones registra la app a nombre de 1XCorp N.V., empresa distinta del titular nombrado; titular según la fuente: Entretenimientos Naturales Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial; titular: Eventos Festivos de México Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, retiro anticipado y atención las 24 horas
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial; titular: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Sin datos
Betcris Número no impreso: el del pie de página de la propia marca y el de la tabla del propietario difieren; titular según las fuentes: Producciones Móviles, que opera junto con Paradise Riviera Gaming S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018 Sin datos

Lo que salta a la vista en esa columna de estatus no es un número, es un patrón: seis de las nueve cifras vienen de páginas comparadoras y no de la autoridad, y dos de las nueve ni siquiera se pueden imprimir porque las fuentes se contradicen entre sí. El caso más incómodo es el de Betcris, cuyo titular declarado —Producciones Móviles— aparece también como el que una compilación asigna a Pickwin. Dos marcas en la misma tabla, un mismo permisionario posible, y ninguna confirmación oficial en el medio. Quien apueste en cualquiera de las dos está confiando en que la autoridad publique algún día lo que la publicidad ya afirma.

Ese es el costo del panorama: no se paga en dinero, se paga en certeza. La alternativa —cruzar a mano el nombre del titular con el permisionario— es gratis y toma diez minutos.

Las nueve marcas, una por una

Pickwin: la marca cuyo número no se puede escribir

El caso de Pickwin es, literalmente, un problema de aritmética documental. Su permiso se declara a través de su permisionario, Producciones Móviles S.A. de C.V., que aparece junto con Unocapali La Paz Operadora como titular nombrado por las fuentes. El número no se imprime en esta página porque no hay un número que se sostenga: una compilación le asigna el que el pie de página de Betcris atribuye a Producciones Móviles, y ese cruce basta para entender que las listas se copian entre sí. Aquí la lectura honesta es que el papel existe según las fuentes y el número es humo hasta que la Dirección General de Juegos y Sorteos publique su listado.

Para el lector, el costo de esa ambigüedad es concreto: cuando dos marcas distintas se anuncian con el mismo permisionario detrás, no hay forma de saber, sin el documento, cuál permiso cubre cuál operación. Quien ponga dinero aquí debería pedir el número al soporte y quedarse con la respuesta por escrito. No es desconfianza, es administración.

Codere: el escaparate más ancho y el margen que no se ve

Codere es la casa que más cosas muestra en su propia ficha, y eso tiene un precio distinto al de las demás: el ruido. Son más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. El permiso se declara como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según portales especializados, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular, y la ficha de su aplicación añade que opera con permiso de SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Ahí está lo interesante. La frase “apuestas gratis” convive con “políticas de cierre de cuenta” en la misma ficha, y las dos hablan del mismo asunto desde lados opuestos. Ninguna casa regala por simpatía; una apuesta gratis llega con condiciones, y el cierre de cuenta es la última línea de la letra chica que casi nadie lee hasta que la necesita. Para un lector que juega balonmano de torneo grande, el ancho de catálogo de Codere es una ventaja real: donde hay más deportes suele haber más mercados por partido. Pero el ancho no dice nada del costo. Un catálogo grande y un mercado caro son perfectamente compatibles.

Lo que decide aquí es si el jugador va a jugar el deporte de nicho o el partido de cartel. Para lo segundo, Codere ofrece todo lo que hace falta.

Betway: el número más limpio de la tabla

Betway es, de las nueve, la que tiene la cifra menos discutida: permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. “Menos discutida” no es “confirmada oficialmente”, y la diferencia importa: la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que la cifra se sostiene sobre una página comparadora y no sobre un documento de la autoridad.

Sobre balonmano esta casa no levanta ninguna afirmación en su propio listado, y eso deja al jugador con una tarea sencilla y sin atajos: entrar al programa de apuestas y ver si el deporte y sus torneos están antes de registrarse. Un permiso bien referido y un catálogo sin información son dos cosas distintas, y la primera no cubre la segunda.

Ese es el punto. Un papel ordenado no es un argumento para depositar. Es el requisito mínimo, no la ventaja.

Caliente: la única cifra que sale del propio pie de página

Caliente es la excepción de la tabla en el origen del dato: su permiso DGG/SP/404/97 aparece en el pie de página de su propio sitio, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) como titular. Es una diferencia de calidad de fuente, aunque siga sin ser confirmación oficial. Lo que la casa declara de sí misma tiene más valor que lo que una tercera página cuenta de ella.

Su app ofrece transmisión en vivo, el creador de apuestas “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años; la ficha de “Caliente Deportes” en la tienda mexicana la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay S.A.P.I. de C.V., en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. La transmisión en vivo importa más de lo que parece: en un deporte de parciales rápidos, ver la cancha es la diferencia entre apostar con información y apostar con fe.

El punto delicado es el creador de apuestas. Es la herramienta más divertida de la pantalla y la más cara del boleto, porque una combinada armada a mano multiplica el margen de cada pata y lo entrega disfrazado de emoción. Para alguien que juega una apuesta sencilla al total de goles, Caliente funciona. Para quien va a armar combinadas todas las noches, la comodidad de esa herramienta se paga.

Strendus: tres números, ningún titular claro

Strendus carga tres permisos en su ficha —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021—, según casasdeapuestaslegales.mx, y ahí empieza el problema: las compilaciones no coinciden sobre quién es el titular, porque unos nombran Atracciones y Emociones Vallarta y otros New Ads. Es la situación opuesta a la de Betway. Aquí sobran cifras y falta lo que las hace valer.

Alguien podría pensar que tres permisos son tres veces más seguridad. No funciona así: un permisionario puede tener varios permisos para distintas operaciones, y lo que el jugador necesita saber no es cuántos papeles hay, sino cuál cubre la marca en la que deposita. Ese dato no está en la tabla y probablemente no está en ninguna parte accesible sin preguntar.

Sobre balonmano, el propio listado de la marca no dice nada. Queda por comprobar en su programa de apuestas, y mientras eso no se haga, la decisión se apoya en lo que sí se sabe: cifras que no cuadran.

1xBet: el permiso con dos dueños en el mismo documento

1xBet presenta el caso más raro de los nueve. Su permiso se declara como DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar ni el dominio ni el listado oficial. Y donde la cosa se pone interesante es en la tienda de aplicaciones: la app está registrada a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular que la fuente nombra, Entretenimientos Naturales. Dos entidades, una marca, y ninguna explicación pública de cuál de las dos responde.

Su aplicación ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Es un catálogo de mercados populares, y el balonmano no aparece entre los deportes que la ficha nombra. Eso no significa que no exista en el sitio; significa que quien lo busque ahí no puede apoyarse en esta descripción.

Para el lector, el asunto del titular es más que un detalle formal. Cuando el nombre de la empresa que publica la app no es el nombre del permisionario que sostiene el permiso, la pregunta “¿quién me paga si algo sale mal?” se queda sin respuesta clara. Y esa pregunta pesa más que cualquier bono de bienvenida.

Playdoit: la casa del retiro anticipado y de las cuentas despiertas

Playdoit declara el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular. Su catálogo cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas.

Ahí hay una herramienta que a la mayoría le suena a regalo y es otra cosa: el retiro anticipado, ese cash out que en México todo mundo conoce como retiro anticipado, rara vez sale gratis. La casa no regala la puerta de salida; la vende. Cuando el jugador cierra antes de tiempo, acepta el precio que la casa pone en ese momento, y ese precio ya lleva dentro el margen, casi siempre más ancho que el del mercado original. Es útil para quien ve venir una lesión o un cambio de ritmo, y es un impuesto para quien lo usa por nervios.

El “Playboost”, por su parte, es una promoción de momio aumentado, y un momio aumentado se cotiza con su propia condición. La pregunta correcta no es cuánto sube, sino en qué mercados, con qué límite de apuesta y hasta cuándo. Las 24 horas de atención, en cambio, son puro beneficio sin letra chica.

Novibet: un permiso referido y un silencio sobre la cancha

Novibet aparece con permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, y Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular. Es una ficha corta y ordenada, y en la columna que más importa para esta guía —lo que la marca dice sobre el balonmano— no hay nada escrito.

Eso deja al jugador en el punto de partida, y no es un defecto que se arregle con imaginación. La forma de resolverlo es la misma que con Betway: entrar al programa de apuestas de la casa, buscar el deporte, mirar los momios de un partido y solo entonces decidir. Un permiso referido por una página comparadora es un punto de partida razonable, no un aval.

Para quien quiere ordenar su banco y no su corazón, Novibet es la opción que exige trabajo previo. Nada más y nada menos.

Betcris: dos números en dos documentos del mismo dueño

Betcris cierra la lista con el caso más elocuente de todos, porque su contradicción está dentro de su propia casa. El pie de página de su sitio muestra un número a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V., mientras la tabla del propietario da otro, que según el oficio DGJS/405/2018 corresponde a la operación junto con Paradise Riviera Gaming S.A. de C.V. La empresa del sitio es además TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.

Ese último dato es el que un lector mexicano debe leer con más cuidado, y no porque sea malo, sino porque no es de aquí. Una licencia maltesa no es un permiso de la Secretaría de Gobernación, y un permiso de la Secretaría de Gobernación no es una licencia maltesa. Cuando una marca muestra las dos cosas, el jugador tiene que preguntarse cuál de las dos ampara el saldo que él deposita. La respuesta más probable —el permiso mexicano, para la operación mexicana— es también la que el propio pie de página no aclara del todo.

Y sigue en pie lo de antes: el titular nombrado es el mismo que una compilación asigna a Pickwin. Dos marcas, un posible permisionario, dos números que no coinciden en el mismo sitio web. El jugador que quiera certeza aquí tiene que pedirla.

Lo que cuesta apostar balonmano, en una sola cuenta

Sumemos lo que ya está sobre la mesa, sin agregar un solo dato nuevo.

El costo de entrada no es el bono: es el margen, y con dos lados pagados a 1.90 ronda una veinteava parte de cada peso jugado en ese mercado, cerca del 4,5 % al 5 % de lo apostado, según el redondeo de los momios. Sobre $1,000 MXN, son alrededor de $50 MXN que no dependen del marcador. El costo de la emoción es mayor: cada pata de una combinada vuelve a cobrar su parte, y nadie suma esas mordidas al armar el boleto. El costo de la prisa es el retiro anticipado, que se paga al precio que la casa fija en el momento y no al que el jugador imagina. El costo de la desinformación es el más caro y el menos visible: depositar en una marca sin confirmar quién es el permisionario, en un mercado donde los dominios se bloquean por decreto y se desbloquean por amparo, y donde el saldo congelado no tiene fondo de garantía que lo rescate.

Y está el costo fiscal, que llega incluso cuando se gana. La retención del ISR sobre premios de juegos con apuesta es del 1 % cuando el estado no grava el premio o su tasa no rebasa el 6 %, y del 21 % cuando la tasa estatal supera ese 6 %; en la Ciudad de México hay un 6 % estatal sobre premios, unos 7 % en total. Es pago definitivo solo si se presenta la declaración obligada. En balonmano, donde los momios cortos son la norma y el rendimiento por boleto es pequeño, esa retención se siente más que en un deporte de momios largos: se paga sobre premio y no sobre ganancia neta de la temporada, así que una racha mala y una racha buena no se compensan entre sí.

La conclusión práctica de todo esto no es un consejo de apuesta, sino un orden de operaciones. Primero el permiso y el nombre del titular. Después el margen del mercado que se va a jugar, calculado a mano. Luego el límite de depósito, puesto antes del primer boleto. Y solo entonces el deporte, que es la parte divertida y la que menos cuesta.

Preguntas frecuentes sobre apuestas de balonmano

¿Qué se puede y qué no se puede apostar en las casas con permiso en México?

Las apuestas deportivas se permiten solo por la vía del permiso de SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen artículo propio en el Reglamento. Sobre ligas menores o eventos restringidos no se encontró regla alguna, así que nadie debería citar una.

¿Cómo comprobar que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

El listado público de la Dirección General de Juegos y Sorteos no ha podido abrirse, así que la comprobación se hace cruzando tres cosas: lo que la marca declara en su sitio, el nombre del permisionario que opera la marca y el número de permiso pedido al soporte. Conviene archivar la respuesta.

¿Cuánto paga una apuesta según lo apostado y el momio?

El retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio, y la ganancia neta es la cantidad apostada por el momio menos uno. Con $1,000 MXN a momio 1.90, el retorno son $1,900 MXN y la ganancia neta $900 MXN. En una combinada, los momios de las patas se multiplican entre sí.

¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?

Se suman las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado y se mira cuánto pasa de uno. Con 1.90 y 1.90 en un mercado de dos resultados, la suma es 1.0526, la casa devuelve 95 % y su margen queda entre 4,5 % y 5 %. Otro mercado y otro momio dan otra cifra.

¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuesta legalmente autorizados son ingreso gravable y quien paga retiene: 1 % si el estado no grava el premio o su tasa no pasa del 6 %, y 21 % si la tasa estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si se presenta la declaración obligada.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

No hay límite legal de depósito ni registro nacional de autoexclusión en México, así que el tope lo pone el jugador con las herramientas de cada casa: pausas, límites de depósito y autoexclusión interna. Esas herramientas solo operan dentro de esa marca: quien se autoexcluye de una y abre cuenta en otra no se autoexcluyó de nada. Fijar el límite antes del primer boleto es lo que lo hace útil.

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